Sumario, siguiente

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2008, 5(2)

 

ANÁLISIS DE VARIABLES RELACIONADAS CON EL ÍNDICE DE DETERIORO COGNITIVO DEL WAIS EN UN GRUPO DE PACIENTES CON EPILEPSIA


Salvador González Pal,1 Juan D. Quintana Mendoza, 2 Eric González Delgado, 3 Justo R. Fabelo Roche,4 Caridad González Rodríguez, 5 Serguey Iglesias Moré.6

RESUMEN

Se estudió un grupo de 125 pacientes epilépticos con el propósito de conocer la existencia de índice de deterioro cognitivo positivo y la relación del deterioro con un conjunto de variables multicausales (biológicas, sociales y medicamentosas). Se aplicó el índice de deterioro de Weshcler del cuestionario de epilepsia a los pacientes en estudio, los cuales fueron divididos en 2 grupos: los que tenían deterioro cognitivo y los que no lo tenían. Los datos se procesaron con estadígrafos como Fisher, Chi-cuadrado, Odds Ratio, y análisis estadístico multivariado (ANOVA). El deterioro se presentó en el 29 % de los pacientes estudiados; en más del 80 % de los pacientes con epilepsia y alcoholismo (Fisher p = 0,012 diferencia significativa y Odds Ratio = 6,532); en el 68 % de los que tenían elevada frecuencia de crisis (p = 0,0014 Odds Ratio = 8,075); en el 83 % de los que tenían psicosis asociada (p = 0,0126 Odds Ratio = 6,531); en más del 60 % de los que tomaban fenitoína (Anova p = 0,0082) y en los que la tomaban de forma combinada con carbamazepina (p = 0,0210 Odds Ratio = 27,00). La tercera parte de los pacientes con epilepsia presentan deterioro cognitivo. La epilepsia asociada al alcoholismo y la elevada frecuencia de crisis son los factores biológicos más deteriorantes. La psicosis asociada a epilepsia tiene alta incidencia de deterioro. La fenitoína es el FAE que produce más deterioro y su uso unido a la carbamazepina no es recomendado.

Palabras clave: deterioro cognitivo; epilepsia, factores multicausales; índice de deterioro.

INTRODUCCIÓN

Desde el siglo XIX diversos autores han tratado los problemas del deterioro del aprendizaje en pacientes con epilepsia, en el siglo XX estos trastornos fueron relacionados inicialmente con el uso de los fármacos antiepilépticos que se conocían desde 1930, esto nos muestra la frase de Lennox en 1942 que dice: Algunos terapeutas, con el fin de extinguir las crisis, solo tienen éxito en ahogar los procesos intelectuales más finos de sus pacientes”. Años más tarde se comenzaron a enumerar una serie de factores que podían provocar el deterioro en los pacientes con epilepsia.1 Cuando dos enfermedades se unen en un mismo sujeto es necesario buscar un grupo de factores que predispongan esa asociación, lo que sucede cuando a estos pacientes se les asocian un conjunto de enfermedades de tipo neuropsiquiátricas como la depresión, la ansiedad, las psicosis y los trastornos de tipo cognitivo, incluido el deterioro de estas funciones, cuyos factores de riesgo hemos estudiado con anterioridad.2,3,4

El deterioro cognitivo puede definirse como la “caída o pérdida de habilidades intelectuales anteriormente existentes por causas patológicas”,4 lo que excluye la pérdida de aquellas funciones que se relacionan con el proceso vital de desarrollo involutivo del humano.

Se considera que el paciente con epilepsia tiene tres veces más riesgo de presentar problemas cognitivos asociados.5 Por esta razón, la exploración del deterioro cognitivo asociado a la epilepsia es objeto de estudio con el propósito de tratar de evitarlos o, al menos, atenuarlos.

Los objetivos de este trabajo son:

Entre las biológicas se citan: antecedentes de lesión cerebral (trauma craneal, parto distócico, alcoholismo crónico, encefalitis y otras); edad de comienzo temprano de las crisis; el mayor tiempo de duración de la enfermedad; la mayor frecuencia de crisis de epilepsia y el tipo de crisis de epilepsia.

Entre las medicamentosos: medicación antiepiléptica utilizada; el uso de barbitúricos y benzodiazepina.

Entre las psicosociales: problemas sociales; depresión; psicosis o déficit del CI.

 

MÉTODOS

Se aplica a 125 pacientes con epilepsia que llevan una vida normal en su medio sociofamiliar y que asisten de forma consecutiva a la consulta: el cuestionario de epilepsia para determinar factores de riesgo, la Escala de Inteligencia para adultos de Wechsler (WAIS), escala Psicosocial de Washington (WPSI), escala de depresión de Hamilton modificada (CRS) y escala de ansiedad de Hamilton.

El criterio de epilepsia empleado fue el establecido en 1989 por la International League Againts Epilepsy (ILAE), que define a la epilepsia como “las crisis recurrentes que obedecen a descargas eléctricas cerebrales y sin relación con alguna enfermedad aguda cerebral o extracerebral”.6

El criterio de deterioro fue el de la escala de inteligencia de Weschsler y se basa en que las enfermedades que afectan el sistema nervioso central producen desajustes más o menos graves en las distintas capacidades o funciones de pensamiento, por lo que las funciones que se registran en esta prueba pueden ser de dos tipos:

El procedimiento se basa en aplicar la fórmula SM–NSM/SM X100. El resultado obtenido se considera normal si es menor de 10 %; posible deterioro si está entre 10 y 20 %, y deterioro definitivo si es mayor de 20 %. Hay que tener en cuenta que con la edad aparecen valores calculados que deben de ser descontados. Estos son:

Menos  20-24 =   0,5
              25-29 =   0
              30-34 =   4
              35-39 =   4
              40-44 =   9
              50-49 = 14
              55-59 = 16

Con el resultado de los cuestionarios se conformó una base de datos para lo que se utilizó el sistema Excel de Microsoft Office.

Para el procesamiento y el análisis de los datos se agruparon los pacientes con posible deterioro y deterioro definitivo en un grupo, mientras que los que no tenían ningún tipo de deterioro formaron el grupo control. Ambos grupos se compararon sobre la base de tres factores: biológicos, psicosociales y medicamentosos.

Entre los factores biológicos los utilizados fueron: lesiones causales de epilepsia, edad de inicio de las crisis (menos de 10 años y más de 10 años), tiempo de evolución de las crisis, frecuencia elevada de crisis desde el inicio de la enfermedad y tipos de crisis de epilepsia.

Entre los factores psicosociales se consideraron: escala psicosocial global (resultado global del WPSI), estados de depresión (según resultados de la escala CRS), estados de ansiedad (según resultados del Hamilton de ansiedad), cuadros psicóticos asociados según SAPS y SANS.

En los factores medicamentosos, se estudió el deterioro en el grupo con monoterapia de forma individual, según los medicamentos antiepilépticos que toman y si es más de un medicamento o monoterapia. Cada factor de riesgo se analizó según el número de pacientes deteriorados.

Los datos son procesados mediante análisis estadístico univariado y multivariado con el cálculo de distribuciones de frecuencia y porcentajes en las variables cualitativas, y medidas de tendencia central (media aritmética) y de dispersión (desviación estándar) en las variables cuantitativas. Las comparaciones entre dos variables se realizaron mediante análisis bivariado con prueba de t para medias aritméticas Fisher y prueba Chi-cuadrado para variables cualitativas. Para determinar asociación o relación entre variables se utilizó la prueba de Chi-cuadrado con corrección de Yates. De existir asociación se determinará la presencia y cuantificación de riesgo significativo mediante la prueba de productos cruzados u Odds Ratio en la que se usa aproximación de Wolf. Se aceptará un nivel de significación del 5 % y en el caso del Odds Ratio un intervalo de confianza de 95 % calculado por el método de Woolf.

El análisis estadístico multivariado se realiza mediante la aplicación del ANOVA incluyendo diferencia entre medias, intervalo de confianza y diferencia entre desviación estándar (SD). Los datos se presentan en tablas para facilitar su análisis.

 RESULTADOS

Se estudió un total de 125 pacientes epilépticos, 58 hombres y 57 mujeres, de los cuales 108 eran de raza blanca, 5 de raza negra y 12 mestizos. La edad promedio fue de 33,77 años.

Con deterioro definitivo se encontraron 37 pacientes (29,6 %); con posible deterioro 22 enfermos (17,6 %) y 66 sin deterioro (52,8 %).

En la clasificación con deterioro fueron incluidos aquellos con deterioro definitivo y con posible deterioro, que incluían 59 pacientes para un 47,2 % (fig. 1.)

Figura 1.Tipos de deterioro alcanzado en 125 pacientes con epilepsia.

En el deterioro cognitivo pueden actuar e influir las variables siguientes:

Variables generales

 

La edad promedio de los 125 pacientes con epilepsia estudiados fue de 33,77 años. Los pacientes con deterioro tenían una edad promedio de 33,23 años y aquellos sin deterioro y con posible deterioro, 34,25 años promedio, cifra casi similar.

 

Del total de pacientes 53 son del sexo femenino y 72 del masculino. Con deterioro 59 (27 hombres y 32 mujeres); y sin deterioro 66 (26 hombres y 40 mujeres).

Variables biológicas

1. Lesión cerebral.

La lesión cerebral como posible causa de epilepsia se dividió en 4 grandes grupos: los que sufrieron lesiones en el parto, alcoholismo crónico, trauma craneal y encefalitis. Se fue en busca del número de pacientes deteriorados en ellas y se comparó con los no deteriorados.

a) Alcoholismo crónico. De los 12 pacientes con epilepsia y alcoholismo, 10 (83,33 %) tenían deterioro; al comparar este grupo con los que no sufrían de alcoholismo –los que tenían un 43 % de deterioro– se encontró diferencia significativa (fig. 2).

 

Fisher p=0,012 diferencia significativa. Un Odds Ratio=6,532 con 95 % un intervalo de confianza entre 1,368 a 31,187( usando aproximación de Wolf).; Chi cuadrado con corrección de Yates =5,443, 1 grado de libertad p=0,0196

Figura 2: Relación entre los antecedentes de alcoholismo crónico en pacientes con epilepsia y el deterioro cognitivo encontrado.

 

b) Parto distócico. Con antecedentes de parto distócico existían 30 pacientes de los cuales 15 (50 %) tenían deterioro, al comparar mediante Fisher con los que no refirieron pasto distócico y en los que el deterioro alcanzó un 48 %, vemos una p=0,8344 no significativa.

c) Trauma craneal. Con trauma craneal moderado y severo solo había 15 pacientes, de ellos 6 (40 %) con deterioro y al compararlos con los que no refirieron trauma craneal y que tenían deterioro, 53 (48,18 %), se aplica Fisher y se obtiene una  p=0,5933, probabilidad no significativa.

d) Encefalitis. De 6 pacientes con encefalitis 4 tuvieron deterioro (66,66%), los que fueron comparados con 119 pacientes sin antecedentes de encefalitis en los que 55 (46,21 %) no refirieron deterioro y tampoco hubo diferencia significativa al aplicársele Fisher p=0,42.

2. Edad de inicio de la epilepsia.

De 125 pacientes, 50 iniciaron sus crisis de epilepsia con más de 15 años de edad y de estos 22 presentaban deterioro (44 %), mientras que de 75 que comenzaron sus crisis con menos de 15 años de edad, 37 tenían deterioro (49,33 %). F Fisher p = 0,5876 sin  diferencia significativa.

3. Tiempo de evolución de la epilepsia.

El tiempo de evolución de la epilepsia fue dividido en dos períodos (con más de 10 años y con 10 y menos años). De total de pacientes estudiados, 78 tenían más de 10 años de evolución de las crisis y de estos 36 (46,15 %) sufrían deterioro. De 47 pacientes con menos de 10 años de evolución de la epilepsia, 23 (4893 %) tenían deterioro. Fisher p=0,8537. No diferencia significativa.

4. Frecuencia de las crisis.

La frecuencia de crisis fue dividida en 2 grupos, los que tenían elevada frecuencia de crisis desde el inicio de la enfermedad hasta la actualidad (más de una crisis por mes) y aquellos pacientes que mantuvieron desde el comienzo baja frecuencia de crisis (menos de una crisis al año).

El grupo 1 lo formaron 25 pacientes con elevada frecuencia de crisis de los cuales 17 (68 %) tenían deterioro evidente, el índice de deterioro del grupo fue de 26,24, mientras que el grupo 2 lo formaron 28 pacientes de los que solo 8 (28,57 %) tenía deterioro evidente, ambos grupos fueron comparados y los resultados se muestran en la figura 3.

 

 F Fisher P = 0,0014 Odds Ratio = 8,075 95 % p= 0,0060. muy significativa  95 %, intervalo de confianza: 2,211 a 29,487 usándose aproximación de Wolf. Chi2 (con corrección de Yates)  9,187 p =0,0024 diferencia  muy significativa

Figura 3: Relación entre la mayor frecuencia de las crisis de epilepsia y la aparición de deterioro.

 

El índice de deterioro en los 25 pacientes con alta frecuencia de crisis fue de 26.24 casi 12 puntos más que en los que tenían baja frecuencia de crisis y que fue de 14.41.

5. Tipos de crisis

Las crisis fueron agrupadas en 3 grandes grupos, las parciales, las generalizadas y las parciales secundariamente generalizadas. Con crisis parciales simples y complejas habían solo 20 pacientes,  9 con deterioro, en las generalizadas habían también 20 pacientes, 9 con deterioro y 85 con crisis parciales secundariamente generalizadas, 41  con deterioro. Se le aplicó a los 3 grupos Anova y nos dio una diferencia de medias = 2,333, con 95 % de intervalo de confianza (-40,202 a 44,868)  t= 0,1523 con 4 grados de libertad un   p= 0,8863, no se demostró diferencia entre las SD de los grupos sin deterioro y con deterioro.

Tampoco en los índices de deterioro hubo diferencia entre los tres grupos, para los que tenían crisis parciales el índice de deterioro fue de 25,50; en los que tenían crisis generalizadas fue de 24,88 y los de crisis parcial secundariamente generalizada, 24,29.

Variables psicosociales

  1. Los factores psicosociales medidos mediante una escala global del WPSI se comportaron de la siguiente manera: con mal funcionamiento psicosocial global había 61 pacientes (48,8 %) de los cuales 28 (45,9 %) tenían deterioro cognitivo; con funcionamiento psicosocial normal o medio había 64 pacientes (51,2 %) de los cuales 31 (48,43 %) tenían deterioro cognitivo. Entre los grupos no hay diferencia significativa al comparar el número de pacientes con trastorno psicosocial y deterioro. Fisher p= 0,8583 no significativa. Los índices de deterioro se comportaron en los 64 pacientes con buen funcionamiento psicosocial en 22,06, mientras en los 61 enfermos con mal funcionamiento fue de 27,20, cinco puntos por encima del grupo con buen funcionamiento.
  2. La depresión fue medida mediante la escala de CRS que clasifica en 4 grupos: depresión severa, moderada, ligera y sin depresión. Para este estudio fue separada en solo 2 grupos: grupo 1 sin depresión y con depresión leve,  grupo 2 con depresión moderada y severa. Al aplicársele análisis de multivarianza mediante Anova se encontró una F=1,985 para una p=0,2584 no diferencia significativa entre las SD estudiadas. Se unieron los grupos 1 y 2 y se compararon con el 3 y 4 y se aplicó F de Fisher que tiene p =0,6950 no significativa.
  3. El índice de deterioro fue de 14,9  como promedio para los 76 que tenían depresión leve y sin depresión y de 18,24 para los 49 con depresión moderada y severa, casi 4  puntos más en el grupo deprimido.
  4. La ansiedad fue medida por el Hamilton de ansiedad. Dividida en 4 subgrupos, ansiedad ausente, leve, media y fuerte. Entre los 125 pacientes 63 tenían ansiedad moderada y fuerte, de ellos  32 tenían deterioro y 31 no lo tenían. Los 62 restantes no tenían ansiedad o esta era leve y entre ellos se encontraron 27 con deterioro; al comparar los dos grupos se les aplicó Fisher y no había diferencia significativa (p = 0,4753). Los índices de deterioro se comportaron en 13,84 promedio en los 62 que no tenían ansiedad o que era leve y de 20,59 promedio en los 63 que tenían formas severas de ansiedad, lo que indicó un índice superior en 6 puntos de diferencia.
  5. La psicosis. Cuadros psicóticos demostrados por medio del SAPS y SANS se encontraron 12, de los cuales 10 tenían deterioro (tabla 1).

Tabla 1. Comparación  del deterioro en  los pacientes con y sin psicosis asociada

Con Psicosis
Sion Psicosis
No
%
No
%
Con deterioro
10
83.33
49
43.36
Sin deterioro
2
16.67
64
56.64
Total
12
100.00
113
100.00

Fisher P = 0.0126 considerado significativo. Odds Ratio=6,531. Con intervalo de confianza de 95 %: 1,368 a 31,87. Con aproximación de Wolf

Variables medicamentosas

1.Relación con los principales fármacos antiepilépticos (FAE).

Se señalan en la figura 4 los medicamentos, el número de pacientes y el índice de deterioro de cada uno de ellos. En cuanto a los que tomaban un solo medicamento resaltan: 15 pacientes tomaban solo fenitoína, de ellos 9 (60 %) sufrían deterioro, 62 pacientes usaban carbamazepina, de ellos 27 (43,54) tenían deterioro y utilizaban valproato de magnesio en monoterapia 10, de los cuales 5 (50 %) sufrían deterioro. La comparación entre estos no muestra nivel de significación

Se aplicó análisis de varianza  (Anova) que mostró una F = 35,389 para una p = 0,0082 considerada muy significativa.

Figura 4. Relación de diferentes fármacos antiepilépticos utilizados en monoterapia con el deterioro.

Los pacientes que utilizaban en el tratamiento más de un fármaco antiepiléptico fueron divididos en 3 grupos.

Grupo 1. Tomaban fenitoína + carbamazepina. (n=4) 100 % con deterioro.
Grupo 2.Tomaban valproato + fenitoína (n= 9)= 2,22 % con deterioro.
Grupo 3. Tomaban valproato + clobasan (n=11) = 72,72.

Al aplicarse el analisis de multivaranza de Anova a las variables anteriores vemos que F = 1,985 y la p = 0,2584 no significativa. Sin embargo cuando comparamos los que tomaban carbamazepina con fenitoína y los que tomaban esta última con fenobarbital vemos los resultados en la tabla 2.

Tabla 2. Comparación de dos grupos que utilizaban más de un FAE

Combinaciones de FAE
Con deterioro
Sin deterioro
No
%
No
%
Fenitoína+ carbamazepina 
4
100,00
0
0,00
Fenitoína+ valproato de Mg
2
22,22
7
88,88

Fisher p = 0.0210. Odds Ratio = 27,00. 95 % intervalo de confianza: 1,042 a 699,35. con aproximación de Wolf.

 

2. Uso de más de un fármaco antiepiléptico.

El estudio del deterioro en aquellos que no usan monoterapia fue realizado mediante la comparación entre el número de pacientes deteriorados y el índice promediado de deterioro. En total, de los 125 pacientes 39 utilizaban más de un FAE para el control de las crisis. El grupo de 39 con más de un FAE solo tenía 7 pacientes con deterioro (17,9 %), mientras que el grupo que tomaba un solo FAE era de 86 pacientes y 30 tenían deterioro (34,94 %), no hubo diferencia significativa a la aplicación del Chi cuadrado (Chi2= 0,1. > 0,005). El índice de deterioro promedio fue mayor en 7 puntos para los que no tomaban estos fármacos (19,33 para los que no toman barbitúricos o benzodiacepinas y 12,61 para los que los toman).

DISCUSIÓN

Los estudios neuropsicológicos y dentro de estos la búsqueda de los índices de deterioro en los pacientes con epilepsia deben de ser de aplicación obligatoria en la consulta de epilepsia, pues resulta muy importante mediante estos estudios conocer, cuál es el pronóstico de estos pacientes; también la búsqueda de las posibles causas de este deterioro nos puede ayudar a corregirlo.8

Como hemos visto hay pocos artículos que evalúen el deterioro en grupos de estos pacientes, un trabajo previo en que se determina el índice de deterioro por el WAIS, mostraba que entre pacientes con psicosis los que tenían epilepsia sufrían significativamente de deterioro, llegando este hasta un 82 % de los pacientes estudiados. En este estudio fuimos en busca del deterioro en todos los enfermos con epilepsia que sistemáticamente fueron atendidos en consulta externa, estos estaban en edad laboralmente activa y encontramos que en 125 pacientes casi la tercera parte tenía deterioro definitivo y un 22 % posible deterioro, lo que en conjunto no alcanzaba a la mitad de los pacientes; algunos estudios prospectivos sobre deterioro indican que un 11 % de los pacientes con epilepsia tienen deterioro.9

Análisis de la influencia de los diferentes factores biológicos.

Aunque las principales variables biológicas de la epilepsia que alteran la cognición son los factores genéticos o aquellas formas de epilepsia que producen encefalopatía epiléptica como el Landau-Kleffner, West o Lennox Gastaud,10 debemos advertir que en nuestra muestra no existían casos con encefalopatía epiléptica, ni factores genéticos demostrados, por lo que acudimos a los antecedentes de enfermedades que pudieran haber ocasionado la epilepsia y lesión cognitiva cerebral en estos pacientes. Entre los antecedentes que pudieron ocasionar la epilepsia vemos que en el grupo estudiado solo el alcoholismo está vinculado con el deterioro, lo que es conocido por el evidente deterioro que produce el alcoholismo,11 otras causas como las distocias de parto, los traumas craneales con pérdida del conocimiento y las encefalitis no pudieron relacionarse significativamente con el deterioro.

La edad de inicio de la epilepsia, dividida en menores y mayores de 15 años, o el tiempo de evolución de las crisis, dividido en menos de una década y más, son factores que no mostraron relación con el deterioro, aunque se señala en un estudio en niños con epilepsia que después de 11 años aparecen signos de deterioro.12

El deterioro guardó una relación con la elevada frecuencia de crisis (más de una crisis al mes) desde el inicio de la enfermedad, considerada como un factor de riesgo importante,13 aunque algunos vinculan la mayor frecuencia de crisis con el aumento en las dosis y número de antiepilépticos.14

Los tipos de crisis de epilepsia se unieron en tres grupos (parciales, generalizadas y parciales secundariamente generalizadas), los resultados no mostraron diferencias significativas en cuanto al tipo de crisis y número de pacientes deteriorados, ni en cuanto al índice, ningún tipo de diferencia. Hay trabajos que defienden que en los pacientes con epilepsias parciales del lóbulo temporal hay mayor tendencia al deterioro cognitivo,15 otros plantean el deterioro por los múltiples traumas de las crisis generalizadas.16 En nuestro estudio no contemplamos el deterioro momentáneo que se puede ver en el momento de una crisis eléctrica y solo vimos el deterioro establecido en forma de posible deterioro o de deterioro definitivo, el cual no pudo ser relacionado con los diferentes tipos de crisis de epilepsia.

Análisis de los factores psicosociales.

Para algunos autores los factores de riesgo de epilepsia son importantes en la aparición de deterioro y desde hace años señalan cómo las relaciones familiares con los padres, los maestros y las restricciones que reciben estos enfermos de niños son capaces de provocar deterioro.17-19 En nuestro estudio no vimos relación con los pacientes con mal funcionamiento psicosocial global del Inventario Psicosocial de Epilepsia (WPSI) y el deterioro alcanzado. Podemos decir que en estos pacientes no eran muy serios los problemas sociales y que llevaban una vida útil.

Factores psíquicos como la depresión encontrada con elementos moderados y severos en un 60 % de los pacientes estudiados, no afectaron el nivel de deterioro en los pacientes, aunque sí hay 4 puntos más de diferencia en los índices promediados de los que tienen depresión y los que no la tienen o tienen solo elementos de esta.

La ansiedad, también presente en casi la mitad de los pacientes con epilepsia, no evidenció relación con el número de pacientes con deterioro, aunque los que tenían ansiedad moderada y severa presentaron un índice de deterioro 6 puntos menor que los que no la tenían.
Por último vemos un deterioro predominante en aquellos pacientes que tenían psicosis asociada, lo que fue comprobado por trabajos realizados con anterioridad.20

Lo anterior indica que en estos pacientes, aunque existen alteraciones psicosociales evidentes, estas no afectan la cantidad de pacientes con deterioro y que las alteraciones como son la ansiedad y la depresión hacen que exista un rendimiento menor con mayor índice de deterioro.

Análisis de las variables medicamentosas.

Las variables medicamentosas en relación con el deterioro han resultado motivo de estudio desde que aparecieron a principios del siglo pasado los primeros antiepilépticos. Los pacientes con epilepsia tienen que ser tratados con FAE y estos, principalmente los convencionales, aunque sabemos que son causa de trastornos cognitivos en mayor o menor grado, entre las recomendaciones más usuales realizadas por casi todos los autores que tratan este tema está evitar el uso de combinaciones que puedan incrementar el deterioro, las megadosis o el uso de barbitúricos.5, 21-26

En nuestro estudio, al tratar de conservar estas medidas, no existían pacientes con megadosis, muy pocos con barbitúricos y la mayoría utilizaba carbamazepina. Así, en los pacientes que eran tratados con diferentes FAE convencionales como fenitoína, valproato y carbamazepina, se observó que por orden consecutivo el deterioro y el índice de deterioro iban descendiendo, siendo el más bajo el grupo que utilizaba carbamazepina, que además era el predominante, luego el que utilizaba valproato y finalmente con más deterioro los que usaban fenitoína. En estudios neuropsicológicos en pacientes tratados con la fenitoína (DFH) se describe una mejoría en el estado de vigilia y en la conducta adaptativa, aunque presentan un empeoramiento en la memoria y la atención. La DFH puede ocasionar una declinación en la concentración, la memoria, la velocidad mental, las funciones visuomotoras y en la inteligencia. Aunque los déficit parecen estar relacionados con la dosis, se ha apreciado también con concentraciones séricas del medicamento dentro del margen normal.5,10,23-25

Los autores también coinciden en que el efecto adverso que tiene la carbamazepina con la cognición, principalmente cuando esta hace el llamado “pico plasmático” entre 1 a 1 ½  hora después de tomarlo,5,10,23-25 no así de forma mantenida.

El valproato en nuestro estudio, aunque en una muestra escasa, mostró que el 50 % que lo tomaban sufrían deterioro cognitivo, este medicamento no está incluido en la lista de los FAE que usualmente producen este efecto, pero hay que tomar en cuenta que en nuestros pacientes se usa el valproato de magnesio, no el de sodio más utilizado internacionalmente y además es un genérico lo que podría facilitar estos resultados con deterioro cognitivo, mantendremos en observación estos resultados en próximos cortes con número mayor de pacientes.

La influencia de los barbitúricos no pudo ser estudiada al no existir apenas casos que utilizaran  fenobarbital.

Entre las combinaciones utilizadas vemos como la de fenitoína y carbamazepina era la que más pacientes con deterioro e índice de deterioro tenían y en menor grado la de fenitoína con valproato.

La intervención neuropsicológica en los pacientes con epilepsia es fundamental para determinar y evitar aquellos procesos, como el deterioro cognitivo, que no son fácilmente detectados y que pueden llevar a una peor calidad de vida del paciente, como dicen algunos autores desde el primer momento en la consulta y con múltiples finalidades debemos de proceder con estudios neuropsicológicos.27

ANALYSIS OF VARIABLES RELATED TO THE COGNITIVE DETERIORATION DEGREE OF WAIS IN A GROUP OF PATIENTS SUFFERING FROM EPILEPSY

SUMMARY
         
Based on  a research study done on a group of patients suffering from epilepsy  the existance of positive cognitive deterioration and its relationship with a multicausal group of variables were found out.

For this study we used “Wechsier’s Deterioration Indicator” applied on 125 patients suffering from epilepsy.These patients were classified  into two groups: the ones suffering from positive deterioration and the ones that were not.

The relationship between deterioration and multicausual factors ( biological, social and those due to medication) was established.

Data were processed with the use of  stadigraphs such as Fisher, Chi - cuadrado, Odds Ratio  and  Multivaried Statistical Analysis (ANOVA) .

Deterioration was present in 29% of the studied patients. In more than  80% of  the patients suffering from epilepsy and alcoholism ( Fisher p=0.012 significant difference and Odds Ratio =6.532), in 68% of the patients suffering from high frequency  crisis ( p=0.0014 Odds Ratio =8.075). In 83% of  the patients suffering from associated psychosis (p=0.0126, Odds Ratio =6.531), in more than 60% of the patients that were administered Fenitoine (ANOVA p= 0.0082) and in the ones that were administered Carbamazepine combined with Fenitoine  (p=  0.0210 Odds Ratio = 27.00).

A third of the patients suffering from epilepsy  present deterioration. Epilepsy  associated to alcoholism and a high frequency  crisis are the biological factors more deteriorating; also  psychosis associated to epilepsy presents a high rate of it. The antiepeliptic pharmac (FAE)  that produces more deterioration and it is not recommended to administer together with carbamazepine is Fenitoine.   

Key words: cognitive deterioration, epilepsy, multicausal factors, deteriorating indicator .

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1 Especialista de I Grado en Neurología. Hospital Psiquiátrico de La Habana.

2 Licenciado en Psicología Clínica. Hospital Psiquiátrico de La Habana.

3 Residente de Medicina General Integral. Policlínico “Ana Betancourt”.

4 Licenciado en Psicología. Profesor. Facultad “Calixto García”.

5 Técnico Medio en Psicometría. Hospital Psiquiátrico de La Habana.

6  MsC. Profesor. Facultad “Comandante Manuel Fajardo”.

 

 

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