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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2009, 6(1)

 

NOTA NECROLOGICA

DOCTORA CARMEN GONZÁLEZ GONZÁLEZ (1933-2009)

Dr. Jesús Dueñas Becerra
Psicólogo (jubilado), crítico y periodista

[Quien] en silencio y soledad padece/
Derecho adquiere de morir – ¡y crece!/.
José Martí

La doctora Carmen González González, psicóloga (jubilada) del Departamento de Tratamientos Especializados (DTE), dependencia del Hospital Psiquiátrico de La Habana (HPH), falleció en la capital cubana, en los últimos días de febrero de 2009, como consecuencia de una afección degenerativa del sistema nervioso central, que fue destruyendo gradual y progresivamente su equilibrio bio-psico-socio-cultural y espiritual… hasta que la también pedagoga y rorscharchista fue a encontrarse con el Espíritu Universal, leit motiv en la obra poético-literaria y periodística del Apóstol.

Carmen González (como era conocida en nuestro medio) se doctoró en Pedagogía en la Universidad de La Habana, y posteriormente, estudió Psicología en la Universidad Católica de Villanueva, en la década de los 50 del pasado siglo. En esos centros de educación superior fue discípula de eminentes rorscharchistas que le inculcaron el amor a la vida y la obra del genial psiquiatra suizo, así como al método de investigación de la personalidad más completo y complejo que se conoce, hasta hoy, en el campo de las neurociencias…, pero su insaciable avidez cognoscitiva no sólo se nutrió de los conocimientos teórico-prácticos aportados por el psicodiagnóstico de Rorschach en las aulas universitarias, sino también por el psicoanálisis freudiano clásico, cuya polémica doctrina despertó la atención y el interés de la joven estudiante.  

Una vez concluidos sus estudios superiores, la recién egresada universitaria comenzó a ejercer como maestra en el Ministerio de Educación (MINED) y alternó la docencia con la labor asistencial como psicóloga de Higiene Mental (luego Consulta Externa del HPH y hoy DTE), donde evaluaba a los pacientes a través de una batería de pruebas psicológicas (incluido el Rorschach con orientación analítica ortodoxa como herramienta fundamental de trabajo), participaba en las sesiones de psicoterapia individual y de grupo, así como en las reuniones científico-médicas, celebradas tanto en Higiene Mental como en el HPH, donde presentaba los hallazgos clínico-terapéuticos de su fecundo trabajo asistencial e investigativo, que no cesó ni siquiera con la jubilación por vejez, a la que se acogió en 1992.
La doctora Carmen González no sólo se circunscribió al ejercicio público y privado de la psicología clínica, sino también incursionó con éxito en el campo de la medicina natural y tradicional (acupuntura, terapia floral, bioenergía, entre otras técnicas alternativas), hasta que su precario estado de salud se lo permitió.

Participó en cuanto congreso nacional o internacional organizara la Sociedad Cubana de Psicología de la Salud (de la que fuera miembro titular, al igual que del desaparecido Colegio de Pedagogos de La Habana), u otra sociedad científica de la salud; eventos a los que llevaba los resultados de sus pesquisas tanto en el campo de la Psicología Clínica, como en el de la Medicina Natural y Tradicional.
Conocí a la doctora Carmen González en la década de los 70 del extinto siglo XX, y desde que el doctor Gilberto Gumá Plá (mi inolvidable maestro de Rorschach) nos presentó, se estableció entre nosotros una corriente intelectual, afectiva y espiritual que nos unió hasta que, lamentablemente, perdió la razón como secuela de la enfermedad que acabó con su vida, dedicada por entero al trabajo y al estudio, que no finalizó en la capitalina Alma Mater,sino que continuó en los diferentes posgrados impartidos en el HPH u otra institución docente-educativa, y a los que asistió como alumna o profesora.

Nosotros solíamos encontrarnos en la Biblioteca Médica “Frank País”, donde ella, el profesor Jesús Cornide Salvá y yo, intercambiábamos criterios acerca de temas científico-filosóficos y artístico-literarios, porque ella poseía una cultura general integral: lo mismo hablaba de ciencia como de una función de ballet o de teatro, sobre un bello poema o una buena novela. Era una infatigable lectora, mientras que su máxima existencial era: “[…] ser pesimista es una actitud inmoral”1 Por consiguiente, nunca se desalentó ante los disímiles problemas que la vida le planteara, sino que los afrontó con valentía y arrojo, no incubó frases interiores negativas ni alimentó en su intelecto y en su espíritu insectos venenosos ni despidió olores pestilentes (envidia, odio, resentimiento), que pudieran herir la sensibilidad del otro o no yo, a cuyo servicio estuvo hasta el último aliento.

He decidido despedirme de la doctora Carmen González González con un poema martiano, que nos sugiere dónde se halla el ánima noble y sana de nuestra inolvidable colega y amiga:

“Dicen que suele volar/
Por los espacios perdida/
El alma, y en otra vida
Sus alas puras bañar”2

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Gaarder J. Citado por Alina Perera Robio, en “Es imposible conseguir la felicidad sin preguntarnos en qué consiste”. Juventud Rebelde. 44 (112): 1o de marzo de 2009: p. 8 (“Cultura”) (entrevista al filósofo y escritor noruego Jostein Gaarder.
  2. Martí J. Citado por Ramiro Valdés Galarraga, en Diccionario del pensamiento martiano. La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 2002; p. 389.

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