Sumario

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2006;3(1)

MORBIMORTALIDAD EN DEPENDIENTES ALCOHÓLICOS A LOS 5, 12 Y 20 AÑOS DEL EGRESO HOSPITALARIO

Ricardo González ,1 Arturo Ávila , 2 Erica Nufio , 2 Aura Vázquez , 2 Janneth Durán, 2 y Norma Martínez 3

RESUMEN

Se estudió –mediante visita al hogar por internos de medicina previamente seminariados– la evolución de una cohorte de 110 pacientes masculinos con dependencia alcohólica primaria, atendidos en el Servicio “Rogelio Paredes” del Hospital Psiquiátrico de La Habana , entre junio de 1983 y junio de 1984 con edades comprendidas entre 20 y 39 años. Se aplicó una encuesta con preguntas abiertas y cerradas a un familiar adulto conviviente y a un dirigente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) de su cuadra, orientada a recoger información sobre la morbimortalidad manifiesta y la utilización de nuevos tratamientos especializados en cada corte evolutivo, así como los criterios de dichas fuentes sobre la evolución, y la necesidad de ayuda médica en cada corte realizado. Las visitas se efectuaron a los 5, 12 y 20 años después del egreso, tras recibir un tratamiento institucional integral al que se añadió la ipecacuana como recurso biológico aversivo. Se aplicaron criterios para la valoración integral de la evolución por el equipo. El porcentaje de pacientes abstinentes por 3 ó más años antes del primero y segundo cortes alcanzó 5 y 8 % respectivamente, en tanto que los abstinentes en los últimos 10 años antes del tercero, alcanzaron el 15,8.%. La repercusión somática y psíquica del consumo anormal de alcohol se manifestó desde el primer corte y presentó tendencia a incrementarse en los sucesivos. Los resultados evidenciaron la alta morbiletalidad y discapacidad determinadas en los diferentes cortes evolutivos.

Palabras claves: alcoholismo, morbimortalidad, seguimiento 20 años.

INTRODUCCIÓN  

En Estados Unidos de América, país de 295 millones de habitantes y prototipo del primer mundo, la repercusión económica anual del consumo de drogas alcanza los 250 mil millones de dólares, 1,2 suma cercana a la tercera parte de la deuda externa global de América Latina y suficiente para resolver las necesidades de vivienda de todas las villas miserias de nuestra región. 3

Debemos destacar que el 50 % de esta trágica cifra se vincula al consumo irresponsable de alcohol, es decir, que el alcohol –justamente considerado como la droga modelo y portera– determina una repercusión económica equivalente a la producida por la suma del resto de las drogas conocidas hasta hoy 4 y se vincula en dicho país, anualmente, a 200 000 muertes –25 mil de ellas por accidentes de tránsito que dejan además, 150 mil personas con serias invalideces físicas o mentales– y a la cuarta parte de los 4 000 transplantes hepáticos efectuados en dicho periodo. 5,6

La situación comparativa de América Latina, cuya población duplica la norteamericana, es también catastrófica, con la presunta existencia actual de unos 38 millones de alcohólicos vaticinados una década atrás en el paradigmático trabajo de Levav . 7 El consumo per cápita anual de preparados alcohólicos industriales alcanza 74,8 litros , y de tomarse en cuenta los de producción artesanal supera el de Estados Unidos que es de 122 litros . 8 Por otra parte, el 15 % de las muertes actuales son producidas por el alcohol 9 y como tercer mundo esta región resulta además, afectada por la desventaja implícita en la alta prevalencia de trastornos cerebrales crónicos como secuela de las carencias en los sistemas de salud, con la consecuente mayor vulnerabilidad neuropsicológica, determinante de los famosos síndromes de Dr. Jekill-Mr. Hyde expresados por violencia extrema bajo la influencia del alcohol y otras drogas. 10,11

Es necesario recordar que esas cifras solo reflejan lo que conceptualmente podríamos llamar automorbiletalidad manifiesta , ya que resulta frecuente que además de tomar poco en cuenta la automorbiletalidad oculta, olvidemos la significación médico-social, económica y humana de la alomorbiletalidad manifiesta y oculta, cuyos paradigmas están en las intensas manifestaciones depresivas, ansiosas y asténicas de los llamados “bebedores pasivos” con sus consecuentes afecciones psicofisiológicas como la hipertensión, la gastritis y el ulcus gastroduodenal, así como las muertes precoces por infarto del miocardio y accidentes vasculares encefálicos. secundarios al estrés mantenido. También determinan alomortalidad las nada excepcionales reacciones catastróficas como el suicidio de los codependientes, y el de los que sufren las secuelas psicotraumáticas implícitas en la extrema violencia doméstica, las violaciones y el incesto. Todas estas incidencias cuyo inevitable subregistro determina que solamente apreciemos la superficie de un monstruoso iceberg capaz de minar la espiritualidad del ser humano y sus proyectos de vida saludable.

El presente estudio pretende contribuir a dar respuesta al problema investigativo enunciable con las preguntas

  1. ¿Cuál es la más frecuente (auto) comorbilidad de la dependencia alcohólica primaria a corto, mediano y largo plazos en nuestro medio?
  2. ¿Cuál es la frecuencia de nuevos tratamientos especializados ambulatorios y hospitalarios luego del alta en las etapas referidas?
  3. ¿Cuáles son las principales causas de (auto)mortalidad de nuestros pacientes en las etapas evolutivas referidas?

MÉTODOS

Los pacientes fueron estudiados evolutivamente mediante visitas hogareñas realizadas por internos de medicina seminariados acerca de la significación médico-social del alcoholismo, y entrenados mediante pilotaje, para la aplicación de una encuesta con preguntas abiertas y cerradas, a familiares adultos convivientes y a un dirigente del Comité de Defensa de la Revolución de su cuadra (CDR), como fuentes de información indirectas.

Los 110 integrantes de la cohorte inicial fueron todos masculinos, entre 20 y 39 años , dependientes alcohólicos primarios sin comorbilidad, habían estado como promedio 40 días hospitalizados luego de fracasar los tratamientos ambulatorios, y recibieron el esquema convencional de tratamiento utilizado en el servicio y descrito en publicaciones anteriores. 11 Dicho esquema incluyó psicoterapia individual y de grupo, atención familiar y social, así como terapia ocupacional en el marco de una comunidad terapéutica con Token Economy (sistema de gratificaciones de conductas positivas). Todos los casos de la cohorte recibieron ipecacuana como recurso aversivo complementario utilizado en la etapa de su selección.

Los cortes evolutivos se efectuaron a los 5, 12 y 20 años después del egreso y el interno investigador tomó el segundo apellido del paciente como medio para garantizar la correcta identificación del miembro de la cohorte.

La instalación de la comorbilidad fue explorada en cada etapa, con relación a cada paciente específico, de manera tal que los diagnósticos anteriores no fueron repetidos en etapas subsiguientes, con la finalidad de establecer el momento aproximado de aparición de cada afección comórbida. Igual criterio fue utilizado para delimitar el número de nuevos tratamientos ambulatorios y hospitalarios, así como las apreciaciones evolutivas por parte de las fuentes exploradas.

En los casos en que no fue posible obtener el certificado médico del fallecimiento, se efectuó una entrevista especial por la trabajadora social para recoger elementos que posibilitaran su valoración retrospectiva.

La valoración evolutiva integral en las categorías excelente, buena, regular y mala para relacionarla con los fallecimientos detectados e integrantes de la cohorte que en cortes subsiguientes no fuesen localizados, siguió los criterios siguientes:

Evolución excelente.

  1. Dejó la bebida total y permanentemente en el período estipulado.
  2. Las dos fuentes lo consideraron mejorado.
  3. No repercusión familiar, laboral ni social.
  4. No complicaciones somáticas ni psíquicas.

Evolución buena.

  1. Bebe esporádicamente, pero sin excesos (como un bebedor social).
  2. Las dos fuentes lo consideran mejorado.
  3. No repercusión familiar, laboral ni social.
  4. No complicaciones somáticas ni psíquicas.

Evolución regular.

  1. Bebe en forma excesiva, pero no ha solicitado nuevos tratamientos.
  2. Ninguna de las fuentes lo considera mejorado.
  3. Hay repercusión familiar, pero no laboral ni social.
  4. Hay complicaciones somáticas o psíquicas.

Evolución mala.

  1. Bebe en forma excesiva y ha hecho nuevos tratamientos.
  2. Ninguna de las fuentes lo considera mejorado o igual.
  3. Hay repercusión familiar, laboral y social.
  4. Hay complicaciones somáticas y psíquicas.

RESULTADOS  

A los 5 años fueron localizados 103 de los 110 integrantes de la cohorte (4 habían permutado a otra provincia, 1 no aceptó la entrevista y 2 habían emigrado). Tres encuestas fueron eliminadas en forma aleatoria para trabajar con 100 pacientes localizados. De dicho total, 5 habían fallecido, por lo que a partir de dicho corte, el grupo quedó reducido a 95 pacientes con posibilidades de localización. Del total de enfermos al momento del ingreso, el 75 % contaba entre 20 y 39 años, con edad promedio de 32,5 años, el 68 % tenía pareja estable, en el 57 % la escolaridad era de secundaria con promedio de 10 grados, las ocupaciones más frecuentes fueron las de producción o servicios no técnicos referidas por el 72 %.

El tiempo de consumo excesivo antes de la hospitalización fue de 5,7 años y todos procedían de distintos municipios de Ciudad de La Habana , la bebida preferida fue la cerveza, pero el consumo predominante fue el de ron.

En el corte de los 12 años habían ocurrido 12 nuevos fallecimientos y 5 casos no fueron localizados (3 por cambios de residencia a otras provincias y 2 a direcciones no localizadas), lo que determinó que a partir de entonces se redujera la muestra a 90 enfermos potencialmente localizables de los que 12 resultaron fallecidos.

En el corte de los 20 años, 15 casos no fueron localizados –9 por cambio de provincia, 1 emigró y 5 se mudaron sin dejar la dirección– por lo que la cohorte quedó reducida a 63 miembros evaluables, de los que 13 fallecieron entre el segundo y el tercer corte.

La tabla 1 expone la instalación de la (auto)morbilidad en cada corte evolutivo en forma de porcentaje referido a la cifra total de pacientes con potencialidades de ser localizados en cada etapa (100, 90, y 63) e incluyó por tanto a las que precedieron en su manifestación a los fallecimientos registrados. En ella se puede apreciar la relativa precocidad de las hepatopatías y de las afecciones gastrointestinales y cardiovasculares. En casos de fallecidos y no localizables se incluyen causa de muerte y comorbilidad hasta el último control antes de abandonar la cohorte.

Tabla 1. Instalación de la comorbilidad predominantemente somática según corte.

(Resultados en tanto por ciento con relación a pacientes potencialmente localizables)

Corte

Polin.

Hepat.

CH

Gastritis

Ulc.Gd.

Cáncer

Miocardi.

HTA

Diabetes

Otras

1(n-100)

3

3

3

15

6

 

3 (IM)

9

2

6, (IM)

2(n-90)

7,8

6,7

4,4

12,2

5,5

--

1,*

12,

1,

 

3 ( n-63)

3,2

3,2

7,9

4,7

4,7

4,7**

4,

4,

3,

3,

* 1-+Fibrilación V.

** 1- Faringe, 1- esófago, 1-pulmonar.

Polin.: Polineuropatía; Hepat.: Hepatomegalia; CH: Cirrosis hepática;

Ulc. Gd.: Úlcera gastroduodenal; Miocard.: Miocardiopatía

HTA: Hipertensión arterial; AVE: Accidente vascular encefálico; IM: Infarto del miocardio

En lo relativo a la comorbilidad psíquica (tabla 2) llamó poderosamente la atención la instalación relativamente temprana de las psicosis alcohólicas, pese a que los cuadros de delirium fueron de carácter subagudo. También fue destacable la instalación de los cuadros depresivos y ansiosos a partir del segundo corte. El único suicidio consumado que se registró, ocurrió entre los cortes segundo y tercero y se trató de un lanzamiento al vacío desde un cuarto piso. En casos de fallecidos y en los no localizados se incluyen los tratamientos recibidos hasta el último control efectuado.

Tabla 2. Instalación de la comorbilidad predominantemente psíquica según corte

(Resultados en tanto por ciento con relación a los pacientes potencialmente localizables)

Corte

D.trem.

Est. paran.

Alucino.

Depre.

Ansiedad

Agres.

Int. Suic.

Otras

1(n-100)

3*

3,7

3

1

1

--

2

--

2(n-90)

1,1

5,5

2,2

2,4

2,8

3,3

5,5

3,3

3(n-63)

1,6

--

3,2

3,2

4,7

1,1

1,6**

 

 

* Dos de ellos de tipo subagudo.

** Un suicidio consumado por lanzamiento al vacío.

D. trem.: Delirio tremens;

Est. paran.: Estado paranoide;

Depre.: Depresión

Agres.: Agresividad;

Int. Suic.: Intento suicida

Alucino: Alucinosis alcohólica

El total de nuevos tratamientos fue de 112; de ellos 66 fueron ambulatorios y 46 hospitalarios. (tabla 3).

Tabla 3. Nuevos tratamientos especializados recibidos en cada etapa

(Resultados en números totales en cada etapa valorada)

Corte

Tratamientos ambulatorios

Tratamientos con hospitalización

1 (n-100)

36

28

2 (n-90)

27

15

3 (n-63)

3

3

Totales

66

46

Nota.-Posibilidad de varios tratamientos por paciente.

En la mayoría de los casos localizados se recogió la inconsistencia en la asistencia a grupos de seguimiento, pese a que una alta proporción fue considerada por las fuentes exploradas como de evolución desfavorable y con necesidad de atención médica especializada (tabla 4).

Tabla 4: Opinión de las fuentes sobre evolución y necesidad de atención especializada

(Resultados en tanto por ciento con relación a pacientes potencialmente localizables)

Corte

Mejor

Igual

Peor

Necesita asistencia especializada

1(n-100)

45

32

23

24

2 (n-90)

40

26,7

17,7

20

3 (n-63)

42.8

12,6

14,3

33,3

Finalmente, en la tabla 5 se resumen algunas características sociodemográficas de los fallecidos en cada corte y la causa de muerte.

Tabla 5: Pacientes fallecidos en cada etapa y causas de muerte.

Fallecimientos antes del corte a los 5 años.

Iniciales

Edad (años)

EC

Esc.

Ocup.

Fall.

Edad (años)

Causa

Evolución hasta +

1-DJG

33

Sol.

6G

Desocupado

F.

37

Infarto miocardio

Regular

2-JMR

37

Div.

9G

Desocupado

F

39

Infarto miocardio

Mala

3-ALJ

37

Sol.

4G

Barbero

F

41

Cirrosis hepática

Mala

4-J.MG

23

Sol.

8G

Desocupado

F

25

AVE_hemorrágico

Mala

5-RMS

28

Div.

10G

Gastronomía

F

33

Infarto miocardio

Mala

 

Edad promedio de la cohorte al efectuarse el corte: 37,5 años

Edad promedio de los fallecidos detectados en el corte: 35 años

EC: Estado Civil; Esc: Escolaridad; Ocup: Ocupación; Fall: Fallecidos

Fallecimientos entre el corte de los 5 y el de los 12 años.

( Iniciales

Edad (años)

EC

Esc.

Ocup.

Fall.

Edad (años)

Causa

Evolución hasta +

6-AAO

33

Sol.

9G

Construcción

F

36

Cirrosis hepática

Mala

7-RFL

33

Sol.

10G

Auxiliar Gen.

F

44

Coma alcohólico

Mala

8-SPC

31

Sol.

12G

Bodeguero

F

39

Atropellado auto

Regular

9-JPM

38

Cas.

3G

Obrero

F

49

Cirrosis hepática

Mala

10-JRT

35

Div.

10G

Cuenta propia

F

46

Infarto miocardio

Regular

11-RPC

32

Sol.

12G

Téc.Medio FAR

F

41

Infarto Miocardio

Mala

12-APG

30

Cas.

12G

Operario

F

41

AVE trombótico

Mala

13-AWH

38

Cas.

6G

Desocupado

F

44

Fibrilación ventric.

Mala

14-APS

33

Cas.

8G

Placero

F

39

Infarto miocardio

Mala

15-FGA

38

Cas.

8G

Aux. Serv.

F

46

Homicidio

Mala

16-JAN

38

Cas.

7G

Aux. Prod.

F

45

Infarto miocardio

Regular

17-ARM

25

Sol.

1G

Campesino

F

34

Sangramiento C.H.

Mala

 

Edad promedio de la cohorte al efectuar el corte: 44,5 años

Edad promedio de los fallecidos detectados en el 2do corte: 42 años

EC: Estado Civil;

Esc: Escolaridad;

Ocup: Ocupación;

Fall: Fallecidos

Fallecimientos entre el corte de los 12 y el de los 20 años.

( Iniciales

Edad (años)

EC.

Esc.

Ocup.

Fall.

Edad (años)

Causa

Evolución hasta +

18-LCM

34

Sol.

12G

Tec. Agron.

F

47

Homicidio

Mala

19-REC

34

Cas.

6G

Cocinero

F

52

Cáncer pulmonar

Regular

20-RCM

33

Div.

7G

Desocup.

F

54

Cáncer esófago

Mala

21-LAM

39

Cas.

12G

Enfermero

F

52

Cirrosis hepática

Mala

22-LLP

35

Cas.

5G

Aux. Serv.

F

51

Infarto miocardio

Regular

23-RVS

29

Sol.

6G.

Aux. Prod.

F

44

Ahogado embriagado

Mala

24-MCH

35

Cas.

9G

Chofer

F

47

AVE

Mala__

25-LRC

36

Cas.

9G

Aux. Serv.

F

47

Cirrosis hepática

Mala

26-JTR

35

Div.

12G

Téc. Anest.

F

51

Cirrosis hepática

Mala

27-JSM

27

Cas.

6G

Desocup.

F

39

Infarto miocardio

Mala

28-LCO

35

Cas.

8G

Aux. Prod.

F

52

Infarto miocardio

Regular

29-LMB

35

Div.

6G

Cartero

F

55

Suicidio (salto al vacío)

Regular

30-SCM

22

Sol.

12G

Desvinc.

F

34

Homicidio en riña

Mala

 

Edad promedio de la cohorte al efectuar el 3er corte: 52, años

Edad promedio de los fallecidos detectados en el 3er corte: 48,0 años

EC: Estado Civil;

Esc: Escolaridad;

Ocup: Ocupación;

Fall: Fallecidos

En el primer corte hubo un franco predominio de las causas de muerte cardiovasculares y la edad promedio de todos los fallecidos fue de 35 años.

En el segundo, las causas cardiovasculares se recogieron en la mitad de las muertes, y el resto fue debido a cirrosis hepática, coma alcohólico y 2 muertes violentas, una por homicidio y la otra, muerte peatonal con alto nivel etílico en plasma comprobado en la necrosis. La edad promedio de los fallecidos fue de 42 años.

En el tercer corte se habían registrado 4 muertes de causa cardiovascular, 3 por cirrosis, 2 por cáncer y 4 muertes violentas –entre las que se incluyó el suicidio por lanzamiento al vacío de un paciente de 55 años portador de un cáncer de faringe en el que dicha enfermedad pudo ser el móvil principal del suicidio–2 homicidios, y 1 muerte por Inmersión mientras el paciente se encontraba embriagado. Los fallecidos en esta etapa tuvieron 48 años como edad promedio.

DISCUSIÓN  

Las resultados de nuestro estudio deben ser valorados con las reservas derivadas del alto número de pacientes de la cohorte inicial que no fueron localizados (27 en total), fenómeno reportado por Mackenzie, J. 12 desde 1987 en el seguimiento de alcohólicos, y en parte vinculado a la inconsistencia marital y alta movilidad de estos enfermos, sobre todo cuando su evolución resulta desfavorable, como ocurrió en nuestra cohorte con la gran mayoría de los pacientes perdidos, que presentaron evoluciones aún peores que las recogidas en los fallecidos, donde ninguno fue valorado como excelente o bien antes de su muerte.

Este hecho permite inferir que en los enfermos no localizados la carga de morbilidad, discapacidad o fallecimiento, no haya sido despreciable.

También consideramos importante tener en cuenta que como promedio, los integrantes de la cohorte llevaban 5,7 años de consumo excesivo según su propia referencia, posiblemente minimizada por los mecanismos de negación característicos de la enfermedad y así podríamos explicarnos la aparente precocidad en la instalación de manifestaciones somáticas o psíquicas como la cirrosis hepática, el ulcus gastroduodenal y las psicosis alcohólicas. Los 112 tratamientos especializados recibidos después del egreso, el predominio de las evoluciones desfavorables, y el frecuente criterio de las fuentes sobre la necesidad de asistencia antialcohólica durante los cortes efectuados, expresan en forma indirecta la carga de discapacidades vinculada a esta drogadicción.

Otro aspecto digno de destacar son las muertes violentas –que incidieron sobre todo en el segundo y tercer corte– con cifras respectivas de 2 y 4, pese a que el rango de edades al inicio estuvo entre 20 y 39 años, con media de 32,5 años, por lo que las edades presentes en el tercer corte se mueven en el rango de 40 a 59 años con media de 52,5 años. Por esto se presume que el indicador de autoquiria sea todavía bajo en comparación con los reportados en otras latitudes, pues el único suicidio consumado recogido hasta ahora, pareció estar vinculado con el cáncer faríngeo diagnosticado al paciente.

En forma global, la cifra de fallecimientos por causas cardiovasculares fue de 10 infartos del miocardio y 3 accidentes vasculares encefálicos (AVE), lo que representó el 43,3 % del total de fallecidos; la cirrosis hepática el 23,3 %; y las muertes violentas, que incluyeron un fratricidio donde el perpetrador y la víctima estaban embriagados, el 20 %. El cáncer de pulmón y esófago, junto al de faringe antes comentado, hicieron su aparición después del segundo corte y su expectativa debe ser mayor según la cohorte alcance edades más avanzadas.

Pese a las recomendaciones de cautela ante nuestros resultados, creemos que estos parecen concordar desde ahora con el informe del 2002 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la salud en el mundo, 13 que atribuye el 4 % de la carga de morbilidad y el 3,2 % de la mortalidad mundial al alcohol, y destaca que el uso inadecuado de este tóxico representa el principal riesgo para la salud en los países subdesarrollados con baja mortalidad (entre los que se encuentra Cuba) y el tercero en los países desarrollados.

A partir del proyecto OMS sobre la carga global de enfermedades y lesiones 14 basado en el indicador conocido como Disability Adjusted Life Years (DALYs) que expresa los años perdidos por muertes precoces y discapacidades, se hizo evidente que el tabaco y el alcohol estuvieron entre las principales causas de morbilidad, mortalidad y discapacidad, con predominio del tabaco en los países desarrollados, y del alcohol en los países subdesarrollados con baja mortalidad.

En términos de DALYs, la repercusión del tabaco, alcohol y drogas ilícitas a nivel mundial es de 4,1 % para el tabaco, 4,0 para el alcohol y de 0,8 % para las sustancias ilícitas, pero si vamos a los países subdesarrollados con baja mortalidad, y vemos las cifras en el sexo masculino, el tabaco tiene un DALYs de 6,2 % y el alcohol de 9,8 %, mientras que la suma de las drogas ilícitas alcanza el 1,2 %. Esta negativa hegemonía del alcohol se generaliza a los países subdesarrollados ajenos a las culturas islámica, hinduista o budista, que proscriben su uso por razones religiosas.

Hace algunos años hicimos la reflexión de que debido a su frecuente subvaloración mundial, el alcohol, parecía ser “la droga con piel de cordero”. En la actualidad dicha apreciación es para nosotros una firme convicción, ya que pese a ser reconocido por los expertos como la más trascendente droga y drogadicción de nuestros días, la mayor parte de la población mundial la desconoce como droga, y tolera su uso embriagante, conducta que junto al sexo sin protección –con el que se imbrica relevantemente como factor patogenético del SIDA– representa los comportamientos de riesgo psicosocial más importantes en el mundo de hoy.

Los resultados del presente estudio son coherentes con los señalamientos de la OMS / Organización Panamericana de la Salud (OPS), y su alerta de prevenir no solamente el alcoholismo, sino también las conductas bajo la influencia del alcohol por estar vinculadas a muchas más tragedias de las que convencionalmente percibimos solamente como la parte visible de un monstruoso iceberg.

Alcohol dependents' morbidity and mortality after 5, 12, and 20 years of having been discharged  

SUMMARY  

The evolution of a group of 110 male patients with primary alcoholic dependence who were assisted at “Rogelio Paredes” word in the Psychiatric Hospital of Havana from June 1983 to June 1984 was studied. These patients are 20 to 39 years old. Their homes were visited by 6th year medical students who were previously prepared through a seminar. A questionnaire, with open and close questions, was applied to patients' relatives that live together with them, and to leaders from the Committee for the Defence of the Revolution (C.D.R.) from their blocks. The aim of this questionnaire was to gather not only information about obvious morbidity and mortality, and the use of new specialized treatments in each evaluative stage, but also the inquired people's criteria about the evolution and necessity of medical assistance in each stage. Patients' homes were visited after 5, 12, and 20 years of them being discharged, and after receiving an integral institutional treatment to which Ipecacuana was added as an aversive biological resource. Criteria for the integral assessment of the evolution were applied by the team. The percentage of abstinent patients for 3 or more years before the first and second stage reached 5 % and 8 % respectively. Abstinents from the last ten years before the third stage reached 15.8 %. The somatic and psychical influence of the abrasive use of alcohol was present since the first stage, and it had a tendency to increase in the others. The results showed the high morbidity, mortality and disability determined in the different evaluative stages.

Key words: alcoholism, morbidity-mortality, 20 years continuation .

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Substance Abuse and Mental Health Services Administration: Office of Applied Studies. Preliminary Stimates from the 1995 National Household Survey on Drug Abuse. U.S. Government Printing Office. Washington; 1995.

  2. Kaplan H, Sadock B. Synopsis of Psychiatry: Behavioral Sciencies/Clinical Psychiatry. 8 th ed. Baltimore: Williams and Wilkins; 1998.

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  5. Franklin J Jr, Frances R. Trastornos por consumo de alcohol y de otras substancias psicoactivas. En: DSM -IV Tratado de Psiquiatría. Hales R , Yudovsky S, Talbot JU. 3ra ed. Madrid : Editorial Masson ; 2000.

  6. González R. El alcohol como droga portera. Rev Hosp Psiquiatr de La Habana 1995;36(2):87-92.

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  8. Peruga A. Políticas de control de consumo de alcohol, tabaco y otras drogas en América Latina.Rev Adicciones 2001;13(4)367-70.

  9. Peruga A. El consumo de substancias adictivas en las Américas. Rev. Adicciones 2002;14(2):227-38.

  10. González R. Contra las adicciones: Clínica y tratamiento. La Habana : Editorial Científico Técnica; 2002.

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  14. Murray CJ, López AD. Global Health Statistics. Global Burden of disease and injury series. Vol. 2, Geneva. World Health Organization; 1996.

 

_________________________________________________________________________

Profesor Jefe del Servicio “Rogelio Paredes” para atención a alcohólicos y otros drogadictos. Hospital Psiquiátrico de La Habana (HPH).

Internos de medicina. Facultad Calixto García, Universidad Médica de La Habana.

Trabajadora Social del Servicio “Rogelio Paredes”. HPH.

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