Sumario

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2005;2(1)

Páginas de la Historia

FÉLIX VARELA, JOSÉ MARTÍ Y LA CIENCIA PSICOLÓGICA CUBANA

Jesús Dueñas Becerra 1

RESUMEN

En este artículo, se reseñan los aportes fundamentales hechos por Félix Varela y José Martí al desarrollo histórico de la ciencia psicológica cubana.

Palabras clave: Félix Varela, José Martí, Psicología, Espiritualidad, Historia de la Psicología en Cuba.

Síntesis de las ponencias presentadas en el evento “Aniversario 40 de la fundación de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana” (15-18/4/02)

“Es dado a ciertos espíritus ver lo que no todos ven”.

José Martí.

INTRODUCCIÓN

En saludo al aniversario 150 del natalicio de José Martí 1 y el deceso de Félix Varela, 2 me agradaría reflexionar acerca de la decisiva función desempeñada por esos grandes próceres de nuestra independencia en el contexto de la ciencia psicológica caribeña.

Desarrollo

Félix Varela y la psicología.

En la época en que Félix Varela 3 ocupa la cátedra de Filosofía en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, la Psicología no había logrado independizarse de la scio mater , 4 y en consecuencia, los principios, leyes y categorías sobre los cuales descansa su estructura científico-metodológica sólo servían de fundamentación conceptual a las teorías aristotélicas . 5 Concepciones que desempeñan una función básica en el contexto de la enseñanza de la Filosofía, tanto en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, como en la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana. 6

Así las cosas, no cabe duda alguna de que el padre Varela llega al conocimiento de la Psicología por dos vías fundamentales: la Filosofía 7,8 y la Pedagogía. 9,10 Y si bien es cierto que, en aquel entonces, la disciplina que nos ocupa no había roto su “vínculo filial” con la scio mater , la aguda inteligencia del “más sabio y virtuoso de los cubanos” , 11 comprende –con meridiana claridad– dos hechos esenciales: el conocimiento psicológico debía estar en función de la espiritualidad cristiana 12-16 y de la educación ; 9,10 criterio sintetizado en su antológica frase “el que enseña y el que aprende sólo son compañeros, el verdadero maestro del hombre es la naturaleza divina”. 2 Por otra parte, Varela 2 advierte –con la sagacidad que caracteriza su pensamiento creador e innovador– la íntima y estrecha relación entre Psicología y Espiritualidad, 17 así como entre Psicología y Pedagogía. He ahí, el antecedente de que, después del aborto republicano de 1902, la Psicología fuera incluida como asignatura en el diseño curricular de la Escuela Normal para Maestros 11 y en el de las carreras universitarias de Pedagogía, Derecho y Filosofía y Letras. 6 Y el precedente de que profesores de la talla excepcional de Don Enrique José Varona 18 y Alfonso Bernal del Riesgo 19 (por citar sólo los más relevantes), desde las aulas de la capitalina Alma Mater llegaran a la Psicología y contribuyeran a su desarrollo como ciencia independiente.

El concepto de educación elaborado por Varela, 2 “mostrar alternativas, caminos u opciones diferentes, para que el alumno decida cuáles ha de elegir” ; la premisa metodológica de que “lo más interesante para el maestro debe ser enseñar al hombre a pensar desde sus primeros años, o mejor dicho, quitarle los obstáculos que le impiden pensar por sí mismo” ; y los consejos dirigidos a la juventud y al magisterio, y recogidos en sus Cartas a Elpidio, 2 son pruebas fehacientes de que Varela es capaz de fundamentar, no desde la vertiente teórico-conceptual, pero sí desde la práctica psicológica , su fecundo quehacer docente-educativo 20 y a la vez, desbrozar el camino que luego transitarían sus más fieles discípulos; albacea testamentaria del hermoso legado intelectual y espiritual que dejara a la humanidad uno de nuestros más insignes educadores. 9-11

Con base en esos presupuestos conceptuales y teórico-metodológicos desde los cuales esbozara la función relevante desempeñada por el esclarecido patriota y santo sacerdote en el contexto de la ciencia psicológica cubana, he llegado a la conclusión de que la disciplina que nos ocupa puso a disposición de Varela un valioso instrumento, que le permitió descubrir –entre otras cosas– que la palanca que mueve el mundo es el amor y no el odio; la verdad y no la mentira; la justicia y no la injusticia; la bondad y no la maldad. Y desde esas posiciones, coherentes con su sólida formación cristiana y reveladoras de la verdadera esencia humana, luchó sin tregua ni descanso por la libertad de Cuba y educó en el amor a Dios y a la Patria a generaciones de cubanos de buena sangre y buen corazón.

Por lo tanto, estoy convencido de que la Psicología como ciencia aplicada, ayudó a Varela a entender, ennoblecer y cumplir su histórica misión como ser social; y consecuentemente, lo convirtió en un hombre libre, feliz y realizado desde todo punto de vista, con una dosis inagotable de fe y esperanza, cuyas luces jamás apagó, y un gigantesco espíritu de sacrificio, para afrontar toda suerte de incomprensiones, sufrimientos o calamidades, que pudieran apartarlo un ápice del cumplimiento de lo que él interiorizó como sus más sagrados deberes: Dios y la Patria.

Por último, considero que la ciencia psicológica cubana se halla en deuda de gratitud con Félix Varela, quien –como el águila– llegara a la cima de nuestra cultura nacional y de nuestro pensamiento independentista, y cuyo “mayor milagro es la nación cubana, que se levanta sana y salva de la agresión y de la pobreza” . 21

José Martí y la ciencia del espíritu

La pujante ciencia psicológica, cultivada en nuestro medio por Félix Varela, 2,22 no pasó inadvertida para un pensador de la talla excepcional del Apóstol. Por otra parte, no debe olvidarse que cuando el Maestro comienza a incursionar en los campos de la literatura y el periodismo, 1 ya la Psicología había roto su vínculo filial con la Filosofía. En consecuencia, se había convertido –por derecho propio– en la ciencia del espíritu , 23 como la denominara el más universal de los cubanos.

Ahora bien, para entender por qué Martí identifica a la disciplina que nos ocupa con la ciencia del espíritu , 23 habría que precisar que la Psicología es la ciencia que estudia las leyes, categorías y principios sobre los cuales se estructura la vida psíquica y espiritual del hombre, 17 mientras que la Espiritualidad no es otra cosa que “el conjunto de acciones que la persona realiza y que le dan sentido a su vida” , 24 y está directamente relacionada con el mundo de los valores , 25 que le son tan necesarios al homo sapiens como la luz a las plantas y el aire a los pájaros, y nos hacen encontrarle un sentido a la vida; sentido que nadie nos puede ofrecer, y mucho menos, imponer, porque debemos hallarlo nosotros mismos . Por lo tanto, habría que llegar a la conclusión de que no hay –ni puede haber– vida espiritual sin vida psíquica y viceversa.

Desde la óptica martiana, cultivar la espiritualidad es viajar a nuestro mundo interior en busca de la luz. Desarrollar las potencialidades humanas, que son infinitas e ilimitadas. Amar intensamente la vida, para no temerle a la muerte, que “es seguir viaje” . 26 Sustituir el yo por el nosotros , sin perder nuestra identidad, que es única, especial e irrepetible. Alimentar la autoestima, el autoapoyo, el autorreconocimiento y la autorrealización, que son las bases de la salud psíquica y espiritual del hombre. 27 Percibir a la persona humana como una unidad biopsicosociocultural y espiritual indivisible . 28 Con respecto a la unidad cuerpo, mente y espíritu proclamada por Martí, Cintio Vitier 29 advierte, que “en toda… (su) obra (literaria y periodística) hallamos esa contínua referencia, explícita o tácita, a un momento superior y sintetizador todavía no alcanzado por la historia humana (…) , en que las necesidades del cuerpo y las necesidades del alma, los valores de la razón y los valores de la esperanza, se compensen, articulen y equilibren” . Admitir que la esencia íntima del hombre es buena y sana, no obstante todo lo que pueda argumentarse en contra de esa verdad antropológica. Recorrer el único camino digno del hombre: “el camino de la paz” . 17 Aceptar el reto de la vida. Y estar dispuesto a enriquecerse con la maravilla del amor y el perdón; pilares fundamentales sobre los cuales se estructura la doctrina política del espíritu más libre y puro que ha conocido la historia.

Por otra parte, la espiritualidad martiana nos convoca a ser nosotros mismos y no otros. A crecer con profundidad y en sensibilidad, para apreciar mejor la bondad y belleza que hay en el planeta donde nos ha tocado vivir y crear. A entender que lo esencial resulta invisible a los ojos. A levantar puentes, no barreras. A ser plenamente humanos. A ser los “pequeños príncipes” de hoy y de mañana. A interiorizar que el amor elimina el miedo. Y a neutralizar el anti-yo y el yo autodestructor , 30 que bloquean nuestro desarrollo integral como personas humanas.

Lamentablemente, muchas sociedades contemporáneas no cultivan ningún tipo de espiritualidad, porque en su formación y consolidación consideran que sólo lo material es válido y admisible. Valoran al hombre por lo que tiene, sabe o sirve, y no por lo que es: una persona encantadora , que por el hecho de serlo, merece amor y respeto a su dignidad humana. Por otro lado, olvidan la dimensión espiritual , que es –sin duda alguna– la más importante. Cuando esto sucede (como acontece en aquellas sociedades donde hay injusticia social y abismales desigualdades económicas ), el hombre no alimenta la espiritualidad, entendida también como una actitud positiva ante la vida , y en consecuencia, desconoce los valores necesarios, para discernir cuáles de aquellas cosas que influyen sobre sus semejantes pueden tener una connotación positiva o negativa, o lo que es lo mismo, es un hombre sin criterio moral, carente de valores éticos y bioéticos, para comportarse en el seno familiar, en la comunidad donde vive, en su medio natural, y peor aún, es incapaz de percibir la dignidad del otro en todas y cada una de sus dimensiones. 31

De acuerdo con esa línea de pensamiento martiano, habría que aceptar el hecho indiscutible de que “si el desarrollo humano se orienta hacia lo físico, instintivo o intelectual, sin desarrollar el corazón, el espíritu y la dignidad, a largo plazo tendremos una catástrofe para las personas, la nación y la raza humana . 32 Por lo tanto, si queremos salvar nuestro entorno y salvarnos nosotros mismos de la hecatombe ecológica y moral que amenaza la existencia de la humanidad no nos queda otra alternativa que revitalizar el mundo de los valores , 25 pilares fundamentales de la cultura universal y el motor impulsor del desarrollo integral de la persona humana.

Una vez esbozada la relación entre Psicología y Espiritualidad habría que volver a la época en que Martí incursiona en el campo de la ciencia del espíritu : la Psicología, independizada ya de la Filosofía, comienza a edificar un sistema de leyes, categorías y principios sobre los cuales se estructura la vida psíquica y espiritual del hombre. La preclara inteligencia del Maestro no sólo percibe que la elaboración de ese cuerpo teórico y doctrinal se halla en vías de desarrollo, sino que hace relevantes aportes conceptuales y metodológicos a esa naciente rama del conocimiento humano. Contribuciones que conservan absoluta vigencia , y que fueron estudiadas por el doctor Diego González Serra 23 en su libro Martí y la ciencia del espíritu. El concepto ético-humanista de hombre, la formación integral que éste debe recibir a través de toda su vida, así como la unidad dialéctica entre lo cognitivo y lo afectivo, ilustrada con la frase paradigmática de que “no hay monstruos mayores que aquellos, en que la inteligencia está divorciada de la razón” , 26 constituyen el hermoso legado martiano al desarrollo de la ciencia psicológica caribeña. 33

CONCLUSIONES

Félix Varela, 2 desde la praxis psicológica (puesta en función de la espiritualidad cristiana , la educación y el ejercicio periodístico ), y José Martí, 1 desde la vertiente teórico-conceptual, pueden considerarse –sin discusión alguna– los precursores de la ciencia del espíritu en nuestra amada Patria.

Félix Varela, José Martí and the Cuban psychological science

ABSTRACT

In this article, the main contributions to the historic development of the Cuban psychological science made by Félix Varela and José Martí are presented.

Key words: Félix Varela, José Martí, Psychology, Spirituality, and History of Psychology in Cuba.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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1 Profesor-asesor y periodista. Hospital Psiquiátrico de La Habana

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