Sumario, siguiente

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2008, 5(1)

 

ARTÍCULOS DE REVISIÓN

EL TABAQUISMO. LA EPIDEMIA DESCONOCIDA

Octavio Gárciga Ortega 1

RESUMEN

El autor brinda información variada sobre la planta del tabaco, antecedentes históricos y detalles de la relación hombre-tabaco. Se realiza un exhaustivo análisis de la significación que ha tenido y lo que representa para el futuro de la humanidad esta subestimada adicción, lo cual se apoya en cifras actualizadas de consumo, morbilidad, mortalidad y pronósticos, con un enfoque sustentado en elementos clave que caracterizan la gravedad de esta adicción, donde han de destacarse su innoble condición de legalidad, publicidad, iniciadora y portera de la cadena adictiva, capacidad adictiva, elementos biológicos, psicológicos y sociales que intervienen en el proceso, los grupos más vulnerables que afecta, su terrible poder devastador directo e indirecto sobre la salud humana. Se realizan sugerencias y se explican algunos de los beneficios del abandono del uso del tabaco.

Palabras clave: tabaco, adicción, significación, morbilidad y mortalidad, abstinencia, beneficios.

INTRODUCCIÓN

El consumo de tabaco constituye, junto a los malos hábitos alimentarios y la inactividad física, la tríada maligna que incide fundamentalmente en la aparición de las principales enfermedades crónicas no transmisibles responsables del 80 % de las muertes en las poblaciones de muchos países del mundo.1

El tabaco es una planta de la familia de las Solanáceas; existen 50 especies conocidas, pero solo 2 se cultivan comercialmente: Nicotiana tabacum y Nicotiana rustica.

Desde el siglo XI a.n.e. el tabaco era utilizado en rituales religiosos y se le concedían poderes mágicos en el continente americano.2

La denominación de la planta en el lenguaje nativo era cohíba y su uso no era exclusivo del behíque (sacerdote de la tribu), sino de todos los integrantes del grupo primitivo. La forma de consumo podía ser fumado, masticado y otras veces aspirado, y el nombre del tizón era tabaco. El primer paso dado en la lucha antitabáquica fue en 1520 cuando se publicó el primer escrito que reconoce el carácter adictivo del tabaco, realizado por el padre Bartolomé de las Casas. El segundo opositor que recoge la historia es el rey Jacobo I de Inglaterra que en 1604 aumentó los impuestos y editó su famosa “Diatriba contra el tabaco”.2, 3

Poco tiempo después del ingreso del tabaco a Europa se estableció claramente para algunas personas, que el uso podía convertirse fácilmente en una dependencia análoga a lo que les sucedía a los bebedores de etanol. No obstante, ni esta ni otras consideraciones basadas en aspectos médicos o económicos han logrado disminuir el consumo de tabaco en el planeta. Desde entonces, la cantidad de fumadores se ha incrementado notoriamente en las poblaciones consumidoras después de la Segunda Guerra Mundial, con énfasis en las mujeres y jóvenes, comparable con el consumo de bebidas alcohólicas.4

El consumo de tabaco durante la primera mitad del siglo XX no fue considerado como una adicción; por el contrario, llego a formar parte de la vida social y se reconoció como una afición o hábito digno de igualar para llegar a ser “gente de prestigio, éxito o mejor apariencia”, por un lado, rito de iniciación de la adolescencia-adultez y por el otro, como parte de un estilo de vida necesario para deleitarse con los “placeres de la vida”.

DESARROLLO

El tabaco

El tabaco es una de las sustancias más tóxicas de las que se tiene noción. Actúa a una velocidad comparable con la del cianuro potásico.5

Las intoxicaciones involuntarias ocurren frecuentemente como consecuencia de la ingestión de insecticidas o nebulizadores en los que la nicotina se encuentra presente; o bien, cuando los niños ingieren dosis de productos con tabaco.

El humo del cigarrillo contiene más de 4 000 sustancias químicas, las más dañinas son: la nicotina, monóxido de carbono, amoníaco, arsénico, cianuro, los alquitranes, las partículas de humo y el calor desprendido en el punto de combustión. Además de piridina y otras bases nitrogenadas, ácidos volátiles, sustancias fenólicas y acroleína, se encuentran también muchos compuestos que indudablemente contribuyen a la irritación de la mucosa respiratoria, y son productos potencialmente carcinogénicos.6

La nicotina se aisló por primera vez de las hojas del tabaco, denominado Nicotiana tabacum en 1828 por Roselt y Reiman; en 1889 se describieron sus acciones sobre los ganglios autonómicos. Se trata de uno de los pocos alcaloides naturales líquidos libres en la naturaleza cuyas principales características son ser incoloro y volátil, altamente soluble en agua salina y no tener efecto terapéutico alguno.

La dosis fatal media para un adulto es probablemente cercana a 60 mg. De hecho, hay cigarros que pueden contener de 20-30 mg en total. Aparentemente, la absorción gástrica de la nicotina proveniente del tabaco no es significativa para explicar el vómito que se presenta en respuesta a la dosis, este puede tener origen central.5

El porcentaje de nicotina contenida en los cigarrillos es muy variable, con rangos que oscilan entre 0,5-8,0 mg Un promedio habitual de nicotina por cigarrillo es de 6-8 mg. En cambio en el cigarro puro los promedios de su manufactura oscilan entre 15 y más de 40 mg.5

La nicotina llega al cerebro 5 segundos después de haberse inhalado. Se ha detectado en todas las partes del cuerpo humano y hasta en la leche materna. Su capacidad adictiva es de 4 a 5 veces mayor que la que se observa en la heroína.7

El monóxido de carbono se adhiere a la hemoglobina de los glóbulos rojos, lo que evita que esas células transporten una carga completa de oxígeno.

Los agentes carcinógenos que se encuentran en el humo del tabaco (más de 40), dañan genes importantes que controlan el crecimiento de las células, lo que hace que estas crezcan de manera anormal o se reproduzcan con demasiada rapidez.8

La adicción

Fumar no solo es "un hábito". Es una drogadicción, ya que el hecho de fumar tabaco cumple con todos los criterios que definen al consumo de una sustancia como tal: existencia de tolerancia, dependencia, síndrome de abstinencia en ausencia de la misma, comportamiento compulsivo, etc. La máxima responsable de todo esto es la nicotina, sustancia con un gran poder de adicción similar o superior al de otras drogas como la  cocaína o la heroína.9

De todas maneras cuando hablamos de dependencia del tabaco hemos de hacerlo en un sentido mucho más amplio y distinguir entre tres tipos de dependencia íntimamente relacionadas entre sí, a saber:

Dependencia física. Provocada por la nicotina y la responsable del síndrome de abstinencia.

Dependencia psicológica. Fundamentada en procesos de condicionamiento, propios de cada fumador, por los que durante años el tabaco es el "amigo" que le ha acompañado en circunstancias y situaciones determinadas, de tal manera que no sabe vivirlas si no es con su compañía (después de comer, leyendo, acompañando el café, incrementándolo al beber, etc.).

Dependencia social. Basada en la aceptación social del tabaquismo y en las presiones ambientales que incitan al consumo de tabaco: publicidad, presión del grupo en adolescentes, imagen de seguridad y de dominio de la situación, acontecimientos sociales, etc.

Caracterización

Su carácter legal le ha conferido aceptación, aun por los detractores, al ser parte de la convivencia social, soportado como mal hábito, pero menos dañino al compararlo con el alcohol, por considerarlo un mal menor individualizado al adicto, ensalzado por escritores y poetas, ponderado por millones que lo han considerado el amigo ideal para enfrentar los momentos difíciles, el estimulante predilecto para la creación, el sello distintivo de elegancia, el escalón necesario para alcanzar la adultez y ser valorado como un ente viril y capaz, recibe cifras astronómicas en su publicidad y las transnacionales operan inescrupulosamente para lograr mantener sus ventas a elevados niveles.

Puede considerársele junto al alcohol como las drogas iniciadoras por excelencia, las que rompen con el control preventivo individual del ser humano (niño o adolescente) que sucumbe ante la curiosidad, la presión social, la carencia de información o las influencias de un estilo de vida no saludable promocionado por su propia familia o comunidad (más de 20 millones de niños están expuestos al humo del tabaco en sus hogares,10 otros datos muestran que más del 40 % de los adolescentes están expuestos al humo del tabaco en el ambiente en sus hogares y el 50% en lugares públicos,11) apoyado por la descomunal publicidad que ejercen los medios masivos de comunicación y la inescrupulosidad de autoridades y expendedores.10

También es una excelente droga portera, que generalmente se coloca en el inicio de la cadena adictiva, tabaco y/o alcohol, para continuar con la marihuana, y su promiscuidad no tiene límites.

Cuando se adquiere una adicción, además de una enfermedad crónica, se adquiere una enfermedad extremadamente contagiosa; un adicto activo, es un foco propagador de la enfermedad.

Aunque no comparte con sus aliadas ilegales el rosario de graves complicaciones que caracterizan a sus compinches, tales como el trastorno de conciencia, trastorno delictivo, al conllevar al uso de ellas es cómplice también, pero como ninguna otra es una depredadora de la salud humana, más mortífera que el mismo SIDA.12,13

Y sin lugar a dudas, al igual que en ellas, no existe el amparo del término abuso, como puede ser aplicado al café y el alcohol, permitiendo un margen para su uso social, no riesgoso, no existe justificación alguna para la primera vez teniendo en cuenta la gravedad de lo que  puede acarrear esa: única vez.

Situación actual

Según pronósticos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los próximos 10 años morirán 36 millones de personas, debido a las enfermedades crónicas no transmisibles (enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrales, diabetes y cáncer), causadas fundamentalmente por la mala alimentación, la falta de ejercicios y el tabaco. Las pérdidas económicas que se prevén en grandes poblaciones como en China pudieran ser de US $558 000 millones, India US $236 000 millones y la Federación Rusa US $303 000 millones, solo por citar algunos ejemplos.1
De los 1 300 millones de fumadores en el mundo, que cada día se fuman 15 billones de cigarrillos, unos 650 millones morirán prematuramente debido al cigarrillo, a razón de 5 millones cada año, cifra que podrá duplicarse en apenas 10 años. El tabaco disminuye la expectativa de vida de cualquier ser humano en 15 años, cada cajetilla de cigarrillos fumada representa un día de vida, cada 6 y medio segundos muere una persona por alguna enfermedad derivada del uso del tabaco en el mundo.6,13
 Para la OMS, el tabaquismo es una verdadera epidemia, aún en crecimiento, en particular en los países en vías de desarrollo.1,14
Teniendo como principal blanco a la más joven generación (niños y adolescentes), también se observó que iniciarse en el hábito a edad temprana conlleva un mayor riesgo de muerte precoz, por lo que los autores subrayan la necesidad de centrar los esfuerzos de prevención en la adolescencia y la preadolescencia;15 la edad de inicio en su consumo ha ido descendiendo escalofriantemente,16,18 con marcado protagonismo en el género femenino. Hasta no hace mucho los varones tenían 4 veces más probabilidades de fumar que las mujeres. Sin embargo, los nuevos resultados indican que la probabilidad es ahora solamente de 2,3 veces mayor y que en algunos países no existe diferencia entre ambos sexos.11,19

Trastornos

Es la primera causa de muerte prevenible y la segunda causa de mortalidad en el mundo.13

El tabaco disminuye la circulación cerebral y cardíaca y bloquea los impulsos nerviosos de la médula espinal. Produce gran variedad de enfermedades a nivel pulmonar: bronquitis crónica, asma, enfisema pulmonar, cáncer, este se le puede hallar en todas las vías respiratorias, digestivas y renal. El tabaco es el responsable del 87 % de los cánceres que se registran en el mundo.6

El 25 % de las muertes por enfermedad de las arterias y el corazón están determinadas por el tabaco, la nicotina bloquea el consumo de oxígeno por el músculo cardíaco y aumenta el nivel de grasas en la sangre, grasas que se acumulan en las paredes de las arterias estrechándolas y endureciéndolas.4

Está demostrado que entre los fumadores hay casi 3 veces más úlceras gástricas, duodenales, así como cáncer gástrico, halitosis y arrugas faciales. Produce ansiedad, depresión, temblores, cefaleas, trastornos de concentración. Disminuye la erección, por su efecto tóxico a nivel del cerebro, al que se suma su efecto bloqueador a nivel de la médula espinal y la disminución de sangre a los cuerpos cavernosos del pene. Los hombres fumadores tienen un 40 % más de probabilidades de tener problemas de erección respecto de quienes evitan el cigarrillo.7,8

Las mujeres embarazadas que fuman corren el riesgo de causar graves problemas de salud a su hijo como bajo peso al nacer, deficiente desarrollo pulmonar, asma e infecciones respiratorias a repetición, trastorno de déficit de la atención y riesgo aumentado para muerte súbita neonatal.20

RECOMENDACIONES

Cuanto antes se deje de fumar, menos probabilidades existen de morir o sufrir alguna dolencia. Los beneficios del abandono tabáquico son mayores entre las personas que lo dejan entre los 40 y los 50 años. Sin embargo, dejar de fumar a edad más avanzada también conlleva importantes beneficios.21, 22

Beneficios de dejar de fumar