Sumario, Siguiente

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2005;2(2)

PÁGINAS DE LA HISTORIA

DOCTOR JOSÉ A. URIARTE SIMONETTI (1912-1993)

 

Dr. Jesús Dueñas Becerra 1

“Nadie en mi muerte me honre con su llanto,

que andaré vivo en boca de los hombres”.

Ennio.

El doctor José A. Uriarte Simonetti pertenece, por derecho propio, a esa generación única e irrepetible de psiquiatras forenses (Aranda Muñoz, Arias Alvariño, Feijóo Penas, Mignagaray Valdés, Miñoso Formell, Paredes Irastorza), quienes con su intachable conducta ético-profesional cubrieron de prestigio, tanto la entonces Sala de Procesados del otrora Manicomio Judicial de Mazorra, como el actual Servicio de Psiquiatría Forense del Hospital Psiquiátrico de La Habana, paradigma de nuestro Sistema Nacional de Salud.

El doctor Uriarte Simonetti llega al Hospital de Dementes de Cuba en la década de los 40 del pasado siglo. De inmediato, la Psiquiatría Forense llama la atención del joven galeno y durante varios años le aporta su fecundo saber-hacer a esa rama del conocimiento humano, que se halla en la zona limítrofe entre la Medicina y el Derecho.

Es de destacar, entre otras cosas, la valiosa función pericial desempeñada por el doctor Uriarte Simonetti en las salas de lo Penal de los tribunales competentes. Y cuánto apreciaban los jueces, fiscales y abogados los agudos razonamientos médico-legales hechos por tan ilustre psiquiatra, para explicar los complejos y complicados mecanismos mediante los cuales a un paciente con trastornos mentales no le es imputable el delito de que se le acusa, porque el nivel psicótico de funcionamiento psicológico que presenta el sujeto en el momento de delinquir lo exime de responsabilidad penal. De acuerdo con el eminente jurista caribeño, doctor Armando Montero, “los informes periciales del doctor Uriarte Simonetti (…) eran verdaderas clases magistrales, no sólo de Psicopatología Forense, sino también de Derecho Penal” (Montero, A. Comunicación personal. La Habana, 1977).

Detrás de la enigmática personalidad del doctor Uriarte Simonetti había un hombre sensible a la música y a la literatura, a la naturaleza y a los animales domésticos, con una vasta cultura médica y humanística y una conversación agradable, que ilustraba a quienes lo escuchaban. Si bien no carecía de un agudo sentido del humor, su concepción filosófico-antropológica no era nada optimista, sino todo lo contrario.

En 1946, el doctor Uriarte Simonetti viaja a Estados Unidos, para comprar equipos de electrochoque, y visita el Instituto Rorschach de Nueva York, donde conoció a famosos rorscharchistas europeos (Klopfer, Piotrowski), quienes habían huido de la implacable persecución nazifascista durante la II Guerra Mundial y emigrado a Norteamérica.

Después del triunfo revolucionario y de la llegada del doctor Eduardo Bernabé Ordaz a la Dirección del Hospital Psiquiátrico de La Habana, el doctor Uriarte Simonetti se convierte en uno de sus más cercanos colaboradores y asesores desde el punto de vista científico-médico. Tanto es así, que el doctor Bernabé Ordaz lo designa jefe del Servicio “René Vallejo” y miembro del Consejo de Dirección, de la Comisión de Desarrollo Científico-Técnico, del Comité de Actividades Científicas (CAC), del Consejo Científico y del Comité de Expertos, integrado por psiquiatras, psicólogos y otros profesionales de la salud mental, quienes elaboraron y redactaron los dos primeros glosarios cubanos (GC 1 y 2) a la Clasificación Internacional de Enfermedades Psiquiátricas.

Por otra parte, el doctor Uriarte Simonetti fue profesor de posgrados sobre Medicina Interdisciplinaria y profesor principal de los posgrados Retraso Mental y Genética Médica, impartidos por la doctora Lianne Borbolla Vacher (fallecida), así como moderador de la mesa redonda “El problema social del exhibicionismo”, 1 celebrada en 1976 en el Ministerio de Salud Pública, y luego publicada.

No obstante su erudición (que nadie discute), el doctor Uriarte Simonetti sólo publicó tres artículos en la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Lamentablemente, ese caudal de conocimientos científico-humanistas que poseía y de los que no hacía ostentación alguna se los llevó al espacio infinito…, a donde van los hombres y mujeres que aman y crean.

En 1974, tuve la satisfacción de conocer personalmente al doctor Uriarte Simonetti, con quien estableciera una estrecha relación profesional y amistosa, que se mantuvo intacta hasta el día de su deceso, ocurrido en el mes de julio de 1993.

El doctor Uriarte Simonetti fue para mí un maestro desde todo punto de vista, y a menudo, solía decirme: “si quieres aprender y prepararte para la vida, tienes que leer, porque el conocimiento humano se halla –fundamentalmente- en los libros (…) , pero la verdadera sabiduría no está en los muchos libros leídos o aprendidos de memoria, sino en el uso racional, inteligente, que en la práctica hagamos de la información por ellos aportada” (Uriarte Simonetti, JA. Comunicación personal . La Habana, 1976). Consecuente con esa forma de pensar, puso a disposición mía los mejores títulos de su biblioteca particular; deferencia que me permitiera ensanchar los límites de mi horizonte cultural, porque, como dijera José Martí, “leer es una manera de crecer (…), de mejorar el alma, otra gran fortuna que debemos a la colosal Naturaleza” . 2

En más de una ocasión, el doctor Uriarte Simonetti me confesó al oído: “a mí me agrada mucho más escuchar que hablar” (Uriarte Simonetti, JA. Comunicación personal. La Habana, 1979) , pues, según el filósofo chino Lao-Tse , el que habla no sabe; el que sabe no habla”. 3 De ahí, que sus intervenciones en las sesiones científicas mensuales o en eventos médicos fueran realmente pocas…, pero contundentes, y por extensión, incontestables.

He decidido finalizar esta semblanza del doctor José A. Uriarte Simonetti con la exteriorización de algo que brota del centro mismo de mi yo , el auténtico, el verdadero: escribir estas páginas me ha posibilitado acercarme a la intensa actividad profesional y humana de un hombre íntegro, a quien siempre respeté y consideré mi maestro y mi amigo, tanto en los buenos como en los malos momentos de nuestra azarosa existencia.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Uriarte Simonetti, JA (moderador). El problema social del exhibicionismo . La Habana: Ministerio de Salud Pública, 1976 (impresión ligera).
  2. Valdés, R. Diccionario del pensamiento martiano . La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 2002:332.
  3. Goicochea, C. Diccionario de citas . Barcelona: Editorial Labor, S.A., 1952:221.

______________________________________________________

1 Profesor-asesor y periodista. Hospital Psiquiátrico de La Habana.

Sumario, Siguiente