Sumario, Siguiente

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2010, 7(2)

 

La Violencia en el Anciano en un área de salud de la Isla de la Juventud.

Mayta Brito Chávez 1 y Mariano de la Caridad Valle Vargas 2

RESUMEN

Se realizó un estudio descriptivo sobre la violencia en el anciano en el Grupo Básico de Trabajo #2 del Policlínico Docente #2 “Leonilda Tamayo Matos” en la Isla de la Juventud en el año 2004. Para esto fue seleccionada una muestra de 258 ancianos a través de un muestreo por conglomerados monoetápico. Se estudiaron las variables edad, sexo, tipo de familia y la presencia de algún tipo de violencia, a través de la aplicación de una encuesta diseñada para este fin. Se obtuvo que el 22,1 % (57) [Intervalo de confianza (IC) 95 % (17,1 %; 27,1 %)] de los ancianos de la muestra sufrieron algún tipo de violencia. Predominó el abuso psicológico (17,4 %) [IC 95 % (12,8; 22)], el abuso por negligencia o abandono (16,3 %) [IC 95 % (11,9; 20.7)] y el abuso físico (9,3 %) [IC 95 % (5,8; 12,8)]. La violencia en el anciano predominó en familias pequeñas con un 64,9 %, p=0,009 estadísticamente significativo. Hubo un discreto predominio de la violencia en el sexo femenino con un 52,6 %, aunque no resultó significativa la diferencia. Consideramos que la violencia en el anciano constituye un problema en la población estudiada, particularmente el abuso psicológico y por negligencia o abandono, relacionado con factores como alcoholismo y problemas intrafamiliares.
Palabras clave: violencia, anciano, violencia familiar, abuso físico, abuso psicológico.

INTRODUCCION

Una de las preocupaciones más prominentes y que más ocupan la atención de los gobiernos, la sociedad civil y los organismos internacionales es indudablemente la violencia en sus diferentes formas y manifestaciones.1
En la violencia influyen múltiples factores políticos, económicos y culturales que tienen consecuencias irreparables para los individuos, la familia y los distintos grupos de población. La violencia menoscaba el desarrollo sostenible de las naciones y las bases de la institucionalidad democrática. Se trata de un problema de suma complejidad para su abordaje, pero no es esta una razón lo suficientemente importante como para que no sea tratado a través de la investigación, en aras de proponer soluciones para el enfrentamiento.1
Uno de los principales problemas para enfrentar la violencia comienza cuando se trata de emitir un concepto, pues la mayoría de las personas la circunscribe solamente al uso de la fuerza de forma intencional que provoca un daño físico. Sin embargo, este enfoque queda solamente en la superficie.
De esta forma, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desarrollado una definición que integra la violencia interpersonal, el comportamiento suicida y los conflictos armados. Adiciona otros actos que van más allá de la acción física para incluir amenazas e intimidaciones. Por otra parte incluye los daños psicológicos y en el desarrollo de los individuos, que en la mayoría de las ocasiones son subvalorados, y lo que es mejor, esta definición pretende lograr un consenso mundial en aras de lograr un abordaje del problema más estandarizado.2
Así queda conformada la definición de violencia, considerada como la amenaza o uso intencional de la fuerza, la coerción o el poder, bien sea físico, psicológico o sexual, contra otra persona, grupo o comunidad, o contra sí mismo, y produce, o tiene alta probabilidad de producir, daño a la integridad física, psíquica, sexual, en la personalidad, y aun en la libertad de movimiento de la víctima.3,4
Por otra parte, podemos clasificar la violencia según se propone en el Informe Mundial sobre la Violencia y la salud, donde se divide en tres grandes grupos según el autor del acto violento: violencia dirigida contra uno mismo (autoinfligida), violencia interpersonal y violencia colectiva.
Esta clasificación distingue entre la violencia que una persona se inflige a sí misma, la infligida por otro individuo o grupo pequeño de individuos, y la infligida por grupos más grandes, como los estados, grupos políticos organizados, milicias u organizaciones terroristas.2
La violencia dirigida contra uno mismo comprende los comportamientos suicidas y las autolesiones. El comportamiento suicida va desde el mero pensamiento de quitarse la vida al planteamiento, la búsqueda de medios para llevarlo a cabo, el intento de matarse y la consumación del acto.2
La violencia interpersonal comprende la violencia intrafamiliar o de pareja y la violencia comunitaria; en la primera se incluyen el maltrato a los niños, la violencia contra la pareja y el maltrato a los ancianos, en la segunda se agrupan, la violencia juvenil, los actos violentos azarosos, las violaciones y las agresiones sexuales por extraños, y la violencia en establecimientos como escuelas, lugares de trabajo, prisiones y residencias de ancianos.2
La violencia colectiva es el uso instrumental de la violencia por personas que se identifican a sí mismas como miembros de un grupo frente a otro grupo o conjunto de individuos, con el objeto de lograr objetivos políticos, económicos o sociales. Adopta diversas formas: conflictos armados dentro de los estados o entre ellos; genocidio, represión y otras violaciones de los derechos humanos; terrorismo; crimen organizado.2
Esta clasificación también tiene en cuenta la naturaleza de los actos violentos, que pueden ser físicos, sexuales o psíquicos, o basados en las privaciones o el abandono, así como la importancia del entorno donde se producen, la relación entre el autor y la víctima y, en el caso de la violencia colectiva, sus posibles motivos.1
En particular, la violencia intrafamiliar puede manifestarse de diversas formas según sea el integrante o los integrantes de la familia víctima de actos de violencia, el niño, mujer y anciano.
El reconocimiento de la violencia en el ambiente doméstico por parte de la medicina es ya antiguo. Se inició con el llamado "niño apaleado" (violencia infantil), siguió con la "mujer maltratada", incluyendo la embarazada, y por último, se ha identificado el llamado "anciano maltratado".5 Está claro que el abuso o violencia ocurre en todas las etapas del ciclo de la vida.5
La violencia en el anciano se aborda con poca regularidad, pero a través de esta se conoce que la prevalencia de casos de abuso en el anciano no es fácil de obtener debido a algunos factores como el miedo al desquite, la vergüenza, el sentimiento de culpa, la incapacidad de responder cuestionarios o la presencia de demencia.6
En cuanto a la clasificación social, se sabe que ocurre en todas las razas, religiones y nivel socioeconómico. Igualmente, según el sexo, las mujeres son clásicamente las víctimas del abuso, además reportan los hechos más que los hombres y en ellas, la severidad del daño es típicamente mayor.7,8
Han sido descritas 7 categorías de abuso en el adulto mayor por el National Aging Resource Center, estas son: físico, emocional, financiero, negligencia, sexual, negación a brindarle ayuda y otras formas más.9
El abuso físico está definido como actos de violencia que causan dolor, daño o lesión, deterioro o enfermedad, e incluye ataduras, empujones, alimentar por la fuerza y uso inapropiado de restricciones físicas o medicación.
El psicológico o emocional es la conducta que causa angustia mental; por ejemplo, amenazas, insultos verbales y no verbales, aislamiento y humillación. El financiero es el abuso del dinero o bienes de la persona anciana para ganancia personal del abusador; es como actuar como un ladrón (dinero, cheques de seguridad social, pensiones), o también haciendo uso de la coerción (cambio de testamento o concesión de poderes).
El abuso por negligencia es el fallo de la persona que está al cuidado del anciano, para proveerle las necesidades básicas de la vida diaria, y esa negligencia puede ser física, emocional o financiera. La física puede ser el fallo para proveerle de los espejuelos, la dentadura, las medidas de seguridad y la higiene; la negligencia emocional incluye aquellos fallos para proveer al anciano de estimulación social, como por ejemplo, dejarlo solo por largos períodos; y la negligencia financiera se produce con los fallos para usar los recursos disponibles para restaurar o mantener el bienestar del anciano.
El abuso sexual está definido como el contacto íntimo no consensual, o la exposición o alguna otra actividad cuando el anciano es incapaz de dar su consentimiento.
Existe también el llamado abuso por negación, que es una conducta del anciano que compromete su salud y seguridad; puede ser ejemplificado por un adulto viejo que rehúsa la necesidad de ayuda en varias actividades diarias.
En la categoría de misceláneos se incluyen otros tipos de abuso como la violación de los derechos de la persona en cuanto a su dignidad y autonomía, el abuso médico y el abandono.
Si tenemos en cuenta que en los últimos años se ha observado en la mayor parte de los países del mundo un incremento del envejecimiento poblacional con una prevalencia de un 13 % en países como Estados Unidos, relacionado con estilos de vida saludables y los avances tecnológicos, redundando en la elevación de la esperanza de vida de las distintas poblaciones, el tema de la violencia en este grupo de pacientes se considera inevitable.10
Nuestro país no está exento de esas estadísticas, y con el desarrollo de la salud pública cubana tenemos actualmente un 13 % de la población con 65 años y más, y este fenómeno va en ascenso. Como resultado de ello el número de casos de abuso en el anciano se incrementará, y el impacto de este abuso sobre los índices de salud pública crecerá.5
Para el territorio de la Isla de la Juventud sucede algo similar. Este municipio presenta cerca de un 8% de la población por encima de los 60 años y se considera que para los próximos diez años este porcentaje se incrementará, por lo que de igual forma puede incrementarse los actos de violencia contra este grupo de personas.
Además no tenemos conocimiento de investigaciones realizadas sobre el tema en el anciano en el ámbito de la Isla de la Juventud, por lo que pretendemos con esta investigación, que forma parte de un proyecto más amplio que aborda otros perfiles de la violencia, responder a las siguientes interrogantes.
¿Cuál es la proporción de ancianos que sufren algún tipo de violencia?
¿Cuales son los principales hechos relacionados con la violencia que con mayor frecuencia se presentan en este grupo de edad?
¿Qué factores pudieran estar relacionados con la violencia en los ancianos?
Para dar respuestas a estas interrogantes vamos a caracterizar la violencia en el anciano en el Policlínico Comunitario Docente #2 según variables seleccionadas en el período de enero a diciembre de 2004.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó un estudio descriptivo sobre la violencia en el anciano, en residentes en el área de atención del Grupo Básico de Trabajo #2 (GBT#2) del Policlínico Docente #2 de la Isla de la Juventud, durante el período comprendido de enero a diciembre de 2004.
Población y muestra
Para la selección de la muestra se tomó como población objeto a la comprendida por la totalidad de los ancianos pertenecientes al área de atención del policlínico #2 y como población muestreada, a los ancianos que integran el área de atención del (GBT#2) de dicho policlínico.
Para la selección de la muestra de la población referida se utilizó un tipo de muestreo equiprobabilístico denominado muestreo por conglomerados monoetápico, que consiste en dividir a la población objeto en M partes o conglomerados, y posteriormente se procedió a seleccionar aleatoriamente un número m de estos, quedando conformada la muestra por el total de unidades de análisis contenidas en ellos.
De esta forma el GBT#2 tiene una población total mayor de 60 años de 1 569 distribuidos en 20 consultorios. Estos 20 consultorios constituyeron las Unidades de Primera Etapa (UPE), posteriormente se procedió a seleccionar 3 a 5 consultorios a través de un muestreo simple aleatorio (se escogieron los consultorios 1, 15 y 18) y el tamaño de la muestra quedó conformado por la totalidad de los ancianos pertenecientes a los consultorios seleccionados (267) y que cumplieron con los criterios que se señalan a continuación:

  1. Consentimiento de participar en la investigación.
  2. Estado cognitivo conservado.
  3. Capacidad de respuesta sin ayuda de otros miembros de la familia.

La muestra final seleccionada según estos criterios fue de 258.
Metódica
Para abordar el objetivo de la investigación seleccionamos las siguientes variables:

60-64 años
65-69 años
70-74 años
75 y más años.

En aras de evaluar si los ancianos presentan o no algún tipo de violencia se utilizaron las siguientes variables:

Técnicas y procedimientos
De la recogida de la información:
Se realizó una búsqueda exhaustiva de la literatura relevante sobre el tema en el ámbito nacional e internacional. Luego de definir la muestra, a cada uno de los ancianos seleccionados se le solicitó su consentimiento para participar en la investigación y se le aplicó una entrevista cara a cara, bajo las condiciones éticas y de privacidad necesarias en aras de que pudieran responder a las preguntas formuladas sin temor a la intervención de otras personas. Del análisis y procesamiento de los datos:
Para el análisis se creó una base de datos en el programa SPSS versión 8.0. Se utilizaron los porcentajes como medidas de resumen para las variables seleccionadas. En el caso de la edad también se utilizaron la media y desviación estándar cuando la analizamos como variable cuantitativa continua.
Teniendo en cuenta que el valor de la proporción de un fenómeno en la muestra es un estimador insesgado de la proporción del fenómeno en la población objeto, se estimó la proporción de ancianos del policlínico #2 que habían sufrido algún tipo de violencia a partir de la proporción que obtuvimos en la muestra (Estimación puntual), además, se calculó el Intervalo de confianza al 95 % (IC 95 %) de dicha proporción, todo lo cual significa que el verdadero valor de la proporción de ancianos con algún tipo de violencia en la población objeto se encuentra dentro del intervalo que se calculará con un 95 % de confiabilidad.
Se utilizó además el estadígrafo Chi cuadrado para identificar asociación estadísticamente significativa entre las diferentes variables y la violencia.
Los resultados se expresan en tablas y gráficos. Se utilizaron los programas Microsoft Word y Excel para la confección del texto y los gráficos y cuadros estadísticos.

RESULTADOS

Características de la muestra estudiada
Según el proceso de selección de la muestra quedaron comprendidos un total de 258 ancianos que cumplieron los criterios establecidos previamente en el método. La edad promedio de los ancianos seleccionados fue de 70,5 años con un mínimo de 60 años y un máximo de 92 años. La edad más repetida (valor de la mediana) fue de 69 años. En relación con el sexo, el 52,7 % (136) correspondió al sexo femenino (Fig.1).
t-6 img1
Fig. 1. Distribución de la muestra según sexo. GBT #2. 2004.

En cuanto a la distribución de la muestra según sexo y grupos de edades (tabla 1), no encontramos diferencias significativas desde el punto de vista estadístico, aunque predominaron los grupos de 60-64 años (29,5 %) y 75 y más años (26,7 %), de forma general y para ambos sexos.

Tabla 1. Distribución de la muestra según sexo y grupos de edades. GBT #2 Policlínico #2. 2004. 

 

Sexo

Grupos de edades (años)

Masculino

Femenino

Total

 

Frecuencia

%

Frecuencia

%

Frecuencia

%

60-64

34

27,9

42

30,9

76

29,5

65-69

33

27

33

24,3

66

47

70-74

21

17,2

26

19,1

47

18,2

75 y más

34

27,9

35

25,7

69

26,7

Total

122

100

136

100

258

100

              Chi cuadrado = 0,631    p = 0,889  No significativo.

En cuanto a la clasificación de la familia a las cuales pertenecen los ancianos de la muestra estudiada, tenemos que al clasificar las familias según número de miembros, predominaron los ancianos pertenecientes a familias pequeñas (1 a 3 miembros) con un 48,1 % (124), seguido de ancianos de familias medianas (4 a 6 miembros) con un 41,5 % (107) (Fig. 2).
t-6 imt-6 img 2t-6 img 3
Fig. 2.  Distribución de ancianos según clasificación de familia por número
de miembros. GBT #2. Policlínico #2.

En relación con la distribución de la muestra según clasificación de la familia por ontogénesis, obtuvimos que el 50,4 % (130) pertenecía a familias extensas o extendidas, donde existen dos generaciones o más, y que incluye a hijos casados con descendencia o sin ella (Fig. 3).
t-6 img 4t-6 img 5
Fig. 3. Distribución de ancianos según clasificación de familia por ontogénesis. GBT #2. Policlínico #2.

Caracterización de la violencia
Según el enfoque metodológico que utilizamos en la reciente investigación, definido en el acápite correspondiente al método, obtuvimos que el 22,1 % (57) de la muestra de ancianos tuvo en el período analizado algún tipo de violencia, lo que representa que cerca de esta cifra se presenta de la misma forma en la población de ancianos del Grupo Básico de Trabajo de la cual fue extraída la muestra. Para una mayor representación del fenómeno se realizó la estimación por intervalos del parámetro estudiado (proporción o porcentaje de ancianos que sufrieron algún tipo de violencia) con un 95 % de confiabilidad. Esto es que el Intervalo de confianza al 95 % osciló entre un 17,1 % y un 27,1 %, lo cual significa que la verdadera proporción de ancianos que sufren violencia de la población del GBT #2 se encuentra dentro del intervalo antes expuesto con un 95 % de confiabilidad (tabla #2).
En la tabla 2 se observa que el abuso psicológico fue el más frecuente (17,4 %) seguido del abuso por negligencia o abandono (16,3 %) y el abuso físico (9,3 %).

Tabla 2. Comportamiento de la violencia y sus tipos. GBT #2. Policlínico #2. 2004.

 

Frecuencia

Porcentaje

IC 95%

Violencia

57

22,1

17,1;27,1

Abuso psicológico

45

17,4

12,8;22

Abuso por negligencia o abandono

42

16,3

11,9;20,7

Abuso físico

24

9,3

5,8;12,8

Abuso financiero

12

4,7

2,2;7,2

Abuso sexual

1

0,4

-

  IC 95 %: Intervalo de confianza al 95 %.
En el caso del abuso sexual no se presenta IC 95 %, debido a que el menor valor del intervalo resulta negativo lo que impide una interpretación adecuada del resultado.
En el análisis de los 57 ancianos que refirieron algún tipo de violencia, la media del tiempo de ocurrencia fue de 4,3 años con un mínimo de 2 meses y un máximo de 20 años. Por otra parte, a la pregunta ¿Es un hecho aislado? más de las dos terceras partes (87,7 %, 50 ancianos) planteó que no.
El 52,6 % de los ancianos (que sufrieron violencia) respondieron que este hecho sucedía debido a problemas intrafamiliares y el 19,2 % los relacionó con el alcoholismo de uno o varios miembros de la familia, además de incompatibilidad de carácter.
Al preguntar ¿Cuándo piensa que ocurrirá el próximo episodio? El 50,8 % de los casos refirió “en cualquier momento”, y por otra parte, el 40 % de estos ancianos ven lo que les ocurre como “abuso”, 22 % como “abandono de la familia” y sin embargo, 7 ancianos plantearon que lo que les ha sucedido “lo merecían por su conducta” o “lo ven como algo normal”.
Cuando preguntamos si habían recibido algún tipo de ayuda, el 92,9 % (53) respondió negativamente.
Al evaluar la presencia de manifestaciones de violencia en la muestra de ancianos estudiada y su relación con el tipo de familia a la que pertenecían los ancianos, obtuvimos que el 64,9 % de estos (37) que sufrieron algún tipo de violencia pertenecían a familias pequeñas (de 1 a 3 miembros). Este resultado fue estadísticamente significativo (tabla 3).
En cuanto al sexo y la presencia de violencia no obtuvimos diferencias significativas entre ambos grupos, aunque hubo un ligero predominio para el sexo femenino que, además, era el grupo que predominaba en la muestra (tabla 4).

Tabla 3. Distribución de la violencia en el anciano y tipo de familia según tamaño. GBT #2. Policlínico #2. 2004.


Violencia

Tipo de familia

Si

No

Total

 

#

%

#

%

#

%

Grande

6

10,5

21

10,4

27

10,5

Mediana

14

24,6

93

46,3

107

41,5

Pequeña

37

64,9

87

43,3

124

48,1

Total

57

100,0

201

100,0

258

100,0

                      Chi cuadrado = 9,368   p = 0,009 Estadísticamente significativo.

Tabla 4. Distribución de la violencia en ancianos según sexo. GBT #2. Policlínico #2. 2004.


Violencia

Sexo

No

Total

Frecuencia

%

Frecuencia

%

Frecuencia

%

Masc.

27

47,4

95

47,3

122

47,3

Fem.

30

52,6

106

52,7

136

52,7

Total

57

100,0

201

100,0

258

100,0

       Chi cuadrado = 0,989   p = 0,554 No significativo.

DISCUSIÓN


La disminución de las tasas de natalidad y el incremento progresivo en la esperanza de vida de la población tiene como consecuencia el envejecimiento de las poblaciones en el entorno mundial. De ahí que se estima que para el año 2050 los mayores de 85 años serán el doble del número actual, y en el 2020 habrá más personas mayores de 65 años que niños.11
Cuba constituye un ejemplo de la tendencia mundial al aumento de la población de 60 años y más, debido a que las estadísticas revelaron para el año 2000 un incremento del 13,4 % y se estima para el 2025 un incremento del 21 %.12
Por todo lo anterior podríamos esperar que el número de familias donde se encuentre al menos un anciano se incremente en los próximos 20 años, y esto es un factor relevante si tenemos en cuenta que pudiera aumentar el abuso a las personas de este grupo de edad si no existe un enfoque integral para el abordaje de este problema.
En otros estudios se han obtenido resultados similares a los nuestros, independientemente del abordaje metodológico del mismo, por ejemplo, desde 1981 en los Estados Unidos (U. S. Select Committee on Aging, 1981)  se estimó que el 10 % de su población anciana había sufrido algún tipo de maltrato.13 Otro estudio en una población de 2 000 ancianos no institucionalizados, de un área metropolitana de Boston refleja que el 3,2 % sufre algún tipo de abuso desde que cumplió los 65 años. Sin embargo, desde 1986 hasta 1994 se produjo un incremento de un 106 % de los casos de  denuncias por  violencia doméstica en ancianos.14,15
Por otro lado, en el Consejo popular Belén de la Habana Vieja, se estudiaron 226 ancianos y se obtuvo que el 53 % de la muestra recibió algún tipo de maltrato por la familia.16
De estos resultados se deriva que no se conoce adecuadamente el problema, en gran medida por falta de comunicación de los hechos tanto a las autoridades legales como a las autoridades sanitarias. Por supuesto, esto depende de la persona que sufre maltrato, de su dependencia y capacidad tanto física como psicológica y de la forma de enfrentamiento al problema.
Algunos expertos estiman que solo 1 de cada 14 casos de los incidentes domésticos de maltrato en la vejez llega al conocimiento de las autoridades, de ahí que la prevalencia e incidencia verdadera del problema aún no se conoce y solamente podemos percibir la punta del iceberg.14
La población de ancianos se considera entre las más vulnerables a crisis físicas, psíquicas o financieras, y estos factores producen una mayor necesidad de cuidado por parte de la familia o de la sociedad. A este aumento de la dependencia se le adicionan otros factores derivados de los cambios socioeconómicos y de  la percepción social de la vejez y de sus consecuencias.17
El abordaje al “maltrato o abuso al anciano” se torna difícil, en primer lugar, por la escasa bibliografía que trata el tema y las diferentes concepciones metodológicas para su comprensión. Estos términos con frecuencia tienen una connotación negativa por lo que se evitan o no se reconocen, y por lo tanto no son explorados con profundidad.
En esta investigación hemos intentado describir cómo se presenta el abuso a los ancianos particularmente en el seno de la familia, en aras de poder esclarecer el problema y de esa forma intervenir en diferentes momentos metodológicos, pues nuestro territorio también presenta un envejecimiento poblacional progresivo.
Por otra parte, el tipo de investigación realizada (descriptiva) no nos permite llegar a las causas del problema, teniendo en cuenta que no intenta esclarecer quién produce el daño (abuso), sin embargo, nos aporta información para futuras investigaciones.
La violencia entre los miembros de una familia no solo depende o está influida por el contexto histórico, sino que está ligada a las relaciones de poder. La violencia familiar surge de las luchas de poder en las cuales los individuos compiten por los recursos y beneficios reales. Estas disputas no solo se producen debido a aspiraciones personales, sino también a cambios en las normas y en las condiciones.18,19
Los ancianos manifiestan una serie de factores psicológicos y sociales que no siempre son comprendidos en el entorno de la familia, como son: necesidad de ser escuchado, pérdida de roles sociales, sentimientos de soledad, sentimientos de aislamiento social, inadaptación a la jubilación, temor a las enfermedades o a enfermarse, preocupación por pérdidas de familiares y amigos, manifestaciones de tristeza, intranquilidad, desasosiego, temor a la muerte, sentimientos de pesar por la pérdida de autoridad, entre otros, todo lo cual genera estrés o tensiones en la familia, sobre todo cuando no se ha preparado para el enfrentamiento.20
La vida de la familia, responde a distintos tipos de crisis que plantean desequilibrios temporarios. El anciano inmerso en un sistema inmaduro de familia no tiene posibilidades de resolver su crisis de envejecimiento, y ya que es un emergente de un grupo conflictivo, su situación durante este proceso se agrava aún más.21
En la literatura revisada se consideran varios grupos de ancianos como posibles riesgos para sufrir cualquier tipo de violencia, dentro de ellos se encuentran: ancianos que viven en su domicilio o en el del cuidador, que requieren numerosos cuidados y excederán en breve la capacidad familiar para asumirlos, ancianos cuyos cuidadores expresan frustración en relación con la responsabilidad de asumir dicho papel y muestran pérdida de control de la situación, ancianos que viven con familiares que han tenido historia de violencia familiar y entorno familiar perturbado, como relaciones conyugales deterioradas.22
En nuestro estudio los resultados de abuso psicológico expuestos coinciden con la literatura, donde se plantea que este tipo de abuso se presenta con una frecuencia mayor que el resto de los tipos de abuso, 65,4 % en el estudio de Rodríguez Miranda y colaboradores.16 Otros autores plantean resultados similares.23-25
En cuanto al abuso por negligencia o abandono los resultados son más inestables en lo referente a su frecuencia, para algunos autores constituye la tercera forma y otros los encuentran en menor proporción, al igual que el abuso físico; por otra parte, el abuso financiero y sexual se comporta de forma similar a lo encontrado en esta investigación.16
Valorando al sexo como factor de riesgo, las mujeres son mayoría en la ancianidad y sobre todo entre los grupos de más edad, y tienden más que los varones a sufrir enfermedades discapacitantes. Se entiende que los modelos de morbilidad en los varones los conducen a morir, y los de las mujeres, a sufrir discapacidad.26
El riesgo de maltrato aumenta por 3 en las personas mayores de 75 años y por 4 en las mayores de 85 años debido a la elevada dependencia con el cuidador para cubrir sus necesidades básicas, alteraciones de la movilidad, deterioro cognitivo, presencia de trastornos mentales, dificultades o imposibilidad para comunicarse,  incontinencia, aislamiento social, conflicto intergeneracional, sentimientos de culpa, excesivamente leal y estoicismo por parte del anciano, historia previa de maltrato, comportamiento provocativo, y problema de alcoholismo.27
Otro punto importante se refiere a la o las persona (s) que infligen daño a los ancianos, pues ellas muchas veces representan un perfil que potencia el abuso hacia los ancianos, entre ellas se encuentran: el consumo de alcohol o drogas, enfermedad mental o emocional, inexperiencia en los cuidados, problemas económicos, haber sido maltratado en la infancia, estrés, sentimientos de culpa, falta de empatía y comprensión con la situación del anciano, dependencia económica del anciano, hipercríticos, entre otros.11,28
También podemos, sobre la base de determinadas características, identificar el sistema familiar como de alto riesgo cuando presenta, falta de apoyo familiar y escasa red de ayuda, reacios a ser cuidadores, hacinamiento, aislamiento social, conflicto marital, presiones económicas, problemas intrafamiliares, distribución no armónica de las responsabilidades y deseo de internar en instituciones a los ancianos.28
El conocimiento de los factores implicados en la violencia en el anciano, nos permitirá trazar estrategias en todas las direcciones posibles para mitigar este profundo mal.
En nuestro país se han creado una serie de medidas que garantizan un envejecimiento saludable, todas ellas implementadas a través del programa priorizado de atención al Adulto Mayor garantizando la participación comunitaria en general y de la familia en particular, así como nuevas modalidades de atención geriátrica en la comunidad.29
Sin embargo, como se expone en este trabajo, aún quedan brechas importantes que resolver a pesar de todas las acciones realizadas, la violencia en el anciano mantiene su vigencia en nuestra población, siguen influyendo los conflictos de la familia, el consumo de alcohol, el anciano sigue siendo maltratado psicológicamente, físicamente y de otras formas, todo lo cual requiere de un análisis profundo de esta situación con la adecuada interrelación entre los distintos sectores de nuestra sociedad.
Un problema particular en el abordaje de la investigación sobre el problema del maltrato y que es necesario destacar, es el propio tema en sí, que es de los que se consideran “sensibles”, dado que afecta a la intimidad de las personas, y al mundo privado de las relaciones familiares.
El abuso y maltrato sufridos por una persona a manos de otra es un tema de investigación con fuerte carga emocional y de valores. Se entiende que cuando ha sucedido un hecho así el efecto sobre la víctima y quienes intentan solucionarlo puede ser traumático, debido a los tabúes y sanciones sociales que existen sobre el hecho de que una persona haya sufrido maltrato por parte de sus familiares. Eso dificulta que la propia víctima ni sus familiares confiesen el hecho, y conduce a situaciones de estrés entre los trabajadores sociales y profesionales, a los que se les presentan problemas éticos ante la posibilidad de actuar para acabar con esa situación.26
La violencia familiar, su conceptualización, teorización, su abordaje en la investigación y las formas de intervención y prevención, todo ello es fuente de debate y controversia. Además, solo recientemente se ha considerado que tales formas de violencia no son un mero asunto privado, ni algo incidental que afecta a algunas personas.
Consideramos necesario señalar que la presente investigación constituye solo un acercamiento al tema en nuestro municipio, es el primer paso de una serie ordenada de investigaciones que se llevarán a cabo con el propósito de caracterizar el problema, identificar las condiciones consideradas como riesgosas y posteriormente diseñar un sistema de vigilancia que garantice información confiable y oportuna sobre la violencia, como instrumento indispensable para la intervención interdisciplinaria e intersectorial.
La violencia en el anciano constituye un problema en la población estudiada, particularmente el abuso psicológico y por negligencia o abandono, relacionado con factores como alcoholismo y problemas intrafamiliares

  • RECOMENDACIONES


    1. Continuar esta investigación, con extensión a otras áreas de salud del territorio con la idea de incrementar el tamaño de la muestra y poder estimar el comportamiento de la violencia en el anciano de todo el territorio de la Isla de la Juventud.
    2. Realizar estudios analíticos para identificar causas y grupos de riesgo para la violencia en el anciano.
    3. Diseñar estrategias que involucren a todos los sectores del territorio para el abordaje teórico práctico del problema.

    The Violence on Elders .Study Done in a Health Center of Isla de la Juventd.

    SUMMARY

    A descriptive study about the violence on elders was carried out   in the Basic Group of Work #2 from the Teaching Polyclinic #2 "Leonilda Tamayo Matos" in Isla de la Juventud during the year 2004. There were selected a sample of 258 elders through a sampling of a unique stage group for this study. They Variables related to age, sex, family type, and the presence of some type of violence were studied, through the application of a survey designed for this aid. Obtained results showed that 22.1% (57) reliable interval (RI) 95% (17.1%; 27.1%) of the selected elders suffered from some kind of violence. Psychological abuse prevailed 17.4% (RI) 95%, (12.8; 22). Malpractice or abandonment abuse 16.3% IC 95% and (11.9; 20.7), physical abuse 9.3% IC 95 %.( 5.8; 12.8) Violence in elders prevailed on small families with 64.9%, p=0 .009 statistically significant. There was a discreet prevalence of the violence on females (52.6%), but this difference was not significant. We consider that the violence on elders constitutes a problem in the studied population, particularly psychological and malpractice or abandonment abuse related with factors such as alcoholism and family problems.
    Key Words: violence/ elder/family violence / physical .abuse / psychological abuse.

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Valle VM. La violencia desde la perspectiva de la Salud Pública. Rev. Electrónica Isla, Ciencia y Tecnología. 2004. número 1. [citado 2009 Sep 15] Disponible en: http://www.gerona.inf.cu/modules/revista/primera_edicion/la_violencia.pdf

    2. OPS/OMS. Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud: Resumen. Washington, D. C. Organización Mundial de la Salud 2002.

    3. Krug EG, Dahlberg LL, Mercy JA, Zwi AB, Lozano R. World report on violence and health. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2003. [citado 2009 Sep 15] Disponible en: http://www.paho.org/Spanish/AM/PUB/Contenido.pdf

    4. Concha EA, Guerrero R. Vigilancia epidemiológica para la prevención y el control de la violencia en ciudades. Rev Panam Salud Pública. 1999;5:322-31.

    5. Campillo MR. Violencia con el anciano. Rev Cubana Med Gen Integr [periódico en la Internet]. 2002 Ago [citado 2009 Sep 15]; 18(4): 293-295. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21252002000400015&lng=es&nrm=iso.  

    6. Brookoff D, O´Brion KK, Cook ChS, Thompson TD, Williams CH. Characteristics of participants in domestic violence. JAMA. 1997;277:1369-73.

    7. Couso SC, Zamora AM, Puron II, Del Pino Boytel IA. La bioética y los problemas del adulto mayor. MEDISAN. 1998;2(3):30-5.

    8. Attie T. Violencia social silenciosa. Psicol Iberoam. 1995;3(3):53.

    9. Calzada RA. Algunos aspectos de interés sobre la violencia y el maltrato infantil. Rev Cubana Med Gen Integr [periódico en la Internet]. 2004 Dic [citado 2009 Sep 15]; 20(5-6): Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21252004000500011&lng=es&nrm=iso.

    10. Louro B. Atención familiar. Familia. En: Álvarez R. Temas de medicina General Integral. Tomo 1. Salud y Medicina. Editorial Ciencias Médicas. 2001 pp. 209-78.

    11. Prieto O. Envejecimiento y Geriatría en Cuba. Desarrollo y Perspectivas. Intervención en el Simposium; “La Geriatría Iberoamericana. Gerontología, Boletín Informativo del Centro Iberoamericano de Evaluación y Tratamiento de la Tercera Edad. Diciembre, 1(3):4-1 (1992).

    12. All AC. A literature review assessment and intervention in elder abuse. J Gerontol Nurs. 1994 Jul; 20(7):25-32.

    13.  Pillemer K. The prevalence of Elder Abuse: A Random Simple Survey. Gerontologist 1988;28(1):51-57.

    14. National Center of Elder Abuse. Understanding the nature and extend of Elder Abuse in domestic settings, Washington DC, 1995.

    15. Rodríguez ME, Olivera AA, Garrido GRJ, García RR. Maltrato a los ancianos. Estudio en el Consejo Popular de Belén, Habana Vieja. Rev Cubana Enfermería. 2002;18(3).

    16. Benavides I, Ministro Presidente del CETSS. Acto por el XX aniversario de la Ley 1100-83 “Periódico Trabajadores”. Ciudad de la Habana. 17 de noviembre 4, 1983.

    17. Steinmtz Sk. Elder abuse: myth and reality. En: Brubaker TH (eds.) (2nd ed.) family relationships in late live. Sage Publications London. J Clin Epidemiol. 1988;41:441-9.

    18. Zunzunegui MV. Las redes sociales y la salud en las personas mayores. Index de Enfermería, 1994;8 (9):15-7

    19. .Fernández BS, Almuiña GM, Alonso CO, Blanco MB. Factores psicosociales presentes en la tercera edad. Rev Cubana Hig Epidemiol [periódico en Internet]. 2001 Ago [citado 2009 Oct 15]; 39(2): 77-81. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1561-30032001000200001&lng=es&nrm=iso.

    20. Sánchez M. Teoría del apego y desapego en la vejez. Programa de desarrollo del CITED.  Junio/2004.

    21. Flórez J, Adera J, García M. Malos tratos a los ancianos. Med Integral. 1996; 28:137-42.

    22. Duany NA, Ravelo PV. Violencia intrafamiliar en un área de salud. Rev Cubana Med Gen Integr  [periódico en Internet]. 2005  Abr [citado 2009  Sep  15];  21(1-2): Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21252005000100004&lng=es&nrm=iso.

    23. Campos L. Morbilidad Oculta en el anciano. Tesis de Grado. Ciudad de la Habana. 5-44.(1982)

    24. Ortiz GMT, Morales AI. ¿La violencia doméstica es percibida por mujeres de mediana edad? Rev Cubana Med Gen Integr  [periódico en Internet]. 1999  Oct [citado 2009  Oct  15];  15(5): 503-508. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21251999000500002&lng=es&nrm=iso.

    25. Bazo MT. Negligencia y malos tratos a las personas mayores en España. Rev Esp Geriatr Gerontol. 2001;36(1):8-14

    26. Bover BA, Moreno SML, Mota MS, Taltavull AJM. El maltrato a los ancianos en el domicilio: Situación actual y posibles estrategias de intervención. Aten Primaria 2003; 32(9):541-51

    27. Barrientos G. Memorias, Reorientación de la Psiquiatría hacia la atención primaria. Taller Internacional. Ciudad de La Habana 5-10 (1995).

    28. Barrientos G. Ponencia Central, Segundo Encuentro Nacional de Reorientación de la Psiquiatría hacia la atención primaria. I Encuentro Latinoamericano de Salud Mental Comunitaria. Ciudad de la Habana 8-10 (1997).

    29. Espín FJC, Valladares GAM, Abad AJC, Presno LC, Gener AN. La violencia, un problema de salud. Rev Cubana Med Gen Integr [periódico en Internet]. 2008 Dic [citado 2009 Sep 15]; 24(4): Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21252008000400009&lng=es&nrm=iso.  
      __________________________________

     

     

     Sumario, Siguiente