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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2013, 10(1)

 

Violencia intrafamiliar: un análisis desde la psicología humanista / Premature ejaculation. Development in its treatment

Dr.C. Jesús Dueñas Becerra.
Psicólogo y Periodista.

RESUMEN

En este artículo, se define la violencia intrafamiliar y son evocados los factores multicausales que pueden generarla en el seno de la célula fundamental de la sociedad. Por otro lado, se hace un análisis in extenso de los diferentes tipos de violencia (física, psicológica, verbal, sexual u otras), que, en el núcleo familiar, se puede ejercer sobre los miembros más vulnerables: niños, adolescentes y personas de la tercera edad. Por último, se ofrece una guía metodológica (no una receta culinaria), recomendada por expertos del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), de la Academia de Ciencias de Cuba, para evitar —hasta donde sea humanamente posible— el uso de la violencia intrafamiliar en cualesquiera de sus manifestaciones.

Palabras clave: violencia social, violencia intrafamiliar, Psicología Humanista, Psicoanálisis Ortodoxo,

ABSTRACT

The premature ejaculation (PE) is nowadays probably the sexual dysfunction more frequent in the masculine sex and it is defined by social and cultural factors and the establishment of “compensatory” methods.  Premature ejaculation causes several affections for the person who suffers from it in the social, psychological or family environment. Its frequency is higher than the dysfunction, but with better levels of acceptance. Among the associated factors that lead to its occurrence are the biological causes, the possible endocrinopathies, genetic tendency and psychological causes. Among the therapeutic options are shown the psychotherapeutic treatments from the tendencies of conduction, topic agents based in their majority on spray and creams with anesthetics components and other systemic treatments mainly based on anesthetics and ant depressive, as well as , the combination of methods and several pharmacs  getting then  greater levels of effectiveness. Finally, it is proposed the antidepressive Dapoxetine that shows good level of response.  In the these paper was done a review of the theme deeping in aspect related with the masculine sexual answer and its treatment. With this objective the more updated works published in Pubmed and Medline were reviewed. Conclusions:   The premature ejaculation is a world problem and although the several variables of treatment is still a masculine resistance to accept it as a disorder and therefore to its treatment. The SRSI and specially Dapoxetine constitute a variable of an effective treatment.

Key words: premature ejaculation, masculine sexual dysfunction, inhibitors.

 

Lo que hiere a la víctima,
hiere también al victimario
Proverbio oriental

INTRODUCCIÓN

La violencia social deviene un flagelo que no sólo amenaza a quienes vivimos en Cuba, sino también a todo los habitantes del planeta, donde el índice de violencia crece cada día más, y convierte —consciente o inconscientemente— al hombre en enemigo acérrimo del prójimo, y en consecuencia, lo compulsa a sustituir la palabra hablada —fuente inagotable de entendimiento humano— por las armas de fuego, las armas blancas, los cañones o todo lo que pueda destruir o lastimar la integridad bio-psico-socio-cultural, moral y espiritual del otro o no yo.

En ese ámbito, he decidido desarrollar la línea temática relacionada con la violencia intrafamiliar, la cual he tratado -en reiteradas ocasiones- en mi segmento de Salud Mental que —desde hace más de una década— sale al aire en la Revista Informativa RP-105, que se transmite los domingos por la octogenaria emisora Radio Progreso, así como por audio real en Internet.

DESARROLLO

La literatura especializada define la violencia intrafamiliar como un acto intencional que tiene lugar en el contexto de las relaciones interpersonales, ocasiona daño físico, psicológico, moral y espiritual, tanto a víctimas como a victimarios, y vulnera los derechos individuales de los integrantes del núcleo familiar (sobre todo, niños, adolescentes, mujeres y ancianos).

Según el criterio de los especialistas, existen diferentes tipos de violencia intrafamiliar: corporal, verbal, psicológica, sexual, mientras que —desde la vertiente conceptual— se percibe como una conducta humana aprendida en el medio socio-familiar y generada por múltiples factores desencadenantes.

Los hallazgos de investigaciones médico-forenses y socio-psicológicas llevadas a cabo en nuestro medio registran las repercusiones, consecuencias y secuelas biopsicosocioculturales y espirituales dejadas por la violencia intrafamiliar en las personas pesquisadas.

El vehículo idóneo de la violencia intrafamiliar es —sin ningún género de duda— la agresividad, que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española registracomo un «desequilibrio [psíquico] que provoca la hostilidad de una persona hacia las otras que la rodean». Viene del verbo agredir, que es sinónimo de golpear, herir, acometer, embestir, arremeter, atacar y asaltar.

Por consiguiente, la violencia debe percibirse como una reacción emocional negativa, desencadenada por el miedo, el odio, la ira o la envidia, y caracterizada —básicamente— por su marcado efecto boomerang, es decir, se vuelve contra quien la padece, ya que lacera el cuerpo, la mente y el espíritu de la persona que experimenta esa reacción emocional negativa.

Al parecer, la violencia emerge de las estructuras más primitivas del inconsciente freudiano, o sea, donde se encuentra lo peor del ser humano, lo que lo acerca a la ancestral bestia salvaje que el hombre lleva dentro.

De acuerdo con la Psicología Humanista,1 la naturaleza humana es buena y sana, no obstante todo lo que pueda argumentarse en contra de esa verdad filosófico-antropológica, ya que si la naturaleza del homo sapiens fuera realmente violenta o agresiva, jamás hubiéramos alcanzado la categoría excepcional de personas humanas, sólo prisioneros de una oscura emoción que eclipsa nuestro mundo interior,  y por consiguiente, no nos permite descubrir cuánto amor y felicidad se “ocultan” en el centro mismo de nuestro yo espiritual.

Maltrato infantil como secuela de la violencia intrafamiliar: secuelas corporales, psíquicas y espirituales

El Diccionario… define el vocablo maltratar como tratar mal, hacer daño, y acepta como sinónimos atropellar, lapidar, molestar, vilipendiar, pegar. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, el maltrato infanto-juvenil es toda conducta de un adulto con repercusiones desfavorables en el desarrollo físico, psicológico, sexual y espiritual de un niño o adolescente.
 
El maltrato infanto-juvenil obedece a un problema polifacético y multicausal, cuyo tratamiento debe estructurarse en un enfoque interdisciplinario, así como en los resultados de la investigación científica de sus componentes físicos, psicológicos, socioculturales y espirituales.

Las estadísticas médico-forenses recogen infinidad de variantes del maltrato infanto-juvenil; formas particulares que van desde el atropello corporal, que en ocasiones puede ser letal para el niño o adolescente, hasta el abuso sexual  y la tortura psicológica.

Ahora bien, habría que destacar el hecho de que maltratar a un niño o adolescente no es más que herir su integridad biopsicosocioespiritual, y por ende, lastimar su inviolable dignidad humana. Dañar física, psicológica, moral o espiritualmente a un niño o adolescente equivale a violar los sagrados derechos humanos de una personita encantadora, que le es tan necesaria a la familia humana como el agua a los peces, la luz a las plantas y el aire a las aves.

Pero…, lo que ignoran o desconocen los adultos que abusan de un niño o adolescente es el hecho indiscutible de que todo lo que daña al chico, afecta en igual o mayor medida a quien lo golpea corporalmente o insulta con palabras soeces u ofensivas.  Conforme con esa línea de pensamiento ético-humanista, urge tratar con cariño, dulzura y firmeza a nuestros “pequeños príncipes”, para que crezcan aptos para vivir en un mundo mejor, caracterizado por el amor, la paz y la solidaridad humana.

Otras aristas del maltrato infanto-juvenil.

En respuesta al aforismo socrático de que «la ciencia humana consiste más en descubrir errores que en [hallar] verdades»2 he decidido continuar profundizando desde la óptica psicoanalítica ortodoxa3 en un tema tan sensible como el relacionado con el maltrato infanto-juvenil y sus secuelas psicológicas y espirituales.

En el niño pre-escolar, todo lo que acontece a su alrededor —tenga que ver directamente con él o no— queda registrado, con huellas indelebles, en el inconsciente freudiano,4 la gran “caja negra” del alma humana, donde se “archivan” las caricias de los padres y demás miembros del núcleo familiar... así como los malos tratos (incluidos los golpes físicos y las torturas psicológicas) o humillaciones a su integridad como ser humano único e irrepetible.

En ese gran recipiente, que conserva lo agradable en el componente espiritual y lo desagradable en el componente instintivo, se va “almacenando” poco a poco el cariño y el afecto hacia los mayores que lo tratan con amor y respeto. O por el contrario, odio, resentimiento o deseos de venganza hacia quienes lo maltratan física, psicológica, moral y espiritualmente.

Cuando llega la adolescencia, juventud o adultez es el “momento oportuno” para “vengarse” de todo lo que supuestamente han hecho los progenitores u otros familiares contra su integridad. No obstante, ya la persona tiene estructurado su súper yo o código ético-moral que mediatiza la conducta del sujeto en su medio socio-familiar, e implacablemente le recrimina cualquier acción material o verbal emprendida contra esas figuras significativas.

Dicha recriminación genera sentimientos de culpa, que debe enfrentarlos con el perdón incondicional  a sí mismo por incubarlos, así como a quienes le hicieron “daño” real o imaginariamente durante su infancia o adolescencia.

Si no perdona al otro y se perdona él mismo acabará convirtiéndose —con el discurrir del tiempo— en una persona con un comportamiento neurótico o desadaptado. No olvidemos que la crianza y la educación a un niño o adolescente deben estar basadas, fundamentalmente, en el cariño y la firmeza, para no enseñarlo a albergar sentimientos de venganza, que luego se convertirán en sentimientos de culpa, generadores de ansiedad y depresión.

Los padres deben tener en cuenta el aforismo martiano de que si se violentan “[…] las fuerzas nobles de los niños, no se forman hijos fuertes para las conmociones y [la] grandeza de la patria”.5

El doble discurso como manifestación de violencia intrafamiliar

El doble discurso o doble mensaje, el cual se podría ilustrar con un ejemplo que no admite discusión alguna: «haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago». En los spots televisivos, concebidos artística y estéticamente para sugerirle al receptor el daño que genera en el niño el carácter ambivalente del doble discurso, los mensajes son tan elocuentes que no necesitan fundamentación teórica alguna.

Los padres que utilizan ese método educativo erróneo desconocen —al parecer— la alteración psíquica y espiritual que están ocasionándole al pequeño cuando, por ejemplo, le advierten que no debe decir mentiras o “malas palabras”. Y a los cinco minutos, uno de los progenitores, sin pudor alguno, las dice delante de su hijo con la mayor naturalidad del mundo.

Sin embargo, cuando el infante las repite, porque las oye y las aprende en el seno familiar, los padres quieren castigarlo, y en ocasiones, hasta golpearlo físicamente, lo que atenta de manera flagrante contra la integridad corporal, psíquica, moral y espiritual del niño.

Por otra parte, violan los sagrados derechos de una personita que por ser quien es y como es merece amor y respeto a su inviolable dignidad humana.

El doble discurso genera en la esfera cognitivo-afectiva del niño confusión y ambivalencia; en consecuencia, siembra la “semilla de la duda” a la hora de incorporar a su incipiente código ético-moral -o súper yo- los patrones conductuales que le sirven de paradigma o modelo en su entorno socio-familiar.

El resultado de ese estado de confusión o ambivalencia podría ser la inseguridad, la incertidumbre, la inestabilidad emocional o, sencillamente, la rebeldía ante el discurso de quienes le dicen una cosa, y en la práctica (criterio de la verdad) hacen otra completamente diferente.

No me parece necesario continuar emborronando cuartillas para que usted, estimado lector, acabe de caer en la cuenta de que a su descendencia debe tratarla con cariño, ternura, respeto y firmeza de criterios para que, en un futuro no lejano, sea un adolescente o joven sano de cuerpo, mente y alma, capaz de eliminar la rabia, el resentimiento o la violencia y apto para resolver —de forma inteligente y civilizada— los problemas existenciales que la vida le plantee; única vía para disfrutar de salud física, psíquica y espiritual.

La violencia intrafamiliar en los medios audiovisuales.

La violencia (incluida la intrafamiliar) es un tema recurrente en los medios audiovisuales (teleseries, telenovelas y filmes, tanto de producción nacional como foránea); por esa razón, ha suscitado —y suscita— encendidos debates en el seno de los eventos teóricos organizados por la Sección de Crítica e Investigación de la Asociación de Medios Audiovisuales y Radio de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en el contexto anual de los Premios “Caracol”, que auspicia dicha asociación, presidida por la locutora y periodista, Rosalía Arnáez.

Los lectores interesados en conocer mis puntos de vista acerca de cómo se trata la violencia intrafamiliar en los medios audiovisuales, pueden consultar —con provecho— algunos de los materiales periodísticos publicados al respecto en la prensa digital.6-10
  
Vías alternativas para combatir la violencia intrafamiliar.

El psicólogo y ensayista cubano, Marciano García, director del Instituto de Espiritualidad del Caribe, define la familia como un «grupo social, formado por parentesco o matrimonio, que -entre otras cosas- proporciona a sus miembros protección, compañía, seguridad y socialización».11
 
Para la doctora Patricia Arés Muzio,12 presidenta de la Sociedad Cubana de Psicología, esa —y no otra— es la función básica indispensable que debe desempeñar la célula fundamental de la sociedad en el medio geográfico-cultural donde ese colectivo humano vive, crece y se desarrolla como tal.

La también profesora titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana valora todas y cada una de las situaciones objetivo-subjetivas que influyen en el equilibrio de la estructura familiar, y, a posteriori, reseña los “peligros”: violencia intrafamiliar, divorcio, pésimas relaciones interpersonales y sociales, entre otros muchos factores, que, como por “arte de la peor magia”, convierten a familias supuestamente normales en familias disfuncionales o fracturadas

Con base en el hecho inobjetable de que la familia es fuente nutricia de ética, humanismo y espiritualidad, la profesora Arés Muzio sustenta el criterio de que el “secreto” de una feliz convivencia familiar radica en el amor, el perdón, y el respeto a la dignidad humana del otro o no yo.
Por otra parte, la tolerancia o aceptación de la “diferencia”, así como el empleo de la inteligencia emocional  para resolver los conflictos familiares de forma civilizada, sin apelar a la violencia, desempeñan una función “clave” en la consecución de dicho objetivo.

Para la M.Sc. Mareelén Díaz, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), « […] el mejor antídoto para combatir la violencia intrafamiliar es la prevención, la cual debe estructurarse sobre la base de dos indicadores fundamentales: la educación, basada en el amor y el respeto a la dignidad humana del otro o no yo, y el desarrollo consecuente de habilidades comunicativas forjadas al calor de una cultura de paz».13

El M.Sc. Mario Rodríguez Mena, miembro del CIPS, sustenta el criterio de que la violencia intrafamiliar es « […] hija legítima de la naturaleza social de un conflicto equis, entendido como expresión de deseos e intereses, al parecer diametralmente opuestos, desavenencia entre las partes, interdependencia negativa e incompatibilidad real o [ficticia] de metas».14

Desde otra óptica, el sociólogo cubano percibe el conflicto como « […] fuerza motriz del desarrollo cognoscitivo y espiritual del ser humano», porque es — sin duda alguna— « […] fuente generadora de cambios y de aprendizaje, cuya validez la praxis social se encargará de confirmar o desechar».14

El investigador Rodríguez-Mena reseña los estilos de afrontamiento (competencia, evasión, colaboración, acomodación, avenencia), así como los métodos para resolver los conflictos de una forma civilizada, es decir, sin tener que apelar a la violencia.

Sin embargo, el “secreto” para solucionar un conflicto no radica en tratar de ganar… a como dé lugar, sino en el “arte” de que las dos partes ganen… sobre la base del respeto a la dignidad e intereses del prójimo.

No quisiera finalizar sin antes destacar la acuciosa necesidad de prestar atención inmediata al reclamo dirigido por nuestros niños y adolescentes a los progenitores, los maestros y la sociedad cubana en general, en el libro S.O.S. Ternura,15-16 para desterrar de una vez y por todas del vocabulario familiar y escolar la palabra violencia en cualesquiera de sus disímiles manifestaciones.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. González Rey, Fernando e Hirán Valdés Casal. Psicología humanista. Actualidad y desarrollo. La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 1994.

  2. Véase: Freud, Sigmund. Obras completas. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, 1948 (tres tomos).

  3. Sócrates. En Red. 144: 18 de enero de 2009: [p. 1] (Suplemento científico-técnico [dominical] del periódico Juventud Rebelde).

  4. Mannoni, Octavio. Freud. El descubrimiento del inconsciente. Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión, 1984.

  5. Valdés Galarraga, Ramiro. Diccionario del pensamiento martiano. La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 2002: p. 470.

  6. Dueñas Becerra, Jesús. Los dioses rotos. www.uneac.org.cu (Noticias).

  7. El guardián de la piedra: ¿aventura o farsa? www.cubarte.cult.cu (Cultura).

  8. El niño con pijama de rayas. www.radioprogreso.icrt.cu (Cita con el Arte).

  9. La violencia en la programación infanto-juvenil. www.radioprogreso.icrt.cu (Cita con el Arte).

  10. La violencia en los medios audiovisuales. www.uneac.org.cu (Columna de Autor).

  11. García, Marciano. Familia y Antropología, en Centro de Estudios de la Arquidiócesis de La Habana. La familia y sus raíces en la nación cubana. La Habana: Ediciones Vivarium, 1999.

  12. Arés Muzio, Patricia. Familia y convivencia. La Habana: Editorial Científico-Técnica, 2005.

  13. Díaz, Mareelén. Citada por Jesús Dueñas Becerra, en Comunicación social y relaciones humanas. Librínsula. 4 (172); 20 de abril de 2007. www.librinsula.bnjm.cu.

  14. Rodríguez-Mena, Mario Citado por Jesús Dueñas Becerra, en Comunicación social y relaciones humanas. Librínsula. 4 (172); 20 de abril de 2007. www.librinsula.bnjm.cu  

  15. Dueñas Becerra, Jesús. S.O.S. ternura: un canto al amor y la comprensión. www.radioprogreso.icrt.cu  (Cita con el Arte)

  16. S.O.S. ternura. www.uneac.org.cu (La Lechuza Andarina).

     

Recibido: 21 de septiembre del 2012.
Aceptado: 12 de febrero de 2013.

Jesús Dueñas Becerra. Psicólogo y periodista. Correo electrónico: jesus@infomed.sld.cu

 

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