Sumario

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2006;3(1)

IMPORTANCIA DEL RETRASO MENTAL EN LA CONDUCTA DELICTIVA

Lidia Rosa Salgueiro Labrador, 1 Luis Enrique Vidal Palmer 2  

 

RESUMEN

Se estudiaron 82 retrasados mentales que, en concepto de acusados, fueron evaluados en la Comisión Provincial de Psiquiatría forense de Pinar del Río en el año 2003, presumiblemente autores de algún delito de la competencia de tribunales municipales y provinciales. Se realizó una investigación descriptiva y retrospectiva y por el método clínico-epidemiológico se diagnosticó el grado de retraso mental (RM), así como el deterioro del comportamiento social; se observó que la actividad delictiva fue más frecuente en aquellos con RM ligero. Las principales figuras delictivas fueron contra los derechos patrimoniales (robo con fuerza y hurto), delitos contra la economía (HSIGM) y delitos sexuales (abusos lascivos). Más de las tres quintas partes tenían antecedentes penales lo que evidencia un deterioro de sus patrones éticos. Las tres cuartas partes recibieron educación especializada y se explica la relación existente entre la criminalidad y la comorbilidad asociada donde se destaca el alcohol.

Palabras clave: retraso mental, conducta delictiva, deterioro del comportamiento social, antecedentes penales, enseñanza especial.

 

INTRODUCCIÓN

Existe poca información acerca de los problemas del retraso mental (RM) en la antigüedad, en la época medieval e incluso en la historia moderna hasta principios del siglo XIX. Entre los escritos religiosos y médicos antiguos sólo hay escasas referencias, por ejemplo, Hipócrates mencionó la aneucefalia y otras malformaciones craneales asociadas con el retraso grave. Las leyes de Esparta y la antigua Roma aprobaron el exterminio de los niños con grave retraso mental lo que se acentuó durante el régimen nazi. 1

Con el espíritu de la Revolución Francesa se comenzaron a crear medidas para rectificar todo tipo de injusticia y poner fin al tratamiento infrahumano de los RM. La profesión médica se vio envuelta en ese espíritu, pero no es hasta el siglo XX que comienza una verdadera investigación y se descubren algunas causas como la fenilcetonuria (1934), la galactosemia y otros trastornos metabólicos, 1,2 comenzando así un enfoque más radical y positivo para los RM.

El retraso mental es un estado en el cual el desarrollo de la mente es incompleto o se detiene, lo que se traduce en un funcionamiento general subnormal especialmente acusado en el aspecto intelectual y acompañado de alteraciones en la maduración, aprendizaje y adaptación social. 3-5

En Cuba se estima que la población de RM representa alrededor del 2 % de la general mientras que en la mayor parte de los países desarrollados se calcula entre 1 y 3 % de personas con RM, de las cuales aproximadamente el 10 % presenta un grado grave o profundo; 3 similares cifras se registran en la Clasificación Universal de los Trastornos Mentales (DSM) 4 y se estima que cerca del 45 % es de causa pre o perinatal y entre 15 y 20 % de causas experienciales. 3

La adaptación al ambiente de estos sujetos siempre está afectada, desde pequeños pueden aparecer trastornos de conducta como hiperactividad, irritabilidad, evitación, baja tolerancia a la frustración. Su conducta agresiva suele también relacionarse con un bajo control de impulsos, sentimientos de insuficiencia y baja autoestima que pueden provocar una depresión manifiesta o conducta antisocial. 6-8

Los individuos con esta afección tienen mayor riesgo de sufrir explotación o abusos físicos o sexuales, 9 además, como son fácilmente influenciables son utilizados por otras personas en la comisión de hechos delictivos. 10

Motivados por la frecuencia con que al realizar la peritación psiquiátrico forense encontramos la presencia de retrasados mentales vinculados con la actividad delictiva, decidimos hacer un estudio para caracterizar esta relación entre la enfermedad y el delito en nuestra provincia.

MÉTODOS

Se estudian 82 retrasados mentales, que en concepto de acusados, habían sido evaluados en el año 2003 en la Comisión de Psiquiatría Forense adscripta al Departamento Provincial de Medicina Legal de Pinar del Río. Se realiza una investigación descriptiva y retrospectiva de los expedientes médico-legales, mediante el método clínico-epidemiológico se diagnostica de forma directa el grado de retraso mental y el deterioro del comportamiento social de acuerdo con lo pautado en el glosario cubano, 3 aunque se aplicaron pruebas psicométricas y otras técnicas de investigación social complementarias a los fines del diagnóstico. Se prestó especial atención a los antecedentes penales, figura delictiva imputada, antecedentes patológicos personales, tipo de escuela de la que fueron egresados y relación existente entre la comorbilidad asociada al RM y la criminalidad

RESULTADOS

En la tabla 1 se observa que de los 249 casos peritados, 82 tuvieron diagnóstico de retraso mental lo que significa el 36,4 % del total, algo comprensible a la luz del esfuerzo de instructores policiales, jueces y fiscales por esclarecer la influencia probable de esta afección en la responsabilidad por el delito imputado. Le siguen en frecuencia los trastornos de personalidad con el 22,5 % y el 15,2 % para los que al momento del examen fueron considerados como no afectados por enfermedad mental.

Comparten igual cifra de 7,2 los que tuvieron un diagnóstico de trastorno adaptativo casi siempre mixto (depresivo-ansioso), posterior al hecho y los consumidores de alcohol con o sin dependencia.

En las tres quintas partes de la muestra (61 %) se determinó algún grado de deterioro del comportamiento social a los RM diagnosticados, dado por falta de apoyo, rechazo social y familiar en ocasiones, falta de autocontrol, (agresividad, impulsividad, fugas del hogar), algunos mostraron comportamiento antisocial cuyo grado fue evaluado de acuerdo con lo establecido en el glosario cubano; 3 en el caso de los graves la Comisión sugirió la necesidad de seguimiento y control por la especialidad.

 

Tabla 1: Diagnóstico clínico en los casos peritados.

Diagnóstico clínico

Total

%

Retraso mental

82

36,4

Trastorno de la personalidad

56

22,5

Sin enfermedad mental

48

15,2

Consumo perjudicial de alcohol

10

4

Síndrome de dependencia alcohólica

8

3,2

Trastornos adaptativos

 

7,2

Epilepsia y otros SCOC

14

5,6

Esquizofrenia paranoide y otras psicosis

10

4

Enuresis

3

1,2

Enfermedad de Alzheimer

2

0,8

Trastorno de la identidad sexual

2

0,8

 

En los casos con diagnóstico de RM se observó con frecuencia la comisión de algún delito de robo con fuerza o hurto (tabla 2). El primero fue cometido por el 37,8 % y el segundo por el 23,1 %. El HSIGM estuvo presente en el 13,4 % de los casos, seguido de abusos lascivos y lesiones con el 8,5 y el 6 % de los casos, lo que evidenció el deterioro de sus patrones éticos y la existencia de figuras delictivas con elevada violencia.

Tabla 2: Figuras delictivas imputadas según grado de retraso mental

Figura delictiva

RML

RMM

RMS

Total

%

Robo con fuerza

25

5

1

31

37,8

Hurto

13

6

 

19

23,1

Hurto y sacrificio ilegal

de ganado mayor(HSIGM)

9

2

 

11

13,4

Abuso lascivo

5

2

 

7

8,5

Lesiones

5

 

 

5

6

Desacato

4

 

 

4

4,8

Pederastia

2

1

 

3

3,6

Atentado

3

 

 

3

3,6

Receptación

2

 

 

2

2,4

Total

68

16

1

85*

 

En 3 casos se imputan 2 figuras delictivas.

Más de la mitad de los casos (56 %), recibieron enseñanza especial para su defecto; el 10,9 % asistió a la escuela taller donde pudieron aprender habilidades para desempeñarse en algún oficio como panadero, ayudante de carpintería, albañilería o algún otro. El 7,3 % presentaban serios trastornos de conducta y fueron enviados a este tipo de enseñanza para corregirlos, previo estudio por un equipo multidisciplinario en el Centro de Diagnóstico y Orientación (tabla 3).

Los casos con diagnóstico de retraso mental moderado y severo no se benefician con este tipo de enseñanza, por lo que no son enviados a la escuela y se encuentran con algunos retrasados ligeros en el grupo de los que no recibieron escolarización.2,9

Tabla 3: Tipo de enseñanza especial

Tipo de escuela

Total

%

Escuela de conducta

6

7,3

Escuela taller

9

10,9

Escuela para RM

49

56

No fueron a la enseñanza especial

18

21,9

Total

82

100

Como es posible apreciar en la tabla 4, el 7,3 % de los retrasados mentales tenían como enfermedad asociada un alcoholismo y el 6 % intento suicida, lo que no está abordado en la literatura consultada; el 17 % manifestó padecer de trastornos nerviosos no especificados y en general la mitad de los casos estudiados presentaron algún trastorno mental o del comportamiento, que en el caso de los alcohólicos resulta de interés a la hora de evaluar su relación con la criminalidad, el empleo de violencia y fuerza y la dosis de valor para un intento suicida.

A través de los resúmenes de historia clínica, entrevista psiquiátrica, historia social psiquiátrica y otros documentos legales facilitados por la autoridad solicitante se pudo conocer que el 12% de la muestra nació de parto distócico con aplicación de fórceps, 7,3% tenían asociada una epilepsia, y comparten la cifra de 4,8 % los que tuvieron daño prenatal dado por enfermedades de la madre concomitantes con el embarazo, y meningitis, afecciones que pudieron influir en el daño orgánico de estos individuos.

Tabla 4: Comorbilidad asociada al retraso mental

Comorbilidad

RML

RMM

Total

%

Alcoholismo

6

 

6

7,3

Intento suicida

5

 

5

6

Psicosis

1

 

1

1,2

Cefaleas

3

 

3

3,6

Trastornos de conducta

2

 

2,

2

Trastornos nerviosos no especificados

11

3

14

17

Otras enfermedades

7

3

10

12

Totales

35

6

41

50

El 34,1 % no tenía antecedentes penales (tabla 5), sin embargo el 32,5 % había cometido robos y hurtos en casas particulares o establecimientos estatales, un 12 %, HSIGM, y los atentados y desacatos comparten la cifra de 4,8 %, lo que sitúa a las tres quintas partes de la muestra vinculados a figuras delictivas con uso de violencia.

Tabla 5. Antecedentes penales

Antecedentes

RML

RMM

RMS

Total

%

Sin antecedentes

23

4

1

28

34,1

Robos

15

1

 

16

19,1

Hurtos

9

2

 

11

13,4

HSIGM

8

2

 

10

12

Desacato

3

1

 

4

4,8

Atentado

3

1

 

4

4,8

Desertor SMG

2

 

 

2

2,4

Riñas

2

 

 

2

2,4

Lesiones

2

 

 

2

2,4

Daño a la propiedad

1

1

 

2

2,4

Otros

3

2

 

5

6

Total

71

14

1

86*

 

 

DISCUSIÓN  

De los 249 casos peritados en el año 2003, 82 recibieron el diagnóstico de retrasados mentales, lo que revela el celo que durante la instrucción sumarial y el juicio oral muestran los tribunales y órganos de la instrucción en su desempeño.

Lo más frecuente es que se haya imputado algún delito contra los derechos patrimoniales dado por robo con fuerza y hurto, destacándose en menor cuantía el HSIGM, el abuso lascivo y las lesiones con una tendencia muy elevada a aparecer retrasados mentales ligeros; lo que resulta comprensible dado que estos tienen una actividad social mayor y más cercana a la normalidad y por tanto más susceptibles de infringir la ley.

A veces, en el diagnóstico la única fuente es la historia que cuenta el familiar sobre el embarazo y el parto, la consanguinidad de los padres y la presencia de trastornos hereditarios en sus familias, datos a los que hay que prestar atención, por ejemplo, en nuestro estudio se pudo conocer por esta vía que más de la quinta parte tenían algún antecedente de enfermedades que pudieran influir en el daño orgánico diagnosticado, como fueron los partos distócicos, la aplicación de fórceps, la epilepsia o la meningoencefalitis, lo que es coincidente con la literatura consultada. 7 Resultó útil valorar el clima emocional de la familia y su medio sociocultural para ayudar a comprender el deterioro del comportamiento social presente en estos retrasados.

En su mayoría estos casos fueron egresados de algún tipo de escuela para la enseñanza especial que influyó en su preparación para la vida social y el trabajo, pero no parece ser así, en el sentido preventivo para evitar la comisión de delitos. 10

La comorbilidad asociada se caracterizó, en la mitad de los casos, por la existencia de algún trastorno mental o del comportamiento asociado al retraso mental, lo que no puede escapar al clínico en el momento de efectuar el dictamen, ya que en muchas ocasiones esto puede influir en la calidad de vida 8 o estar determinado por el estrés que la vida supone para estos pacientes cuyos mecanismos de enfrentamiento y adaptación a las exigencias del medio que nos rodea resultan insuficientes e inadecuados. 1,5 Con relación al consumo de alcohol asociado no se puede silenciar la importancia criminógena y criminalística de la embriaguez, motivo de frecuentes actuaciones médico-legales que dan lugar a variados y difíciles problemas periciales. Está comprobado que los llamados “días criminales”, es decir, donde estadísticamente hay mayor número de delitos, coinciden con los días de mayor intemperancia en el consumo de bebidas alcohólicas. A esto hay que agregar que los patrones éticos están deteriorados, pues más de las tres quintas partes tienen antecedentes penales y coincidentemente las principales figuras delictivas donde hay uso de violencia o fuerza son las que más se repiten. Se ha detectado también la utilidad de evaluar el grado de deterioro del comportamiento que a veces puede ayudar al tribunal a comprender tanto la responsabilidad exigible como la necesidad de un tratamiento posdelictivo a los fines de una reincidencia potencialmente presumible, puesto que la cuarta parte de este grupo de deficientes mentales habían cometido robo y hurto. 11

Aunque el RM, como tal, no es causa para la comisión de actos delictivos, es siempre una concausa que de algún modo influye en la determinación de delinquir, en el comportamiento transdelictivo y posdelictivo, porque esta deficiencia mental implica un reflejo debilitado de la realidad objetiva, máxime en unas relaciones cada vez más complejas por las características que toma nuestra vida social.

Si bien el retraso mental ligero no tiene un tratamiento jurídico penal reconocido desde el punto de vista psicológico y humanístico; justifica una valoración integral muy cuidadosa y específica de cada caso para encauzarlo a su rehabilitación futura, que es diferente a la del sujeto con inteligencia normal; sobre lo cual nos hemos pronunciado reiteradamente y habrá que seguir llamando la atención para que en un futuro se incorpore alguna fórmula penal que reconozca esta condición de privilegio negativo que los acompaña en una vida socioeconómica poco distinguible de la del sujeto normal, a lo que nos impele la Declaración de Madrid. 12

DELINQUENT BEHAVIOR AND MENTAL DEFICIENCY

SUMMARY 

Eighty two mental retardation on Forensic psychiatric expert work in Pinar del Rio 2003 year, indicted by the commission of offences, were studied. A descriptive and retrospective investigation by clinic epidemiological method was develop. The mental deficiency degree and social behaviour deterioration was diagnostic. The criminal behaviour frequency was high in the lights offences against inheritance (RCF y HURTO), against economy (HSIGM) and sexual (lascivious abuse).

Penal antecedents were present in 66 % of cases with evidence ethic patrons deterioration. Especial education received 78 % which explain the correlates between criminality and comorbidity associated to alcohol.

Key words: mental retardation, criminal behaviour, social behaviour deterioration, penal antecedents, especial education.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Sadock BJ. Retraso mental. En: Kaplan AI, Sadock BJ. Tratado de Psiquiatría. Ed. VI, vol. 4. Barcelona: Editorial Masson; 1995.p.2125-61.

  2. American Academy of Child and Adolescent Psychiatryic. Información para la Familia , 2001:42-46.

  3. Colectivo de autores. Tercer glosario cubano de Psiquiatría. Hospital Psiquiátrico de La Habana. MINSAP , 2001.p.228-52.

  4. American Psychiatryc Association: DSM-IV. Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Barcelona: Masson; 1995.

  5. Organización Mundial de la Salud. Trastornos Mentales y del Comportamiento. CIE-10. Ginebra; 1992.p.227-83.

  6. OPS/OMS. Manual de Identificación y promoción de la resilencia en niños y adolescentes. Publicaciones del programa de adolescencia; 2001.

  7. Bindes H. Reacciones y desarrollos psíquicos anormales. En: Reichardt M. Psiquiatría General y Especial. Madrid: Gredos; 2003.p.234-83.

  8. Gómez MC. Trastornos del aprendizaje. Retraso mental. En: Álvarez Sintes R. Temas de Medicina General Integral. Vol. II. La Habana : Editorial Ciencias Médicas; 2001.p. 983-6.

  9. Horacio BA, Romi JC. Importancia de la semiología delictiva en la peritación psiquiátrico-forense penal. Madrid: Gredos; 2000.p.148-63.

  10. Cabello VP. Psiquiatría Forense en el Derecho Penal. Buenos Aires: Hammurabi; 2000.p.46-54.

  11. Farias Caballero. Inimputabilidad Penal. Buenos Aires: Edias; 2001.

  12. Asociación Mundial de Psiquiatría. Declaración de Madrid. Rev Hosp Psiquiátr La Habana 2000;XL(1):7-9.

 

 

 

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1 Especialista de Primer Grado en Medicina Legal. Instructora de la FCM.

2 Especialista de Primer Grado en Psiquiatría. Profesor Asistente Adjunto en Psiquiatría y Medicina Legal. Subdirector del Hospital Psiquiátrico de La Habana.

 

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