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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2011,8(1)

 

Algunas consideraciones sobre Salud y  Familia.
Dania Irene del Pino Alemany y Ivonne Fernández Rodríguez

RESUMEN

La familia como estructura ha atravesado una serie de transformaciones en su dinámica interior así como en las funciones que realiza en los diferentes contextos históricos-sociales.
La concepción de la Salud Familiar con las contribuciones que aportan las ciencias de la salud actualmente constituye uno de los pilares entre los factores promotores y preventivos de la Salud.
La Salud Familiar, se define por la OMS, cuando estamos en presencia de la salud física y mental de sus miembros con una adecuada integración entre los mismos.
La salud de una familia no es una categoría sumatoria, sino un proceso que se renueva constantemente propiciando la promoción y el desarrollo de cada uno de sus miembros.
La familia es el escenario primario y esencial donde se desarrollan las condiciones para la formación de los recursos psicológicos individuales de la  personalidad y donde el valor salud adquiere un significado personal para cada uno de sus integrantes.
Palabras Clave:  familia, salud familiar, disfuncionabilidad familiar, resilencia.

INTRODUCCION

El concepto de familia ha sido objeto de atención por muchos investigadores de diferentes disciplinas, el Código de Familia Cubano expresa que “ La familia constituye una entidad en que están presentes e íntimamente entrelazados el interés social y el interés personal puesto que, en tanto célula elemental de la sociedad contribuye a su desarrollo y cumple importantes funciones en la formación de las nuevas generaciones y, en cuanto centro de relaciones de la vida en común de mujer y hombre, entre estos y sus hijos y de todos sus parientes, satisfacen intereses humanos afectivos y sociales de la persona.¨.1
La familia ha transitado a lo largo del desarrollo de la humanidad en correspondencia con el desarrollo histórico-social, es un producto del sistema social imperante y en consecuencia reflejará la cultura y modo de vida presente en cada época. De igual forma la familia como estructura ha sufrido transformaciones al interior de su dinámica y funcionamiento, así como en los propios  procesos de  socialización que se  desarrollan en la misma

DESARROLLO

La familia representa un sistema abierto y como institución social cumple una serie de funciones básicas, la mayoría de los estudiosos señalan las biológicas, las económicas, las culturales –espirituales y como resultado de estas funciones se cumplimenta la función educativa.2
Podemos apreciar que en la puesta en práctica de estas funciones se organizan las bases de la formación adecuada o no de una serie de valores éticos-morales, se posibilita la transmisión de la experiencia histórico-social y de los valores culturales que conforman un conjunto de hábitos, costumbres, actitudes, motivaciones, etc, que conforman determinados estilos de vida donde  podemos encontrar aquellos comportamientos que se relacionan con el proceso Salud-Enfermedad.
Hay que apuntar que la familia se enmarca en un continuo intercambio que abarca desde el macrocontexto donde ocurre la interrelación con la sociedad como un todo y los sistemas de valores existentes hasta el microcontexto donde se da la dinámica de las relaciones de intercambio y se realizan los roles de cada integrante.
La familia recoge las emociones, pensamientos y juicios del contexto social y al mismo tiempo proporciona a la sociedad, emociones y puntos de vista, pero de ésta no sólo parten sentimientos elevados y opiniones avanzadas, sino anidan ideas caducas y conservadoras.3
Es en la misma donde el individuo conforma e integra su concepción del mundo y adquiere sus primeras experiencias y valores, por lo que podemos plantear que la instancia familiar aporta las condiciones para el desarrollo sano de la personalidad del hombre o en su defecto se constituye en fuente de trastornos emocionales,  pero a la vez contiene las potencialidades necesarias en recursos creativos que permiten superar las crisis, las dificultades de su dinámica, las limitantes comunicativas, las problemáticas asociadas a los límites y jerarquías, etc, y de esta manera facilitar los cambios en los estilos de afrontamientos y en general en los estilos de vida de los miembros en particular.
La familia de la modernidad se dibujaba como fuertemente endogámica centrípeta, monógama con enlaces perdurables cuyo proyecto vital era la procreación con roles y funciones claramente definidas, en el que el pasaje de la dependencia a la independencia era el más común de los conflictos familiares; sin embargo actualmente los enlaces matrimoniales son cada vez menos perdurables, los roles y funciones son más fácilmente intercambiables y no están tan rígidamente establecidos.4
El proyecto vital de las parejas no siempre pasa por tener dependencia y la realización de los intereses personales prima  sobre el mantenimiento de los lazos familiares. Aparece una inversión del espejo generacional. Los adultos toman como modelo a los adolescentes y existe un aumento del número de hogares uniparentales y unipersonales, aumenta la carga para el progenitor en custodia de los hijos y éstos deben contener y ayudar a los adultos.5
La familia de la postmodernidad es centrífuga, el desprendimiento prematuro de los hijos en especial del adolescente que a menudo se encuentra creciendo sin los padres, porque no quiere compartir el hogar con el esposo de su madre o con los hijos de su padre de ahí que pierda su fuerza en la socialización de los hijos.
Por tanto se operan cambios en la sociedad de hoy que conmocionan a la institución familiar y que originan consecuentemente modificaciones en su estructura, dinámica y funcionamiento.           
En la familia se adquieren las maneras de relacionarse con los demás según patrones que se alcanzan a temprana edad, la imitación es una vía de adquisición de estos patrones que se interiorizan, se incorporan conocimientos, experiencias, habilidades, vínculos afectivos, etc, que enriquecen la identidad individual y se consolidan estilos de vida saludables.2
La familia tiene una alta significación y compromiso personal y social representando una fuente de amor, satisfacción, y apoyo pero puede ser también fuente generadora de insatisfacciones, malestares, estrés y enfermedades. En la función educativa sobre sus miembros se manifiesta la formación y transmisión del valor Salud y el papel que se atribuirá en las conductas promotoras y preventivas sobre los factores de riesgo que están presentes en las condiciones sociales donde se desarrolla la vida familiar así como aquellos que intervienen en los procesos de intercambio al interior de la misma y en las conductas arriesgadas que puedan asumir algunos miembros.
El propio concepto de Salud Familiar ha sufrido transformaciones en el quehacer médico con los aportes de las ciencias de la salud, actualmente se propugna el enfoque de promoción de salud y prevención de factores de riesgo y en éste escenario la familia adquiere protagonismo en tanto el ambiente familiar resulta el marco idóneo para la transformación de valores respecto a la salud, así como en la modificación de estilos de vida propiciadores de conductas promotoras y preventivas para todos sus miembros.6
Para poder hablar de estado de salud adecuado es necesario tener en cuenta el modo de vida  y por tanto las condiciones de vida y el estilo de vida individual. Por lo general el hombre pertenece, vive y se desarrolla dentro del grupo social primario denominado "familia" y de ahí que consideramos muy importante también para su salud, el modo de vida familiar.
 La Salud Familiar se define, según la OMS, cuando estamos en presencia de la salud física y mental de sus integrantes, con adecuada integración estructural, funcional, relaciones de intercambio, semántica y ecológica entre ellos y el ambiente.6
La OMS plantea que la Salud Familiar se evalúa a partir de la capacidad de la misma para cumplir sus funciones, de la adaptabilidad y superación de crisis con sus propios recursos, por lo que podemos considerar que la Salud  Familiar es una categoría grupal que enfatiza la unidad biopsicosocial en su determinación recíproca con la sociedad y no constituye la suma de salud de sus  miembros ni la ausencia de enfermedades entre ellos.
Se ha querido identificar la disfuncionabilidad con la enfermedad de la familia, pero es incorrecto, la enfermedad interesa de algún modo el nivel biológico y en la disfunción hay evidente desajuste en lo social.6
El concepto de salud familiar ha estado muy vinculado a la clasificación de indicadores de funcionabilidad y disfuncionabilidad de la familia sobretodo en la práctica clínica, aunque debemos señalar que se trata de criterios que deben ser considerados puntualmente y que no implican absolutismo ya que una familia funcional no niega la posibilidad de un integrante enfermo mientras que el considerar la presencia de un miembro enfermo incrementa potencialmente el riesgo para la aparición de síntomas y enfermedades en sus integrantes. Concebir a la familia como sistema implica que ella constituye una unidad, una integridad, por lo que no podemos reducirla a la suma de las características de sus miembros, o sea, la familia no se puede ver como una suma de individualidades, sino como un conjunto de interacciones.
La concepción de la familia como sistema aporta mucho en relación con la causalidad de los problemas familiares, los cuales tradicionalmente se han visto de una manera lineal (causa-efecto) lo cual es un enfoque erróneo, pues en una familia no hay un "culpable", sino que los problemas y síntomas son debidos precisamente a deficiencias en la interacción familiar, a la disfuncionabilidad de la familia como sistema.
 El funcionamiento familiar debe verse no de manera lineal, sino circular, o sea, lo que es causa puede pasar a ser efecto o consecuencia y viceversa. El enfoque sistémico nos permite sustituir el análisis causa-efecto por el análisis de las pautas y reglas de interacción familiar recíproca, que es lo que nos va a permitir llegar al centro de los conflictos familiares y por tanto a las causas de la disfunción familiar.3
Por la propia complejidad del concepto de familia encontramos que no existe un único criterio que permita hacer una clasificación de su funcionabilidad, diferentes estudiosos han establecido sus puntos de vista enfocados en determinado aspecto de los procesos o competencias familiares aunque generalmente se acepta que la funcionabilidad es un proceso que debe irse reajustando constantemente y no se considera una cualidad estable y permanentemente.
El funcionamiento interno familiar está en la base de la salud de la familia y se refiere a las características relativamente estables de relacionarse el grupo internamente, éste conjunto de relaciones interpersonales y de intercambio permite la identidad propia.2
Se han planteado una serie de indicadores de funcionabilidad familiar en tanto favorecen el desarrollo sano y crecimiento personal, familiar y social de cada uno de sus miembros como son:

  1.  Presencia de límites y jerarquías claras.
  2.  Respeto al espacio físico y emocional de cada miembro.
  3.  Reglas flexibles, claras y precisas.
  4.  Capacidad de reajustes a cambios.
  5.  Posibilidad de expresar sentimientos y comunicación clara y directa.
  6.  Presencia de códigos de lealtad y pertenencia sin perder identidad y la autonomía.                
  7.  Adecuada distribución de roles.
  8.  Adecuadas estrategias de resolver conflictos.
  9.  En la familia se expresan sentimientos, alto nivel de empatía, y los conflictos  no se viven como negativos y no irresolubles.
  10.  Ofrecen a sus miembros un alto nivel  de apoyo emocional y también inducen a  la individualidad y autonomía.

La presencia y la calidad de estos indicadores sientan las bases para el desarrollo armónico de la personalidad y su distorsión u omisión potencialmente desencadenan trastornos en la dinámica de la familia y sus miembros. Estos parámetros deben ser evaluados integralmente y en el contexto real  de la familia tomando en cuenta el entorno sociocultural y las características de los recursos personológicos de sus integrantes en cada etapa de desarrollo en que se encuentren.7
En el marco del proceso Salud-Enfermedad debemos considerar el valor salud y su contrapuesto,  la enfermedad, en el contexto familiar, el lugar que ocupa en la jerarquía de necesidades y motivos de la misma y cómo se transmite a través de los agentes socializadores, figuras parentales, en la formación de la personalidad de los hijos y en la dinámica de sus integrantes que van a ir conformando los recursos personológicos que permiten afrontar el medio y que pueden constituir recursos protectores para la salud o de riesgo para la enfermedad.
En la actualidad los condiciones sociales inciden en que se prioricen las necesidades vinculadas a la función económica de la familia en detrimento de las restantes y consideramos que esta situación potencialmente influye en la formación del valor salud a pesar de los esfuerzos dirigidas en este sentido a través de la sociedad, instituciones, medios de comunicación, etc.4
Resulta frecuente observar en consulta a familias que centran sus esfuerzos en cambiar o suprimir conductas no deseadas, o las manifestaciones de crisis  propias del ciclo vital y de las llamadas transitorias, o algún trastorno en particular de sus miembros. Es común observar en estas familias los tiempos de dedicación y los cuidados sobretodo físicos y nutricionales, pero en el abordaje de la situación confrontamos con una serie de factores como son la pobreza de códigos emocionales, la no identificación de los problemas reales, de dificultades en la comunicación y en la calidad del tiempo que se dedica a ella, de la insuficiente claridad en los roles y del intercambio entre ellos, etc.
 Así consideramos que la atención se centra en la conducta y síntomas indeseados y apenas se toman en consideración acciones promotoras o preventivas que deben fomentarse en el entorno en particular e incorporarse en estilos de vida protectores de la salud para todos los miembros de la familia.6
En esta problemática resulta necesario que se aborden de manera integral los recursos con que cuenta la familia para el mantenimiento de la salud de cada uno de sus miembros, así como prestar atención al ambiente propicio que sea capaz de garantizar la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de sus integrantes generando aceptación, amor, seguridad, confianza y se valore su accionar como agente modulador del estrés y de emociones negativas que ejercen su influencia dentro del proceso salud-enfermedad.
La familia debe ejercer una función protectora de la salud de sus integrantes favoreciendo el desarrollo y crecimiento personal, la autoestima, la empatía, la independencia, las competencias prosociales y a los factores vinculados al enfoque de resiliencia familiar. La resiliencia se describe como escudos protectores que favorecen el desarrollo de individuos o grupos en tanto constituyen condiciones o entornos que reducen los efectos de circunstancias o eventos desfavorables o negativos.3
En el Manual de Identificación y Promoción de la Resiliencia (OPS) se señalan una serie de atributos personales y de condiciones del medio que caracterizan este proceso, en los cuales la familia como núcleo primario puede accionar para fomentar la capacidad en el individuo, o como emergente ante situaciones de crisis que posibiliten el desarrollo de la identidad y cohesión grupal, el fortalecimiento de las redes de apoyo, el clima de amor, aceptación y confianza que conforman una mayor calidad de vida.

CONCLUSIONES

La salud del grupo familiar no significa ausencia de enfermedades ni de problemas de salud identificables en la práctica médica, tampoco se refiere a la salud de cada uno de los integrantes de la familia ni es una categoría sumatoria. Es una condición dinámica, influida por las condiciones materiales de vida, por los cambios de la familia en su proceso de desarrollo y por la dinámica del proceso salud-enfermedad reflejada en sus integrantes; no se puede hablar de funcionalidad familiar como algo estable y determinado, sino como una cualidad  que tiene que estarse reajustando constantemente.
Consideramos que la familia es un escenario esencial donde están presentes las condiciones para la formación y maduración de los recursos personológicos del individuo y donde el valor Salud adquiere realmente una significación personal  para cada integrante.
 Por lo tanto una familia funcional promueve en esencia el crecimiento y  desarrollo favorable para la salud de todos sus miembros, para lo cual es imprescindible que tenga: jerarquías claras, límites precisos, roles claros y definidos, comunicación abierta y explícita y capacidad de adaptación al cambio junto a un clima de amor, aceptación, y apoyo para sus integrantes y brinde habilidades de expresión de sentimientos y estrategias de afrontamientos  del estrés, lo  que redundará en una mayor calidad de vida para la familia.

Some Considerations on Family and Health.

Summary

As a structure, the family has suffered from several transformations in its inner dynamic, as well as, in the functions that it carries out in the different social – historical contexts.
At present, the conception of Family Health together with the contributions that sciences offer is one of the stone bases among the preventive and promotional factors of the Health System.
Family Health is defined by W.H.O as the presence of physical and mental health of their members with an adequate integration among them.
Family’s health is not an adding category, but a process is constant change and providing the promotion and development of each of its member.
The family constitutes the essential and first group where the conditions for the development of individual psychological resources of the personality and health have a personal meaning for each one of its members.
Key words: family, health family, family dysfunction ability, Resilience.   

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Colectivo de Ediciones Especiales.. Código de la Niñez y la Juventud. Editorial Ciencias Sociales, Ciudad de la Habana, 1978.

  2. Ares Muzi,  Patricia. Psicología de la Familia. Una aproximación a su estudio. Editorial  Félix Varela, La Habana, 2007.

  3. Infante Pedreira, Olga. Materiales de la asignatura Psicología de la Salud. Materiales de la carrera de Psicología de la Salud, 2005.

  4. Domínguez Laura. Psicología del Desarrollo: Adolescencia y Juventud. Editorial Félix Varela. 2003.

  5. Fleitas Ruiz, Reina. Selección de Lecturas de Sociología y Política. Editorial Ciencias Médicas, La Habana, 2007.

  6. Martínez Gómez, Cristóbal  Salud Familiar. Editorial Científico-Técnica, II Edición, La Habana, 2003.

  7. Clavijo Portales, Alberto. Crisis, familia y psicoterapia. Editorial Ciencias Médicas, La Habana, 2002.

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Profesora Instructora. Policlínico Luis A. Turcios Lima.

Profesora Instructora. Policlínico Luis A. Turcios Lima.

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