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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2011,8(1)

 

Alcohol contra sexualidad. Aspectos biológicos y psicosociales en el consumo agudo, a largo plazo y prenatal.  

Elvia de Dios Blanco , Dra. Nancy Pérez y MsC. Aliocha Batista

RESUMEN

Los daños del alcohol sobre la sexualidad son poco utilizados en las campañas de prevención, de ahí que para visualizar los mismos se decidió realizar una revisión bibliográfica de los aspectos biológicos y psicosociales relacionados con el consumo agudo, a largo plazo y prenatal. La creencia de que el alcohol mejora la actividad sexual se fundamenta en la conjunción de dos procesos: la expectativa de mejoría del rendimiento  sexual la cual  fortalece la seguridad y, el efecto desinhibitorio  al consumirse en pequeña cantidad. Bajo el consumo agudo las relaciones sexuales pueden ser no protegidas con los consiguientes embarazos inesperados e infecciones de transmisión sexual  y VIH-sida. Sobre la respuesta sexual en los hombres puede aparecer  disfunción eréctil y eyaculación retardada transitorias, en las mujeres disminución de la lubricación y retardo del orgasmo; además se fundamentan la violencia sexual y doméstica.  En el  consumo prolongado la violencia se hace cotidiana; por la disminución de  testosterona  disminuye el deseo sexual y  la andropausia puede ser precoz; los efectos sobre la respuesta sexual pueden hacerse permanentes, se analiza la comorbilidad del alcoholismo  con las parafilias. El alcohol por su efecto prenatal se considera una sustancia teratógena y puede determinar: dimorfismos cráneo-faciales, alteraciones neurológicas, trastorno del aprendizaje, trastorno del control de impulsos, desinhibición sexual severa, conductas antisociales, disminución del crecimiento intrauterino mantenido en etapa postnatal, malformaciones  cardíacas, oculares y óseas. Se presentan los aspectos neuroquímicos y vasculares que pudieran explicar cada uno de los daños.
  
Palabras clave: alcohol, sexualidad, respuesta sexual, violencia, violación, parafilias y teratogenia.

INTRODUCCION

No se emplee el día en beber, pues el tiempo debe llenarse con las ocupaciones de cada uno, ni tampoco beba la noche que destine a engendrar los hijos, esto lo escribió Platón 430 años a.d.c., sin embargo, en la actualidad existe una amplia divulgación sobre los daños biopsicosociales-espirituales producidos por el alcohol y es escasa la información sobre las consecuencias nocivas de éste sobre la sexualidad, incluso existe el mito de que  el alcohol  mejora la actividad sexual y muchos hombres inician el consumo con esa expectativa.

En una investigación efectuada en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, con una muestra de 50 pacientes  diagnosticados como trastorno por consumo de sustancias de ellas,  el 50 %, correspondía al alcohol;  el 46 % de la muestra al inicio del consumo  poseía la expectativa de mejorar su actividad sexual y el 54 % consideró que las drogas no tenían ningún tipo de efecto -ni beneficioso, ni perjudicial - sobre el funcionamiento sexual1.

Se conoce que alrededor del 70 % de la población mundial de 16 años o más consume alcohol en alguna cantidad y el 10 % de ellos se convertirán en alcohólicos en algún momento de sus vidas2; un estimado de 200 millones de personas en el mundo sufren de dependencia alcohólica3. En Cuba, se considera que el 45,2 de la población mayor de 15 años consume bebidas alcohólicas, fundamentalmente en los rangos de edades comprendidos entre 15 y 44 años4; estas cifras ilustran la problemática mundial y nacional del consumo de alcohol y la necesidad de campañas preventivas permanentes, las cuales podrían auxiliarse de forma sistemática y atractiva de los daños producidos por el alcohol sobre la sexualidad.

En las sociedades patriarcales, como la nuestra, probablemente  los hombres por su arraigado machismo, se limitarían más en el consumo de alcohol al conocer el riesgo de perder la erección  del pene, que el conocimiento de la posibilidad de vivir 12 años menos. Al revisar las literatura nacional sólo hemos obtenido tres publicaciones del tema 5-7, por esta razón decidimos realizar el presente artículo con el objetivo de sistematizar los referentes teóricos relacionados con los daños producidos por el alcohol sobre la sexualidad, con una integración de los aspectos biológicos, psicológicos y socioculturales,   cuando  se consume de forma aguda, a largo plazo y su efecto prenatal.

DESARROLLO

Efectos del consumo agudo de alcohol
Debe recordarse que el consumo de alcohol modifica la actividad cerebral en sólo 5.7 minutos 8,  y  los niveles plasmáticos en que se hace evidente la embriaguez, están entre 80 y 100 mg de alcohol por 100 ml de plasma, lo cual se alcanza con tres o cuatro tragos convencionales durante una hora9, de tal manera que,  de acuerdo a las características metabólicas individuales es muy fácil alcanzar el estado de embriaguez.

La creencia de que el alcohol mejora la actividad sexual se fundamenta en la conjunción de dos procesos, la expectativa de mejoría del rendimiento  sexual10 la cual  fortalece la seguridad y, el efecto desinhibitorio del alcohol al consumirse en pequeña cantidad, debido al proceso denominado de liberación subcortical y se explica así: el alcohol inicialmente deprime áreas de la formación reticular que inhiben la actividad cortical asociativa11, estas áreas corticales a su vez  mantienen inhibida a la subcorteza – responsable de las conductas primarias instintivo afectivas y de las emociones –, de ahí que al  quedar inhibida la corteza por el alcohol, la subcorteza queda libre del freno cortical (liberación subcortical), y el comportamiento de las personas en estas condiciones es comandado por porciones del sistema nervioso más primitivas desde el punto de vista filogenético, que rigen la conducta de los animales.

Por la liberación subcortical, bajo el consumo inicial de alcohol, las personas pierden  el autocontrol, aumenta la expresividad verbal o sea se facilitan los contactos sociales (efecto entactógeno), de ahí que falsamente sus efectos sean calificados por la población como estimulantes12. El efecto entactógeno  posibilita iniciar relaciones sociales con extraños, enamorar y tener relaciones sexuales; este es el bastón en que se apoyan personas tímidas e inseguras para iniciar una relación de pareja o para los primeros encuentros sexuales con una pareja nueva, lo cual es válido para hombres y mujeres.

El efecto desinhibitorio del alcohol justifica  su consumo en personas amantes del hedonismo, como las de status económico alto y las que ejercen el sexo transaccional, en una investigación efectuada con 252 hombres prostitutos, el 79 % consumía regularmente alcohol13

A medida que aumenta el consumo de alcohol su efecto depresor  se extiende a otras áreas cerebrales y pueden aparecer signos de depresión franca, debe recordarse el llanto frecuente de las personas embriagadas y como en algunas ocasiones pueden suicidarse.

El efecto depresor del alcohol se explica porque facilita la transmisión inhibitoria por vía de la interacción del GABA con los receptores tipo A, favoreciendo el flujo de cloruro a las neuronas (hiperpolarización) e inhibe la transmisión excitatoria, al bloquear los receptores NMDA del glutamato, se plantea pudiera ser por interferir la acción de la glicina sobre dicho receptor11.

Bajo el efecto desinhibitorio del alcohol o durante el estado de embriaguez, se pueden tener relaciones sexuales desprotegidas con personas extrañas o acabadas de conocer, con el consiguiente riesgo de una infección de transmisión sexual (ITS), incluida la producida por el Virus de Inmuno Deficiencia Humana (VIH). En una investigación realizada con alcohólicos en tratamiento de deshabituación, el 58 % planteó no usar preservativo para las relaciones sexuales fortuitas1.

Aproximadamente 33 millones de personas viven con el  VIH14 en el mundo y constituye éste uno de los problemas de salud más importantes del planeta, al no existir un tratamiento farmacológico para su curación, el esfuerzo se concentra en la prevención, dentro de ésta uno de los factores de riesgo más importantes es  el consumo de alcohol.

Resultados procedentes de 20 estudios en África indican que los bebedores tienen 57 a 70 % mayor riesgo de ser VIH positivos que los no bebedores15. En una investigación efectuada con 1050 mujeres de Moshi –Tanzania -, consideradas de alto riesgo para el consumo de alcohol por ser empleadas de bares y hoteles, 129 (19 %) fueron seropositivas al VIH, entre las bebedoras la prevalencia del VIH fue del 22.4 % y entre las no bebedoras del 9.5 % 16. En Sudáfrica dentro de los métodos de prevención del VIH utilizan la captación de hombres en los bares  y su capacitación en temas de educación sexual y han logrado que los bebedores sociales aumenten el uso del condón.17  

Otra complicación de las relaciones sexuales desprotegidas bajo el efecto agudo del alcohol son los embarazos inesperados18, los cuales generalmente son no deseados y en la adolescencia sus consecuencias pueden transitar desde la destrucción del proyecto de vida, al tener que abandonar los estudios para el cuidado del niño o la niña, hasta la muerte de la adolescente por una perforación uterina durante la interrupción del embarazo.

Por otra parte el efecto desinhibitorio del alcohol es  responsable de muchas infidelidades de pareja, que de otra forma no se hubiesen producido; lo cual es válido para parejas heterosexuales, homosexuales y aquellas en que uno de sus miembros es bisexual.
Al analizar consumo de alcohol y relación de pareja, visualizamos, violencia, divorcio y sufrimiento familiar. En una investigación efectuada en México con mujeres usuarias de los servicios de salud pública, cuya muestra tiene representatividad  estatal y nacional, concluyen que el consumo diario de alcohol por su pareja es el factor de riesgo más importante para cualquier tipo de violencia. En adición una de las consecuencias de la violencia para las mujeres es el alcoholismo19.
Con relación al divorcio tenemos que en la década del 90 del pasado siglo en Francia, el consumo habitual de alcohol fue estimado como causa de divorcio por el  18 % de las parejas. En un análisis de la percepción de ambos cónyuges sobre las causas de su separación, realizado con 50 parejas valencianas en este siglo, las mujeres informan en mayor medida que los varones la existencia de conductas adictivas como causa de la separación, atribuyen en todos los casos el consumo a su excónyugue; los varones no consideran el consumo de alcohol u otras drogas como causa del divorcio y por último muchos hombres y mujeres consumen alcohol como consecuencia de la ruptura20.
La literatura recoge que del 30 al 40 % de las violaciones se producen bajo el efecto del alcohol9. En un estudio que  evalúan  el consumo de drogas, incluido el alcohol, para una muestra de 133 ofensores sexuales divididos en tres subgrupos: ofensores contra niñas, contra púberes y contra mujeres adultas, concluyen que el grupo de agresores contra mujeres reportaron mayor consumo de drogas, incluido el alcohol y mayor impulsividad e infieren que estos dos factores podían contribuir a la agresión sexual21.

En la actualidad proliferan las investigaciones  acerca de las drogas y el alcohol  como facilitadoras de violación, se describen dos tipos: “date rape”  o violación en citas y “drug rape”  o drogar para violar 22; la violación en citas se refiere al violador oportunista, que se aprovecha para la actividad sexual de alguien que voluntariamente ha ingerido drogas. El término “drug rape” , es utilizado para los agresores que  intencionalmente administran drogas o alcohol a las víctimas.

En una investigación realizada con 2003 mujeres procedentes de un centro para la atención a víctimas de los Estados  Unidos, en el análisis de las muestras de orina, el alcohol fue detectado en el 69 %  y el flunitrazepan en menos del 1 %, a pesar de ser considerado el flunitrazepan la droga de mayor posibilidad de administración subrepticia; de ahí la recomendación  a los profesionales de la salud que al estar frente a un caso de violación facilitada por drogas,  la de mayor probabilidad de haber sido utilizada es el alcohol 23.

Muy interesante es la correlación entre consumo de alcohol, actos de violación con la utilización de  la fuerza y el no uso del preservativo. En un estudio que incluye 115 hombres jóvenes, heterosexuales, bebedores sociales, de los cuales el 50 % informa  perpetración de asalto sexual; casi la mitad  reporta  consumo de alcohol antes de cada asalto sexual y el 41.2 %  confiesa  nunca haber utilizado el preservativo durante los actos con penetración sexualmente agresiva 24.

La relación entre consumo de alcohol,  conductas sexuales de riesgo y violación, podría representarse como un círculo, el semicírculo derecho correspondería a los hombres: consumo de alcohol, conductas sexuales de riesgo y violación,  el semicírculo izquierdo a las mujeres, para las cuales una  la violación puede tener dos consecuencias: disminución de  la capacidad para negociar el uso del preservativo con sus parejas y  el consumo abusivo de alcohol25-27.

La utilidad de estos hallazgos estaría en  la optimización del diseño de los programas de prevención del alcoholismo y las ITS-VIH/sida dirigidos a poblaciones de riesgo, que incluyan no sólo a las víctimas de violencia sexual sino también a los agresores sexuales.

Al analizar la relación entre alcohol y respuesta sexual para los hombres, tenemos que el efecto depresor del alcohol en el estadio de consumo agudo explica la disfunción eréctil, pues los reflejos sexuales tienen su centro en la médula espinal que forma parte del sistema nervioso central; por tanto el hombre que lo  consume  para desinhibirse y facilitar el encuentro sexual, está en riesgo de no alcanzar la actividad coital por pérdida de la erección, lo anterior es válido para parejas heterosexuales y de hombres que tienen actividad sexual con otros hombres.

Otra de las modificaciones que se produce en la respuesta sexual de los hombres es el retardo de la eyaculación, los efectos del alcohol sobre la eyaculación son menos precisos, en una publicación reciente28, plantean que el retardo de la eyaculación por efecto del alcohol  no ha sido sistemáticamente estudiado; teóricamente podría explicarse por un descontrol cerebral de los reflejos sexuales medulares probablemente relacionados con la vía serotoninérgica.

En los servicios de Sexología Clínica es frecuente constatar que los eyaculadores precoces consumen alcohol como un mecanismo de enfrentamiento a su trastorno y el retardo de la eyaculación de producirse, es transitorio; existen hombres que iniciaron el consumo con el objetivo de retardar  la eyaculación  y pasados  diez  años se les  suma una dependencia alcohólica con una  disfunción eréctil  y es la disfunción eréctil el motivo de consulta.

Para las mujeres los efectos del consumo agudo alcohol son similares: desinhinibición inicial,  con déficit de excitación posterior, manifestada por disminución de la lubricación y retardo del orgasmo. La literatura recoge que aunque subjetivamente la mujer puede sentirse más excitada, incluso con concentraciones bajas de alcohol se produce una  disminución del flujo sanguíneo vaginal y de la latencia e intensidad  orgásmica26.

Efectos a largo plazo del alcohol
El alcohol disminuye la secreción de testosterona, principal hormona sexual masculina, producida por las células intersticiales de Leydig de los testículos. En la corteza suprarrenal de hombres y mujeres, se producen andrógenos,  algunos de éstos se convierte en testosterona, en los tejidos extrasuprarrenales29. Lo anterior explica que la testosterona sea una de las sustancias químicas responsables  del deseo sexual para hombres y mujeres, por tanto dentro de los efectos a largo plazo del alcohol está la disminución del deseo sexual para ambos.

El alcohol disminuye la testosterona por dos mecanismos, uno central y otro periférico. El mecanismo central se explica por la inhibición de la secreción del factor hipotalámico liberador de hormona luteinizante (LH), de esta forma disminuye la liberación de LH por la hipófisis anterior y la producción de testosterona testicular, el mecanismo periférico está dado por su efecto directo sobre las células de Leydig testiculares, interfiriendo la producción de testosterona9. Está descrito para los hombres que el consumo de alcohol a largo plazo determina: atrofia testicular, bajo nivel sérico de testosterona, alteración de la espermatogénesis y disfunción eréctil30.

Por el consumo prolongado de alcohol, a los efectos anteriores podría  agregarse, el aumento de la actividad de la enzima5 alfa testosterona–reductasa hepática, importante en el catabolismo de la testosterona5 y de esta forma se incrementa el nivel de estrógeno, lo cual explica la ginecomastia de los alcohólicos9 .

Debe señalarse que el alcohol puede intensificar la disminución de los niveles de testosterona relacionados con la edad, por disminuir la testosterona libre y aumentar la unida a globulina transportadora31, con la aparición del hipogonadismo de inicio tardío (andropausia) a edad más temprana.

Para las mujeres se reporta la menopausia precoz e infertilidad. Un estudio realizado en  ratas alimentadas con etanol, le constatan alteración de la arquitectura  ovárica, lo que extrapolado a las mujeres podría explicar en parte la infertilidad como efecto lesivo del alcohol26 .(María de Gloria) No me gusta la palabra alimentada, porque el alcohol no es un alimento      .
                   
La siguiente complicación del alcohol es la disfunción eréctil para los hombres y la disminución de la lubricación para las mujeres, ambos procesos tienen un componente vascular, alterado por la afectación ateromatosa de las paredes vasculares. El acetaldehído es uno de los productos intermediarios del metabolismo del alcohol y tiene como catabolito al ácido acético9 precursor del colesterol, que se deposita en las paredes de los vasos sanguíneos y determina las placas ateromatosas.

En la investigación efectuada en el Hospital Psiquiátrico de La Habana de los 27 hombres alcohólicos en tratamiento de deshabituación, compartieron el primer lugar de las disfunciones sexuales: el deseo sexual hipoactivo y la disfunción eréctil (66.7 %), el segundo lugar la eyaculación retardada (59,2 %), seguida de la eyaculación precoz (14,8 %) y dos pacientes  (7,4 %)  no reportaron disfunción sexual1.  En  investigación similar realizada en la India con  100 hombres alcohólicos, el 72 % tenía una o más disfunción sexual, las más frecuentes fueron: eyaculación precoz, disminución del deseo sexual y disfunción eréctil32 .

Desde el punto de vista teórico no existe una explicación clara para la eyaculación precoz como consecuencia del alcoholismo, pues el consumo prolongado de alcohol produce un déficit de vitaminas B1, B6, ácido pantoténico, fólico y nicotínico9 (González R: pág. 82), con la consiguiente desmielinización, lo cual haría comprensible la existencia de eyaculación retardada por disminución  de la velocidad de transmisión del impulso nervioso en las fibras sin mielina. De estar la eyaculación precoz  determinada por el alcohol  habría que estudiar los mecanismos químicos centrales o quizás periféricos para el control de la eyaculación. Tiene lógica?

La polineuropatía unida a los trastornos vasculares por aterosclerosis, explican la disfunción eréctil como complicación del consumo prolongado de alcohol.

La disfunción eréctil de causa neuropática es la más grave en la actualidad, porque el uso del sildenafil (Viagra) ha mejorado el pronóstico de las disfunciones eréctiles vasculares, ya existen trabajos que testifican su efecto beneficioso en alcohólicos bajo tratamiento33, sin embargo, para los casos de afectación neuropática severa es necesario recurrir a la prótesis peneana o las inyecciones intracavernosas de sustancias vasoactivas. Debe señalarse que algunos autores consideran la disfunción eréctil como síntoma centinela de neuropatía autonómica cardiovascular en alcohólicos34.

Para los casos de alcohólicos en abstinencia con disfunción eréctil y adecuada respuesta al sildenafil, de estar controlado el expendio de éste, su prescripción facultativa  enlazada al placer  mismo de la actividad sexual,  podría ser una motivación adicional para mantener la abstinencia.

Es valioso comentar lo usual de las adicciones a drogas como comorbilidad en ofensores sexuales, opinamos existe un infra-diagnóstico de ofensores sexuales con o sin parafilias, en los servicios de deshabituación a drogas, al no considerar tal posibilidad. Se reporta que en los trastornos de la impulsividad sexual es más frecuente el abuso de alcohol que la dependencia a la marihuana y el abuso de cocaína35; en una investigación efectuada en Kenya con una muestra de 76 ofensores sexuales convictos, predominó como comorbilidad la dependencia o abuso de sustancias para un 71,1 %36; Kafka37, en un estudio de 120 hombres con diagnóstico de parafilias y trastornos relacionados con las parafilias, constata en el 40,8 % comorbilidad con trastorno por uso de sustancias y el 30 % corresponde al alcohol. En Cuba de una muestra de 21 pacientes con parafilias sólo cinco (36 %) cumplía con los criterios diagnósticos de drogodependencia y ninguno exhibía una dependencia alcohólica individualizada38.

Por otra parte las mujeres con alcoholismo tienen  mayor riesgo de convertirse en víctimas de violencia y de abuso sexual27. Debe recordarse que los problemas relacionados con la violencia conyugal y familiar en los/as consumidores/as de alcohol, se hacen cotidianos con el daño consiguiente de la salud sexual y mental de los convivientes.

Efecto prenatal
El alcohol y su metabolito el acetaldehído atraviesan la barrera placentaria con la alteración del embrión, el feto y consecuentemente el recién nacido.

Los efectos teratogénicos del alcohol se clasifican en: síndrome fetal alcohólico (SFA) o embriofetopatía alcohólica y los efectos fetales del alcohol (EFA). Si una mujer embarazada consume bebidas alcohólicas y no se manifiestan en el bebé la casi totalidad de las características del SFA,  las alteraciones se clasifican dentro de los efectos fetales del alcohol39.

En España la prevalencia del SFA se sitúa entre 1-3 casos por 1000 recién nacidos vivos, anualmente  se calculan 1500 casos nuevos27.
Las manifestaciones craneofaciales están relacionadas con el consumo materno de alcohol durante el primer trimestre del embarazo (período embrionario);  los defectos neurológicos y el crecimiento retardado con el consumo en el segundo y tercer trimestre del embarazo27 (Maria da Gloria).
Manifestaciones clínicas

Los trastornos del aprendizaje producidos por el alcohol se han comprobado experimentalmente con ratas Wistar, las crías de madres que consumieron etanol durante la pre-gestación y la lactancia, muestran un incremento en: el número de sesiones requeridas para lograr el aprendizaje de discriminación olfativa, en el tiempo invertido y en el número de errores cometidos. Los autores constataron un decremento en la expresión cerebral del receptor NMDA39. Estos resultados ilustran la participación del glutamato en los procesos de aprendizaje y memoria.

La neuropatía óptica inducida por la exposición prenatal a alcohol también ha sido comprobada en ratas Wistar, se reporta alteración en la expresión de la Proteína Básica Marcadora de Mielina 33 KD (MBP)  del nervio óptico en las ratas hijas, de madres expuestas a etanol durante la gestación y la lactancia40.

Es interesante el reporte para ratas machos Wistar expuestas en etapa prenatal al alcohol, la reducción de volumen del núcleo sexual dimórfico del área preóptica hipotalámica41 este resultado aunque del pasado siglo debe señalizarse para impulsar nuevas investigaciones al respecto, pues las alteraciones en el dimorfismo de este núcleo podrían determinar modificaciones en las preferencias sexuales.

Al término del siglo pasado se examinaba la posibilidad de ser la exposición  fetal al alcohol una posible explicación para la etiología de las parafilias y conductas agresivas sexuales42. A principios de siglo aparece una publicación que recoge dentro de los efectos fetales del alcohol la desinhibición sexual grave constatada en una muestra de adolescentes con esta condición43. En la actualidad describen la impulsividad sexual de los pacientes con síndrome fetal alcohólico o con los efectos fetales del alcohol, como menos organizada, coherente y planificada que la de los pacientes con parafilias, por ejemplo, pueden tener repetidas conductas froteuristas o exhibicionistas delante de sus compañeros o personas allegadas, a diferencia de las parafilias que buscan sigilosamente personas extrañas para efectuarlas35.

No hemos obtenido publicaciones sobre las características del efecto prenatal del alcohol para la población cubana, por lo cual constituye una sugerencia investigativa.

CONCLUSIONES

1.- El consumo agudo de alcohol a pequeñas  dosis determinan un efecto desinhibitorio, con facilitación de las relaciones sociales y en ese contexto se facilita el inicio de la actividad sexual. Otras de las consecuencias del efecto desinhibitorio es la actividad sexual no protegida con los consiguientes embarazos inesperados y no deseados, ITS con la inclusión del VIH/sida. Los efectos del consumo agudo de alcohol, sobre la respuesta sexual, para los hombres son disfunción eréctil y eyaculación retardada transitorias, para las mujeres disminución de la lubricación y retardo del orgasmo.  El consumo agudo de alcohol, independientemente de la condición de adicto, también determina  conductas sexuales violentas sin protección,  la desarmonía de pareja y el quebranto de la paz familiar.

2.- Los efectos del consumo prolongado de alcohol son:

3.- El alcohol por su efecto prenatal se considera una sustancia teratógena y puede determinar: dimorfismos cráneo-faciales, alteraciones neurológicas, trastorno del aprendizaje, trastorno del control de impulsos, desinhibición sexual severa, conductas antisociales, disminución del crecimiento intrauterino y postnatal, malformaciones  cardíacas, oculares y óseas.

Alcohol versus sexuality. Psychosocial and Biological   Aspects  Related to Consumption  of Alcohol  on Long Term  and Pregnant Women.

Summary

There is a few use on prevention campaigns about  alcohol injuries on sexuality, so to visualize them we decided to do a bibliographic revision about  the psychosocial and biological   aspects  related to consumption  of alcohol  on long term  and pregnant women. The belief that  alcohol improves the sexual activity it is based on the combination of two process: the expectation to improve sexual eficacy, which strengthen  reliance and the disinhibitory effect when it is consumed in small quantities. Under the acute consumption, sexual relations can be unprotected  resulting in  non disired pregnancy,  diseases of sexual  transmision infections  and HIV – AIDS. About sexual men response can emerge temporal erectile dysfunction and delay ejection, on women, lubrication decrease and orgasm delay; also domestic violence  and  rape is remarkable. During the lengthy consumption of alcohol, violence  becomes systematically. Due to the decrease of testosterone, sexual desire decreases and andropause can be precocious.
 Alcoholism comorbidity related to paraphilias is analyzed.  Alcohol due to its effects on pregnant women is considered a tetarogenic substance and can detrmines:  skull – facial dysmorphisms, neurological alterations, learning disorders, impulse control disorders, severe sexual disinhibition, antisocial behaviors, sostained intrauterine decrease on the  postpuberty stage, cardiac , oculars and osseous.malformations can appear. Neurochemical and vascular  aspects that can explain each injury are presented.

Key words: alcohol, sexuality, sexual response, violence, rape, paraphillia, teratogeny

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Especialista de primer grado en Fisiología, MsC en Sexualidad, sexóloga clínica del Centro de Salud Mental de La Habana Vieja, presidenta de la comisión de Educación sexual de Ciudad de La Habana.

Especialista de primer grado en Psiquiatría de la sala Paredes del Hospital Psiquiátrico de La Habana.

Especialista de primer grado en Medicina General Integral, MsC en Educación Médica Superior, responsable de la carrera de medicina de la Facultad Calixto García.

 

 

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