Sumario, Siguiente

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2005;2(2)

SENTIDO DE VIDA EN LA ANCIANIDAD

Yaser Ramírez Benítez 1

RESUMEN

La personalidad no decae en la ancianidad, sigue como un elemento regulador y autorregulador de las principales orientaciones y adaptaciones del sujeto en su vida diaria. Las neurociencias aportan nuevos argumentos que nos permiten comprender el envejecimiento normal y patológico y como el propio proceso biológico no tiene una relación directa con la pérdida o el deterioro de la personalidad del sujeto anciano, resaltando el contenido psicológico "sentido de vida" como el elemento compensatorio de los déficit neurológicos y socioambientales que se tiene que enfrentar en la tercera edad. Estimular la vida en busca de la felicidad más que de los dolores es un aprendizaje diario que debemos ejercitar, y que no solo se practica en la ancianidad, sino que también es propio y necesario en los pequeños, por lo que no es nada ajeno al desempeño y actividades de los adultos, ya sea en el orden personal, familiar o social.

Palabras clave: sentido de vida, envejecimiento.

INTRODUCCIÓN

La necesidad es el empuje de los comportamientos humano y animal. En el hombre existen las necesidades superiores, que no solo lo distinguen de los animales sino que también le permiten insertarse en la sociedad, fuente de exigencias y oportunidades para cualquier ser humano que construye su existencia desde lo que resulta significativo para su sobrevivencia personal y familiar, buscando la trascendencia en una historia que lo marca como único e irrepetible en el transcurso de la vida natural.

En el anciano, o el abuelo como sanamente le llamamos en Cuba, a pesar de su edad no cambia este principio metodológico que anteriormente mencionábamos sobre las necesidades, solo que hay que ubicarse en las características propias de la edad y en algunos indicadores que nos permitan acercarnos más a él, para poder ofrecerle las atenciones que en el transcurso de la historia de la humanidad se le han brindado: el respeto, el cariño y el cuidado para preservarlo como una fuente de conocimiento, sabiduría y esperanza.

DESARROLLO

Sentido de vida en la ancianidad

La creación de un sentido de vida como una categoría en formación de la personalidad que regula y construye hacia donde se dirige nuestra existencia, es una realidad que se expresa en la ancianidad; nadie se levanta en la mañana y no tiene nada que hacer, siempre se piensa qué se va hacer en el día y qué se va hacer en un futuro orientándose en las diferentes áreas de vida (familiar, pareja, relaciones interpersonales), es normal que el hombre se proyecte hacia el futuro como una expresión de tiempo, así lo concientizamos, todos tenemos un pasado que es vivido y sentido en un presente que es regulado a la vez en un futuro para el bien de sí y de los demás. 1

El sentido de vida se construye sobre la base de las necesidades, motivaciones e intereses del anciano y es interiorizado en el sujeto como: qué debo conocer y cómo conocer, a dónde ir, qué debo hacer en... o para..., quién soy y qué debo hacer para ser... En la mayoría de los ancianos aparece el sentido de vida como una categoría propia de la personalidad que regula toda el área motivacional del sujeto, teniendo esta sus particularidades por los eventos propios de la edad, por el número de frustraciones o fracasos vivenciados o las ideas psicoafectivas asociadas a los eventos que enfrenta en esta etapa, como la imagen propia de su cuerpo, las pérdidas emocionales, el estado de salud en que se encuentra, las necesidades personales de realización que todo ser humano posee (aprender una nueva habilidad, superar la pérdida de amistades y pareja, vivir cada día mejor, etc.) y las cuestiones de estrés personal y social; todo esto atenta con un elemento autorregulador de la existencia del anciano, aunque también son contenidos para fortalecer su experiencia personal. 1,2

En el anciano aparecen síntomas neuropsicológicos propios de la edad que nos hacen creer que hay un desmembramiento o destrucción de la personalidad del sujeto o una dificultad en su funcionamiento como sistema regulador y autorregulador de las principales funciones psicológicas del sujeto, signos como las dificultades en la memoria a corto plazo, e nlentecimiento y deterioro de las funciones frontales (capacidad de planificar, habilidades conceptuales, estrategias de enfrentamiento a situaciones complejas estresantes), disminución del sueño y de su calidad, pérdida de la sensibilidad, especialmente vibratoria, auditiva y tonos agudos, reducción de eficiencia motora y fuerza muscular, alteraciones sensoperceptivas, así como en el análisis y síntesis de la información, 3 pero, ¿qué se conserva en el abuelo que se puede hablar de que se mantiene la personalidad?

 Primeramente debemos mencionar que todas estas manifestaciones son propias de un envejecer normal en los ancianos, pero estos aún conservan las necesidades, intereses, motivos, una filosofía de la vida, un sentido de vida, valoraciones de sí y de los demás con tonos afectivos y de cuestionamiento (autovaloración-autoestima) y grandes deseos de vivir; 4 es muy cierto que un esquizofrénico que funciona a un nivel psicótico o un individuo con trastorno de personalidad o una demencia conserva parte de estos elementos de la personalidad (hasta cierto punto), que nos permite explicar y describir el funcionamiento psicológico relativamente estable de un sujeto, además para basarnos en la clasificación patológica hay que explorar estos elementos; ahora las necesidades en la ancianidad (por hablar de uno de los elementos esenciales) se manifiestan en relación con los déficit que van apareciendo con la edad (déficit neurológicos, psicoafectivos, socioambientales) y con las perspectivas personales o proyecto de vida o sentido de vida del abuelo. Es un análisis de las necesidades desde las carencias-compensación (carencia) del sujeto y aquellas que nos guían, orientan a la superación personal (deseo) que tienen una estructura psicológica más compleja, la construcción de aquellos momentos más significativos de la vida relacionado con lo que he hecho y seguiré haciendo por mí y por los demás significativo; la carencia es la dependencia y por tanto la involución, un futuro a corto plazo, y el deseo es la independencia, el desarrollo, el crecimiento, la creatividad, el futuro de largo alcance. Pero así como las carencias devienen obstáculos en ocasiones primitivos para el desarrollo, los deseos que no encuentran su realización promueven estados de conflicto y frustración, a veces necesarios para la realización personal. 4,5

Ahora bien, si las necesidades se organizan de esa forma hay otros elementos estructurales que tienen un funcionamiento más complejo en la regulación y autorregulación del comportamiento como la autovaloración, los intereses, el proyecto de vida, el sentido personal y de vida, que sí aparecen en el abuelo con sus particularidades, si no no veríamos a los abuelos educar a los nietos sabiendo que esto los ayudará en su porvenir, o casándose por segunda vez porque creen en la mejoría compartida. Cuando se ve a los abuelos aseados, bien vestidos para participar en una fiesta, cuidando su imagen personal o pararse en la puerta de un hogar de ancianos para ver pasar a todos limpios y aseados, esto es señal de imagen personal, autovaloración y autoestima que el sujeto cuida, conserva y construye adaptándose a la situación que esta vivenciando; estas y otras situaciones nos ayudan a argumentar las potencialidades vigentes en la ancianidad aun cuando haya déficit de origen neurológico (base de la personalidad, sustrato biológico).

Anteriormente me referí a que el sentido de vida se da en los ancianos de una forma muy peculiar, es muy cierto, y hasta pudiera parecer que ya no existe en ellos, pero si hay manchas o signos de su existencia, de que tiene un dónde ir, ¡hacia dónde puede ir el sentido de vida de un anciano¡ Esto es algo que mucho se pregunta y no tiene respuestas, ya que los que tienen más años por detrás y menos por delante no podrán tener mucho a dónde ir, y hasta cierto punto el prejuicio nos arrastra a creer que ellos no poseen un futuro mediato que se puede programar, verificar, construir, reestructurar y orientar.

Se podrá visualizarla mejor a través de un esquema el análisis de las necesidades del anciano, el cual puede ser en análisis también de otra etapa de vida, siendo el comienzo de un estudio del sentido de vida en el anciano. 6

El sentido de vida del anciano está en la visión o el significado que este le dé a sus necesidades. En la figura 1 se puede observar qué necesidades son las que predominan y preocupan más al anciano; qué hace que él haga más hincapié y movilice sus recursos psicológicos para poder tener la satisfacción de estas.

Fig. 1. Expresión de las necesidades en el comportamiento humano.

 

Existe en el anciano una tendencia a compensar los déficit a los que aludí anteriormente (neurológicos, psicoafectivos, socioambientales), por ejemplo, compensar la soledad y el retraimiento buscando compañía o cercanía afectiva, combatir la mala memoria echando el dinero, la llave o las pastillas en una bolsa, buscar nuevos amigos o reconocer los errores de algunos y acercarse a ellos para olvidar al fallecido, son algunas actitudes que puede asumir el abuelo en su comportamiento futuro 7 , pero hay también otros caminos que tienen una lejanía aun mayor y que pueden regular, con mayor actividad consciente, el comportamiento de los abuelos en relación con áreas de su vida y su nivel de realización-motivación: el área familiar, de relaciones interpersonales, de la imagen personal, y de relación de pareja, estas son áreas de la vida de una persona que guardan un significado emocional para cualquier sujeto y su construcción es de por vida , la orientación personal de estas áreas puede recaer en el nieto, el hijo, el hijo del hermano o del vecino o puede recaer también en él mismo; es decir el sentido que le dé a sus acciones busca un beneficio para los demás aunque tienen una satisfacción personal de realización, el anciano piensa más en el otro significativo que en él mismo, aunque pensar, sentir y actuar para con el otro es una forma de buscar bienestar en uno mismo, la búsqueda de sentirse útil es una fuerza compensatoria que arranca desde el interior del sujeto y para ello se basa en su experiencia que es mayor, buscando así compensar los errores del pasado, piensan más en el pasado que en el futuro, aunque realizan cosas para su futuro, pero el hecho que no piensen u organicen el futuro con mayor frecuencia no quiere decir que no lo tengan, solo que necesitan orientarlo, ejercitarlo, reestructurarlo para que haya una mayor claridad en sus acciones y que se pueda visualizar mejor los posibles errores que se pudieran cometer en un futuro mediato. Estimular las acciones futuras es un modo de disminuir las ansiedades y depresiones pasadas. 7,8

El dónde puede ir, es decir, las motivaciones o proyecto de vida de los ancianos está relacionado también con indicadores como estado de salud, formación escolar, entorno estimulante, condiciones de la motivación y soporte social, estos nos pueden orientar sobre las posibles motivaciones, necesidades e intereses del anciano que expresan el nivel existencial y relacional de su vida, y las posibles realizaciones de su vida lejana. 8

Se necesita tener en cuenta estos indicadores para comenzar el proceso de estimulación del anciano y propiciarle un espacio para realizar su vida en un contexto determinado, como piedra en un lago que indica por donde caminar, estos harán más fuerte cualquier intervención o intencionalidad que busque el bien para los ancianos; ellos tienen sus características como cualquier ser humano que vive en sociedad, solo que hay que conocerlas e identificar sus necesidades para conocer su dirección personal, la familia, la sociedad, el profesional debe ser flexible ante esta situación pues son ellos los más indicados, por el roce emocional y de conocimiento que tiene esta etapa de vida, para apoyar el crecimiento del anciano.

Los hombres nos crecemos cada día más, lo que ese crecimiento se interrumpe, no por la muerte sino por las pérdidas que nos tocan tan de cerca que tememos a perdernos nosotros mismos, y esas pérdidas físicas, psicológicas y sociales pueden ser compensadas por el sentido de vida que le demos a nuestra existencia.

Envejecimiento cerebral y sentido de vida

El envejecimiento es una realidad que sucede en todos los seres vivos y no vivos, y a él se le atribuyen palabras como desgaste, disfuncionalidad, déficit, desde una visión negativa, pero desde lo positivo aceptamos sabiduría, respeto, experiencia, dureza, encanto, suerte, entre otras que existen, aunque abordarlas sería irnos del interés del artículo.

El comienzo del envejecimiento cerebral es una realidad, unos asumen una actitud pesimista al decir que desde el nacimiento estamos envejeciendo; hay indicadores que nos señalan el proceso de envejecimiento (qué puede suceder, qué puede intensificarlo, cómo se puede contrarrestar o compensar), pero no el comienzo mismo, así como la diversidad de criterios que se puede adoptar desde lo cuantitativo y lo cualitativo; pensar en el cómo desde la cantidad-estructura o la calidad-función es un complejo manejo de la información y el conocimiento que existe sobre los procesos histológicos, bioquímicos y neuropsicológicos del cerebro humano.

El cerebro del hombre comienza desde muy temprano su maduración la cual se hace mayor en los primeros años de vida, las estructuras corticales que maduran desde una verticalización (tallo cerebral, áreas motoras y sensitivas primarias, áreas motoras y sensitivas secundarias, áreas terciarias de la segunda y tercera unidad funcional, la maduración adecuada de los grupos de células en el SN es un apoyo que posee el sujeto para que su proceso de envejecimiento sea más lento, el sentido de vida es una categoría psicológica que bien nos ayuda a comprender el posible enlentecimiento y bienestar en la vejez. 9,10

Bien se sabe que lo que no se estimula se atrofia, esto ha recorrido las diferentes formas de pensar de los individuos aun sin ser profesionales, pero lo triste es la no-utilización total de este principio epistemológico-metodológico que abarca lo qué se estimula en el sujeto, cómo y cuándo. En el anciano sucede que las mayores deficiencias son por la falta de entrenamiento y ejercitación en la actividad cotidiana, por ejemplo, de la actividad motora, de la actividad intelectual, la práctica de situaciones que propicien bienestar y la felicidad, las cuales se exigen como necesidades biológicas, psicológicas y sociales que repercuten en el desarrollo personal y en el enlentecimiento de los síntomas neuropsicológicos; el tener claro hacia donde van nuestras motivaciones es una forma de vivir la ancianidad con la mayor de nuestras fuerzas y deseos: Vivir un poco más y bien.

Estas motivaciones, necesidades y deseos de vivir tienen su base biológica en el funcionamiento coordinado y complejo de un grupo de células nerviosas en el cerebro, que guardan sus peculiaridades en la ancianidad, principalmente en regiones que filogenéticamente han sido formadas recientemente y que tienen un funcionamiento de mayor complejidad, y diferencian al hombre de los animales, siendo el reflejo de una gran evolución del hombre en la historia. 11

Células nerviosas

Muchas de las células nerviosas tipo neuronas (ya que también hay las células gliales, que actúan como nodrizas de las neuronas y que constituyen entre el 85 y el 90% del total de las cerebrales) de los centros nerviosos ya existen al nacer, con un cierto grado de madurez morfofuncional, pero aún no han completado su tamaño. Más tarde aumentan de tamaño y se desarrollan por diversos y complejos procesos de maduración; su número se mantiene relativamente constante hasta la madurez, con excepción de algunas neuronas que se multiplican, como las del epitelio olfatorio (donde se renuevan cada dos meses durante la vida) y el hipocampo. 10,11

El número total de neuronas corticales que declinan con el envejecimiento es del 10%, pues perdemos unas 10 000 neuronas cada 24 horas, incluso cuando somos jóvenes, cifra que jamás llega a reponerse, lo que conduce a un adelgazamiento del cerebro en el envejecimiento, para una persona de 100 años la pérdida neuronal general normal equivaldría desde su nacimiento a ¡3 650 millones de neuronas! Con todo, quedaría un 96,5 % de éstas, es decir, la pérdida cuantitativa es muy baja, aunque podría ser muy significativa si afecta a zonas críticas del encéfalo. 11

La mayor pérdida neuronal en el anciano sano tiene lugar en la corteza cerebral, especialmente en el polo frontal, giro precentral, giro cingulado y corteza visual primaria; en la mayoría de los ancianos existe una disminución perceptiva y de agudeza visual pero no hay una pérdida total de la visión, lo cual nos dice que la pérdida neuronal no se puede leer en términos sumatorios o cuantitativos a las pérdidas o déficit de los procesos neuropsicológicos que se dan en el anciano 11,12 Es por eso que la estimulación es fundamental, y esta se da en dependencia de las actividades diarias que realizamos, en un dónde hacer y un cómo hacer para la formación de un ser. La mayoría de las literaturas hacen hincapié en que el peso y el volumen del cerebro (el cual disminuye no por las muertes o daño neuronal sino por el tamaño de la célula), su crecimiento dendrítico, se debe a las estimulaciones, utilidad, y entrenamiento de las células asociativas y proyectivas siendo base biológica de los complejos procesos psicológicos en función, como el pensamiento abstracto, la memoria y atención voluntaria, autovaloración, proyectos futuros; la muerte de sustancia gris es una realidad que sucede como una atrofia selectiva lo que disminuye el árbol dendrítico y el número de sinapsis, principalmente en la corteza cerebral más reciente filogenéticamente: la corteza prefrontal y parietotemporal. Se puede decir que esta zona es rica en células terciarias o asociativas teniendo una gran redundancia y por lo tanto neuroplasticidad para crear o compensar nuevas vínculos neuronales y sinápticos, esta compensación se logra manteniendo en función las principales funciones superiores corticales mencionadas anteriormente que se dan en un sujeto activo en su proyecto de vida. 11-13

El crecimiento neuronal o compensación neuronal (figura 2) puede verse favorecido por dos dimensiones de la vida del anciano que pueden incluirse en su vida futura, necesarias e importantes a la hora de emitir un criterio para conservar un sistema nervioso fuerte: la nutrición y la estimulación. 13,14

Fig. 2. Crecimiento o compensación neuronal.

 

Hipótesis sobre el envejecimiento cerebral

En el proceso de envejecimiento, además de los citados cambios estructurales, hay un descenso de la capacidad funcional, los gerontólogos han buscado una causa común: el gen crítico, una hormona o un órgano que se deteriore. Sustentando argumentos para reforzar teorías que involucran lo cerebral, la senectud es el resultado de un deterioro celular gradual sostenido que con el tiempo es menos eficaz en su mantenimiento y autorreparación. Pueden ser genéticamente programadas o genéticamente no programadas, los gerontólogos ubican estas teorías e hipótesis en estos dos grandes grupos para dar un sentido a sus interrogantes. 15

¿Acaso el envejecimiento y la muerte están programados como lo están el nacimiento, la pubertad, la juventud y la madurez?, ¿Hasta qué punto agentes externos socialmente condicionados pueden acelerar o frenar el envejecimiento?

Teoría de los errores

Inexactitud en la síntesis de proteínas

La hipótesis del error primario de Orgel considera el envejecimiento como una consecuencia de la alteración del código genético por acumulación de errores en el ADN con repercusiones en el ARN, lo que genera una acumulación de proteínas inútiles y nocivas o una disminución en la producción de proteínas vitales para la célula. Durante la síntesis de proteínas podrían ocurrir errores a causa de la incorrecta inserción de los aminoácidos. El efecto nocivo de estas alteraciones podría cambiar tanto la forma como la función de la proteína afectada. 15

La teoría del mensaje redundante de Medvedev considera que el envejecimiento se presenta por acumulación de errores en los genes activos o en uno determinado, que causa su deterioro. Otros genes que contienen la misma información suplen su actividad hasta que el sistema redundante queda exhausto y sin reservas, circunstancia que conduce a cambios celulares propios del envejecimiento.

Las alteraciones del ADN tienden a producir fallas en los mensajes genéticos, que paulatinamente promueven el deterioro celular. 15

Radicales libres

Además de esta teoría cuyos argumentos se refuerzan en el estudio genético se ha destacado la teoría de la toxicidad de los radicales libres (átomos o moléculas que tienen orbitales con un solo electrón impar y que son muy inestables), derivados del oxígeno en la cadena respiratoria, los cuales se encuentran aumentados en el proceso de envejecimiento. Esta teoría fue propuesta en 1956 por Denham Harman, de la Universidad de Nebraska.

Este proceso se encuentra íntimamente ligado a factores como el estilo de vida, los hábitos alimentarios, factores sociales y psicológicos. Por ejemplo, las alteraciones vasculares de tipo esclerótico frecuentes en la etapa senil se deben principalmente a una dieta poco equilibrada y rica en colesterol, el cual se acumula en las paredes vasculares dificultando el riego sanguíneo y la oxigenación del cerebro. Otro ejemplo es el sedentarismo que implica un grado de desuso de las neuronas motoras, lo que contrasta con los hallazgos logrados por Gurney sobre la neuroleucina, un factor trófico para las neuronas motoras de la médula espinal, segregado y producido en grandes cantidades por las células musculares por la inhibición del crecimiento de las terminaciones motoras, después de la aplicación de anticuerpos antineuroleucina en las sinapsis neuromusculares en el adulto. 15

Entre los radicales libres se encuentran moléculas de hidróxido y superóxido. Para este último se estima que el 2 % del oxígeno consumido por las células se convierte en dicho metabolito. La gran mayoría de estos son “absorbidos” por antioxidantes (peroxidasas, catalasas, dismutasas), que cumplen la función de inactivar la violenta reacción metabólica que ellos generan y neutralizarlos.

Los radicales libres que no son inactivados toman o ceden electrones para equilibrar su estructura; en este momento se incrementan considerablemente, inundan el sistema enzimático y dañan el ADN, las proteínas, la doble capa de lípidos que conforman las membranas celulares y las endomembranas, lo que provoca efectos destructivos graves e incluso mortales sobre las células.

Además de las variaciones morfológicas cerebrales se ha atribuido a los radicales libres, entre otras, la función de oxidar los ácidos grasos poliinsaturados que forman parte de muchas células, y de oxidar asimismo algunas de las enzimas tisulares, con lo que se afectaría el metabolismo celular. La oxidación de los ácidos grasos en el tejido nervioso le haría especialmente sensible, ya que este posee un gran contenido de lípidos, de manera que los radicales libres se deben aumentar gradualmente en la actividad física, por requerir mayor demanda de oxígeno para dicha actividad. Para contrarrestar esta cascada de radicales, dicha actividad deberá acompañarse de una adecuada nutrición rica en frutas, verduras y lácteos, que poseen antioxidantes como vitamina C, E y carotenoides necesarios para neutralizarlos. Asimismo, se ha encontrado que un 75 % de los factores que inciden en la aparición de enfermedades están relacionados con estilos de vida equivocados, estrés físico y mental, falta de ejercicio, adicciones, factores ambientales y una alimentación inapropiada. 15

Teorías de la toxicidad y los productos de desechos.

Lipofucsina

Con la edad se acumulan productos de desechos metabólicos que inhiben el crecimiento y metabolismo de las células. En las células posmitóticas fijas, tales como las musculares y las neuronas, se acumula con la edad una sustancia conocida como pigmento del envejecimiento o lipofucsina. Se cree que la lipofucsina se forma por la autoxidación de los lípidos no saturados dentro de la célula, lo cual da lugar a un producto lipoproteínico con fuertes enlaces cruzados. En experimentos realizados con ratas quedó demostrado que la formación de lipofucsina en el sistema nervioso se incrementa al inducir una deficiencia de vitamina E.

El efecto de la lipofucsina en la célula es contradictorio hasta el momento, pues algunos autores le atribuyen efectos nocivos, pero la mayoría opina que posee acción deletérea. 15

Subproductos tóxicos ligados al modo de vida

Se señala también como causa de envejecimiento, la acumulación de agua y subproductos tóxicos del metabolismo ligados al modo de vida, o sea, al régimen higiénico-dietético, la exposición de sustancia tóxicas y otros factores. como la acumulación de venenos en el organismo a través del modo de vida del sujeto: beber alcohol, fumar cigarros o tabacos, o consumir productos químicos de carácter tóxico (drogas legales e ilegales). 15,16

Estimular a vivir al anciano

El enfoque médico hace hincapié en los déficit o en los elementos debilitadores que aparecen en la ancianidad y no tanto en las potencialidades que se pueden estimular en esta etapa de la vida, y no solo cuando se habla de anciano en la consulta se buscan los defectos o los dolores sino que también en el espacio de la docencia se trasmite este proceder para con el anciano, además los medios de comunicación masivos (la televisión, la radio, la prensa) refuerzan esta posición de ver al anciano como pérdida y defectos y no hacen hincapié en lo que se preserva o lo que puedan aprender; esto se estimula y se refuerza en la sociedad creando un modo estándar de proceder que después resulta un elemento cultural difícil de superar a tal punto que la cultura occidental constituye un paradigma de esta forma de actuar. 17

Si queremos que nuestros abuelos o ancianos vivan mejor, que no es lo mismo que vivir más años, ya que pensar en la edad es un modo de identificar la ansiedad que intensifica el malestar propio del anciano sobre la muerte –la muerte es algo natural que se espera y se comenta y no se precipita y se augura– se debe primeramente saber qué se va a estimular y qué se va a beneficiar con estas acciones, cómo y cuándo se va a realizar y el conocimiento de actualización a los que va dirigida la intervención. 18

¿Cuál puede ser la verdadera satisfacción? ¿Cómo impulsar el bienestar del abuelo?

Para esto es necesario trabajar sobre la base de concepciones y modo de proceder en la construcción de la felicidad y el bienestar más las características propias de la etapa de vida que participa, si una institución o hogar de ancianos desea realizar un entrenamiento que busque la construcción del bienestar o la felicidad en esta etapa de la vida como un empuje a un dónde ir que favorezca su estado de salud; las relaciones interpersonales y las motivaciones hacia la vida atacarán a la soledad y a los malos pensamientos, la vida no es solo dolor y vejez también es nacer, reír, cantar, rozar en busca del calor, llorar a un amigo y sonreír nuevamente, debe orientar su intervención con un conocimiento amplio sobre la tercera edad, sus necesidades, sus características grupales e individuales y condiciones materiales necesarias como la alimentación, actividades recreativas, ejercicios físicos y actividades de orientación para la vida que favorezcan una cultura de cuidado y protección. 16-19

El sentido de vida se estimula, se refuerza con los elementos potencializadores del abuelo, con aquellas áreas de su vida que más ejercitó. Esto es un comienzo para el “enganche” del abuelo, luego se puede utilizar áreas de conflicto o que no pudo llenar en el transcurso de su historia personal.

El bienestar hay que pensarlo desde dos vertientes para poder llegar a su verdadero motivo: la felicidad. En primer lugar, el sujeto debe definir cuáles son sus principales motivaciones e intereses y buscar su satisfacción con los demás significativos (la pareja, el amigo, el vecino, el compañero de juego, etc.) ya que es él quien más conoce de sí mismo, es decir, poner de su parte, y en segundo lugar, tan importante como el primero, nos toca a nosotros los más jóvenes, los profesionales que tienen el compromiso de promover la salud mental de los seres humanos en la potencialización de su vida, facilitarle los posibles cambios que puede darle el sujeto anciano a sus propias necesidades, motivaciones e intereses, responsabilidad que no solo nos toca a nosotros sino también a la familia y la sociedad. 20

Se ha venido hablando de potenciar al abuelo, pero, ¿qué se puede potenciar en la tercera edad?

  1. Autovaloración adecuada (imagen física, expectativas acordes a sus fortalezas y debilidades).
  2. Diversidad de intereses.
  3. Nivel cultural que le permita ejercitar la lectura, la escritura y el lenguaje con un fin propuesto.
  4. Reconocimiento de sus limitaciones personales, que les posibilite ubicar las fortalezas y debilidades emocionales.
  5. Cultura higiénico-dietética sobre la alimentación necesaria a su edad.
  6. Relaciones interpersonales como medio idóneo para la búsqueda de compañía de amigos, pareja y modo de enfrentar una situación desagradable en compañía de alguien significativo.
  7. Dimensión comunicativa: corregir y capacitar al anciano de las formas adecuadas de comunicación en grupo, ya que lo que se busca es de alejarlo de la soledad. 21

Estas son dimensiones relacionales en las cuales el anciano se encuentra, por lo general, un poco apagado, y es donde nosotros debemos reforzar su vida. Estimular a vivir al anciano no es una utopía, ni tampoco un facilismo; la dedicación, el estudio, la paciencia y la intencionalidad de ayuda son fortalezas que debe adquirir el profesional para aportar todo su potencial para con el abuelo.

Vivir con un sentido de existencia es aportar y regular experiencias positivas y negativas en un contexto y una situación dados, teniendo en cuenta que existen particularidades del envejecimiento biológico que dificultan un poco este bienestar existencial; los dolores son señales de lo que en vida han utilizado desproporcionadamente o una señal de lo que puedes o debes mejorar, y para ello están los hijos, los nietos, los jóvenes, los amigos, la pareja, las instituciones sociales, el profesional y la intencionalidad propia del abuelo aun cuando crecen los pelos grises en su cabellera. 22

Cicerón en una de sus sentencias enunció: Para tener una larga vida es preciso vivir, es más evidente que la propia llovizna al caer del cielo lo que nos quiere decir, pero lo que quizás no sea evidente es su construcción, su alimentación, la vida se alimenta de lo significativo y esto lo selecciona el hombre en toda su historia individual única e irrepetible, las piernas más fuertes que tiene el anciano son las que ha construido en toda su vida (la cultura, la diversidad de intereses y gustos, una filosofía de la vida no tan rígida, el amor a la familia y a los amigos para así recoger lo que ha sembrado cuando lo necesite). Estos se deben apoyar en las fortalezas y sonreír, vivir con una sonrisa, esa que caracteriza a un niño, un joven, un abuelo.

La risa más contagiosa es la del anciano, si no lo cree, pruebe, y verá que una vida mejor en el anciano puede ser.

CONCLUSIONES

El sentido de vida en la tercera edad es una categoría de la personalidad que regula todo el proceso de crecimiento y existencia capaz de compensar los déficit neuropsicológicos que aparecen por el envejecimiento normal o una enfermedad que intensifique el proceso de envejecer, los datos neurológicos nos apoyan con certidumbre que la pérdida neuronal no es un factor indispensable y totalizador de los déficit en la tercera edad, mas son el desencanto, la depresión, el aislamiento, la mala nutrición, el poco o ningún ejercicio, el poco intercambio con los demás, las pérdidas de seres significativos, etc. los factores que golpean al anciano en la vida; estos son mayormente de naturaleza psicológica, que tiene una incidencia en las ultimas formaciones psicológicas superiores organizadas corticalmente donde se destacan los circuitos de las regiones prefrontales y parieto-temporo-occipital, que sintetizan información simultáneamente y regulan y verifican toda actividad programada.

Estimular en el anciano los procesos psicológicos superiores como la memoria y el pensamiento y crearle un espacio afectivo estable acompañado de una buena nutrición cargada de vitaminas en frutas y vegetales, podrá mantener el sistema nervioso y otros sistemas metabólicos en buen estado.

El sentido de vida encara al sujeto a la formación de creencias, proyectos y modo de vida que lo nutrirán de contenidos flexibles para una calidad de vida mejorable y sustentable.

SENSE OF LIVE IN ELDERLY

 SUMMARY

The personality not to weaken in the old age to follow as elements regulator and self-regulator the principals orientation and adaptation of subject. The neuroscience contribute a news argument that to permit understand normal and pathological to grow old and as the own process biological not here direct relation whit the deterioration personality of subject old, project to psychological contents "direction life" as compensate element of neurological and social-environment deficit that here confront the age third. Stimulate to life on search of the happiness matter that of the pain, we is everyday apprenticeship that exercise, not single on the old, also is necessary in the childhood. Is not somebody else to redeeming and activity of the adult in the order personal, family and social.

Key words: direction life, old age.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. González Rey F. La personalidad, su educación y desarrollo. Ciudad de La Habana: Editorial Ciencias Sociales; 2000.
  2. Colectivo de autores. Estudio de la personalidad en Cuba. Ciudad de La Habana: Editorial Ciencias Sociales; 1989.
  3. Lozano Flórez JA. La vulnerabilidad psicológica en el anciano. Ciencias de la Conducta. Departamento de Medicina. Universidad de Oviedo. Med Integral 2002;39(4):164-9.
  4. González Rey F. Psicología humanista. Actualidad y desarrollo. Ciudad de La Habana: Editorial Ciencias Sociales; 1994.
  5. Vallés GC. Vida en abundancia. Madrid: Editorial Sal Térrea; 1993.
  6. Calviño M. Orientación psicológica. Esquema de alternativa múltiple. Ciudad de La Habana: Editorial Científico Técnica; 2000.
  7. Moreno IC. Acompañar al anciano. La sociedad ante la tercera edad. Madrid: Editorial San Pablo; 1998.
  8. Cuba. Ministerio de Salud Pública. Programa Nacional del Anciano. Ciudad de La Habana: Editorial Ciencias Médicas; 1994.
  9. Rocabruno Mederos JC, Prieto Ramos O, Vega García E. “Teorías sobre el envejecimiento". Temas de Gerontología. Ciudad de La Habana: Editorial Científico-Técnica; 1996.
  10. Bartres-Faz D, Clemente IC, Junqué C. Cambios en la sustancia blanca y el rendimiento cognitivo en el envejecimiento. Rev Neurol 2001;33:341-7.
  11. Vega García E, Prieto Ramos O, Vega García E. “Envejecimiento normal vs . envejecimiento patológico". Temas de Gerontología. Ciudad de La Habana: Editorial Científico-Técnica; 1996.
  12. Duque-Parra JE. Relaciones neurobiológicas y el envejecimiento. Rev Neurol 2003;36(6):549-54.
  13. Fi gini HA. Neurología del envejecimiento. En: Neurología. Editado por Rev Leiguarda. El Ateneo: Buenos Aires; 1992.
  14. Flores J. ¿Podremos retrasar el envejecimiento precoz de las personas con síndrome de Down ? Laboratorio de Neurobiología del Desarrollo en la Universidad de Cantabria. Fundación Síndrome de Down de Cantabria, Santander, España www.Down.org .
  15. Prieto Ramos O, Prieto Ramos O, Vega García E. "Nutrición y envejecimiento". Temas de Gerontología. Ciudad de La Habana: Editorial Científico-Técnica; 1996.
  16. Quintero Danauy G, Prieto Ramos O, Vega García E. "Calidad de vida y envejecimiento". Temas de Gerontología. Ciudad de La Habana: Editorial Científico-Técnica; 1996.
  17. Muchnik EG. Hacia una nueva imagen de la vejez. De Belgrano. Buenos Aires; 1984.
  18. Yanguas JJ, Leturia FJ, Leturia M, Riarte A. Intervención psicosocial en Gerontología. Madrid: Editorial Caritas Españolas; 1998.
  19. Prieto Ramos O, Prieto Ramos O, Vega García E. "Duración de la vida humana". Temas de Gerontología. Ciudad de La Habana: Editorial Científico-Técnica; 1996.
  20. Cuba . Ministerio de Salud Pública. Geriatría y Gerontología. Programa de Desarrollo 2000. Ciudad de La Habana: Editorial Ciencias Médicas; 1987.
  21. Quintero Danauy G, López Pérez MB, Prieto Ramos O, Vega García E. "Envejecimiento psicológico". Ciudad de La Habana: Temas de Gerontología. Editorial Científico-Técnica; 1996.
  22. Devesa Colina E, Fernández Rodríguez M, Mojena Hernández M, Martínez Dedeu A. El envejecimiento como problema. Rev Cubana Salud Públ 1993;19(2):93-9.

__________________________________

1 Licenciado en Psicología. Centro Comunitario de Salud Mental. Cienfuegos.

Sumario, Siguiente