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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2008, 5(1)

TRASTORNOS DE IDENTIDAD SEXUAL Y VIOLENCIA

Annia Duany Navarro1

RESUMEN

La sexualidad forma parte de la personalidad. No solo incluye al sexo, sino también al género. Se plantea que alrededor de los tres años el niño se identifica desde lo psicológico con pertenecer a un sexo, lo cual no depende de la educación recibida.

En psiquiatría los trastornos de identidad de género o sexual, se definen por la no coincidencia entre el sexo biológico, social y psicológico. A pesar de considerarse un trastorno, se reconoce como formas diferentes de expresar la diversidad sexual.

La violencia, de forma general, es reconocida como un problema de salud, es una forma de ejercer el poder. La renuncia a la masculinidad hegemónica que hacen los transexuales y travestis, pudiera ser un elemento entre otros tantos para que este grupo sea víctima de violencia, por tal motivo se exploró sobre las manifestaciones de violencia en un grupo de hombres travestis y transexuales.

 Se realizó un estudio cualitativo en un grupo de 25 hombres. Las técnicas utilizadas fueron la observación participante y la construcción de 5 historias de vida.

El grupo estuvo constituido por hombres travestidos con edades entre los 18 y 41 años, procedentes en su mayoría de la  capital. Con una escolaridad media, sin vínculo laboral estable, conviven casi todos con su familia de origen, con reconocimiento de necesidad de uso de ropa y otras manifestaciones femeninas desde temprana edad.

La violencia se manifestó por parte de la familia, la sociedad y las parejas, siendo la violencia psicológica una constante en el grupo estudiado.

Palabras clave: violencia, género, trastornos de identidad, travestismo, transexual.

INTRODUCCIÓN

La sexualidad forma parte de la personalidad del individuo. No solo incluye al sexo como parte de su aspecto biológico, sino también al género, la vinculación afectiva, las relaciones que se establecen, los roles, etc. Sobre ella influyen factores socioeconómicos, culturales y espirituales, la sexualidad se expresa en todo lo que somos, pensamos y hacemos.1

Se plantea que alrededor de los tres años el niño se identifica desde lo psicológico con pertenecer a un sexo, lo cual no depende de la educación recibida, es un proceso que forma parte del desarrollo psíquico individual. Esto se conoce como identidad sexual o de género.2

En psiquiatría se le llama trastornos de identidad de género o sexual, a la no coincidencia entre el sexo biológico, social y psicológico, sin que exista una alteración biológica de cualquier causa que explique la no concordancia. Dentro de este grupo se incluyen fundamentalmente el transexualismo como máxima expresión de dicha entidad y el travestismo no fetichista, no tiene que aparecer desde la infancia para hacer el diagnóstico.3

Por transexual se conoce a aquellas personas que se identifican con un sexo psicológico que no coincide con su cuerpo, encontrándose atrapadas en un cuerpo que no les pertenece. Por travesti no fetichista se considera a quien desea parte del tiempo o todo el tiempo travestirse, comportarse con las características propias del otro género, pueden desear realizar algunos cambios en su cuerpo para lograr determinado aspecto, pero no renuncian al uso de sus genitales, puede ser la etapa inicial de un transexualismo.4

A pesar de considerarse un trastorno, se reconoce como formas diferentes de expresar la diversidad sexual,5 por lo que no requiere tratamiento para su corrección, sin embargo muchas veces produce afectaciones afectivas en estas personas debido a la discriminación que muchas veces sufren.
La violencia, de forma general, es reconocida desde finales del siglo pasado como un problema de salud, expresada desde las relaciones macrosociales hasta las personales, teniendo en cuenta que la violencia es una forma de ejercer el poder. Según la definición de Corsi6 siempre hay un ejercicio de poder mediante el empleo de la fuerza, ya sea, física, psicológica, económica, política que implique un arriba y un abajo reales o simbólicos que adoptan habitualmente la forma de roles complementarios: padre-hijo, hombre-mujer, joven-viejo, etc.”

La renuncia a la masculinidad hegemónica que hacen los transexuales y travestis, en muchos casos desde edades tempranas de la vida, pudiera ser un elemento entre otros tantos para que este grupo sea victima de violencia, por tal motivo se realizó esta investigación. cuyo objetivo fue: explorar sobre las manifestaciones de violencia en un grupo de hombres con trastornos de identidad de género (travestis y transexuales).

MATERIAL Y METODO

Se realizó un estudio cualitativo en un grupo de 25 hombres con trastorno de la identidad de género (travestis y transexuales).

Las técnicas utilizadas para obtener la información fueron la observación participante en el grupo durante los años 2005-2006, previo consentimiento informado del grupo para ser incluida dentro de las actividades y encuentros que se organizarían durante el periodo de observación grupal, así coma para la utilización de la información en una investigación. Tambien se construyeron 5 historias de vida dentro de este mismo grupo, previo consentimiento informado individual de cada participante, estas se realizaron en entrevistas individuales (aproximadamente 5 encuentros por persona de 3 horas de duración cada uno como mínimo). Se confeccionó una guía de entrevista semiestructurada y las entrevistas realizadas fueron transcritas para su análisis de contenido.

RESULTADOS

 El grupo estuvo constituido por hombres travestidos con edades comprendidas entre los 18 y 41 años, con predominio de la raza blanca, procedentes en su mayoría de la Ciudad  de La Habana, donde conviven en la actualidad.

Con una escolaridad media (9no. grado), en el momento de la investigación 3 se mantenían estudiando en el curso de superación integral. Sin vínculo laboral estable, dedicándose en ocasiones a la peluquería y a la animación de actividades culturales, para lo cual la mayor parte carece de formación.

Conviven casi todos con su familia de origen, constituida inicialmente por ambos padres (relaciones matrimoniales que actualmente muchas están disueltas)  y hermanos y hermanas. Reconocen la necesidad de uso de ropa del otro sexo desde aproximadamente los 5 años, así como de la presencia de manifestaciones conductuales consideradas como femeninas desde temprano.

Ninguno estaba casado en el momento de la investigación y solo 5 consideraban que mantenían relaciones de parejas estables o formales.

La violencia se manifestó desde temprano tanto por parte de la familia, como de la sociedad y por las parejas, siendo la violencia psicológica una constante en el grupo estudiado.

DISCUSIÓN

Los trastornos de identidad incluyen tanto al transexualismo como al travestismo, el primer diagnóstico incluye el segundo, lo cual no sucede de manera inversa.

En Cuba existe un grupo de trabajo multidisciplinario para el diagnóstico de transexuales, que funciona en el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), al cual de forma voluntaria acuden travestis no fetichistas y transexuales que se encuentran en estudio para ser diagnosticados, y  realizarles todos los trámites legales correspondientes, con el grupo de 25 hombres existente en ese momento en el CENESEX se realizó el trabajo.

Cuando una pareja decide tener un hijo, cada uno de sus integrantes antes de la concepción tiene sueños, expectativas sobre ese nuevo ser. Ya producida la gestación, en el momento del parto al comunicarse el sexo del recién nacido, se desencadena toda una cascada de acciones como son: dar al infante un nombre que le permita, a él o ella y a otros reconocer el sexo, usar ropa en relación  con esto, y ser enseñado durante la infancia en las claras diferencias, actitudes, gustos, actividades, que distinguen y separan a varones de hembras, llegando a convertirlos por momentos en contrarios, en una batalla de un sexo contra el otro. Entonces ¿qué sucede en la familia en que un niño desde temprano tiene una conducta que se reconoce como propia del sexo contrario?

“…siempre me decía que tenia que hablar con voz masculina, que iba a pasar trabajo… me llevaron al  psicólogo…”.
“…mi papá me daba cuando me veía flojito, mi mamá también lo hacia…, mi papá me daba más, me castigaba”.

La violencia como mecanismo de poder, es ejercida claramente por la familia, considerando que de esta forma “pueden corregir el error de sus hijos”, esta creencia está avalada en que en algún momento la ciencia consideró que una educación rígida y el castigo podían modificar esta expresión de la sexualidad,7-10 siendo evidentes las manifestaciones de violencia física y psicológica.

 La familia solicita ayuda en las instituciones sociales o estatales11 de la cual forman parte los servicios médicos, la ayuda es para lograr que se cumpla el supuesto varón =  fuerte = heterosexual. Como muestra de la violencia simbólica hacia la homosexualidad y de los prejuicios de los profesionales, es que ninguno fue reconocido como portador de una patología clínica que justificara la conducta, no obstante recibieron indicaciones para integrar a los niños a actividades deportivas, donde adquirieran los modelos de masculinidad hegemónica y se modificara la “supuesta anormalidad” (homosexualidad) hacia la supuesta normalidad (heterosexualidad).

“…mi mamá me llevaba al hospital…me mandaron a hacer deportes…al grupo de terapia fui como 2 o 3 años hasta que le dije a mi mamá que me sentía bien como era y que me sentía bien…”.

En nuestro país la enseñanza es obligatoria hasta el 9no. grado, lo cual explica la diferencia con otros reportes, donde homosexuales, travestis y transexuales hacen abandono escolar fundamentalmente en la primaria, lo cual no solo está ligado a la violencia recibida por parte de otros coetáneos, maestros, además de la violencia intrafamiliar (debido a que en vez de protegerlos apoyan a quienes los maltratan), sino también por las condiciones socioeconómicas de algunos países. No obstante a ello no nos alejamos mucho de la no aceptación en las escuelas de esa diferencia en la expresión de la sexualidad de estos individuos.

 En Cuba al hacer un recorrido sociohistórico siempre ha existido una conducta homofóbica12,13 que se manifiesta también en las escuelas, con la violencia psicológica como principal forma de manifestación, la cual se pude encontrar en las valoraciones no adecuadas, no reconocimiento de méritos, burlas, apodos, entre otras.

La violencia intrafamiliar alcanza su mayor expresión cuando la conducta travestí es abierta, pública, reconocida, considerándose por parte de la familia como una crisis de desmoralización, que muchas veces empuja al sujeto hacia la prostitución.14

“…cuando mi mamá supo que me travestía me botó de la casa…nunca más regresé…”.

“…le dije que me gustaban los varones y que había tenido sexo… me dijo que mientras estudiara iba a tener un plato de comida…desde esa edad me mantengo y comencé a prostituirme…”.

Las condiciones socioeconómicas son también un aspecto que influye al evaluar como, a pesar del deterioro de los vínculos afectivos y de comunicación entre las familias y la muestra estudiada, se mantienen conviviendo juntos, lo cual hace que de alguna forma se perpetúen las manifestaciones de violencia psicológica, siendo la mayor expresión el no reconocimiento del nombre femenino adoptado bajo la nueva identidad.

La violencia de género es reconocida, y al abordarla las mujeres son las más afectadas debido a la inequidad de género. Al valorar las relaciones de pareja del grupo estudiado, encontramos que al ser considerado el travesti como una mujer por parte de sus pareja esto lo pone en situación desventajosa, facilitándole que sufran la violencia de pareja, asociado esto a su vez a la baja autoestima, la presencia de violencia desde muy temprana edad (considerándose como algo normal asociado a ellos). Además de ser, en algunos casos, debido a las falsas creencias que hay en el imaginario social, en relación con el tema, dándole una posición de superioridad en el hombre y de inferioridad y subordinación a la mujer.15-17

Es interesante ver que los travestis y transexuales inicialmente son violentados por renunciar al cumplimiento del rol de género al que pertenecen, en este caso el masculino, y a todo el poder que otorga el “pene”, y después son violentados por reconocerse o manifestarse genéricamente con la feminidad, lo cual los pone en posición de inferioridad desde una perspectiva de género. Siendo la construcción genérica (desde uno u otro sexo) el problema fundamental de este grupo, que lo expone directamente a la violencia.

VIOLENCE AND DISORDERS OF GENDER IDENTITY

SUMMARY

Sexuality is an inherent aspect of personality. It does not include only sex   but also gender .It is stated that children of about three years old can identify themselves from the psychological point of view with gender, which that not depend on the education received.

The disorders of gender or sexual identity are known on psychiatry as the lack of coincidence among gender (biological sex), social sex and psychological sex .Though this lack of coincidence is considered as a  disorder, it is also recognize as  different forms to express  the sexual diversity.

In general, violence is recognized as a health problem, it is ways to exert power.The renounce that transsexuals and transvestites do to their hegemonic masculinity could be for this group an element among others to become them victims of violence. Due to this fact, we did an investigation about the manifestations of violence on a group of transsexuals and transvestites men.

A qualitative study was done on a group of 25 men. The techniques applied in this study were the taking part in observation and the construction of 5 life stories. 

The group was formed by transvestites (males) aged 18 to 41, mainly from the capital city, having middle academic level and without having a regular work. Almost, all of them live with their family of origin and their acknowledgement of clothes needs and female manifestations since early age.

Violence was manifested by family members, society and couples. The psychologist violence was the permanent aspect in the studied group.

Key words: violence, gender, disorders of identity .transvestism, transsexual.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. OPS/OMS. Promoción de la salud sexual. Recomendaciones para la acción. Mayo 2000.

    2. Monroy de Velasco A. Salud y sexualidad. En: Monroy de Velasco. Salud, sexualidad y adolescencia. México: Editorial Pax México; 1988. p.24-27.

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    4. Gómez Gil E, Esteva de Antonio I, Trinidad Bergero M. La transexualidad, el transexualismo o trastornos de la identidad de género en el adulto. En: Gómez Gil E, Esteva de Antonio I. Ser transexual. España: Editorial Glosa; 2006. p. 57-73.

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    11. Robledo L. La controversia entre homosexualidad y familia. Papers. 2004;74:203-15.

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    13. Fuentes S. Un acercamiento a la homosexualidad desde el género: sobre emancipación y ataduras al régimen patriarcal. Tesis para optar por el titulo de Licenciada en Sociología. Universidad de La Habana, 2005.

    14. Mesa J, Hernández C. Transformistas, travestis y transexuales: un grupo de identidad social. Revista Temas. 2004;36:64-77.

    15. González A, Castellanos B. Sexualidad y género: alternativas para su educación ante los retos del siglo XXI. Ciudad de La Habana: Editorial Científico-Técnica; 2003.p. 22-25.

    16. González JC. Estudios de masculinidades en Cuba. Los nuevos desafíos. I Jornada de Masculinidades. La Habana: CENESEX, 2006. (CD Resumen Jornada de Masculinidades).

    17. González JC. Feminismo y masculinidad: mujeres contra hombres. Revista Temas. 2004;4-14, 37-38.

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