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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2006;3(2)

ARTÍCULOS DE REVISIÓN

AMOR Y SEXO: UNA REFLEXIÓN EMINENTEMENTE MARTIANA

Jesús Dueñas Becerra 1

RESUMEN

En este artículo, luego de definir los vocablos amor y sexo, se delimitan sus respectivos campos de acción, y se explica, desde una óptica eminentemente martiana, cómo amor y sexo se funden en cálido abrazo para contribuir al crecimiento humano y espiritual del hombre y la mujer.

Palabras clave: amor, relaciones sexuales, relaciones interpersonales, psicoanálisis ortodoxo, Psicología marxista, Psicología humanista.

INTRODUCCIÓN

Con motivo de la celebración del “Día de San Valentín”, Día del Amor y la Amistad , dos periodistas del diario Juventud Rebelde entrevistaron a un grupo de adolescentes y jóvenes, de uno y otro sexos, estudiantes de secundaria básica y preuniversitario, para conocer sus criterios en torno al amor. A las preguntas formuladas por mis colegas de la prensa plana, la totalidad de los encuestados coincidieron en identificar, o más exactamente, confundir el amor con el sexo. Al respecto, Anthony de Mello, 1 ese gigante del pensamiento psicológico contemporáneo y de la espiritualidad universal, afirma que “(…) oír un solo instrumento en la sinfonía del amor es privarse del concierto. Amar es escucharlos a todos”. Con el único objetivo de explorar cómo piensan algunos profesionales universitarios, decidí llevar ese tema, en forma de seminario, al módulo “Psicología, Enfermería y Epidemiología” que impartiera en el Diplomado en Epidemiología, dirigido a licenciados en Enfermería y desarrollado en el hospital infantil docente de Centro Habana, en el curso académico 2000-2001. Una vez discutido tan “polémico” asunto, llegué a la conclusión de que mis alumnos no solo genitalizaron el amor, sino también demostraron su proverbial desconocimiento sobre el tema.

DESARROLLO

Con apoyo en dichos hallazgos, he decidido reflexionar acerca del amor y el sexo desde una perspectiva básicamente martiana.

El hombre, que no es más que una gota de agua en un océano, está consciente de su soledad, y para escapar de ese estado que lo agobia y angustia, establece relaciones con los demás hombres; relaciones que, por las características que adoptan en la práctica (criterio de la verdad), pueden ser simbióticas (o sadomasoquistas) o amorosas. 2

En la relación simbiótica o sadomasoquista, uno de los integrantes somete a su pareja, la humilla, la esclaviza o la convierte en su propio reflejo, mientras que el otro o no yo acepta pasivamente ese status quo … con placer.

En la relación amorosa habría que definir, ante todo, qué es el amor. Para José Martí, 3 amor es “(…) que dos espíritus se acaricien, se entrelacen, se ayuden a levantarse de la tierra en un solo y único ser: nace en dos con el regocijo de mirarse: alienta con la necesidad de verse; crece con la imposibilidad de desunirse: no es torrente, es arroyo: no es hoguera, es llama: no es ímpetu, es ternura, beso y paz”.

Desde la óptica martiana, amar es dar sin esperar nada a cambio, es vivir en el otro, sin “robarle” su yo . El que ama no miente, porque amor y verdad se complementan, no humilla, no mata, no oprime, no destruye. Al contrario, es capaz de darlo todo –hasta la propia vida– por la persona amada, porque “(…) amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento y respeto”. 4

El amor, identificado como actividad inmanente, 5 o sea, aquella que solo se da en el mundo subjetivo de la persona, aunque puede presentar manifestaciones externas, es una decisión madura y voluntaria, no un sentimiento, pasión, deber u obligación.

Para el Apóstol, “(…) sin pan se vive, (pero) sin amor ¡no!,” 6 porque “el amor palpita en cuanto vive (…)” 7 y “es el lazo (que une a) los hombres, el modo de enseñar y el centro del mundo”. 8

Amor y sexo no tienen, necesariamente, por qué integrar una unidad indivisible , porque el sexo no es amor, ni el amor es sexo . Ahora bien, el encuentro carnal entre personas que se aman desempeña una función decisiva en el contexto de las relaciones amorosas que el hombre decide establecer para acortar la distancia que lo separa del prójimo, pues la mejor forma de demostrar amor en los seres humanos, es amarse los unos a los otros, para que crezcan “como los pinos (…), como las palmas (…)”. 9

La respuesta sexual humana, además de ser un componente indispensable del amor erótico, es parte integrante de nuestra personalidad, concebida como la integración dinámica y funcional de los factores biológicos, psicológicos, sociales y espirituales sobre los cuales se estructura la dimensión esencialmente humana del homo sapiens . 10 Y por otro lado, desempeña una función nada despreciable en lo que a la estabilidad emocional del individuo se refiere. A propósito, Eric Fromm 2 estima que la felicidad y la salud no dependen de la satisfacción plena del instinto sexual , pero sí de una adecuada canalización u orientación de la libido (energía sexual), 11 que excluya todo tipo de represión, frustración o anomalía capaz de bloquear el normal desarrollo de la sexualidad humana, y por ende, dañar tanto la esfera psicológica como la espiritual del soberano de la creación.

De acuerdo con la concepción psicoanalítica ortodoxa, la sexualidad es la fuerza motriz, que nace, crece y presiona desde el ello o inconsciente , 12 mediatiza el comportamiento del hombre y condiciona sus pensamientos, sentimientos y acciones. No obstante, Fromm 2 advierte que la base de los fenómenos humanos no es el instinto sexual, sino la realidad existencial del hombre en toda su complejidad.

En contraposición a la teoría psicoanalítica pansexualista, impecablemente elaborada y desarrollada por Sigmund Freud, 13 el sexólogo alemán Siegfred Schnabl 14 refiere que la sexualidad no es, en modo alguno, lo más importante de nuestra vida, pero sí está de acuerdo en que debe ocupar el lugar que le corresponde en la red de nuestras relaciones vitales, ya que la respuesta sexual humana no solo es expresión de una necesidad biopsíquica de la persona, sino también el resultado de un conjunto de factores socioculturales, educacionales y espirituales, que influyen sobre ella y regulan su desarrollo.

Después de explicar la definición de sexualidad según los modelos teórico-conceptuales diseñados por el psicoanálisis ortodoxo 13 y la psicología marxista, 14 habría que indicar el modo de percibir, con nitidez, las relaciones sexuales en el contexto de nuestra individualidad como personas libres y responsables de nuestros actos. 15

Desde la vertiente científico-médica, la relación íntima entre dos personas se concibe como una manifestación conductual estrechamente vinculada con el pleno bienestar físico, psíquico, social y espiritual del ser humano.

Con apoyo en un sistema de principios ético-humanistas, la sexualidad, fundamentada en el amor, debe despojarse de cuantos prejuicios, falsas acusaciones e incomprensiones la han estigmatizado desde lejanas épocas sociohistóricas e identificarse como fiel reflejo de los más genuinos valores humanos y espirituales sobre los cuales se estructura la relación íntima entre dos personas, ya que, por ejemplo, en el plano individual de la sexualidad, se debe evitar aquello que dañe la disponibilidad del hombre para amar al otro y destruya el equilibrio bio-psico-socio-cultural y espiritual en que se sustenta la personalidad. 10 O lo que es lo mismo, la relación íntima entre los seres humanos debe purificarse, para eliminar cualquier tipo de mácula que pueda opacar su imagen real, ya que el amor “(…) fortalece y endulza” 16 y “(…) hace renacer la esperanza”. 17

Por otra parte, el Maestro “(…) siente la necesidad de que la relación sexual de la pareja humana sea un acto responsable, fruto de la madurez alcanzada a partir de una correcta orientación que inicialmente (deben) proporcionar los progenitores”. 18

De acuerdo con esa línea de pensamiento martiano, donde hay amor no puede haber impureza, porque, para el Apóstol, “amar no es más que el modo de crecer (humana y espiritualmente)”, 19 y donde hay respeto, delicadeza y ternura no puede haber espacio alguno para lo anómalo o enfermizo. ¿Cómo puede haber impudicia o comportamiento indigno cuando en el amor entre dos personas, cada uno vuelve a nacer y su fructífera unión da como resultado la realización plena de los seres humanos?

CONCLUSIONES

Me agradaría finalizar esta reflexión con una cita de quien nos invita, constantemente, a amar, porque, en el breve tiempo en que permaneció en la tierra antes de seguir viaje, solo supo llenarse de amor para emprender la Guerra Necesaria que nos libraría de la metrópoli española y nos daría las armas ético-morales e ideológicas para luchar contra el apetito voraz del poderoso vecino del Norte.

“En el amor del hombre a la mujer, la ternura infatigable y galante es la dote de esencia, que asegura al afecto (…) sólida vida: en el amor del hombre a la libertad, la fidelidad es la condición del goce permanente de la amada.” 20

LOVE AND SEX: A REFLECTION EMINENTLY BASED ON MARTI´S THOUGHT

SUMMARY

In this article, after defining the terms love and sex, their respective action fields are delimited, and starting from a view eminently based on Marti´s thought, the resder will find an explanation about how love and sex are united in a warm fusion to contribute to human and spiritual growth of man and woman.

Key words: love, sex relationships, interpersonal relationships, orthodoxe psychoanalysis, marxist Psychology, humanist Psychology.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Mello de A. Amar es escuchar todos los instrumentos. Llama Viva. Rev de Espiritualidad 1994; 11:8-9.
  2. Fromm E. El arte de amar. Buenos Aires: Editorial Paidós; 1991.
  3. Martí J. Adúltera. 1ra. versión. En: Obras Completas. T. 18. La Habana : Editorial Ciencias Sociales; 1975.p.48-9.
  4. Martí J. Carta a María Mantilla. En: Obras Completas. T. 5. La Habana : Editorial Ciencias Sociales; 1975.p.145.
  5. García PM. Para tener vida. Santo Domingo R.D.: Editorial de Espiritualidad del Caribe; 1995.p.110-3.
  6. Martí J. Cuadernos de apuntes. En: Obras Completas. T. 21. La Habana : Editorial Ciencias Sociales; 1975.p.130.
  7. Martí J. Escenas mexicanas. En: Obras Completas. T. 6. La Habana : Editorial Ciencias Sociales; 1975.p.287.
  8. Martí J. Bronson Alcott, el plutoniano. En: Obras Completas. T. 13. La Habana : Editorial Ciencias Sociales; 1975.p.188.
  9. Martí J. Fragmentos. En: Obras Completas. T. 22. La Habana : Editorial Ciencias Sociales; 1975.p.190.
  10. Dueñas J, Pardillo J, Fernández P. Rorschach, personalidad y espiritualidad. Rev Cubana Psicol. 2002;19(2):209.
  11. Freud S. La teoría de la libido. En: Obras Completas. Vol. 1. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva; 1948.p.819.
  12. Freud S. El ‘yo' y el ‘ello'. En: Obras Completas. Vol. 1. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva; 1948.p.1213-29.
  13. Freud S. Ensayos sobre la vida sexual y la teoría de las neurosis. En: Obras Completas. Vol. 1. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva; 1948.p.949-1036.
  14. Schnabl S. El hombre y la mujer en la intimidad. La Habana : Editorial Científico-Técnica; 1979.
  15. Dueñas J. ¿Qué es la libertad y cómo se alcanza? Una opinión muy personal. Ethos. 1998;3(11):8-9.
  16. Martí J. La estatua de Bolívar. En: Obras Completas. T. 13. La Habana : Editorial Ciencias Sociales; 1975.p.177.
  17. Martí J. En casa. En: Obras Completas. T. 5. La Habana : Editorial Ciencias Sociales; 1975.p.385.
  18. Toledo J. Aspectos bioéticos en el pensamiento martiano. En: Ivette Fuentes de la Paz (Ed.). José Martí en el sol de su mundo moral. La Habana : Ediciones Vivarium; 2004.p.46.
  19. Martí J. Discurso para honrar la memoria del poeta Alfredo Torroella. En: Obras Completas. T. 5. La Habana : Editorial Ciencias Sociales; 1975.p.87.
  20. Martí J. Cartas de Martí. En: Obras Completas. T. 9. La Habana : Editorial Ciencias Sociales; 1975.p.340.

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1 Profesor-asesor y periodista del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Socio Honorario de la Scuola Romana Rorschach.

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