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Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana

Volumen 12 No.2 - 2015


Reseña histórica del Servicio de Psiquiatría. Hospital Doctor Salvador Allende
Historical Review about the Psychiatry Service of Dr. Salvador Allende Hospital

          

    

Dr. Erislandy Durán Pérez I , Dra. Annia Duany Navarro II

 

I Especialista de Primer Grado en Psiquiatría. Hospital Dr. Eduardo Bernabé Ordaz Ducungé. La Habana, Cuba.
II Máster en Ciencias. Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral. Especialista de Primero y Segundo grados en Psiquiatría. Profesora auxiliar. Hospital Dr. Salvador Allende”. La Habana, Cuba.


INTRODUCCIÓN

La historia recoge más de un ejemplo de los que es capaz de lograr el interés y la tenacidad en función de cumplir un sueño para el beneficio de muchas personas. De ahí la historia de una institución centenaria que brinda salud a la población insular.    
A fines de 1885 aconteció en el Principado de Asturias, España, en las aldeas de Cangas del Tineo, Tineo, Pola de Allande y otros municipios, un desastre natural en forma de tormenta de nieve y granizo, que afectó considerablemente esas localidades y las dejó sumidas en la más absoluta miseria. Las noticias sobre dichos acontecimientos llegaron a La Habana y generaron entre los oriundos de esas tierras tareas humanitarias de ayuda a sus compatriotas afectados. Gracias a esas acciones se crearon juntas de socorro que reunió recursos materiales para enfrentar las epidemias de tifus y viruela que se desataron posteriormente.
En Cuba, existía ya, en esos momentos, la Sociedad Asturiana de Beneficencia que contaba con buenos fondos económicos en sus arcas, suficientes para ayudar a sus coterráneos asturianos y a ella se dirigieron los miembros de la Junta de Socorro. No obstante, la ayuda solicitada fue negada.
 Así surgieron fuertes discusiones entre los asturianos residentes en la Habana que dieron impulso a un movimiento opositor, que ulteriormente devino creación del Centro Asturiano de La Habana en 1886, cuyos propósitos centrales eran: fomentar y estrechar los lazos de unión y los vínculos de compañerismo entre los naturales de Asturias y los descendientes que vivían en Cuba; establecer relaciones de amistad con otras sociedades establecidas en la Ciudad de las Columnas, y proporcionar a los asociados asistencia médica a los problemas de salud que presentaran.
De esa forma, se garantizaba la atención médica a los inmigrantes asturianos, y para lograr tan loable propósito se establecieron contratos con las Casas de Salud Quinta del Rey (situada en la calle Cristina), la Benéfica y con La Integridad Nacional.
A finales del año 1893, surgieron algunas quejas acerca del trato que recibían los pacientes ingresados en esas clínicas, con las cuales se habían establecido contratos; y por ese motivo, surge la idea en el seno del Centro Asturiano de tener una casa de salud propia. Entonces, sus miembros se dieron a la tarea de buscar un lugar que sirviera para la construcción del futuro sanatorio.
En 1895, paralelo con el inicio de la Guerra de Independencia del pueblo cubano, aparece en venta la finca  o Casa Quinta de Doña Leonor Herrera, a un precio de ciento seis mil pesos oro español. Don Manuel Valle, presidente de la Junta Directiva del Centro Asturiano de La Habana desde 1886, adopta la decisión de comprar la Quinta para él; inmueble que no necesitaba, pero consideró que la  oportunidad no debía perderse, por lo cual  regatea el precio que pedían por ella, y lo hizo descender a sesenta y dos mil quinientos pesos oro español. 
La noticia se propagó por toda la urbe habanera, y especialmente entre la colonia asturiana, que comenzó a llamarla, aún sin serla, la Casa de Salud Covadonga. Tal nombre se escogió para referirse a un hecho histórico acaecido en la lejana patria, lo cual era también un tributo. Hacia el año 1772,  en el Valle Covadonga —perteneciente al Concejo de Cangas de Onis, en Asturias, España— se desarrolló la Batalla de la Covadonga, donde el noble visigodo, don Pelayo, derrota al ejército moro comandado por  Alcama. La historia la registra como una de las victorias más famosas sobre el ejército invasor durante su reconquista por tierras hispanas. Así la quinta, con el nombre de Covadonga, se convertía en albergue de salud para los asturianos, en evocación al suelo natal. 
El 19 de abril de 1896, en acto solemne, se colocó la primera piedra de la futura Casa de Salud Covadonga, lo que fue celebrado con fiestas, bailes y  con la presencia del entonces capitán general  Valeriano Weyler. Se sembraron dos ceibas, aún hoy frondosas, en memoria de ese acontecimiento.
Los ánimos de la construcción no decayeron a pesar de encontrarse en medio de una guerra, que —sin duda alguna— afectaba los planes. La inauguración se produjo el 15 de marzo  de 1897. Su estructura contaba con tres pabellones (Manuel Valle para enfermedades de la piel y sífilis; Ramón Arguelles, dedicado a medicina para hombres; Rafael García Márquez para Medicina General) listos para recibir sus primeros pacientes. Se dice que los jardines y arboledas siempre formaron parte del entorno de la institución, características que llegan hasta nuestros días. La Quinta llegó a convertirse en uno de los centros de salud más importantes del país durante muchos años.
Luego de concluir la guerra necesaria y materializada la intervención estadounidense, las condiciones económicas tan precarias en que se encontraba la sociedad asturiana, no permitió la continuación de la construcción hasta el año 1901, que renace el espíritu constructivo, el cual edificó cuarenta pabellones, que completarían la Casa de Salud. El referido periodo constructivo culminó entre 1931-32.
Las condiciones sociales de discriminación a las mujeres, las excluían de la posibilidad de disfrutar de los servicios de esa institución. Por lo tanto, no es hasta  1926, que fue posible al inaugurarse el pabellón Agustín de Varona, destinado a medicina para mujeres. La inclusión de otros grupos sociales (no descendientes de asturianos, no españoles, negros, mulatos) se realizó hacia finales de la década del 40 de la pasada centuria.
El triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959, facilitó el incremento del número de asociados a la institución, lo que no se modifica hasta 1961, que las denominadas clínicas mutualistas pasaron a formar parte del Ministerio de Salud Pública (MINSAP).  El 15 de septiembre de 1973, durante la celebración de una asamblea en esa institución, donde se discutían las tesis del XIII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), en presencia de Lázaro Peña, el doctor Portilla, en ese entonces Secretario General del Sindicato, propone cambiar el nombre del hospital por el del recientemente asesinado presidente chileno Salvador Allende; nombre que se mantiene hasta la actualidad.
El centenario del hospital se celebró con la presencia del líder histórico de la Revolución Cubana.

En la historia del hospital se incluye el inicio de la docencia en el año 1969 entre los meses de octubre y noviembre. Son designados para esa tarea los doctores Benito Andrés Sainz Menéndez y Alberto Yero Velazco, se organizó la docencia de posgrado en las especialidades de Cirugía y Anestesiología. Esos elementos históricos acompañados de la calidad del personal médico y paramédico y lo servicios que se prestan hace que la institución se mantenga a la vanguardia, brinde asistencia médica de excelencia a más de medio millón de ciudadanos en la capital cubana, y hace frente a los eventos  epidemiogénicos que cada año provoca serias amenazas a la salud de la población.


OBJETIVO

Ilustrar la evolución histórica de la psiquiatría en el Hospital Docente Clínico Quirúrgico Dr. Salvador Allende.


La psiquiatría en la historia del hospital

En la planificación de los pabellones para ofrecer atención médica estuvo, desde el inicio, uno dedicado a la atención a los enfermos mentales. En el año 1907, se comenzó a construir el pabellón Benito Celorio (hoy Pepito Tey), que se dedicó a la asistencia a pacientes con enfermedades nerviosas y mentales, Dicho pabellón se inauguró el 15 de septiembre de ese mismo año. Así funcionó durante una década. Por necesidad, se decidió ampliar en diciembre de 1917, y se repararon y ampliaron nuevamente en 1922. En el mismo lugar en que hoy se encuentra el servicio de psiquiatría, a un lado de una de las 2 ceibas  más antiguas, que aún se mantienen en el hospital.
Para el año 1924, se proyectó una nueva edificación más idónea para concretar ese propósito, bautizada con el nombre de Simón Corral (actualmente Camilo Cienfuegos), pero no se inicia hasta cuatro o cinco años después. Ya hacia 1931se comenzó a trasladar a los enfermos mentales al nuevo pabellón. No obstante, el antiguo se repara y amplia. En fecha no bien precisada, retornaron los pacientes al antiguo pabellón Benito Celorio.
Después del triunfo revolucionario tres son los pabellones que se dedican  a la atención a los pacientes con enfermedades mentales. Ellos fueron: Fructuoso Rodríguez (anteriormente dedicado a medicina para mujeres), Antonio Maceo y Pepito Tey.

Entre los pacientes recluidos algunos se destacaban por su procedencia, sus delirios o su diagnostico. Los más conocidos fueron:

  • Catalina Roque y  a la que llamaban La Francesa.
  • La abuela prostituta famosa, que se demenció.
  • Aníbal Rodríguez con el diagnostico de una psicosis epiléptica con una lobotomía (se dice que una de las primeras realizadas en el país).
  • Milagros, con el diagnóstico de esquizofrenia hebefrénica, la paciente más joven internada, quien ingresó con 15 años.
  • Ledesma paciente que les hablaba a los astros.

Cuando en 1975, se decidió que los pacientes crónicos, sin familiares o con muchos años de permanencia en el hospital fueran trasladados, pasaron a instituciones psiquiátricas, hogares de ancianos y algunos fueron insertados  en el seno de sus familias. 
En 1961, la institución se traslada al MINSAP, y se decide el cambio de los nombres de los pabellones del hospital. El pabellón Benito Celorio se nombró sala de psiquiatría Pepito Tey, en honor al luchador de la clandestinidad, asesinado en Santiago de Cuba, durante los sucesos del 30 de Noviembre de 1956.
Hasta la década del 70, el servicio continua conformado por los tres pabellones, Pepito Tey (con las salas A, B, C) Maceo y Fructuoso (para pacientes con enfermedades mentales de larga evolución).
En esa sala, se encontraban los pacientes de larga estadía, heredados del antiguo régimen hospitalario, donde había muchos de ellos que sus familias pagaron por el internamiento permanente u otras que habían abandonado el país al inicio del triunfo revolucionario, y los pacientes quedaron al cuidado institucional.
El cuerpo de guardia de la especialidad, el Departamento de Psicología y el departamento de Electroencefalografía también se encontraban en la citada sala.
Después de los cambios que se produjeron en el hospital, dejó de ser una institución privada para formar parte del sistema de salud. Por otra parte, se modifican las características clínicas del paciente y su entrada al servicio. Se incorporan las actividades y orientaciones que programa el Grupo Nacional de Psiquiatría.
En el pabellón Antonio Maceo, ingresaban solo los pacientes del sexo masculino, con enfermedades mentales de corta o larga estadía. Además del tratamiento medicamentoso, se les indicaba terapia ocupacional, y concretamente ergoterapia, dirigida por la enfermera Maximina Montes. Entre las actividades que desarrollaban se encontraba la confección de objetos manuales como muñecas, pinturas; algunos pacientes eran seleccionados para realizar otras actividades, ayudaban  a la pantrista en la higienización de los utensilios, contribuían junto con la auxiliar general a la  limpieza de la sala. Algunos pacientes eran incluidos en el servicio de Esterilización del hospital, como parte de esa actividad rehabilitatoria, y otros se trasladaban a una fábrica de fósforos cercana a la institución.
Hacia 1975, se inicia el traslado de los pacientes de larga estadía a otras instituciones y comienzan las modificaciones constructivas en el pabellón, donde participan los pacientes, junto a los trabajadores del servicio.
En 1978, se dedica la sala a otro servicio. Al frente de la dirección y organización de esa sala y la docencia que allí se impartía se mantuvo el Prof. Dr. Ramón Cesar de las Pozas (fallecido).
La sala de mujeres estaba separada y funcionaba en el pabellón Pepito Tey. El Dr. Claudio Palacios se desempeñó en la doble función de jefe de la sala de mujeres y jefe de servicio hasta 1974.
Cuando el pabellón Pepito Tey queda como única sala para la atención  psiquiátrica, se organizó de la siguiente manera: la sala A, que disponía de un total de treinta camas, donde ingresaban los pacientes masculinos de corta estadía; la sala B, la Unidad de Intervención en Crisis (UIC), creada en el año 1975, y dirigida entonces por el Dr. Fermín  Galán Rubí, contaba con catorce camas (dos de ellas para observación) disponibles para la atención a pacientes en crisis, a quienes se ingresaba en compañía de sus familiares. Esa fue la segunda UIC creada en el país. Y la sala C, que disponía de cincuenta camas, donde ingresaban las pacientes del sexo femenino. Existía un total de noventa y ocho camas, que luego se redujeron a sesenta y uno en 1995, debido a la reorientación que recibió la atención psiquiátrica en el país.
En 1973, se inicia el trabajo social especializado, inaugurado por las trabajadoras sociales Gloria Hernández Marín (aún activa en el servicio) y  Teresa Hernández. Con la creación de ese departamento como parte del servicio se inicia uno  de los cambios más trascendentales, ya que la actividad fundamental estaba en incorporar a sus hogares a todos los pacientes de larga evolución que se pudieran, y garantizar su traslado a la institución de salud que fuera más adecuada, según su estado físico, mental y etáreo.  
El Hospital de Día de nuestro servicio se encontraba ubicado en los bajos de Pepito Tey (donde aun permanece) con el doctor Amado Goitia Saín al frente. Se funda la Escuela de Terapia Familiar en la década de los ochenta del siglo XX, integrada por los doctores Jesús García Besteiro, Guillermo la Guardia (quien había recibido un entrenamiento en la Escuela Mexicana de Terapia Familiar), Lázaro Fonseca, Mercedes Leal y Alberto Catalá, así como por la licenciada Margarita García y la trabajadora social Gloria Hernández. Con el objetivo de que se beneficiaran principalmente con esa alternativa psicoterapéutica, los pacientes de la UIC y de la sala de agudos.
Los resultados obtenidos fueron valorados de buenos  Además, sesionaba el Grupo de Psicoterapia con un enfoque sistémico con el doctor Lázaro Fonseca al frente del grupo psicoterapéutico, el cual fue formado por el profesor, doctor. Hiram Castro Guinard (fallecido), precursor de ese tipo de terapia en Cuba. Cabe destacar que para ese grupo había una preparación psicoterapéutica de enfoque didáctico para los miembros del equipo con el propósito de evaluar su desempeño y corregir las deficiencias detectadas.
En 1986, como parte de las políticas del MINSAP, se inicia el tratamiento a través de la Medicina Natural y Tradicional (MNT), que incluía entre sus técnicas: acupuntura, auriculopuntura, moxibustión y relajación. Aplicación que se agregó a las alternativas terapéuticas para el tratamiento de las diversas afecciones psíquicas, así como de otros trastornos asociados que presentaran los pacientes.
Al frente de este departamento se designó al enfermero, licenciado Andrés Berro. Hacia el año 2000, se introdujeron en el programa dos nuevas técnicas: los ejercicios de yoga y la cromoterapia. Los resultados de la MNT, tanto para los pacientes ambulatorios, como para los ingresados en UIC, de corta y larga estadías, y para los de hospitalización parcial (hospital de día), a lo largo de los años han sido excelentes desde todo punto de vista. 
Los cambios socio-económicos producidos en Cuba hacia finales de la década de los 90 de la pasada centuria, donde fue necesaria la apertura al turismo, facilitó la introducción de sustancias ilegales (drogas) y su consumo, lo cual  influyó en la epidemiogénesis psiquiátrica, y se incrementó el número de pacientes con manifestaciones psíquicas asociadas al consumo de drogas. De esa situación, el servicio no estuvo exento, pero no fue hasta 2006 que se constituye el Grupo Terapéutico y de Autoayuda para Pacientes con Adicciones, creado por la doctora Annia Duany Navarro y la trabajadora social Gloria Hernández.
En ese grupo se incluye no solo a las personas con problemas relacionados con el consumo de alcohol y de otras sustancias adictivas, así como a sus familiares. Se inició con una frecuencia semanal, que después se aumentó a tres, las cuales se mantienen en la actualidad.
La actividad docente para el pregrado se inició a principio de la década de los 70 del siglo anterior. En el curso 1972-1973, se incorporó al servicio el primer grupo de estudiantes con  internado vertical en psiquiatría. La docencia de pos grado se inicio con muchos de ellos, quienes se mantuvieron como residentes en dicho servicio. En ese grupo se destacan prestigiosos psiquiatras, aún activos como la doctora en Ciencias. María Julia de Vales, el doctor. Reinaldo Sit Pacheco y la doctora. Mercedes Leal.
Durante varios años el responsable de la actividad docente en el servicio fue el doctor Jesús Hilario García Besteiros, le siguió el doctor Abraham González Piña, y en 1996,  la doctora. Mercedes Leal. Todos/as ellos/as, junto a otros docentes contribuyeron  a la formación de varias generaciones de psiquiatras.  
La dirección del servicio estuvo bajo la responsabilidad del doctor Claudio Palacios desde mediados de los 60 hasta el año 1974, seguido por el doctor en Ciencias  Jesús García Besteiro, profesor titular y Jefe del grupo provincial de la especialidad. El doctor García Besteiro se desempeño como jefe de servicio por 20 años (marzo 1974 hasta 1994). Le continúo en esa labor de dirección la doctora Mercedes Leal (desde 1994 hasta 2013, fecha en que salió a cumplir una misión internacionalista), quien durante varios años compartió esa responsabilidad con la de Profesora Principal de la asignatura de psiquiatría.
La calidad de la docencia que se impartía en el servicio lo hizo acreedor del reconocimiento del mejor servicio docente de la capital.
Debemos señalar que dos de los psiquiatras que se formaron en el servicio llegaron a ser directores del hospital: primero el doctor Aramís Figueredo, de reconocido mérito, y el doctor Reinaldo Sit Pacheco, más recientemente.
En 1986, se celebró en las inmediaciones del pabellón Pepito Tey, un acto solemne presidido por el presidente Fidel Castro Ruz, con motivo del cumplimiento de los cien años del hospital y fue colocada una tarja conmemorativa en una de las paredes del pabellón, a la sombra de dos ceibas centenarias, que aún permanecen frondosas allí.


CONCLUSIONES

Después de haber investigado la génesis y el desarrollo del servicio de Psiquiatría, en la antigua Quinta Covadonga, hoy Hospital Dr. Salvador Allende, se debe destacar que una de las prioridades de esa especialidad biomédica fue brindar una atención de excelencia a la población; y que a lo largo de su historia, los profesionales de la salud mental han contribuido a prestigiar ese centro asistencial, a través de la calidad en la atención al paciente, así como en la formación de los recursos humanos.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

1.- Historia del Centro Hospital Facultad Dr. Salvador Allende 1886-1986.
2.- Quirantes Hernández, A. Un venerable hospital cubano. Disponible en: http://www.cubahora.cu/index.php?tpl=buscar/ vernot_buscar.tpl.html &newsid_obj_id= 1029639.
3.- Machado Bruno Javier. Asturia en Cuba. Galicia: Grupo de Comunicación Galicia en el Mundo, S.L, .2009: pp. 161,167, 601.


 

Recibido: 25 de junio de 2015.
Aceptado: 12 de agosto de 2015.

 

Erislandy Durán Pérez. Hospital Dr. Eduardo Bernabé Ordaz Ducungé. Correo electrónico: erislandy@infomed.sld.cu

 

 



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