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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2008, 5(2)

 

CARACTERIZACIÓN PSICOLÓGICA DE LOS ANCIANOS

Blanca Piedra Herrera,1 Yanet Acosta Piedra 2 y María Antonia Molina Ramos3

RESUMEN

Se realizó una caracterización psicológica de un grupo de ancianos enfermos, se compararon sus diferentes padecimientos con sus edades y rasgos fundamentales, para demostrar que cuanto mayor salud mental tengan mayor será la duración de su vida y menores sus trastornos cognitivos. Se realizó un estudio prospectivo, observacional del universo de enfermos ingresados en nuestras salas y la muestra la constituyeron los ancianos. Se estudiaron las variables edad, sexo, hábitos y enfermedades existentes. Se realizó el Mini Mental Test de Folstein y la Escala Psicoafectiva del Centro Ibero-latinoamericano de la Tercera Edad (CITED), además de un examen físico completo. Se encontró que los ancianos se deprimen con gran frecuencia, lo que está en relación con su entorno familiar; que se enferman más con entidades orgánicas aquellos que tienen peor estado psicoafectivo y que todo esto contribuye al deterioro cognitivo de nuestros ancianos y por lo tanto afecta nuestras expectativas de longevidad feliz.

Palabras clave: Geriatría, Psicogeriatría, depresión.

INTRODUCCIÓN

“Garantizar una vida saludable a los ancianos es un desafío para los servicios de salud”.1

La longevidad es una aspiración del mundo desarrollado, pero con una elevada calidad de vida que permita a quienes la alcanzan permanecer dentro del contexto social que los rodea y no ser una carga para la sociedad. Tenemos que prepararnos desde todo punto de vista, pues debemos garantizar no solo la salud física del anciano sino también su salud mental.

En América 94 millones de personas son mayores de 60 años y el 44 % de ellas están en Latinoamérica y el Caribe. Para el año 2025 se espera que sean 194 millones de ancianos y de ellos 98 estén en Latinoamérica y el Caribe.

Desde la tercera década del pasado siglo XX se conoció y se aplica la evaluación geriátrica (evaluación multidimensional, usualmente multidisciplinaria en la cual son descubiertos, descritos y explicados si es posible, los múltiples problemas de las personas mayores y en la cual se catalogan los recursos y las fuerzas de los mismos, se evalúa la necesidad de servicios y se desarrolla un plan de cuidados coordinados para concentrar las intervenciones en los problemas de la persona).2

En la encuesta nacional sobre personas de 60 años y más, patrocinada por la Organización Panamericana de la Salud realizada en 1985, se obtuvo que el 69,6 % de los encuestados padecían, al menos, una enfermedad crónica.2

Los cambios de la ancianidad aparecen por diversos factores ambientales y genéticos. Con excepción del ovario, ningún otro órgano parece estar programado para envejecer, ni es predecible la pérdida de su función por el envejecimiento. Sin embargo algunos individuos tienen genes que los predisponen para enfermedades degenerativas específicas, lo que hace que podamos actuar en su prevención anticipadamente. Para reducir la morbilidad cardiovascular se demuestra que es favorable un cambio del estilo de vida en el envejecimiento.3

 La forma de presentación de las enfermedades en la ancianidad, especialmente en mayores de 75 a 80 años es atípica.4

La causa predominante de desórdenes de la actividad mental en el anciano son el delirio, la demencia y la depresión, que pueden coexistir unas con otras. La depresión ocurre en una frecuencia significativa en el 5 al 10 % de los hogares de ancianos pero esto es pasado por alto a menudo. Están en riesgo los pacientes con enfermedades recientes, pérdida de soporte social, historia de padecimiento psiquiátrico e incluso de alcoholismo. El diagnóstico de la depresión requiere la presencia de alteraciones anímicas desde dos semanas antes y de alteraciones del sueño, pérdida del interés, sensación de culpabilidad, disminución de la energía, disminución de la concentración, del apetito, agitación o retardo psicomotriz e ideas suicidas. Debe tenerse en mente que la depresión en el anciano puede ser causada por una enfermedad sistémica o por el uso de medicamentos.4 Los ancianos tienen una reacción afectiva diferente frente a estímulos iguales, que personas jóvenes, esto es explicado porque con una larga vida estos pacientes adquieren experiencias positivas y negativas que esquematizan en su conocimiento emocional. Todo esto los hace más fuertes frente a situaciones de tensión emotiva.5

En algunos trabajos se demuestra que los adultos mayores mantienen una mejor memoria de los fenómenos que acontecen, aunque en el curso de las actividades cognitivas se trate de que se distraigan.6 Sin embargo demuestran tener una resistencia a la estimulación negativa.7 Está demostrado que los estímulos negativos producen un aumento de la actividad cerebral en los jóvenes, lo que no sucede en los longevos,8 por ello disminuye su negativismo y así, se observa en estos trabajos que ellos aprecian de manera positiva la atención que se les brinda en un grado mayor que el resto de los pacientes.9

Otros autores dicen que el intercambio social negativo provoca un detrimento en la afectividad del anciano y hace que tengan conductas estereotipadas.10 Esto que se plantea nos explicaría también que disminuya el negativismo, que no recuerden los fenómenos negativos y que se muestren más resistentes frente a este tipo de situación, como es señalado por el resto de los autores ya mencionados antes.

Es conocida la asociación entre disminución de la inmunidad y senescencia, lo que predispone a nuestros pacientes para el padecimiento de enfermedades infecciosas y para la descompensación de enfermedades crónicas,4 esto a su vez hace que nuestros ancianos no puedan vivir a plenitud y que se deterioren progresivamente.

Asimismo está bien establecido que la malnutrición,11 también está asociada a estos fenómenos y muchas veces un ambiente desfavorable, ya sea en la casa o en los Hogares de ancianos determina que los ancianos no tengan una atención adecuada, trayendo esto como consecuencia las situaciones ya enumeradas.

Saber como se comporta este problema en nuestro medio es el objetivo principal, puesto que constituye una divisa fundamental en este trabajo de salud lograr una elevación de la esperanza de vida de la población que envejece cada día, pero de una manera individual y socialmente óptima.

MÉTODOS

Se realizó un estudio prospectivo, observacional para caracterizar a los ancianos enfermos desde el punto de vista psicológico, en el hospital “José Ramón López Tabrane” de Matanzas. Nuestro universo de trabajo fueron los pacientes ingresados en los servicios de Medicina Interna de dicho hospital y la muestra, los pacientes mayores de 60 años. Escogimos la media mensual de pacientes ingresados en el período comprendido en un año de trabajo (2006-2007), resultando una muestra de 72 ancianos escogidos al azar, 28 mujeres y 44 hombres, con una media de edad de 72,8 años. En el Hogar de ancianos viven 14 pacientes para un 19,4 % de la muestra.

Se realiza el Mini Mental Test de Folstein para explorar la esfera cognitiva y la Escala Psicoafectiva del Centro Ibero-latinoamericano de la Tercera Edad (CITED), a todos los pacientes seleccionados, además de una historia clínica completa.

Fueron excluidos los pacientes con demencia o daño neurológico grave que no podían ser encuestados.

Definición de las variables utilizadas:

  1. Edad. Se consideraron de la tercera edad todos los mayores de 60 años. Fueron conformados cuatro grupos de edades. a) de 60 a 69, b) de 70 a 79, c) de 80 a 89 y d) los mayores de 90 años.
  2. Sexo. Se incluyeron los dos sexos para su comparación posterior.
  3. Esfera cognitiva. Se exploró con el Mini Mental Test y según este se clasificaron los pacientes en: normales (N: de 24 a 30 puntos), con demencia comenzante (DC: de 19 a 24 puntos) y dementes (D: menos de 19 puntos).
  4. Esfera psicoafectiva. Según la escala utilizada se clasificaron en: sin alteraciones (de 0 a 3 puntos) y con alteraciones afectivas (de 4 a 12 puntos).
  5. Enfermedades concomitantes. Se consideraron las enfermedades que motivaron el ingreso y las crónicas referidas en la historia clínica: hipertensión arterial (HTA), enfermedad vasculoencefálica (EVE), cardiopatía isquémica (CI), insuficiencia cardiaca (IC), bronconeumonía bacteriana (BNB), malnutrición, diabetes mellitus (DM), enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), neoplasias, amaurosis y otras que aparecieron con baja frecuencia como la cirrosis hepática, la úlcera péptica, etc.

RESULTADOS

Nuestra muestra estuvo constituida por 72 ancianos, entre los que predominó el sexo masculino con un 61,1 %, distribuido en igual forma en los diferentes grupos de edades. Entre las mujeres se destaca que predominaron las correspondientes al grupo a) con un 48,8 %. No se encontraron pacientes de más de 90 años.

DISCUSIÓN

En su mayor parte hubo una conservación del estado cognitivo de nuestros ancianos, resultando normales un 71,4 % de las mujeres y un 43,1 % de los hombres. Nótese también la diferencia muy significativa de los resultados encontrados entre mujeres y hombres; es muy llamativo que sean normales casi el doble de las ancianas que los ancianos y no hemos encontrado referencia alguna que nos explique este fenómeno con respecto al sexo. En esta misma tabla se observa un franco predominio de los pacientes con demencia comenzante en el sexo masculino y los dementes predominan en el sexo femenino pero su porcentaje es bajo. El estado cognitivo no se deterioró en proporción directa con la edad de los sujetos estudiados, como podría inferirse cuando se señala que la demencia de Alzheimer es frecuente en el 65 % de los mayores de 60 años12 y así también en otros tipos de demencia3,4 (figura 1).

 

Figura 1. Estado cognitivo (Mini Mental test de Folstein)

 

En total tuvimos un total de 26 pacientes con alteraciones afectivas, lo que equivale a un 36,1 de la muestra, lo que sobrepasa lo señalado por Kraepelin para los hospitalizados, pero que se queda por debajo de las cifras obtenidas por el trabajo de Martínez Ayón y colaboradores.1 Los pacientes con alteraciones afectivas fueron en su mayor parte hombres, con un 25 %, frente a las mujeres con un 11,1 % del total por sexos.  Esto se destaca de manera muy significativa en los pacientes del grupo a (de 60 a 69 años). Inferimos que en este grupo de edades están incluidos los hombres recién retirados de la vida laboral, los que sufren aun los embates de la adaptación a nuevas normas en su vida que puede traer aparejadas sentimientos de minusvalía y la consiguiente depresión. No sucede así en el grupo de mujeres porque ya la edad de retiro laboral fue mucho antes y porque en un gran número de ellas no existió vínculo laboral ninguno, estando acostumbradas ya a las labores domésticas (figura 2).

 

    Figura 2. Estado psicoafectivo

 

En los pacientes estudiados encontramos un bajo porcentaje de casos que viven en el Hogar de Ancianos (19,4 %), pero de ellos tuvieron daño afectivo solo los hombres en un 42,8 %, fundamentalmente también como ya antes señalábamos en comentario anterior, en el grupo a (de 60 a 69 años) (figura 3).

 

Figura 3. Relación Hogar de ancianos/Familia y estado afectivo

Se vio claramente como las mujeres sin alteraciones afectivas fueron muy frecuentes en todos los grupos de edades.

Esto nos hace reflexionar acerca del por qué de este hecho, evidentemente aún no hemos logrado tener las condiciones de vida óptimas para el anciano en los hogares y no hemos podido garantizar su estabilidad emocional en este medio. Esto es un reto para los sistemas de salud no solo en nuestro país sino también en el resto de los que han publicado trabajos al respecto.13

Las enfermedades concomitantes en nuestros pacientes fueron muy variadas y además debemos tener en cuenta que este estudio fue realizado en una masa de ancianos enfermos. Pero analizando los datos que se nos presentan podemos decir que ninguna enfermedad fue muy frecuente, si tenemos en cuenta la frecuencia de ellas en la población general, aunque en realidad este término es una inferencia puesto que no tenemos en este momento las estadísticas de cada una de ellas en nuestra población general. En este caso lo que más nos llama la atención es el bajo porcentaje de pacientes con neoplasias puesto que realmente nuestro sistema de salud tiene cubierto con su programa de atención al adulto mayor, la mayoría de la profilaxis del resto de las entidades mencionadas así como sus controles en el área de salud (tabla 1).

Tabla 1. Enfermedades concomitantes encontradas en la muestra estudiada.

 

              Enfermedades concomitantes

       Número

         %

   1

  Hipertensión arterial

          26

       15,2

   2

  Enfermedad vasculo - encefálica

          22

       12,8

   3

  Cardiopatía isquémica

          20

       11,6

   4

  Insuficiencia cardiaca

          16

         9,3

   5

  Bronconeumonía bacteriana

          16

         9,3

   6

  Malnutrición

          14

         8,1

   7

  Diabetes mellitus

          12

         7,1

   8

  Enfermedad pulmonar obstructiva crónica

          12

         7,1

   9

  Neoplasias

          10

         5,8

 10

  Amaurosis

            6

         3,5

 11

  Otras

          17

 

 

Como conclusiones podemos señalar que en nuestro estudio se demostró que el deterioro de la esfera cognitiva del anciano no está en proporción directa con el envejecimiento. Fue más frecuente la presencia de ancianos normales que con alteraciones cognitivas. Los dementes comenzantes estuvieron en su mayor parte entre los hombres y entre ellos en los del grupo de 60 a 69 años, recién salidos del ambiente laboral.  Hubo poca afectación de la esfera psicoafectiva entre nuestros ancianos y solo se vio afectado el sexo masculino, también en ese grupo de edades ya señalado. El estudio denota que existe mayor daño psicoafectivo en los Hogares de Ancianos que en el seno familiar por lo que debemos revisar la infraestructura creada por nuestra sociedad para estos fines.

El programa de Salud del Adulto Mayor garantiza la profilaxis y el control de las enfermedades de nuestros ancianos en el área de salud y por eso no hay una elevada frecuencia de enfermedades concomitantes, aunque aún nos queda mucho terreno por andar en estos aspectos. Hemos elevado la expectativa de vida de nuestra población pero aún tenemos que trabajar en la optimización de su calidad de vida.

PSYCHOLOGICAL CHARACTERIZATION OF ELDERLY PEOPLE

SUMMARY

Longevity is the aspiration of the developed world, but it should be achieve with a high quality of these patients’ life, in such a way that they may stay in the social environment around them, but without being a burden for society. Everybody must be prepared in all fields, since we should guarantee not only old people’s physical health, but also their mental health as well. There are several disorders in the cognitive and affective field which influence decisively on the preservation of elderly people’s useful life. A psychological characterization of a group of sick old people is carried out. Their different pathologies are compared to their ages and main features to show that the better mental health they have, the longer their life will be, and the lesser cognitive disorders they will have. An observational prospective study of patients taken from those admitted in our wards is carried out, and elderly people were taken as a sample. Age, sex, habits and illness are studied. Folstein mini- mental test and the Psycho-affective Test from the Iberian Latin American Center for Elderly People (CITED) were applied, together with a whole physical exam. It was found that old people are frequently depressed due to family environment; those who have worst psycho affective states get much more organic illness than the others. All this contributes to old people’s cognitive impairment, and therefore it affects our expectation of happy longevity.

Key words: Geriatrics, Psycho geriatrics, depression.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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  10. Sorkin DH, Rook KS. Dealing with negative social exchanges in later life: coping responses, goals, and effectiveness. Psychol Aging. Dec 2006;21(4):715-25.

  11. Schaible UE; Kaufmann SHE. Malnutrition and Infection: Complex Mechanisms and Global Impacts. PLoS Med. 2007;4(5):e115. Disponible en: doi:10.1371/journal.pmed.0040115

  12. Janicki MP, Wilkinson HA, Dalton AJ. La demencia y las dispacidades intelectuales. Alzheimer Disease International. Feb. 2003.

  13. Baster MJ. Gerontogeriatría desde el Hogar de Ancianos. Correo Científico Médico de Holguín. 2004;8(1).

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1 Especialista en Medicina Interna. Profesor Asistente. Facultad de Ciencias Médicas de Matanzas. Hospital “José Ramón López Tabrane”, Versalles, Matanzas, Cuba.

2 Especialista en Medicina Interna. Profesor Asistente. Facultad de Ciencias Médicas de Matanzas. Hospital Militar “Dr. Mario Muñoz Monroy“, Gelpi, Matanzas, Cuba.

3 Licenciada en Psicología. Empresa de Construcción y Mantenimiento Eléctrico. Matanzas, Cuba.

 

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