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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2006;3(2)

LOS PSICÓLOGOS DE LA SALUD CELEBRAN SU DÍA

La master en Ciencias Mayra Lorenzo Morejón, presidenta en funciones de la Sociedad Cubana de Psicología de la Salud , presidió la sesión científica dedicada a homenajear a los miembros de ese gremio profesional con motivo del “Día del Psicólogo”, que se celebra en la mayor de las Antillas el día 13 de abril, fecha de nacimiento de Don Enrique José Varona (1849-1933), quien, al igual que Félix Varela y José Martí, es uno de los padres fundadores de la ciencia psicológica cubana.

En ese contexto, el doctor Jesús Dueñas Becerra, miembro de la Sociedad Cubana de Psicología de la Salud , trazó una pincelada biográfica de Don Enrique José Varona, para evocar la memoria y el ejemplo de ese insigne maestro de la juventud caribeña.

De acuerdo con el también profesor y periodista, quince años después de que la psicología se desprendiera de la filosofía y se convirtiera en una ciencia independiente, el doctor Enrique José Varona envió a la Academia de Ciencias el texto La psicología como ciencia experimental , en el que reflexiona acerca de los fundamentos teórico-conceptuales y metodológicos sobre los cuales se estructura esa disciplina científico-humanista por excelencia; conocimientos que el ilustre filósofo y psicólogo ordenó, sistematizó y recogió en dos volúmenes memorables, que constituyen los primeros aportes bibliográficos a la naciente ciencia psicológica cubana, fuente nutricia de ética, humanismo y espiritualidad para quienes ejercen esa noble profesión en el indomable caimán caribeño.

En otra parte de su exposición, el doctor Dueñas Becerra señaló que, en 1900, el eminente ensayista y periodista tomó posesión de la cátedra de Lógica, Psicología, Ética y Sociología en la Universidad de La Habana , donde la ciencia del espíritu se imparte como asignatura en las facultades de Educación, Derecho y Filosofía y Letras, así como en las Escuelas Normales para Maestros y en los institutos de segunda enseñanza del país.

Para el miembro de la Comisión Editora de nuestro órgano de prensa, el legado pedagógico que Don Enrique José Varona dejara a las nuevas y futuras generaciones de psicólogos, les enseña:

•  Que el hombre es un ser inacabado e inacabable, imperfecto pero perfectible, que integra en una unidad viviente todos y cada uno de sus componentes humanos esenciales: biológicos, psicológicos, socio-culturales y espirituales.

•  Que la ciencia psicológica no sólo ayuda a quien la ejerce con amor y eticidad a crecer desde todo punto de vista, sino también a interiorizar e incorporar a su estilo de afrontamiento, que la esencia íntima del homo sapiens es buena y sana…, no obstante todo lo que pueda argumentarse en contra de esa verdad antropológica.

•  Que los psicólogos deben adoptar un estilo de vida que les permita coexistir en paz y armonía con su yo , el auténtico, el verdadero, con el otro y con el entorno socio-natural del que forman parte indisoluble.

•  Que deben fortalecer la autoestima, el autoapoyo, el autorreconocimiento y la autorrealización, bases de la salud psíquica y espiritual del ser humano.

•  Que deben poner su inteligencia global y emocional en función de la optimización de las relaciones interpersonales y sociales.

•  Que deben ser amantes apasionados de la luz que irradia ese sol del mundo moral que iluminó a Varela y Martí, así como a tantos otros profesionales de la psicología que enaltecen el camino desbrozado por los padres fundadores de la ciencia del espíritu.

•  Que los psicólogos caribeños deben incorporar a su código ético ese conjunto de valores que la ciencia psicológica les inculca en la mente y en el alma, no sólo para ser mejores profesionales, sino también excelentes personas.

Y concluyó el profesor Jesús Dueñas Becerra con una valoración martiana sobre el venerado maestro: “(…) lo mucho que sabe (Don Enrique José) Varona, y lo sabe bien (…), se ve en todo (…) libro (que escribe, porque esa) paz (espiritual que transmite su prosa) sólo viene del saber seguro, (que) da a lo escrito autoridad y hechizo”.

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