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Sumario No2 Vol 11
 

 

Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana

Volumen 11 No.2 - 2014

DOCTORA ZOILA A. CAO SARMIENTO: SU APORTE A LA EDUCACIÓN Y A LA PSICOLOGÍA CUBANAS
Dr. Cao Zarmiento, Zoila A. Her Contribution to the Cuban Education and Psychology


   Dr. Jesús Dueñas Becerra
  Socio Honorario Scuola Romana Rorschach

“Es difícil hablar de algo que, por
su esencia, es sólo parcialmente
comunicable, como los afectos”.
André Green
.

 


Para saldar, sólo en parte, la deuda de gratitud que desde hace más de 20 años tenía pendiente con la doctora Zoila A. Cao Sarmiento (1911-1982),1 mi compañera en la vida y en el magisterio, he decidido escribir esta semblanza con el objetivo de destacar la significación y trascendencia de la obra educacional desarrollada durante cuatro décadas por quien compartiera conmigo alegrías y tristezas, triunfos y reveses, penas y glorias, buenos y malos momentos, porque –como le confesara en una ocasión el maestro Gonzalo Roig a la señora Zoila Salomón, su última y más amada compañera- “(…) cuando la mente (o mejor, el espíritu) llega a sincronizarse entre dos seres que se estimen, quieran o deseen, queda realizado, de inmediato, el coito más feliz y más perfecto que pueda dar la naturaleza”.2
Si bien la multifacética personalidad de la doctora Cao Sarmiento,1 pedagoga, psicóloga y poetisa de alto vuelo, no se ajustaba a ningún patrón conceptual o imagen preconcebida, ya que su exquisita sensibilidad y riqueza interior eran indescriptibles con palabras, me atrevería a caracterizarla como una mujer dulce, delicada, humanitaria, excelente comunicadora, comprensiva…, pero firme y exigente, tanto en el desempeño de la sacrosanta función docente-educativa, como en el estricto cumplimiento del entonces vigente Código de Ética Profesional; principio rector que orientara su fecunda labor pedagógica en el campo de la ciencia vareliana y martiana del espíritu,3-4 y le permitiera formar y educar en el amor a la Patria y a la Humanidad, a niños, adolescentes y jóvenes, que con el andar del tiempo se convertirían en profesionales de las más variadas ramas de la ciencia, la técnica, las letras y las bellas artes. En este momento, mi (vieja y cansada) memoria registra dos nombres: el doctor Manuel Calviño Valdés-Fauly, profesor titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana y conductor del programa televisivo “Vale la pena”, quien fuera su alumno en la Escuela Secundaria Básica “Rubén Martínez Villena”, ubicada en el capitalino municipio de Plaza de la Revolución; y el doctor Ricardo Cabarga Cruz (fallecido), Profesor y Decano de la Facultad de Educación, y luego, Rector de la borinqueña Universidad de Río Piedras, quien fuera su discípulo en la Universidad Masónica “José Martí”.5
Los antecedentes del pensamiento pedagógico y psicológico de la doctora Cao Sarmiento,1 así como su marcada inclinación al uso del método científico como herramienta de trabajo docente-educativo, habría que buscarlos en las aulas de la Escuela Normal para Maestros de La Habana, y posteriormente, en la Facultad de Educación de la Universidad de La Habana; recinto académico donde recibiera la influencia decisiva de las profesoras Aurora García Herrera,6 la primera rorscharchista cubana, 7-8 y Piedad Maza Artola,9-11 quienes supieron despertar en la joven maestra el interés por la ciencia psicológica, y concretamente, por la Psicología del Adolescente; disciplina por la que sentía una gran predilección y a la que dedicara su tesis doctoral El Adolescente y la Salud, 1 en la que pesquisa –desde una óptica teórico-práctica- las bases del equilibrio físico, psicológico, social y espiritual del adolescente cubano. Y con apoyo en ese esquema metodológico, hace planteamientos de diversa índole, que resultaban –en mi opinión- atrevidos para esa época sociohistórica (la doctora Cao Sarmiento defendió su tesis de grado en 1951, o sea, antes de que se produjeran el funesto golpe de estado del 10 de marzo de 1952 y el asalto a los cuarteles “Moncada” y “Carlos Manuel de Céspedes” el 26 de Julio de 1953; sucesos que conmoverían los cimientos políticos de la nación cubana).
La doctora Cao Sarmiento 1 estructura su pensamiento pedagógico y psicológico, caracterizado por la creatividad y el dinamismo, sobre sólidas bases académicas, ético-humanistas y empíricas; saber-hacer que se consolida y perfecciona con la praxis docente-educativa en la cátedra de Psicología del Adolescente de la Universidad Masónica “José Martí”; contexto en el que no sólo menciona los aportes de los autores clásicos: Bühler12 Ponce,13 entre otros, sino también crea un verdadero laboratorio de investigación y experimentación, en que los alumnos –por su participación activa en el proceso de enseñanza-aprendizaje- desempeñan un papel protagónico.
De acuerdo con la destacada pedagoga y psicóloga, la personalidad no es más que la “(…) integración dinámica y funcional de todos y cada uno de los factores biológicos, psicológicos, sociales y espirituales sobre los cuales descansa la dimensión esencialmente humana del homo sapiens”.14 Por lo tanto, educar es –según ella- “acariciar el intelecto y el espíritu del hombre, y a la vez aguijonearlo con infinidad de interrogantes, que el alumno deberá contestar a través de toda su vida”.15 Y desde otra perspectiva, “desarrollar (en el niño y en el joven) la iniciativa, la espontaneidad y el pensamiento lógico-racional, así como un conjunto de valores éticos, patrióticos, humanos y espirituales, si es que –como educadores- queremos influir positivamente en el proceso de formación y consolidación de la personalidad de hombres y mujeres integrales e integrados a la sociedad en que viven, aman y crean” 1(p.101).
En la última conversación que sobre Psicología y Educación sostuviera con la doctora Cao Sarmiento,1 me confesó –entre otras muchas cosas sublimes- que el “secreto” para ser un buen maestro era muy sencillo: “solo hay que percibir a nuestros alumnos como si fueran nuestros hijos y formarlos en el buen saber y en el bien hacer, porque sólo cuando seamos capaces de percibirlos como si fueran nuestros hijos y de formarlos en el buen saber y en el bien hacer, nuestro corazón experimentará alegría y paz en abundancia, entonces –y solo entonces- seremos dignos herederos del hermoso legado pedagógico de Varela, Luz Caballero y Martí”.16
La doctora Cao Sarmiento1 alternó su labor pedagógica como profesora de Psicología del Adolescente en la Universidad Masónica “José Martí”5 con el ejercicio de la docencia, cuya práctica comenzó el 30 de octubre de 1935 como maestra de enseñanza primaria en escuelas rurales y urbanas pertenecientes a los distritos escolares de Fomento (antigua provincia de Las Villas) y La Habana. Luego de la nacionalización de ese centro de educación superior privado, obtuvo por concurso-oposición la cátedra de Ciencias Sociales en la enseñanza secundaria básica; nivel educacional en que se desempeñó como profesora de Geografía y secretaria docente de la Escuela Secundaria Básica “Rubén Martínez Villena”. Desde esa trinchera de trabajo docente-educativo y político-ideológico, la profesora Cao Sarmiento1 llevó al intelecto y el espíritu del alumnado el amor a la geografía insular y se convirtió en apasionada defensora del revolucionario plan La Escuela al Campo, porque sus postulados básicos se sustentan en el vigente pensamiento pedagógico de José Martí,17 quien recomienda “sustituir el conocimiento indirecto (…) de los libros, (por) el conocimiento directo y fecundo de la naturaleza”, 18 para “habituar al (estudiante) al (…) comercio eficaz con la naturaleza productora (…)”.18
En 1965 y 1967, la Central de Trabajadores de Cuba le otorgó Diploma de Reconocimiento por el esfuerzo desplegado como impulsora de la Educación Socialista y formadora de la juventud cubana  (Cao Sarmiento, Z. Curriculum vitae. La Habana, 1935-1971). Por otra parte, jamás relegó a un segundo plano la superación profesional: asistió a varios postgrados impartidos en la Asociación Educacional de Cuba, en el Colegio de Maestros Normales y Equiparados y en el Colegio de Pedagogos de La Habana (de los cuales fuera miembro activo hasta su extinción en los primeros años de la década de los sesenta del finado siglo XX), así como en la Universidad de La Habana, en el Ministerio de Educación, en la Asociación Cubana de Naciones Unidas (ACNU) y en el Instituto Superior de Educación (ISE). Y concluyó, con resultados satisfactorios, un curso de inglés elemental en el Centro de Estudios “Juan Clemente Zamora” de la Casa de las Américas (Cao Sarmiento, Z. Curriculum vitae. La Habana, 1935-1971). Después de una intensa vida profesional, a la que se consagró en cuerpo, mente y alma, la infatigable educadora caribeña se acogió a la jubilación a principios de la década de los 70 del extinto siglo XX. 

La doctora Zoila A. Cao Sarmiento,1 maravilloso regalo de luz que la vida puso en mi camino para que iluminara tanto mis días claros como mis noches oscuras y me hiciera crecer desde todo punto de vista, fue a encontrarse con el Espíritu Universal, tantas veces citado en la obra literaria y periodística del Apóstol, el día 5 de diciembre de 1982.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Cao Sarmiento Z. El adolescente y la salud [tesis doctoral]. La Habana: Facultad de Educación, Universidad de La Habana; 1951.
  2. Cañizares D., Gonzalo R. Hombre y creador. La Habana: Editorial Letras Cubanas; 1999: 154.
  3. Dueñas J. Félix Varela y José Martí: gigantes de la ciencia psicológica cubana. Rev. Cub. Psicol. 2004; 21 (2): 152-5.
  4. González D.  Martí y la ciencia del espíritu. La Habana: Editorial Si-Mar; 1999.
  5. Dueñas J. Breve reseña histórica de la ciencia psicológica cubana. Rev. Cub. Psicol. 2005; 22 (1): 56-61.
  6. García Herrera A. Psicología Pedagógica. 4ta. Ed. La Habana: Editorial  Cultural, S.A, 1951.
  7. Dueñas J,  Colli M. La enseñanza del Rorschach en Cuba. Antecedentes históricos y estado actual. Rev. Cub. Psicol. 2003; Supl. 1: 50-3.
  8. Dueñas  J. y Pardillo J. El resurgir del Rorschach en Cuba. Rev. Cub. Psicol. 2001; 18 (1): 85-8.
  9. Maza Artola P. Psicología social. Aspectos generales. En: Psicología del Adolescente. La Habana: Editorial Cooperativa Estudiantil “Enrique J. Varona”; 1946 (tomo I).
  10. Maza Artola P. Psicología social. Influencias ambientales. En: Psicología del Adolescente. La Habana: Editorial Cooperativa Estudiantil “Enrique J. Varona”; 1947 (tomo II).
  11. Maza Artola P. Psicología estructural. Valores vitales. En: Psicología del Adolescente. La Habana: Editorial Cooperativa Estudiantil “Enrique J. Varona”; 1948 (tomo III).
  12. Bühler Ch. La vida psíquica del adolescente. Buenos Aires: Editorial Espasa Calpe; 1947.
  13. Ponce A. Psicología de la Adolescencia. México, DF.: UTEHA; 1939.
  14. Dueñas J, Pérez N. Psicología de la Salud: letra y espíritu. Rev. Cub. Psicol. 2003; 20 (1): 68.
  15. Dueñas J. Educación para la Salud: bases psicopedagógicas. Rev. Cub. Educ. Med. Sup. 1999; 13 (1): 92.
  16. Dueñas J. ¿Cómo enseñar la Psicología Médica? Una opinión. Rev. Hosp. Psiquiatr. Hab. 1997; 38 (1): 43.
  17. Martí J. Obras completas. La Habana, Editorial Ciencias Sociales; 1975, 28 tomos.
  18. Valdés R. Diccionario del pensamiento martiano. La Habana: Editorial Ciencias Sociales; 2002: 148, 146.

 


Recibido: 28 de septiembre de 2013
Aceptado: 1 de agosto de 2013

 

Dr. Jesús Dueñas Becerra. Socio Honorario Scuola Romana Rorschach. Correo electrónico: jesus@infomed.sld.cu



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