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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2011, 8(2)
 

El proceso de recaída en el alcoholismo

 Armando Alonso Álvarez

RESUMEN

El objetivo del artículo es hacer una revisión sobre el proceso de recaída en el alcoholismo. Esta es inherente al fenómeno del alcoholismo y no debe ser valorada como un fracaso. Consiste en un regreso al consumo de alcohol que tenía el sujeto antes de decidir abandonar el consumo, ya sea debido al tratamiento o por voluntad propia. La tasa de recaída es sumamente alta y se presenta frecuentemente durante el primer año. Esta comienza antes de ingerir el tóxico y existen diferentes señales de aviso que indican el recomienzo del consumo. Existen diferentes factores inmediatos que favorecen la recaída, entre los cuales están: la presión de amigos bebedores, la existencia de conflictos, de estados psíquicos negativos y la propia dependencia fisiológica y psicológica al tóxico. Es importante considerar el estilo de vida del sujeto como un elemento que interactúa con los factores precipitantes señalados .

Palabras clave: proceso de recaída, alcoholismo

INTRODUCCION

El consumo de sustancias adictivas es un importante problema de salud en todo el mundo, siendo el alcohol la más utilizada por las personas. El alcohol se está considerando cada vez más como una droga que modifica el estado de ánimo y menos como parte de la alimentación, una costumbre social o rito religioso.

El alcoholismo es una enfermedad crónica que se manifiesta por la búsqueda del tóxico, su uso compulsivo y frecuentes recaídas, y produce efectos negativos sobre el cerebro y el organismo, y graves afectaciones psicológicas y sociales.

A pesar de que el alcoholismo es una enfermedad tratable, aún no existe una cura, las recaídas son frecuentes y éstas no significan que la persona no pueda eventualmente recuperarse del alcoholismo.

El conocimiento de los factores que propician la recaída en el alcoholismo constituye un hecho de enorme significación práctica, ya que posibilita orientar el tratamiento para la prevención de estos factores o para la adquisición de habilidades y recursos para enfrentarlos. Desde el punto de vista teórico permite conformar un modelo explicativo sobre el proceso de recaída.

El objetivo del presente artículo es presentar una revisión de la literatura existente sobre la recaída, enfatizando su carácter de proceso.

DESARROLLO

1- Modelo de riesgo

El enfoque de riesgo asume que cuanto mayor conocimiento sobre los eventos negativos, mayor posibilidad de actuar sobre ellos con anticipación para evitarlos, cambiando las condiciones que facilitan que un individuo o grupo adquiera la enfermedad o el daño. El riesgo implica la posibilidad de que la presencia de una o más características o factores incrementen la aparición de consecuencias adversas para la salud, el proyecto de vida, la sobrevivencia de sí mismo o de otros. Es cualquier situación de su vida que coloque en peligro el control y el mantenimiento de la abstinencia, de no beber alcohol. El conocimiento del riesgo aumenta la posibilidad de que la intervención sea adecuada. Por otro lado, el enfoque de riesgo conduce a la identificación de los factores protectores, entendidos como las condiciones que sirven de obstáculo para la aparición del riesgo y de las conductas que conducen al mismo, disminuyendo la vulnerabilidad y favoreciendo la resistencia al daño.

Las consecuencias destructivas del riesgo varían en relación a las condiciones de protección y a los recursos personales para efectuar los ajustes o las integraciones transformadoras de la situación.

La posibilidad de establecer una autoestima positiva basada en ganancias, cumplimientos y reconocimientos de responsabilidades, oportunidades de desarrollar destrezas sociales, cognitivas y emocionales para enfrentar problemas, adoptar decisiones y preveer consecuencias, incrementar el locus de control interno, son factores personales protectores que pueden ser fomentados y que se vinculan al desarrollo de la resiliencia.1

Estas consideraciones generales nos permiten comprender tanto el proceso de recaída como el de la abstinencia.

2- Concepto de recaída

La recaída es un aspecto esencial a ser entendido cuando se habla de cambio de hábito en las dependencias. En términos médicos, la recaída sería la recurrencia de los síntomas de la enfermedad, después de un período de mejoría. Adaptando este concepto a las dependencias, la recaída sería entonces un retorno a niveles de consumo, después de una tentativa de parar o disminuir el mismo, o bien el fracaso al intentar alcanzar objetivos establecidos por el individuo después de un período definido de tiempo.2

La recaída es un regreso al uso de alcohol u otra droga, de la misma manera que la persona usaba antes de iniciar un programa de tratamiento o recuperación. Esto es, la persona que se había convertido en dependiente y había eliminado el uso de alcohol, retorna a él.3 Es una vuelta a un patrón de conducta y/o consumo que existía antes de que la persona tomara la decisión de no consumir más, procurar ayuda y hacer un proceso de rehabilitación. Es decir, un paciente se puede considerar en recaída, porque retornó a presentar algunos de los comportamientos y actitudes disfuncionales que tenía previamente al tratamiento.

Para considerarse que hubo una recaída en aquel paciente que inicia el proceso de rehabilitación, se exige que haya conseguido al menos dos meses de abstinencia. Si el tiempo es menor, se considera que el paciente está en el proceso de dependencia o de abuso del alcohol. La recaída es considerada una parte del proceso de rehabilitación y no el final del proceso. La recaída no significa que la persona haya fracasado y que no pueda recuperarse más adelante. Durante cada ciclo que el paciente realiza hasta una nueva recaída, usualmente se obtienen objetivos intermediarios en el tratamiento, en el sentido de la modificación de algunos de los comportamientos

Wahston considera la existencia de diversos mitos y realidades sobre la recaída.4

Tabla 1 – Mitos y realidades sobre la recaída

Mito

Realidad

La recaída es un fallo en el tratamiento

La recaída es un error evitable, pudiendo ser utilizada para de la detección de estímulos desconocidos con anterioridad.

La recaída ocurre solamente en el momento en que el paciente usa alcohol u otra droga.

La recaída comienza días antes del consumo. Los cambios de comportamiento y actitudes, las exposiciones inadvertidas a situaciones de riesgo preceden al consumo de la droga.

La recaída del dependiente solo ocurre cuando él usa la misma droga.

La recaída ocurre cuando cualquier droga que altera el psiquismo (incluyendo el alcohol) es consumida por el paciente (se exceptúa los fármacos prescitos por el médico). El alcohol frecuentemente inicia el proceso de recaída del dependiente de cocaína.

La recaída es señal de poca motivación.

Aun los pacientes más motivados presentan recaídas. El proceso de prevención de recaídas es arduo y largo.

La recaída anula lo que el paciente había conquistado.

El paciente va estructurado su rutina diaria paulatinamente, y cuando ocurre la recaída, muchas de las modificaciones son mantenidas, debiendo ser reforzadas las “señales” que suministró esta recaída.

La ausencia de recaídas garantiza la recuperación del paciente.

 

Existen pacientes que no recaen, pero que nunca se recuperan de los daños que la dependencia provocó (ausencia de cambio del estilo de vida)

La recaída es un accidente

La recaída es previsible y evitable.

 

3- Tasas de recaída

La tasa de recaída es muy alta cuando no se realiza ningún tratamiento de acompañamiento a la abstinencia, pues el 90 % de los pacientes vuelven a beber en los 4 años siguientes a la interrupción, de ahí la importancia de un seguimiento terapéutico a largo plazo.5

Los estudios mostraron que del 54 % de todos los alcohólicos y otros adictos se puede esperar la recaída, y que el 61 % de ese número tendrán múltiples recaída. No es raro que los adictos recaigan dentro del mes que sigue al tratamiento, ni es poco común recaer 12 meses después del tratamiento; el 47 % recae dentro del primer año después del tratamiento.6

Los estudios de seguimiento (recuperación y recaída) indican que aproximadamente un tercio de los pacientes consiguen la abstinencia permanente con su primera tentativa seria en la recuperación. Otro tercio tiene episodios breves de recaída, que resulta eventualmente en abstinencia a largo plazo. Un tercio adicional tiene recaídas crónicas, con recuperaciones transitorias.7

Dentro del método convencional, Marlatt y Rose refieren un porcentaje del 70 al 90 % de recaída dentro de tres meses; Armor, Polich y Stambulk refieren una incidencia del 90 % de recaídas después de los 18 meses.8

Según Parloff y colbs. sólo el 26 % de los alcohólicos tratados aún permanecen abstinentes pasado un año, en contraste con la tasa de remisión espontánea del 19 %.9

Hay razones para estimar que del 10 al 30 % de los alcohólicos aprenden a abstenerse o a limitar seriamente el consumo de bebida, sin recaer y sin cualquier exposición a un régimen de tratamiento formal.10

4- Factores que condicionan la recaída.

Existe una clasificación de situaciones de riesgo que pueden provocar las recaídas.3 Estas situaciones están descritas abajo:

Grupo I - Manejo de emociones difíciles: depresión, ansiedad, preocupación, culpa, vergüenza, timidez, inhibición, humillación, celos, soledad, frustración, etc.

Grupo II - Manejo de situaciones difíciles: compromisos o reuniones sociales, enfrentar una mala noticia, iniciar o terminar una relación de pareja, enfrentar el hecho de que los amigos consumen drogas, discusiones en el seno familiar, etc.

Grupo III - Manejo de la diversión y el placer: conmemoraciones de fiestas y celebraciones, sentirse eufórico, cuando algo bueno sucede, cuando sale de paseo, recibir dinero, estar con los amigos o pareja bebiendo, etc.

Grupo IV - Manejo de los problemas físicos y psicológicos: insomnio, dolores físicos, problemas sexuales, enfermedades propias, enfermedades o muerte de familiares, miedos diversos, sentimientos de soledad, etc.

Grupo V - Manejo en el consumo de alcohol: cuando termina el trabajo, cuando tiene la bebida cerca, cuando ve a las personas bebiendo, cuando los amigos le ofrecen bebida, cuando visita a ciertas personas o las recibe en la casa, cuando siente deseos de consumir en situaciones en las cuales bebía, etc.

Grupo VI - Manejo del tratamiento: considerar el camino largo para la recuperación, creer que progresa poco o que es más difícil de lo que imaginaba, creer que no va ser capaz de vivir sin el alcohol, ausencia de metas y objetivos en la vida, intentar de nuevo beber para valorar el autocontrol, creer que la familia o el terapeuta no está ayudando, etc.

Aunque no estén aquí todas las situaciones de riego posibles para una recaída, el manejo de estas situaciones contribuirá al manejo de otras. La autoeficacia es la habilidad que la persona tiene para enfrentar situaciones de riesgo, sin usar el alcohol.

Marlatt y Gordon señalan una serie de situaciones de recaída en alcohólicos, fumadores, adictos a la heroína y jugadores compulsivos.11,12

1- Estados emocionales negativos: experiencias de frustración, ira, ansiedad, depresión o tedio.

2- Conflicto interpersonal: situaciones de conflicto en las relaciones tales como matrimonio, amistad, en la familia, en la relación jefe – empleado.

3- Prueba de control personal: intento para probar la propia capacidad para dejar de beber solo una vez, sin perder el control, pruebas de fuerza de voluntad o fortaleza interior.

4- Deseos (o compulsiones) y tentaciones: solamente es atribuida cuando otros factores situacionales o interpersonales fueran descartados; sobre todo cuando hay señales de la sustancia psicoactiva.

5- Presión social: influencia de otra persona o grupo para que se “enganche” en el comportamiento – problema.

Para Peters los factores de recaída incluyen: habilidades inadecuadas para enfrentar la presión social para el uso de la sustancia; exposición frecuente a las situaciones que llevaron al consumo de drogas en el pasado; recuerdos fisiológicos o psicológicos del uso anterior del alcohol u otra droga; intento de probar el control personal sobre el consumo; falta de habilidad para enfrentar conflictos interpersonales o emociones negativas.13

Los estudios indican que la proporción más elevada de situaciones de alto riesgo para los alcohólicos son las relacionadas con estados emocionales negativos, mientras que la proporción más elevada de las situaciones de alto riesgo referidas por los adictos a la heroína se vinculan con la presión social.14

Los alcohólicos frente a determinadas situaciones (específicas para cada caso), corren mayor riesgo de recaer. El conocimiento de esas situaciones permite desarrollar estrategias para evitarlas o entrenar conductas alternativas. Esta evaluación es realizada estudiando las recaídas anteriores del paciente por medio de cuestionarios, mas es importante investigar también, los sentimientos, los intereses, las pérdidas del paciente, el significado simbólico del alcohol y del uso del alcohol para él, etc. Luz15 hace referencia a un cuestionario que evalúa situaciones de riesgo para dependientes químicos, donde aparecen:

1- Emociones: sentir ansiedad, preocupación, tedio, soledad, ira, tristeza, timidez, frustración, miedo, celos, culpa, alegría, confusión, etc.

2- Situaciones: reuniones sociales, hablar en público, hablar con extraños, mantener relaciones sexuales, iniciar las relaciones, problemas conyugales, etc.

3- Diversión: Conmemoraciones, fiestas, cuando acontece algo bueno, en bailes, cabarets, carnaval, en la compañía de amigos que estén bebiendo, para sentirse eufórico, por el gusto de la bebida, en los fines de semana, cuando descansa, etc.

4- Automedicación: para dormir, aliviar dolores, desinhibir, ayudar en problema sexual, aliviar el hambre, el frío, el calor, la sed, el cansancio, disminuir los temblores, el nerviosismo, etc.

5- Hábito: Antes de o con las comidas, en tareas rutinarias, en los mismos lugares, en los mismos horarios, con las mismas personas, cuando ve la bebida, cuando ve a las personas bebiendo, cuando mira la televisión, cuando recibe visitas, etc.

Rigotto y Gomes investigaron las situaciones favorecedoras de recaída en un grupo de jóvenes consumidores de alcohol y otras drogas, que habían recaído en los últimos seis meses, encontrando: falta de apoyo familiar, falta de acompañamiento apropiado, vínculo con antiguos amigos usuarios, necesidad de aprobación social y frustraciones frente a circunstancias adversas.16

Marlatt demuestra que uno de los factores responsables por las recaídas es la incapacidad del alcohólico en adoptar reacciones seguras y de autoconfianza ante los demás. Los alcohólicos que presentaban recaídas alegaron dos motivos principales para explicar su reincidencia: 1) la frustración en situaciones sociales y su incapacidad para manifestar o sublimar el desinterés que resultaba de tales situaciones; 2) la incapacidad para resistir la presión social, sobre todo en el ambiente habitual. Por consiguiente, desarrollar las habilidades sociales debe ser considerad como necesario en el tratamiento del alcoholismo.8

A similar resultado se arribó en una investigación en donde l a muestra estaba formada por 103 pacientes, distribuidos en dos grupos: Grupo no recaída (N=50) y Grupo recaída (N=53). Los pacientes que recayeron presentaron un índice de abandono superior a los que no recayeron. Los determinantes intrapersonales en los episodios de recaída, fueron en primer lugar los "estados emocionales negativos", impulso y tentación, y en segundo lugar la "presión social" y los "conflictos interpersonales". En este estudio las situaciones de recaída fueron desencadenadas principalmente por los estados emocionales negativos, sugiriendo que éstas pueden representar una respuesta al no enfrentamiento de estas situaciones .17

Independientemente de la causa del déficit en habilidades, el abuso de sustancias psicoactivas puede servir como un medio para enfrentar la vida diaria y/o las fuertes presiones externas. Faltan en los alcohólicos las habilidades necesarias para lidiar con situaciones de conflicto.18

También ha sido señalado en la literatura19 la existencia de dependencia como un factor que propicia el consumo mantenido de alcohol. Esta necesidad o craving se reconoce simplemente preguntando al sujeto si siente el deseo de consumir alcohol, igual que si fuese cualquier otra necesidad fisiológica.

Los trabajos de Litman demostraron una relación directa entre la percepción de autoeficacia de los alcohólicos en las conductas de afrontamiento y los resultados posteriores. Aquellos sujetos que recayeron entre los 6 y 15 meses percibían más situaciones como factores de riego y sentían menos control sobre sus estados emocionales negativos, al mismo tiempo que eran más vulnerables a los acontecimientos externos. No creían que sus conductas de afrontamiento eran efectivas y no veían las relaciones entre las situaciones que percibían como peligrosas y su propia habilidad para lidiar con ellas. Los sujetos que no recayeron durante este período, percibían sus pensamientos como positivos y evitaban ciertas situaciones, como conductas de afrontamiento efectivas, y percibían menos situaciones peligrosas para continuar su abstinencia. À medida que continuaban en abstinencia, tendían a evitar menos y a pensar más positivamente, percibiendo sus conductas como más efectivas.20

En el mismo sentido, Laranjeira y Souza en un estudio sobre la recaída durante el tratamiento del alcoholismo, concluyeron que aquellos que no recaían presentaban mayor asertividad y habilidades sociales después del tratamiento, y los que recaían después de tres meses de tratamiento demostraron mayores dificultades en lidiar con situaciones de presión social para beber.21

En relación a los que recaen de forma crónica, Robinson explica que esta conducta es una modalidad de indefensión aprendida, como consecuencia de la instauración de la creencia originada y mantenida por sus repetidos intentos fracasados de abandono de la conducta aditiva, de que no son capaces de mantenerse abstinentes a pesar de los grandes esfuerzos que realizan por conseguirlo, los cuales generan expectativas negativas, apatía y pasividad respecto a la intervención terapéutica.22

Fernández encontró en su investigación23 los siguientes factores de recaída: influencia perjudicial de amigos bebedores 68 %; asistencia a fiestas 68%; pérdida de la pareja 68 %; asistir a lugares donde se consume 68 %; existencia de ansiedad 48 %; existencia de depresión 48 %; creer que podía tomar con control 44 %; discusiones frecuentes con la pareja 44 %; y autoestima baja 44 %.

Alonso, estudiando los factores favorecedores de las recaídas anteriores y de la actual en 105 alcohólicos, concluyó que son: a) presión social, evidenciada en la influencia perjudicial de amigos bebedores, ir a lugares donde se consume, fiestas, celebraciones, etc.; b) dependencia (craving), vista como la necesidad de beber, de beber con control, falta de voluntad para dejar de beber; c) conflictos interpersonales, fundamentalmente con la familia (separaciones, peleas, ausencia de apoyo y armonía familiar; d) estados emocionales negativos (ansiedad, depresión, ira).

Encontró una media de 21 factores en el Cuestionario de Factores que han favorecido la recaída en los sujetos. Aproximadamente el 54 % de los sujetos presentaron más de 20 factores de recaída, lo que es un indicador de la multiplicad de influencias, tanto personales como “externas” que están incidiendo de manera simultánea.

En el Cuestionario Razones para beber encontró los siguientes indicadores como más relevantes: consumir para alegrarse y relajarse (procurando estados emocionales agradables), y olvidar las preocupaciones y eliminar la ansiedad (evitando estados emocionales desagradables). Aproximadamente el 62 % de los sujetos que recayeron escogieron más de siete razones para beber. La alta cantidad de razones y de factores que favorecen la recaída indica la dificultad de considerar todas estas variables en el tratamiento y lo difícil que resulta la rehabilitación.24

Marlatt y Gordon destacan que el alcohólico debe asumir un activo papel en el cambio de su conducta, en tres direcciones: 1) cambiar el estilo de vida para mejorar la habilidad de lidiar con el estrés y las situaciones de alto riesgo (aumento de la auto-eficacia); 2) identificar y responder adecuadamente a las influencias internas y externas que sirven como señales de una próxima recaída y 3) establecer estrategias de autocontrol para reducir el riesgo de recaída en cualquier situación.12

5- La recaída como proceso

Inicialmente, nos parece apropiado explicar el modelo teórico de Prochaska y DiClemente, bastante utilizado en la actualidad. Este modelo considera que el cambio se realiza a través de un proceso, y para ello, la persona pasa por diferentes estadios. La entrada para el proceso de cambio es el estadio de Pre-contemplación, en el cual la persona todavía no considera el cambio. La persona en este estadio ni siquiera enfrenta su comportamiento como un problema, pudiendo ser llamado este momento como resistente o de negación. Cuando aparece alguna conciencia sobre el problema, la persona entra en el estadio siguiente de Contemplación. El contemplador considera el cambio, pero al mismo tiempo lo rechaza, y es en esta fase que la ambivalencia, siendo elevada, debe ser trabajada para posibilitar un movimiento orientado a la decisión de cambio. Una vez trabajada la ambivalencia, la persona puede pasar al estadio de Preparación, donde ya está lista para cambiar y comprometida con el cambio. Es importante en este momento: aumentar la responsabilidad para el cambio y elaborar un plan específico. El estadio siguiente es el de Acción, en el que la persona ya cambia y utiliza la terapia como un medio para garantizar su plan, para ganar en autoeficacia, para crear las condiciones externas para el cambio. Todo el proceso puede durar de 3 a 6 meses. La gran prueba para comprobar la efectividad del cambio es la estabilidad de este nuevo estado por años, y que en el proceso de cambio, se llama Mantenimiento. Pero no todas las personas se mantienen en este estadio, ya que muchas acaban recayendo y teniendo que recomenzar el proceso nuevamente. No siempre este recomienza por el estadio inicial. De cierto modo, la recaída es parte del proceso de cambio, y muchas veces es esencial para recomenzar.2,25

La dependencia es, por su propia naturaleza, un trastorno con recaídas. Uno de los principios de cualquier modelo de autocontrol de la dependencia es que la recaída puede ser una oportunidad para un aprendizaje adicional y no un indicador del fracaso. Cuando el individuo enfrenta eficazmente la situación, tiende a experimentar un sentido de dominio o percepción de control.

En casi todos los casos, las primeras semanas o meses de sobriedad son un período de cambios y progresos rápidos. Pero, tarde o temprano, aparecen nuevos problemas y nuevas responsabilidades. Las relaciones cambian y resulta importante aprender a comunicarse. El rehabilitado debe aprender a vivir nuevamente, organizar su tiempo, enfrentar diferentes situaciones difíciles. Si el abstinente vuelve a beber, debido a la rapidez conque el consumo progresa después de la recaída, es importante que los miembros de la familia y los amigos actúen inmediatamente. Deben solicitar una nueva intervención a las instituciones de salud e inclusive a Alcohólicos Anónimos.

La recaída no ocurre en un vacío. Hay muchos factores que contribuyen a la misma, así como también existen evidencias o señales de advertencia que indican que un paciente puede estar en peligro de retornar al abuso de sustancia.

Existe una lista de síntomas de recaída, relatados por algunos miles de alcohólicos, observados antes del primer trago y que van de los más leves a los más perturbadores. Es probable que ninguna recaída presente todos los síntomas, pero es frecuente la presencia de muchos, en una sucesión de gravedad.26 Estos síntomas se presentan en un proceso o fases descritos por Gorski y Miller:

Fase 1 – Señales internas de aviso de recaída: dificultades para pensar, en lidiar con sentimientos y emociones, en enfrentar el estrés, en dormir tranquilamente, sentimientos de vergüenza, culpa, desesperanza, etc.

Fase 2 – Regreso a la negación. Los síntomas más comunes son: preocupación sobre el bienestar, negación de preocupación.

Fase 3 – Impedimentos y comportamientos defensivos. Los síntomas más comunes son: considerar que nunca más beberá, preocuparse por los demás en vez de por sí mismo, estar a la defensiva, tendencia a la soledad, impulsividad.

Fase 4 – Construyendo la crisis. Las señales de aviso más comunes que ocurren en este período son: visión de túnel, depresión secundaria (leve), dejar de planificar de forma constructiva, los planes comienzan a fallar.

Fase 5 – Inmovilización. Los síntomas más comunes son: devaneos e ilusiones, sentimientos de que nada puede ser solucionado, deseo inmaduro de ser feliz. .

Fase 6 – Confusión y super - reacción. Las señales de aviso más comunes son: período de confusión, irritación con los amigos.

Fase 7 – Depresión. Las señales más comunes son: hábitos alimentarios irregulares, falta de iniciativa, sueño irregular, pérdida de la rutina diaria, período de profunda depresión.

Fase 8 – Pérdida del control del comportamiento. Las señales de aviso más comunes en esta fase son: participación irregular en las reuniones de tratamiento y en Alcohólicos Anónimos, desarrollo de una actitud de no tener nada que ver con la situación, rechazo abierto a la ayuda, falta de satisfacción con la vida, sentimientos de impotencia, etc.

Fase 9 – Reconocimiento de pérdida del control. Las señales son: autocompasión, pensamientos de beber socialmente, mentiras concientes, pérdida completa de la autoconfianza.

Fase 10 – Reducción de opciones. Las señales de aviso más comunes son: resentimientos insensatos, marcada soledad, frustración, ira y tensión, pérdida del control del comportamiento.

Fase 11 – Vuelta al uso de la sustancia o colapso físico y emocional, vergüenza y culpa, pérdida del control, problemas en la vida y de salud.

En el mismo sentido, Jungerman y Laranjeira destacan que es importante encarar la recaída no como un hecho aislado. La recaída debe ser considerada como un estado de transición, que puede o no ser seguido de una mejoría. La recaída es parte del proceso de cambio, y muchas veces, ésta es hasta esencial para que la persona pueda aprender con la experiencia y recomenzar de una forma más conciente.2

Según importantes investigadores la recaída comenzó antes de reiniciar el consumo de alcohol. Las personas con respuestas ineficaces a situaciones de alto riesgo experimentan falta de confianza, que junto con las expectativas positivas para el consumo de alcohol, pueden provocar el consumo del mismo, generando sentimientos de culpa, que con el efecto positivo del alcohol, le inducirá a seguir bebiendo. Estos factores son de dos clases: determinantes inmediatos y antecedentes ocultos. Entre los determinantes inmediatos están las situaciones de alto riesgo, como estados emocionales negativos, situaciones de conflicto interpersonal, situaciones de presión social y estados afectivos positivos. Entre los segundos está el estilo de vida del paciente, los tipos de afrontamiento al estrés, el sistema de creencias, etc., que mediatizan la respuesta a los factores inmediatos. Después, acontece el desliz (consumo ocasional de alcohol), que puede no conducir a una recaída, pero es un riesgo muy grande. Frecuentemente, después del desliz aparecen sentimientos de culpa, que unido a las expectativas positivas del alcohol, llevan al consumo, lo cual finaliza en la recaída. Los autores han descrito una reacción llamada efecto de la violación de la abstinencia; esta reacción se centra en la respuesta emocional que el sujeto tiene ante el desliz. Las personas que atribuyen el desliz a una incapacidad para controlarse, recayeron con más frecuencia que aquellos que piensan que han sido ineficaces en el manejo de las situaciones.15

Entre estos antecedentes ocultos se destaca la existencia de creencias erróneas (mitos), que contribuyen al origen y mantenimiento de la conducta adictiva. El autor encontró en un grupo de 25 alcohólicos brasileros que recayeron los siguientes mitos: el alcohol elimina la timidez (72 %), provoca buen humor (72 %) y alivia la sensación de hambre. Existió diferencia significativa al 0,01% en la cantidad de mitos que tienen en relación a una muestra de no alcohólicos.27

En este mismo sentido se formula que antes de beber ya se tienen ideas preconcebidas y estructuradas sobre sus efectos, y que esperar a prior más efectos positivos del alcohol que negativos va a hacer uno de los factores que provocará el inicio y mantenimiento de la dependencia (García, 1993).

CONCLUSIONES

Resumiendo, hemos revisado aspectos importantes sobre la recaída, enfatizando su carácter de proceso, los cuales deben ser tomados en cuenta tanto para la prevención como para el tratamiento del alcoholismo.

The relapse process in alcoholism

SUMMARY

The purpose of the article is a review about the relapse process in alcoholism. Relapse is inherent to alcoholism phenomena's and it must not be valued as a failure. Relapse is a return back to the consumption of alcohol that the person had before deciding to abandon the consumption due to the treatment or for himself. The tax of relapse is very high and frequently occurs in the first year. This begins before drink alcohol and exist different signals that indicate the addictive behavior. There are different immediate factors that favor relapse: pressure of drinking friends, existence of conflicts, emotional negative states, physiological and psychological dependence. It is important to consider the person's style life as an element that interacts with the mentioned factors.

Key words: relapse process, alcoholism

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Doctor en Ciencias Psicológicas, Profesor Titular, Facultad de Psicología, Universidad de La Habana. Presidente de la Sociedad Cubana de Rorschach y otras Técnicas Proyectivas, Miembro del Tribunal Nacional Permanente de Doctorado en Psicología.

 

 

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