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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2010, 7(2)

 

La Depresión como problema médico-social en el ámbito de la Ciencia y la Tecnología.

Ignacio Zarragoitia Alonso

RESUMEN

Se realiza un análisis exhaustivo de la importancia de la depresión en el momento actual y la repercusión social que conlleva, vinculando, además, la incidencia que ha tenido el desarrollo de la ciencia y la tecnología en el abordaje de dicho trastorno. Sobre este último elemento se analizan los componentes, tanto positivos como negativos, que se producen o influyen en la aplicación del adelanto científico técnico que, como se explica, puede constituir un abismo diferencial en la utilización de estos recursos fomentando la injusticia social, pues todos los pacientes y países no tienen una economía sólida que asegure que los enfermos que lo necesiten tengan acceso con equidad a tratamientos. novedosos Todo eso conduce a que el sufrimiento de estos pacientes se prolongue o que los efectos secundarios de los medicamentos les provoquen serios malestares que los lleven al abandono, lo que favorece que la enfermedad se haga crónica. También se destacan los inadecuados manejos médicos en la consulta pues en muchas ocasiones se hipertrofia la indicación de pruebas complementarias haciendo caso omiso de la interrelación médico-paciente, primordial en el manejo de estos casos.
Palabras clave: depresión, ciencia y tecnología, problema médico social. 

INTRODUCCION

El trastorno depresivo, y lo que comúnmente se conoce como depresión, constituye en el momento actual, a nivel mundial, un ostensible problema de salud lo cual queda reflejado porque afecta a una gran cantidad de personas de todas las edades, los gastos de salud ascienden a millones de dólares y la discapacidad se hace manifiesta en interrelación con días laborales perdidos más los altos gastos que se generan en la salud pública.1,2
Por todo lo anterior desde hace varios años se vienen planteando diferentes estrategias y modos de actuación y algoritmos con vistas a unificar criterios científicos.3,4
Si a esto se añade que la familia en mayor o menor medida se refleja en esta afectación, la envergadura de esta enfermedad alcanza límites para preocupar a todos aquellos que velan por el adecuado bienestar del ser humano.
De lo anterior se desprende que el abordaje terapéutico debe comenzar con una adecuada entrevista. lo que se debe inferir como una adecuada relación médico-paciente con el propósito de propiciar un ambiente de confianza y apoyo que, en el momento de crisis, el paciente necesita en grado superlativo.
Esto se hace casi obligatorio pues la confianza que el paciente deposite en el médico asegurará también que tratamientos farmacológicos tomen la condición de adherencia y adecuado cumplimiento por parte del paciente, a sabiendas que muchos de los antidepresivos utilizados le producen como reacciones secundarias algunos malestares físicos.
Todo lo anterior se torna más complejo cuando el médico se ve en la necesidad de utilizar el tratamiento electroconvulsivante (electroshock) al notar la presencia de un riesgo suicida, donde es necesario tener en cuenta la participación directa del paciente y sus familiares, con el correspondiente consentimiento informado.5
Pero como muchas veces el médico de asistencia primaria es la puerta de entrada del paciente deprimido, su diagnóstico precoz es de suma importancia para evitar tanto la cronificación como la profundización del cuadro clínico lo cual implicaría una mayor gravedad del trastorno.
Pero solo con el médico de atención primaria no queda resuelto el problema, se necesita la participación de la familia y de un sistema de atención comunitaria y hospitalaria que garantice la debida atención y seguimiento.
En este último aspecto nuestro pueblo es privilegiado pues el sistema de salud pública cuenta con los factores y mecanismos que facilitan la recuperación adecuada del paciente deprimido.
El enfermo con trastornos afectivos debe ser visto con la interacción mente-cuerpo, teniendo siempre presente que no se puede solo tratar el eje nuclear afectivo, ya que la tristeza que envuelve al sujeto puede llegar a afectar todas las esferas de su relación interpersonal, y hacer emerger otros estados emocionales como la irritabilidad y la ansiedad, que se destacan en las depresiones neuróticas y tardías, y que además pueden estar en comorbilidad con otras afecciones sobre las cuales ejercen un resultado dañino pues afectan su adecuada evolución como es el caso de diabetes, el infarto cardíaco y los accidentes cerebrovasculares.
El otro elemento que se debe tener en cuenta es la capacitación de nuestros especialistas y profundizar en los adelantos científicos-técnicos que nos faciliten el enfrentamiento integral de esta enfermedad. En este aspecto podemos incluir el conocimiento que se posea de los últimos antidepresivos y de las diferentes formas y adelantos biotecnológicos que se plantea pueden ayudar a tratar a las depresiones refractarias a los tratamientos habituales.
El impresionante desarrollo de las neurociencias ha tenido impacto en la psiquiatría, la psicología y los tratamientos psicoterapéuticos y ha permitido avances que otorgaron a estas disciplinas niveles de efectividad similares a los de otras especialidades médicas. Lo anterior ha conllevado una importante revolución conceptual en la que los modelos teóricos acerca de la enfermedad mental intentan una verdadera integración entre las corrientes biológicas y las perspectivas psicosociales.
Para cumplir este último objetivo debemos tener presente los adelantos tecnológicos en el campo de la informática y de la computación pues en este siglo la alfabetización informacional constituye un importante eslabón en la actualización de los conocimientos y adelantos científicos. No se puede enfrentar este reto de la depresión como problema social si no se cuenta con un arma efectiva que nos provea de una actualización informacional académica.
Por otra parte, el desarrollo de la ciencia y la técnica han propiciado un mayor y mejor conocimiento de la depresión, pero si bien estos adelantos han propiciado que en sentido general los pacientes con este trastorno tengan una mejor evolución, no debemos adoptar una actitud organicista y obviar el abordaje de los factores psicosociales enfrentados con técnicas psicoterapéuticas.
El “instrumentalismo” o indicar rápidamente complementarios y “pastillas” no puede sustituir un vínculo armonioso y de respeto, para de esta forma hacer lo mejor para el paciente, no hacerle daño, permitirle que él decida si debe o no seguir determinada orientación o brindándole una adecuada información médica a los familiares, esperándose que el paciente tome parte activa en el proceso y entienda razonablemente bien la situación médica en que se encuentra y las posibilidades terapéuticas, con los posibles beneficios y riesgos de las intervenciones ofrecidas.
A lo anterior añadimos que los tratamientos deben ser individualizados, con esmero y sin que medien pensamientos discriminatorios por parte del galeno.
Con el presente trabajo nos proponemos realizar un análisis de la enfermedad depresiva como problema médico-social en el ámbito de la ciencia y la tecnología, considerar la interrelación médico-paciente con la depresión en el estado actual de desarrollo de la ciencia y la tecnología, y analizar los avances tecnológicos en el problema médico social que implica el estado depresivo.

DESARROLLO

El ser humano existe en un tiempo y espacio particulares, donde los elementos ontogénicos y filogenéticos influyen en su desarrollo individual y colectivo donde establece con su entorno una simbiosis bidireccional. Es por esto que la mente y la conducta humana forman parte de un proceso histórico considerado como un todo.
En la Edad Media la enfermedad era interpretada como consecuencia de las malas acciones que ofenden a Dios, por lo que los primeros principios de atención de salud se registran en la interpretación religiosa y el quehacer de los sacerdotes como en la necesaria confesión de los pecados personales del enfermo, a fin de lograr el divino perdón como paso previo e indispensable para restituir el orden natural afectado.
La ética de la conducta médica, surge como respuesta a las demandas de la sociedad, orientará todo su esfuerzo a restituir al paciente el orden perdido, estableciendo una moral típica de beneficencia. El término “paciente” representa pues, “el sello cultural” de entender la relación médica desde la óptica del principio de beneficencia. Cuanto más paciente sea el enfermo y más fielmente siga las indicaciones, tanto más colaborará con el objetivo terapéutico de restituir el orden natural.
Por lo tanto, el paciente debe comportarse como un auténtico inválido sin derecho a participar en las decisiones. Tal es la dinámica de la estructura vertical de la relación médico-paciente, característica fundamental del paternalismo médico. Este tipo de relación inviste al profesional de un exagerado poder de decisión sobre el destino y la vida del enfermo a su cargo, pero al mismo tiempo, de un enorme poder terapéutico a través de la intensa relación emocional que establece con su paciente. El médico se convierte en el profesional que maneja los mecanismos psicoterapéuticos catárticos y de apoyo emocional.
Si todo lo señalado atañe a los médicos y a la medicina en general, el problema se agudiza, aún más, en el campo de la Psiquiatría y entre los psiquiatras, especialistas que lidian con enfermedades que, por su misma naturaleza merman en el hombre su capacidad de autogobierno, su libre albedrío y, en consecuencia, modelan al paciente en un rol que le impele a ser aún más paciente, pues, debido al tipo de trastorno que le aqueja, está mentalmente impedido de tomar decisiones prudentes, siendo el psiquiatra quien debe protegerlo de forma paternal. Se entiende así que la historia del paternalismo fue característica más distintiva del ejercicio profesional en Psiquiatría que en el resto de la Medicina.
La depresión como problema médico-social.
Sobre esta temática de la depresión podríamos cuestionarnos, en primer lugar, si corresponde verdaderamente a un problema con franca repercusión social o puede constituir un verdadero problema de salud. Dejemos que las estadísticas nos hablen:6,7

La depresión, según la Organización Mundial de la Salud, (OMS, 2004) ocupa el cuarto lugar entre las diez principales causas de la carga mundial de morbilidad y se calcula que para el año 2020 ocupará el segundo lugar. Actualmente, es la segunda causa de enfermedad entre personas de 15 a 44 años de ambos sexos.9
Es necesario destacar la comorbilidad de la depresión con enfermedades médicas como diabetes mellitus, hipotiroidismo, hipertensión arterial e infarto del miocardio.10-19
También se ha reconocido el riesgo de suicidio en personas jóvenes con los trastornos depresivos.20
 Desarrollo e importancia y de la relación médico-paciente.
Robert E Hales21 dedicó gran parte de sus estudios a demostrar la importancia que se le debe conceder a las relaciones interpersonales, especialmente a las que deben existir entre el médico y el paciente. En su libro "Tratado de Psiquiatría" expone una interesantes ideas acerca de esta relación. El terapeuta debe ayudar a disminuir el sufrimiento del paciente mediante la sustitución de las estructuras cognitivas irracionales y las disfunciones por otras cogniciones más racionales y funcionales, utilizando no solo los aspectos biofarmacológicos sino también incluyendo las psicoterapias y entre ellas la cognitiva, para contribuir al logro de resultados favorables en la mejoría del paciente.
Se puede plantear que la relación entre el médico y el paciente deprimido puede ser el factor clave para la curación o mejoría de este último, pues en un gran porcentaje los pacientes deprimidos lo que necesitan más allá de una terapia farmacológica, es ser escuchados, atendidos, comprendidos, tomados en cuenta y para esto el médico debe despojarse de ideologías, tabúes y otras limitaciones que le impidan un eficaz desempeño de su labor.
De ahí la utilización de las diferentes modalidades de las psicoterapias en que la piedra angular de todas ellas, es la necesidad de establecer una comunicación eficaz con el paciente, que permita conseguir los objetivos o tareas planteadas (objetivos que no solo se mueven en la esfera de lo físico sino de lo personal y contextual).
Nos preocupa discriminar los problemas que tiene quien consulta y ver cuáles son los factores que los mantienen. Se nos abre así otro campo interesantísimo de trabajo que es el de la prevención.
La forma en la que el médico se aproxima a los pacientes y sus problemas está muy influenciada por los modelos conceptuales sobre los que organiza sus conocimientos. Sin embargo, lo que define a la Medicina como profesión es, ante todo, su carácter de interrelación humana específica.22
El modelo deseable de interacción médico-paciente ha sido motivo de controversia y debate en los últimos años sin que se haya alcanzado nunca un grado adecuado de consenso.
Es necesario, además, conocer un aspecto importante en el deprimido y es su “sentido de la vida”, lo que nos lleva de la mano a indagar sobre cómo el paciente produce sus medios de vida, vinculando esta idea al enfoque que Marxy Engelsen laobra La ideología alemana (1846) donde se expresa que el hombre se diferencia como hombre en la medida que produce sus medios de vida, y al producir éstos, produce indirectamente su propia vida material.23
Muchas de las angustias del deprimido comienzan o terminan afectando su sentido de la vida.
En Cuba, tras tantos años de práctica médica sin interés de lucro, donde la población ha interiorizado que los médicos obran con el mayor rigor profesional y humanitario, ha sido tradicional que los enfermos se pongan incondicionalmente en manos de quienes los tratan, acatando la opinión de los profesionales de la salud sin aprehensiones.
Los médicos disfrutan de libertad para ejecutar las acciones que estimen necesarias en beneficio de quienes sufren y, evidentemente, esto se ha conseguido debido a que el médico- al igual que cualquier otro profesional-, es parte de esa población que trata, ha salido de su seno, y se siente comprometido con la sociedad.
El médico cubano establece un vínculo casi familiar con su paciente y allegados, y la comunicación afectuosa y directa es parte de esa relación. Así, culturalmente, en la decisión médica predomina el principio de beneficencia sobre el de autonomía, lo que ha propiciado el hábito de practicar el consentimiento informado de forma verbal, más que por medio de un documento firmado.24-26
Pero esto no deja de ser paternalismo, y es preciso que se continúe educando a la población, dándole a conocer sus derechos de una forma todavía más legal y oficial, haciéndole ver que tienen posibilidad de elección, y utilizando el consentimiento informado.
Avances científicos tecnológicos y los estados depresivos.
Primero habría que preguntarse, ¿cómo influyen los adelantos científicos y tecnológicos en aquellos problemas sociales que se deriven de los estados depresivos?
La invasión tecnológica en el campo de las ciencias de la salud obligó a reconsiderar normas y preceptos vigentes hasta ese momento en la ética médica tradicional.
El salto se produjo en la sociedad del país más industrializado del mundo, el que mayor aporte tecnológico ha hecho y el que ha usado, además, mucho más tempranamente todos los adelantos de la tecnología; pero también, el que se distingue más que ningún otro por las grandes disparidades sociales engendradas por su nuevo modelo económico. Y negando lo alcanzado hasta ese momento, nuevas expectativas fueron concebidas, relacionadas fundamentalmente con la necesidad de evitar que el hombre actuante en materia de ciencias de la salud permitiera que los avances tecnológicos impidieran su acercamiento al ser humano, sujeto de su atención. Las nuevas expectativas consideran también la necesidad de una distribución equitativa de los recursos de salud, tanto humanos como materiales.
Resumimos, por tanto, que ante estos graves problemas médico-psiquiátricos con repercusión en el marco social, a la ciencia y a la tecnología les corresponde un lugar destacado en lo referido a la responsabilidad en la mejoría del hombre enfermo deprimido y su total recuperación, respetando en todo momento, decisiones y criterios individuales de cada paciente pues, además, no se sabe hasta donde se llegará con este nuevo campo de la clonación y la transgénesis.27,28
En la actualidad, el discurso de los neurotransmisores, aquellas sustancias que establecen la interconexión neuronal por medios químicos, y la molécula mágica puede ser igualmente unilateral. Es evidente que se conoce el funcionamiento de los neurotransmisores como la serotonina, noradrenalina o la dopamina, y que se pueden desarrollar medicamentos parcialmente eficaces para algunas enfermedades como es el caso de la depresión.
Sin embargo, como señala A. Damasio29,30 esos medicamentos son enormemente rústicos, pudiendo ser equiparados a las antiguas amputaciones. Además, las estadísticas demuestran que su éxito o fracaso no pueden ser explicados causalmente. Como señala Andrew Solomon, las depresiones tratadas químicamente remiten en un 50 %, exactamente igual que aquéllas tratadas con psicoterapia; con ambos tratamientos combinados se lograuna eficacia del 80 %.
Un elemento social específico corresponde al género y a la edad. Las mujeres se deprimen más que los hombres y los ancianos más que los jóvenes. ¿Ello se debe a que mujeres y ancianos poseen un nivel más bajo de serotonina -lo que es cierto- o a sus circunstancias sociales? ¿Por qué en Estados Unidos la depresión afecta mayoritariamente a los cesantes? Es evidente que tras el discurso de la molécula mágica están los intereses de las multinacionales farmacéuticas. Sobre todo si tenemos en cuenta que en Estados Unidos el 10 % de la población consume antidepresivos recetados, no por psiquiatras, sino por médicos de cabecera.
También pueden darse casos en los que se utilice una terapia como la TEC (terapia electroconvulsiva) cuyo mecanismo de funcionamiento se ignora.5
Todos los enfoques unilaterales poseen una validez únicamente parcial. Si uno de ellos se privilegia sobre otros no es por su eficacia, estadísticamente comprobada, sino por los presupuestos -organicistas, bioquímicos, psicoanalíticos, de diferente tipo- de que se parte. Un enfoque que podríamos llamar sistémico, según el cual la enfermedad mental, en primer lugar existe, pero debe ser entendida como un proceso bioquímico, anatómico, psicológico a nivel cognitivo, pero también social y afectivo, puede dar lugar, no a una comprensión perfecta, porque eso es imposible por definición, pero sí a contemplar los diferentes aspectos de un modo complementario, como proponía Georges Devereux,31 al tratar los aspectos psíquicos, sociales y culturales en el psicoanálisis.
Teniendo en cuenta que la Psiquiatría es una ciencia y especialidad médica donde se establece una interrelación con las neurociencias dicha condición ha permitido el mejor conocimiento del substrato neurofisiológico y neuroquímico de la conducta humana y sus alteraciones. Además, su relación con la sociología ha aportado las características sociales en que se desarrolla el individuo; la psicología médica, los aspectos psicológicos de la práctica en su concepción preventivo-curativo-asistencial; la filosofía, aporta las concepciones filosóficas que sustentan a la Psiquiatría, la ciencia Genética, se encarga de la búsqueda de las alteraciones genéticas en los trastornos mentales y la inmunología, de las posibles alteraciones del sistema inmune.
Se hace necesario que cualquier análisis de una enfermedad psíquica, como es el caso de depresión, se haga partiendo de esta interrelación. 
Durante las últimas décadas, el extraordinario avance experimentado por las diferentes tecnologías y su introducción en casi todos los sectores de la sociedad ha revolucionado la mayor parte de las actividades, tanto a nivel macro como micro-económico, lo que trae como consecuencia, la "Era del Conocimiento" -sustento de un mundo globalizado- que exige una alta preparación profesional, una capacitación continua y vinculación entre los profesionales de diferentes disciplinas. Por lo que es imprescindible situar el conocimiento, la ciencia y la tecnología en lugares prominentes de la escala del saber y la inteligencia, en todas las profesiones y oficios.
La tecnología existe en estrecho nexo con el hombre, es un producto creado por el hombre y del hombre; es un valor. Ella posibilita crear nuevos valores y modifica de manera sustancial los existentes.32,33
La tecnología nació asociada con la actividad práctica del hombre, siendo una fuerza poderosa en el desarrollo de la civilización, sobre todo, a partir del momento en que fraguó su vínculo con la ciencia. Ella -al igual que el lenguaje, los valores, el comercio y las artes- es una parte intrínseca de un sistema cultural que forma y refleja los valores de un sistema.34
La ciencia y la tecnología constituyen hoy un poderoso pilar del desarrollo cultural, social, económico y, en general, de la vida en la sociedad moderna. A tal punto llega su influencia que la vida actual se ha visto inundada en todos sus aspectos por una creciente avalancha de productos procedentes tanto de una esfera como de la otra, cuya utilización sistemática se ha impuesto como condición para el desarrollo en esta etapa histórica.35
Se entiende por ciencia aquella esfera de la actividad de la sociedad, cuyo objeto esencial es la adquisición de conocimientos acerca del mundo circundante. La ciencia está formada por 4 componentes fundamentales:

La transformación de la realidad objetiva se efectúa mediante un ciclo cerrado de 5 momentos o etapas que comprende, tanto al producto o al servicio, como a los procesos de su generación. Estas 5 fases por las que atraviesa cualquier producto o servicio son: 1) determinación de su necesidad; 2) diseño y desarrollo del producto, del servicio y del proceso; 3) producción o prestación del servicio; 4) valoración del suministrador y del cliente y 5) análisis del perfeccionamiento del producto o servicio y del proceso.
La utilización sistemática de los conocimientos científicos y de las nuevas formas materiales generadas en el sector tecnológico, se ha impuesto como condición para el desarrollo social. Su utilización constituye una de las tendencias que con mayor fuerza caracteriza a la sociedad moderna y ejerce en esta un empuje cada vez más creciente.36
Las funciones de la ciencia y de la tecnología en la sociedad son inseparables. Son dos aspectos de una actividad indivisible, cuyo alcance trasciende a una variedad de instituciones sociales con una función primaria esencialmente instrumental. Ellas justifican su existencia mediante la producción de conocimientos prácticos, productos o técnicas nuevas y humanamente relevantes, a los que se les pueda dar algún uso, que se extienden sobre un amplio espectro ético que comprende la satisfacción de las necesidades básicas humanas de alimentos, vivienda y salud.37
Aunque un poco esquemáticamente, se pueden considerar las necesidades cognoscitivas del hombre como origen de la ciencia y las necesidades materiales, como la fuente del desarrollo de la tecnología. En tanto la ciencia se ocupa de conocer y comprender los objetivos y fenómenos ya existentes, la tecnología trata de crear productos y servicios que aún no existen, pero que son necesarios.38
Por lo tanto, se debe concebir a la ciencia como parte de un interactuar de fuerzas cognitivas con fuerzas sociales y prácticas materiales. Se subraya la percepción de una ciencia unida a las cuestiones valorativas y a la ética, y puestas en función de la mejoría del paciente que padece un trastorno depresivo su connotación adquirirá una relevancia extraordinaria.
Gracias a estos adelantos ya se ha llegado a realizar operaciones cerebrales para tratar este trastorno, así como la utilización de la estimulación magnética transcraneal repetitiva y la estimulación del nervio vago, lo que sucede es que dichas técnicas e innovaciones no están ni remotamente al alcance de todos.
El nuevo embate de cambios tecnológicos ha aumentado la brecha existente en la atención médica entre los países más desarrollados y los menos desarrollados.
En el plano de las ciencias médicas, el siglo XX ha conducido a una explosión de desarrollo sin precedentes. Entre las consecuencias más importantes que han resultado del proceso global de la Revolución Científico-Técnica (RCT) en esta ciencia, están:

La interpretación de este concepto tiene variaciones de usos en las diversas lenguas, sin embargo, es imprescindible por las implicaciones que tiene, partir de un marco conceptual adecuado y contextualizado en las realidades del mundo en que vivimos, que genere espacios para comprender la existencia de lo social.32
Si bien puede decirse que la técnica es el conjunto de habilidades y conocimientos que sirven para resolver problemas prácticos, es indiscutible que está ligada a la esencia humana y al origen del hombre. Por añadidura, la tecnología entiende un conjunto de conocimientos de base científica que permite describir, explicar, diseñar y aplicar soluciones técnicas a problemas prácticos de forma sistemática y racional.33
Esta conceptualización nos permite asumir la tecnología como sistema para desarrollar funciones determinadas.
Por otra parte entre ciencia y tecnología existe una unidad de identidad que nos asegura su ser como subculturas estrechamente relacionadas.
Ciencia y tecnología están implicadas en un proceso de interpretación, su acercamiento es tal que sus límites se hacen cada vez más borrosos, por lo que los rasgos, como procesos intelectuales, que estos representan tienden a la comunidad en la medida en que lo social se hace más evidente en ellos. Para designar esta realidad de acercamiento entre ciencia y tecnología, se acuña hoy el concepto de tecnociencia.
La tecnociencia, como fenómeno actual, se pone al servicio de la sociedad. La Revolución Científico-Técnica (RCT), tanto por su influencia sobre el desarrollo social en general como sobre el desarrollo de las ciencias médicas, ha representado una posibilidad extraordinaria de progreso para el proceso salud-enfermedad en el hombre. Eso se concreta en la mayoría de indicadores como el aumento de la expectativa de vida, la sensible disminución de la morbilidad de enfermedades infecciosas en diversos países y las enormes posibilidades que tienen a mano estas ciencias, que no las tenían en el siglo pasado.34
Esto es indiscutible, y es una cuestión de principios que no solo está ligada a la RCT y su influencia sobre las ciencias médicas, sino a la influencia de ella sobre el desarrollo social en general.
La tecnología debe ser vista como en definitiva es un proceso social, una práctica, que integra factor psicológico, social, económico, político, cultural, siempre influido por valores e intereses.35
Una definición general incluye también los aspectos organizativos tales como la actividad económica e industrial, actividad profesional, usuarios y consumidores y los contenidos culturales: objetivos, valores, códigos éticos y de comportamiento. Entre estos aspectos existen tensiones e interrelaciones que producen cambios y ajustes recíprocos.36,37
Se hace necesario destacar que el vínculo existente entre el desarrollo científico tecnológico y la depresión ha tenido aristas positivas y negativas. La positividad de la influencia está dada porque se ha llegado a tener un mejor conocimiento de la enfermedad depresiva, sus posibles causas y mecanismos de producción y desarrollo, lo cual abre un abanico de posibilidades en el abordaje terapéutico y la producción de moléculas prediseñadas que actúan en lugares específicos (receptores), lográndose menor número de efectos secundarios de los psicofármacos y dando como resultado una mejor adherencia del paciente al tratamiento.
Es indiscutible que el nivel alcanzado por parte de la ciencia y la tecnología ha tenido un impacto favorable en el paciente que sufre de una depresión, con la consiguiente mejoría de su calidad de vida, acortando el sufrimiento, disminuyendo considerablemente la posibilidad de la peor de las complicaciones, el suicidio.
Por lo tanto, sin el desarrollo alcanzado desde un punto de vista tecnológico y científico, el cuadro de salud mental sería dramático.
Como colorario de lo anterior, este problema social referente a la salud mental y su vinculación con los logros científico-técnicos alcanzados ha llevado a una adecuada humanización del paciente con trastornos mentales, lográndose una mayor incorporación al trabajo socialmente útil.
Pero si bien estos elementos positivos han inclinado la balanza para justificar los grandes aportes de la ciencia y la tecnología en el adecuado afrontamiento de la depresión, no se puede pasar por alto el riesgo de la introducción de estos adelantos.
En ocasiones, lo novedoso se puede aceptar como una panacea y la indicación de investigaciones o tratamientos se hace de forma rutinaria, mecánica y sin la más mínima intención de profundizar de manera humanista en una relación médico-paciente, que sirve para favorecer o crear un terreno propicio para la mejoría del paciente.39
Si no se resuelve de manera satisfactoria, los problemas sociales que de por sí genera, se van haciendo más prominentes y de forma inversa tiene afectación sobre el estado de ánimo, agravando este mal.
Con la introducción de nuevas tecnologías y adelantos científicos pueden surgir problemas éticos si no se explica al paciente los riesgos y beneficios de determinado tratamiento y no se acude a su total consentimiento, o al de los familiares, si no está en capacidad psíquica de tomar una decisión de acreditación legal.40,41
Con relación a los novedosos tratamientos utilizados es importante destacar que las industrias farmacéuticas tienen un interés de mercado y no específicamente velar por el bienestar del paciente y en algunos países capitalistas las investigaciones pueden estar plasmadas de algún sesgo, o cuando la réplica de la efectividad del producto no es satisfactoria tratan por todos los medios de omitir este dato. Por tanto, se realiza una franca manipulación de estos supuestos adelantos; por otra parte mientras tengan la patente del producto las ganancias son millonarias.
De lo anterior se pudiera especificar que debido a estos intereses puramente comerciales los nuevos tratamientos, tanto psicofarmacológicos como neurobiológicos, son puestos en el mercado con precios pocos accesibles a la mayor parte de la población. Pero si estos adelantos terapéuticos son llevados a países en vías de desarrollo, aumentan de manera exponencial la cantidad de pacientes que tienen la posibilidad de adquirirlos.
Una importante proporción de la población mundial no accede a los medicamentos esenciales, lo que tiene un impacto en la salud del hombre. Los sistemas sanitarios comprometen su gestión, al no garantizar el acceso a estos medicamentos, ni asegurar la disponibilidad de aquellos que sean eficaces, seguros y de buena calidad, para lograr un uso racional de los recursos fármaco-terapéuticos. En la selección de los medicamentos predominan los criterios comerciales sobre los de salud y los sociales, pues las transnacionales farmacéuticas trazan estrategias de mercado para proteger sus productos mediante patentes y medicamentos de marcas que los hacen más caros y menos accesibles a las poblaciones más desposeídas, lo que ha conducido a fuertes discrepancias entre los estados y las compañías farmacéuticas.
La Organización Mundial de la Salud diseñó el Programa de Medicamentos Esenciales en el año 1985 como una alternativa de solución a dicha situación. Se pretende mostrar que con frecuencia no existe compatibilidad entre la estabilidad, el crecimiento económico y los requerimientos sociales de bienestar, aspectos que se ven reflejados en la progresiva disminución del papel del estado en garantizar los medicamentos óptimos y necesarios para la comunidad. Se demuestra que se deben aplicar políticas de medicamentos que satisfagan las necesidades de salud, proporcionen mejoría en la calidad de vida y disminución de la mortalidad.
Por tanto, esto hace que la incidencia en la repercusión social sea negativa. Este abismo y desigualdad para que un adecuado tratamiento llegue a todos los necesitados se acentúa constantemente, lo que es promovido por la globalización neoliberal al no poder el estado controlar total y directamente estos negocios de las transnacionales farmacéuticas y asegurar una eficaz política sanitaria. Para indicar un ejemplo, cuando salió al mercado un psicofármaco de una nueva generación para mejorar la depresión, cada tableta costaba más de 2 dólares e indicaban que la dosis debía ser de 1 a 2 tabletas por día y por un período de alrededor de 6 meses. No es posible, no con las necesidades medianamente cubiertas de la población de un país tercer mundista, que pueda un paciente cubrir este tratamiento. Pero además, añadiremos que este fue uno de los más baratos y no exento de reacciones secundarias.
Por lo tanto, la política de salud se ve afectada y manipulada al no poder contar con un mejor arsenal terapéutico.
Por último -y es quizás el paso definitivo para hacer realidad que los adelantos científicos se hagan efectivos y materializados-, se hace imprescindible una eficaz política de salud, donde el estado tome conciencia de este hecho y favorezca con una adecuada implementación la asignación de recursos con vistas a lograr que el paciente deprimido logre su total recuperación.
A esta política de salud debe añadirse los programas preventivos, considerando que la salud del ser humano forma parte fundamental de los derechos humanos y por tanto los gobiernos tienen la obligación de prestar la debida atención.
Es en esta toma de conciencia que todas aquellas personas que necesiten un adecuado tratamiento contra la depresión tengan oportunidades y puedan acceder a dichos tratamientos.
Se hace necesario romper algunas barreras discriminatorias y de prejuicio compuestas por los mitos del paciente deprimido como base de que todo programa surta un verdadero y satisfactorio efecto.

CONCLUSIONES

El compromiso de la intelectualidad científico-técnica trasciende los límites de las prácticas de la investigación y el desarrollo, las que deben estar reguladas por la honestidad, el humanismo y la dedicación plena al trabajo, y debe extenderse a las aplicaciones de los conocimientos, la enseñanza y en general, la elevación de la cultura científico-técnica del pueblo.
Un país que pretenda actualmente mantenerse en la vanguardia del campo de la salud, tiene necesariamente que incorporar, en forma acelerada, nuevas tecnologías médicas, según sus características y, en muchos casos, con las transformaciones necesarias para ajustarlas a sus reales necesidades y en el campo de los trastornos depresivos es necesario poner en práctica esta máxima, partiendo de las necesarias investigaciones epidemiológicas.

RECOMENDACIONES
Es necesario e imprescindible continuar insistiendo en que todo problema social necesita la intervención de los elementos y avances científicos técnicos y su aplicación en el ámbito de las diferentes enfermedades, donde queda incluido el trastorno depresivo.
Pero se debe precisar que no se debe realizar una acción hipertrofiada, desmesurada e inadecuada de estos avances, materializada en los equipos médicos creados a tal efecto, para obviar la clínica y la relación directa y ética con los pacientes, y que, específicamente en el paciente depresivo, por ser el uso de psicoterapia un arma terapéutica fundamental, esta relación se torna relevante y de un valor indispensable y fundamental en la resolución o mejoría de este trastorno psiquiátrico.

Patient-Physician relationship and Clinical Assessment Vs. High Technology.

SUMMARY

An in-depth analysis of the importance of Depression comes true as of the present moment and the social repercussion that he bears, linking, besides, the incidence that has had the scientific development and the technology in the boarding of the aforementioned upset.
On this last element, they examine the components, so much it is explained positive like minus signs that are produced or enter to influence in the application of the scientific technical advance that I eat he can constitute a differential abyss in the utilization of these resources fomenting the social injustice, because all patients and countries do not have a solid economy that he insure than the patients that they need it have access with equity to innovative treatments.
Everything that bears to that these patients’ suffering linger on or the side effects of medications bear him serious discomforts and throw overboard abandon and provoking that the disease become chronic.
Also the inadequate medical handlings in the consultation because in many instances the indication of complementary tests disregarding the medical patient, primary-handling interrelation of these cases hypertrophies itself highlight themselves.
Key words: depression, Science and technology, Medical social problem.

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