Sumario, siguiente

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2007, 4(2)

UN ESTUDIO DEL TATUADO EN EL PACIENTE ADICTO A SUSTANCIAS TÓXICAS
Humberto García Penedo 1
y Elizabeth Nasco 2

RESUMEN

Se realizó un estudio descriptivo y transversal que contó 51 pacientes toxicómanos masculinos, tatuados, ingresados en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, con el objetivo de precisar si existía alguna relación entre tatuarse y ser consumidor. Se aplicó un cuestionario y un examen físico de la piel. Del total de los pacientes estudiados (53 %) eran monodependientes y el resto (47 %) polidependientes. En cuanto al contenido de los tatuajes predominaron el texto (59 %), las figuras de animales (31,4 %) y las imágenes alegóricas a demonios (25,5 %). Los miembros superiores resultaron más tatuados (94 %) que los inferiores (53 %). Se encontró un índice de arrepentimiento de un 57% por haberse tatuado, evidenciando variación de las significaciones conferidas a estos, en al menos un tatuaje de los que poseían; el 70,5 % de los pacientes se tatuaron por primera vez siendo ya adictos.  En el 60 % de los adictos, los tatuajes tenían relación con su adicción; directa en 15,7 %, e indirecta en 45 %. Todos los que se tatuaron la hoja de marihuana, habían consumido esta droga y los que no se plantearon borrarlo, tampoco se plantearon dejar su consumo; este hallazgo evidenció un potencial valor diagnóstico y pronóstico de este tatuaje específico. Existe en este grupo una demanda potencial de salud respecto al deseo de borrarse una determinada cantidad de tatuajes con el menor riesgo estético posible.

Palabras clave: tatuaje, adictos, toxicómanos, abuso de alcohol.

INTRODUCCIÓN

Constituye el tatuaje una práctica milenaria que ha tenido desde sus inicios diferentes significaciones sociales, según la cultura y peculiaridades de los pueblos, así por ejemplo, se le atribuye al origen de la palabra el vocablo tatu, proveniente de los indígenas de la isla Tahití en la Polinesia1,2 y este ha sido señal de rango o linaje social entre los indígenas,3 se le ha atribuido una función religiosa protectora,4 se  le ha visto en épocas anteriores, con más frecuencia, en presos y marineros,3-6 asociado a la delincuencia de pandillas,7,8 valorado como expresión artística,9,10-13 descrito como vía de riesgo infeccioso,14-19 asociado a los modismos,20-22 a la cosmetología,23 a otras manifestaciones de la expresión corporal como el piercing, y deformaciones corporales como los implantes transdérmicos,24,25 o las excoriaciones,26 pero ante todo por constituir una vía para obtener información adicional acerca de lo que piensan de sí y sienten los sujetos,10,11 lo que constituye el fundamento de este trabajo, cuyo objetivo es conocer si existe relación entre el tatuaje corporal permanente y el consumo de sustancias tóxicas.

MATERIAL Y MÉTODOS

 La investigación se realizó en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, durante un año, a adictos hombres según criterios del DSM-IV27 que ingresaban en salas de adicciones y que estuviesen tatuados de forma permanente, a los que les aplicó un cuestionario y un examen físico de la piel.

Se denomina tatuaje corporal permanente a toda imagen grabada en la piel, bajo la dermis habiendo utilizado tinta permanente inoculada con empleo de agujas o de máquinas, o bien aquella que se haya producido con calor o por picadura o ya por quemadura obtenida con algún agente cáustico donde deja una textura en la superficie denominada queloide. Con la característica de haber sido voluntariedad del sujeto tatuarse, siendo así que se excluye toda marca permanente que haya sido accidental.

La significación conferida a un tatuaje es todo argumento que el sujeto exprese o la apelación afectiva referente a un tatuaje, con la intención de responder a la pregunta ¿Por qué se tatuó ese tatuaje en particular?

Se considera un tatuaje borrado aquel que el sujeto declara que lo tuvo y se lo quitó, se debe diferenciar así del tatuaje modificado o reconfigurado, debe ser constatado al mismo tiempo la existencia de marcas en la piel que indiquen que en esa zona corporal pudo haber existido el mismo.

Se considera tatuaje modificado o reconfigurado a aquel que el sujeto declara que originariamente representaba una forma y en la actualidad muestra otra significativamente diferente con la intención de ocultar la primera.

Se denomina índice de arrepentimiento a la suma de la cantidad de tatuajes que los sujetos borraron más la cantidad de los que fueron modificados con intención de “borrar” u ocultar la imagen original, más la cantidad de tatuajes que los sujetos anhelan desaparecer de su piel con independencia del procedimiento que para ello vayan a emplear. Constituyen expresiones de la variabilidad de las significaciones que originariamente le habían conferido a los tatuajes que se hicieron.

RESULTADOS

Del total de pacientes, 27 (53 %) eran monodependientes, en cambio, los 24 restantes (47 %) eran polidependientes. La edad promedio fue de 33 años (rango entre 19-57) y una moda de 24 años (fig. 1).

Fig. 1. Distribución de la muestra según el tipo de consumo

 

¿Qué consumen estos adictos?

32 pacientes (63 %) consumen alcohol, 19 (37 %) la marihuana, 15 (29,4 %) los fármacos, 13 (25,5 %) el crack, 3 (6 %) la cocaína y 1 (2 %) el hachís.

¿Qué preferencias de consumo se encontraron entre los polidependientes?

Entre los polidependientes: el alcohol tiene la mayor preferencia (como primera opción), 20 sujetos del total de polidependientes (39 %). Le continúa la marihuana, 10 sujetos (20 %) la prefieren en primera opción y casi igual número de sujetos la prefiere en segunda opción.

El crack fue escogido en primer lugar por 10 sujetos (20 %), en cambio, la preferencia por los fármacos ocupó el cuarto lugar y en menores proporciones que el resto de las sustancias anteriormente mencionadas. Los menos favorecidos en la elección son la cocaína y el hachís.

Relación entre el tiempo de tatuado por primera vez y el tiempo en que se inician los consumos de tóxicos

Se tatuaron por primera vez siendo ya consumidores 36 sujetos (70,5 %), y 15 de ellos (29,5 %) se habían tatuado antes de declararse consumidores (fig. 2)

Fig. 2. Porcentaje de tatuados antes y después del consumo de tóxicos.

¿Qué partes corporales se tatúan más estos adictos?

El miembro superior derecho resultó el de mayor incidencia de registro de tatuajes, en 48 sujetos (94 %), seguido del izquierdo (47 sujetos 92 %), le sigue en frecuencia el miembro inferior derecho 26 sujetos (51 %), la espalda 21 (41 %), el miembro inferior izquierdo 20 (39 %), el pecho 19 (37 %), el abdomen 11 (21,5 %); el resto de las partes del cuerpo tatuadas aparecieron con muy baja frecuencia respecto a las nombradas.

Fig. 3. Distribución de las partes del cuerpo que más se tatúan los adictos.

 

 

¿Qué se tatúan estos adictos?

De 186 tatuajes, el texto fue lo que más se encontró 72 (38,7 %), seguido de 21 figuras de animales (11,3 %), de demonios 18 (9,6 %), e igual número de tatuajes sobre personas; 15 tribales (8 %), 13 corazones (7 %), 12 flores (6,4 %), 10 tumbas, 9 figuras de armas, e igual número de tréboles de Cannabis, 7 de significado religioso e igual cantidad de astros (soles, lunas, estrellas), mientras que en mucha menor frecuencia se constataron tatuajes de paisajes (4), zodíaco (4), banderas (4) y estatuas (3).

De los 51 sujetos, el texto fue lo que más se tatuaron 30 pacientes (59 %), figuras de animales 16 (31,4 %), figuras de demonios 12 (23,5 %), tribales 10 sujetos (19,6 %) e igual número de aquellos que se tatuaron figuras de contenido religioso. Fueron 9 sujetos que se tatuaron figuras de personas (17,6 %) e igual número para los que se tatuaron corazones y/o flores, le siguen 8 que se tatuaron el trébol del Cannabis (15,6 %) e igual número para las figuras de armas, mientras que 6 individuos (12 %) se tatuaron tumbas, 4 sujetos (8 %) astros, paisajes y/o zodíaco, y 3 (6 %) banderas, estatuas o ambas (fig. 4).

Fig. 4. Lo que suelen tatuarse los adictos de la muestra estudiada

 

 

SIGNIFICACIONES CONFERIDAS A LOS TATUAJES

Según el total de tatuajes, 55 tatuajes (30 %) fueron hechos movidos por el placer, mientras que por impulso se hicieron 42 de ellos (23 %), y por familia 36 (19,6 %), el 6,5% de los tatuajes (12) correspondió a valores, el tema religioso a 11 sujetos para un (6 %), 10 (5,4 %) a parejas, esto último se corresponde con lo hallado por otros autores1,4, mientras que con fines identificativos se tatuaron 9 sujetos (5 %), más adelante y alegando los encuestados haberse tatuado por “moda” se reportaron 4 tatuajes (2 %) e igual cantidad como señal de pertenencia a algún grupo.

Según el total de sujetos que respondieron a estas motivaciones, encontramos los siguientes resultados: Fue por placer que 25 sujetos se tatuaron más (49 % del total), por impulso 23 de ellos (45 %), por motivos familiares 21 (41 %), le siguen en orden decreciente de aparición, el tema religioso 9 sujetos (17,6 %), fines identificativos 8 (15,6 %), valores 6 (11,7 %), la pareja 5 (9 %), moda 4 (7,8 %), pertenencia 4 (7,8 %), por sufrimiento 1 (2 %), curiosidad 1(2 %) y con intención de reafirmarse 1 sujeto también (2 %) (fig. 5).

 

Fig. 5. Motivaciones originarias para tatuarse

 

 

La figura 6 muestra cómo han ido variando en el tiempo las significaciones que originariamente los sujetos hubieron de conferirle a los tatuajes, aquí se ha registrado también, si los sujetos se han borrado algún tatuaje o si alguno de los que poseen está reconfigurado sobre uno anterior diferente al actual. Fueron reconfigurados 6 tatuajes con intención de ocultar el grabado inicial, 2 fueron mejorados o terminados, 20 fueron borrados, 89 sujetos alegaron que deseaban borrárselos por estar arrepentidos de habérselos hecho, lo que representa la cifra del 48 % respecto al total de tatuajes actuales registrados; 1 solo reportó la intención de reconfigurarse 1 tatuaje en el futuro, mientras que 5 sujetos expresaron la intención de mejorarse al menos un tatuaje y 2 que se añadirían al menos 1.

El índice de arrepentimiento resultante de la suma del total de tatuajes borrados, reconfigurados y los que desean borrar o reconfigurar nos da un total de 116 con un peso porcentual de 58 % del total de tatuajes actuales constatados y los borrados.

Y con relación al total de sujetos que experimentaron arrepentimiento en al menos un tatuaje,  obtuvimos un total de 29 sujetos (57 %) del total, distribuidos de la siguiente manera:

 

Fig. 6. Variación de las significaciones conferidas originariamente a los tatuajes en función del tiempo.

 

¿Y de los que se tatuaron el trébol del Cannabis?

Un total de 8 sujetos (15,6 %) se tatuaron la hoja de la marihuana, 2 de ellos de forma doble:

DISCUSIÓN

Las cifras obtenidas con relación a la proporción de monodependencia y de polidependencia (53 % y 47 %) respectivamente, reflejan una tendencia que viene observándose en la clínica adictiva,29 la del policonsumo, fundamentado unas veces en razones de accesibilidad o por los costos.

En cuanto a lo que consumen estos adictos, se constata un predominio del alcoholismo como demanda predominante de salud por este grupo, seguido de la marihuana y posteriormente los fármacos, mientras que el resto de las drogas caen en la denominación de “las duras”, las cuales quedan reservadas para un grupo minoritario dadas, cuanto menos, a razones de accesibilidad.

En el caso del crack, se observa un hecho interesante, y es que esta sustancia tóxica no registra cifras de otras opciones altas como no sean las de primera opción, al parecer por el alto poder adictivo de la misma, que no permite mucho que se le trate como una opción.

La situación del hachís, el hecho de haber registrado un consumo casi nulo en el grupo estudiado, bien puede estar respondiendo a la escasa circulación de esta sustancia en las ofertas del mercado negro, o bien porque puedan estar influyendo factores de tipo socioculturales.

Con relación al tiempo de tatuado por primera vez y aquel en que estaba declarado el inicio del consumo de los tóxicos, resultó mayor para aquellos que se tatuaron siendo ya consumidores (70,5 %) aunque no es conclusivo, apoya en alguna medida, la hipótesis acerca de la supuesta relación existente entre tatuarse y ser consumidor. Una respuesta positiva al respecto debe reflejar, cuanto menos, que una proporción considerable de los sujetos se haya tatuado durante el período de consumo y esto fue lo que aconteció. (29,4 %) no tendrían por qué apoyar la hipótesis de estudio, al menos en lo referente al criterio que aquí cuestionamos.

La significación que cobra la cifra de sujetos que se borraron tatuajes y/o los reconfiguraron con intención de ocultar la imagen inicialmente representada (57 %), constituye un indicador de en qué medida el arrepentimiento llegó a movilizar la conducta, y son evidencias del impacto psicológico que ha dejado un tatuaje o bien artísticamente mal concebido del que se tomara conciencia más adelante por el paciente, o bien la pérdida de significación de un tatuaje.

Indica a la vez, la variabilidad de las significaciones que originalmente motivaron a estos sujetos a tatuarse, y con esta, por consiguiente, la generación de un conflicto psicológico.

De los tatuados con el trébol del Cannabis valoramos que si todos los que se tatuaron esta imagen habían sido consumidores habituales de esta droga, esto evidencia el valor potencial que poseen estos para complementar el diagnóstico. A la vez, de los 4 pacientes tatuados con el trébol del Cannabis que no manifestaron deseo de borrarse o reconfigurarse este tatuaje y que al mismo tiempo manifestaron su interés de continuar el consumo de esta droga, puede estar apuntado al valor pronóstico potencial de estos tatuajes de conjunto con las expectativas del sujeto al respecto, y por el efecto portero de las drogas,28,29 se deduce lo que pasaría después. Por lo que se concluye que:

1.- En el 60 % de los adictos estudiados, los tatuajes tenían relación con su adicción:

    .- Directa, el 15.7% (es el caso de los consumidores de marihuana que estaban tatutados con el trébol deCannabis) .- Indirecta, el 45 % (correspondiente a los que se tatuaron al menos una vez por impulso).

    2.- El 70,5 % del total se tatuó por primera vez siendo ya adictos (apoyando este hallazgo en alguna medida la posible relación de los tatuajes de estos sujetos con su adicción).

    3.- Los tatuajes del trébol del Cannabis tienen valor diagnóstico en tanto revelan información complementaria al estudio psicológico en lo referente al consumo de esta sustancia y la posible dependencia de ella.

    4.- Del mismo modo, el tatuaje antes mencionado posee valor complementario al pronóstico acerca de la evolución de la adicción, según el sujeto se proponga o no borrarse o modificarse el mismo a los fines de desaprobarlo o a continuar con este sin modificación alguna y que pueda responder a su decisión de continuar consumiendo esta sustancia.

    5.- En el grupo de adictos estudiados, las significaciones conferidas a sus tatuajes resultaron variar en el tiempo habiéndose encontrado un índice de arrepentimiento del 58 % del total de los tatuajes realizados, así como de un 57 % con relación al total de sujetos estudiados.

    6.- Existe en nuestro grupo estudiado, una demanda potencial de salud en lo referente al deseo de borrarse una determinada cantidad de tatuajes con el menor riesgo estético posible.

    A TATTOO’S STUDY IN TOXIC SUBSTANCES ADDICT PATIENTS

    SUMMARY

    This study is descriptive and transverse. 51 male junkie inpatients in the Psychiatric of Havana and tattooed were studied with the objective of specifying if relationship existed some between to be tattooed and to be consumer. It was applied a survey and a physical exam of the skin. 27 patients (53 %) were mono dependents and the rest 24 (47 %) multi-dependents. The text 30 fellows prevailed (59 %), figures of animals 16 fellows (31.4 %) and allegorical images to demons 13 fellows (25.5 %). they were the superior members where they were tattooed more, 48 (94 %) followed by the inferior one 27 (53 %).  A 57 % of tattooed people who regretted of doing that was found. This finding showed a change of the significance they conferred to these tattoos, at least in one of them. 70.5 % of patients were tattooed by first time after being addicts. 60 % of addicts, their tattoos had a relationship with their addiction, direct 15.7 % (8 consumers of marijuana tattooed with the clover of the cannabis) and indirectly 45 % (23 patients that were tattooed under effects of toxics at least once). All those that were tattooed the leaf of marijuana, had consumed this drug and those that didn’t decide to erase it, neither thought about to leave their consumption, evidencing this discovery a potential value diagnosis and prognosis about this specific tattoo, it exists in this group, a potential demand of health regarding the desire of fading a certain quantity of tattoos with the smallest possible aesthetic risk.

    Key words: tattoo, addicted patients, drug abuse, drug dependence, alcoholism.

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Arenas MJL. Tatuajes. Rev Hospital Psiquiátrico de La Habana. 1971;XII(3):406-22.
    2. Rodríguez Collazo A. Para vencer tabúes. [17.01.2004]. http://www.elhabanero.cubaweb.cu.
    3. Lévis-Strauss C. Antropología estructural. La Habana: Editorial Ciencias Sociales; 1970.
    4. Jiménez Z. Indígenas universitarios. Termina la Tavarümü. Bohemia 1998;(18):14-16.
    5. Frigerio F, Matteo P. El tatuaje. Barcelona: Editorial De Vecci S.A; 1997.
    6. Estrada B, José L, Randol P, Jiménez MM. Stereo-típicos (Remix) Juventud Rebelde 2006;41(272):4-5.
    7. Ríos JA. Sálvenmelo de la droga y de la mara. Granma 2006;42(82):8. La Habana, Cuba 6-4-2006.
      Miles de pandillas juveniles integran el crimen organizado en Estados Unidos. (PL) Granma 12-10-06 Año 42 No.249 P4
    8. Brizuela Roque R. Tatuajes: la decadencia futura de un arte Jueves, Art. Guerrillero http://www.guerrillero.co.cu/ 18 de mayo de 2006
    9. Horassius-Jarrié N. L′homme est un animal étrange. L′information Psychiatrique. 2005;81(6):504-506.
    10. Horassius M. Le body art d′hier et d′aujourd′hui. L′information Psychiatrique. 2005;81(6):535-546. 
    11. Recchia J. A prescription for macabre art. Tattoo Savage. 2004;7:66-69.
    12. Realín DZ. Tatuajes, impacto psicológico, mitos y realidades. Psicosalud. La Habana, Cuba; 2004.
    13. Borini P, Romeu Cardoso G, Sabrina Bicalho B. Possible hepatotoxicity of chronic marijuana usage. Sao Paulo Med J. v.122 n.3 São Paulo http://www.scielo.br/ mayo 2004.
    14. Garassini M, Pulgar Y, Alvarado M, Garassini M. Hepatitis por virus C: factores de riesgo. GEN 1995;49(3):189-95, tab. En: http://bases.bireme.br/cgi-bin/wxislind.exe/iah/online/##  jul.-sept. 1995.
    15. Mendoza R. ¿Y en higiene, quién tiene la culpa? Rev Tatuarte en  la piel. 2004;31:26.
    16. Yerna D. ¿Por qué se infestan las perforaciones? Rev Tatuarte en la piel. 2004;31:10-1.
    17. Thaddeus G. The good, the bad and the over medicated. Rev Tattoo Savage. 2006;72:85.
    18. Arranz SDM, Corral de la Calle M, Vidaurrázaga Díaz de Arcaya C, de Lucas RL, Díaz Díaz Riesgos de los tatuajes de henna negra. Disponible en http://doyma.es . Citado 15-11-2005.
    19. Stusser L, Guevara Y, Jiménez MM, Arias L, Ríos C. Los estereo-típicos (I) Juventud Rebelde 20-8-06; 41 (No.260) p. 4-5.
    20. Stusser L, Guevara Y, Jiménez MM, Arias L, Ríos C. Los estereo-típicos (II) Juventud Rebelde 27-8-06; 41 (No.266) p. 4-5.
    21. Breton L. Marques du corps, invention de soi: les jeunes génerations. L′information Psychiatrique 2005;81(6):529-34.
    22. Mañón Vera A. Tatuaje cosmético ¿Arte o vanidad? Tatuarte en la piel. 2003;18:6-8.
    23. Anónimo. Modificaciones corporales extremas. (AP) Hilo directo. Granma Año 42 No.236, 27-9-06, p. 3.
    24. Liotard, Philippe El bricolaje corporal. Disponible en http://www.unesco.org/courier/2001_07/. Citado 4 de octubre de 2006.
    25. Jordana P. Branding. El beso del fuego. Rev Tatuarte en la piel. 2003;18:34-5.
      DSM-IV. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Masson, S.A. (Versión digital) Barcelona, España; 1995.
    26. Quiroga GM. Cannabis y psicopatología comórbida. Adicciones. 2002;14(2):191-200.
    27. González MR. Alcoholismo. Abordaje integral. Santiago de Cuba: Editorial Oriente; 2004.

     

    _______________________________________________________

     

    Sumario, siguiente