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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2004;1(2-3)

 

 

 

EL COCAINOMANO PRIMARIO 18 MESES DESPUES DEL EGRESO

Ricardo González, 1 Sonia Goicolea 2 y Norma Martínez 3

RESUMEN

El seguimiento por 18 meses como promedio a 27 pacientes cubanos adictos al crack, egresados del Hospital Psiquiátrico de la Habana luego de un tratamiento, integral que promedió 62 días en comunidad terapéutica con sistema de gratificación de conductas positivas y diversas técnicas de psicoterapia individual y de grupo, con énfasis en la prevención de recaídas y otros recursos cognitivo conductuales, permitió la localización de 24 (88,8%) cuya edad promedio al ingreso fue de 27,3 años y la de inicio 22,5. La visita evolutiva por estudiantes de 5to año de medicina, obtuvo datos de fuentes familiares y del médico de familia y se efectuó como promedio a los 17,9 meses. Siete pacientes para (29,1), mantuvieron abstinencia total mientras que 17 (79,9%) recayeron a los 9 meses como promedio y de ellos 5 requirieron nuevos tratamientos ambulatorios y 6 fueron reingresados. Globalmente se recogió mejoría en el comportamiento y estilo de vida en poco más de la mitad de los casos, pero el 29% presentó comportamientos delictivos vinculados a las drogas que implicaron sanción de prisión.

Palabras claves: adicción al crack, tratamiento institucional, seguimiento al egreso.

INTRODUCCIÓN

Las adicciones a substancias psicoactivas son un fenómeno de amplia difusión mundial y una de las grandes tragedias de la Humanidad, solamente comparable con las guerras, la miseria extrema y las hambrunas.1

Aunque en Cuba el consumo de substancias ilegales está aún lejos de constituir un problema social,2 las proyecciones preventivas de nuestro Sistema Único de Salud hacen que actualmente exista un Programa Nacional para la Prevención del Consumo Inadecuado de Substancias Psicoactivas y se organicen actividades de educación continuada para garantizar el abordaje integral de estas afecciones.3

El Hospital Psiquiátrico de la Habana ha sido la Institución Cubana pionera en el tratamiento de personas adictas al alcohol y también a substancias de prescripción médica, e Ilegales, ya que durante 25 años ha recibido con propósitos rehabilitatorios a extranjeros adictos a diferentes drogas.4

En los últimos cinco años han sido tratados también pacientes cubanos con adicciones a la cocaína en forma de crack. La apreciación empírica del mal pronóstico de estos pacientes si se les compara con el curso seguido por los pacientes alcohólicos tratados en el propio servicio de toxicómanos nos motivó a estudiar el problema investigativo enunciable como ¿Cuál es la evolución de los adictos al crack cubanos después de un año del egreso?

Los propósitos fundamentales del presente estudio fueron contribuir a la caracterización clínica de esta afección en nuestro medio y conocer la evolución de una cohorte de pacientes atendidos en el contexto de nuestra comunidad terapéutica.

MATERIAL Y MÉTODO

Se estudiaron todos los pacientes masculinos cubanos hospitalizados por adicción al crack en el servicio de toxicomanías del Hospital Psiquiátrico de la Habana durante la etapa comprendida entre el primero de enero de 1998 al primero de enero del 2000. Se excluyeron los pacientes con afecciones psíquicas o somáticas asociadas, o los que no dieron su consentimiento por escrito para participar en el estudio. Todos residían en Ciudad Habana y el 50% en el municipio Centro Habana.

Durante el ingreso, los pacientes participaron en un programa integral que incluyó psicoterapia individual y de grupo con proyecciones cognitivo conductuales, racionales, didácticas, inspirativas y dinámicas en el marco de una comunidad terapéutica con un sistema de reforzamiento de conductas positivas. Se utilizó además la confección y lectura diaria de tarjetas personales de concienciación, un juramento matutino, la interpretación de pensamientos martianos, y la lectura cotidiana de reflexiones del libro SOS Alcohol y otras drogas.5

Las referencias de consumo de otras substancias psicoactivas, el cronopatograma y los diagnósticos durante el ingreso, que siguieron los criterios del CIE-10 fueron tomados directamente de las historias clínicas.

Las visitas a sus domicilios fueron efectuadas por estudiantes de 5to año de medicina previamente seminariados quienes recogieron mediante encuesta heteroaplicada, las observaciones evolutivas de un familiar adulto conviviente que constituyó la fuente de información familiar y del médico de familia del consultorio correspondiente al sector de residencia del paciente que representó la fuente profesional.

La valoración evolutiva integral del equipo de investigadores se basó en los siguientes criterios:

Tabla 1: Criterios para la evaluación integral .

Excelente

•  Dejó de consumir total y permanentemente durante la etapa.

•  Las dos fuentes de información lo consideraron mejorado

•  No repercusión familiar, laboral ni social después del egreso.

Buena

•  Se informaron hasta dos consumos esporádicos, sin reinstalación del patrón adictógeno, ni necesidad de nuevos tratamientos

•  Las dos fuentes de información lo consideran mejorado

•  No repercusión laboral ni social del consumo, aunque si familiar.

Regular

•  Se informaron más de dos consumos sin reinstalación del patrón adictógeno, pero ha requerido nuevos tratamientos

•  Ninguna de las fuentes lo considera mejorado

•  No repercusión social del consumo aunque si familiar y laboral..

 

Mala

•  Se informaron más de dos consumos con reinstalación del patrón aditógeno y necesidad de nuevos tratamientos

•  Ninguna de las fuentes lo considera mejorado o igual

•  Hubo repercusión familiar, laboral y social del consumo.

Se consideró como recaída cualquier nuevo consumo después del alta con independencia de su repercusión o necesidad de nueva asistencia.

En el instructivo escrito se pidió recoger el segundo apellido de los pacientes para confirmar la identificación. Los casos no localizados fueron ratificados mediante visita de la trabajadora social.

RESULTADOS

De los 27 integrantes de la muestra, fueron localizados 24 para el 88.8 %. En los tres casos restantes, 2 habían utilizado direcciones falsas y la familia del tercero no ratificó su consentimiento informado para continuar en el estudio. El 45.8 % de los pacientes estudiados presentó escolaridad de preuniversitario completo y la cifra total con escolaridad de secundaria concluida o mayor alcanzó 79 %. El 50 % fue soltero y el resto se distribuyó a partes iguales entre casados y divorciados. El 60% desarrolló actividades de servicios, el 20 % reportó trabajar por cuenta propia y el resto no había tenido experiencia laboral.

El tiempo de hospitalización alcanzó 62,2 días como promedio con una Desviación Standard de 16,2 y al momento del estudio evolutivo el tiempo transcurrido después del egreso promedió 17,9 meses con una desviación Standard de 4,6.

La edad promedio al ingreso fue de 27,3 años con una Desviación Standard de 4,67 y la del inicio del consumo de cocaína promedió 22.5 años con Desviación Standard de 3,83.

En todos los casos, el consumo de crack era conocido por las dos fuentes utilizadas.

La totalidad de los pacientes consumía además, café, tabaco y alcohol.

El consumo anterior de Trihexifenidilo fue reportado por 6 pacientes (25 %) y el de marihuana por 14 (58,3 %). Cinco (20,8 %) refirieron conductas previas que fueron valoradas como abuso de alcohol, pero en todos los casos, el crack desplazó al resto de las substancias durante-al menos-el último año de consumo antes del ingreso.

Solo 7 pacientes (29,1 %), lograron total abstinencia y en 17 (70,9 %), el promedio global de abstinencia logrado antes del primer consumo postegreso fue de 9 meses.

De los 17 pacientes que recayeron, 11 (64,7 %) demandaron nueva atención y de ellos 6 (54.4 %) requirieron nueva hospitalización.

La valoración de las fuentes consultadas, sobre la conducta después del alta, fue de mejor en el 58,4 %; i gual en el 12,5 % y peor en el 29,1 %; mientras que el estilo de vida fue considerado como mejorado en el 62,5 % de los casos, igual en el 8,3 % y peor en el 29,1 %. Los comportamientos reprobables familiares fueron reportados en el 66,6%, mientras que los laborales alcanzaron el 25 % y 7 enfermos para el 29,1 % cumplían prisión al momento de la encuesta (1 por expendio de drogas, y 6 por hurto o robo vinculados al consumo). Como nota relevante, solo 7 pacientes mantenían vínculo laboral estable al momento del estudio evolutivo.

Tabla 2: Valoración evolutiva integral

Categoría

Valoración Evolutiva Integral

No
%
Excelente
7
29.1
Buena
6
25.0
Regular
3
12.5
Mala
8
33.3

La tabla 2, expone la valoración evolutiva integral al utilizarse los criterios descritos. Apréciese que solamente 7 (29,1 %) de los pacientes presentó evolución Excelente , 6 (25 %) Buena , 3 (12,5 %) Regular y 8 (33,3 %) Mala .

DISCUSIÓN

La escolaridad fue superior a la media nacional y también superior a la alcanzada en diferentes cohortes de alcohólicos estudiados en nuestro servicio hecho en parte explicable por la edad promedio (diez años menor que la habitual en los alcohólicos), con el consecuente mayor aprovechamiento del desarrollo del sistema educacional en nuestro país. Fue también destacable el porciento de desvinculados laborales al momento del estudio evolutivo (70.9 %), dato relevante en un país sin desempleo, como el nuestro.6 El 100% de los pacientes reportó consumo simultáneo de café, tabaco y alcohol, resultados similares a los evidenciados en nuestros pacientes alcohólicos, cercanos a los presentes en bebedores sociales7,8 y muy superiores a los existentes en la población adulta masculina con cifras respectivas para el café, tabaco y alcohol, de 70%; 42% y 68%.9

La proporción de abstinentes totales a los 17,3 meses como promedio fue aproximadamente la mitad de la alcanzada en nuestro servicio con pacientes alcohólicos seguidos con iguales criterios evolutivos después del egreso.10 Los cambios favorables en el estilo y calidad de vida,11 fueron reportados en cifras cercanas al 50 % mientras que las conductas negativas en el ámbito familiar, laboral y social durante la etapa resultaron muy preocupantes, sobre todo en lo referente a delitos vinculados a la droga que implicaron sanciones carcelarias en el 29,1 % de la muestra, (41,1 %) entre los no abstinentes. Uno de los hallazgos relevantes de la exploración fue que solo los 7 pacientes abstinentes mantuvieron una vinculación consistente a los grupos de seguimiento institucionales mientras que la totalidad de los restantes abandonó precozmente el tratamiento luego del egreso.

Por tratarse de un fenómeno de reciente aparición y baja incidencia en nuestro país-y por haber sido nuestro centro el único dedicado al tratamiento de adictos cubanos a substancias ilegales en la etapa estudiada-no tenemos marcos nacionales comparativos en lo referente a la evolución evidenciada.

Por otra parte, nuestros hallazgos deben ser tomados con cautela por basarse sobre todo en apreciaciones de fuentes indirectas y utilizar la abstinencia como criterio más relevante, lo que posibilita consumos que no hayan sido detectados. La alta proporción de pacientes que abandonaron el seguimiento entre los recaídos, resulta también preocupante, aunque sus porcientos son aún menores que los reportados en otras latitudes. Pese a estos factores, la comparación de nuestros resultados con los reportados por prestigiosas instituciones y autores de otros países,12-16 no se aparta notablemente del rango entre 10 y 20 % de pacientes con evolución favorable (presuntamente en abstinencia total al crack) luego de más de un año del egreso, cifras que resultan desde luego mucho más bajas que las deseadas y que apoyan el conocido criterio de que las gestiones a enfatizar en la atención integral de las adicciones son las promociónales y preventivas.

Nuestros resultados apoyan nuestra inicial apreciación empírica del peor pronóstico del adicto al crack, en comparación con los alcohólicos cubanos atendidos con un esquema terapéutico similar, y por otra parte van en contra de nuestra valoración ingenua de que dicha evolución en pacientes extranjeros atendidos después de varios tratamientos adecuados en sus países de origen, fuese explicada por tratarse de adictos al crack con resistencia terapéutica.

Como conclusión, solo el 29,1 % de los pacientes estudiados presentó una evolución excelente, mientras que el 70,9 % recayó en el consumo a los 9 meses como promedio. Cerca de la mitad mostró mejoría en su conducta y estilo de vida, mientras que el 29 % cumplía sanción penitenciaria por delitos comunes vinculados a las drogas.

 

THE PRIMARY CICAINE ADDICTED AFTER 18 MONTHS DISCHARGE

SUMMARY

An eighteen months follow-up done on 27 Cuban patients addicted to crack consumption, discharged from the Psychiatric Hospital of Havana after receiving an integral treatment of 62 days in therapeutic community supported by a system of positive behavior gratification and a variety of collective and individual psychotherapeutic techniques emphasizing the prevention of relapses and other cognitive resources allowed the localization of 24 of them (88,8 %). The average age of these patients at admission was of 27,3 years while the one related to the beginning of consumption was of 22,5 years.

An evolutional medical visit was done by fifth year students of Medicine getting information's about these patients by means of relatives and family doctors approximately at 17,9 months of discharge.

Seven patients (29,1 %) kept a total abstention of consumption, seventeen patients (79,9 %) relapsed about 9 months after discharge; five of these patients require do new ambulatory treatment and six of them were admitted at the hospital again.

It was achieved a general improvement in behavior and style of life in a little more than the half of cases, but the 29 % of these patients had behaviors involved with drugs which implied prison penalty.

Key words: addition to crack consumption, institutional treatment, follow up after discharge.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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1 Profesor Jefe del Servicio de Toxicomanías del Hospital Psiquiátrico de la Habana.

2 Especialista de Psiquiatría del Hospital Psiquiátrico de la Habana.

3 Trabajadora social del Hospital Psiquiátrico de la Habana.

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