Sumario

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2011, 8(2)

 

PROFESOR CARLOS ACOSTA NODAL: PSICOANALISTA ORTODOXO HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO

Jesus Dueñas Becerra

“Era de los hombres […] que
 legan, generosos, lo mejor de sí
a millares de hombres”.
Pablo de la Torriente Brau

No creo que haya frase más elocuente que la del escritor, periodista y combatiente internacionalista, Pablo de la Torriente Brau, para sintetizar -con pocas palabras- la herencia ética, científica, humana y espiritual, legada por el profesor, doctor en Ciencias Médicas, Carlos Acosta Nodal (1921-2010), a las actuales y futuras generaciones de profesionales de la salud mental. Y en especial, a quienes tuvimos el honroso privilegio histórico de ser sus discípulos en el infatigable quehacer docente-educativo del finado maestro en el campo del psicoanálisis ortodoxo, al que nunca renunció…, ni siquiera cuando hablar de psicoanálisis en nuestra geografía insular era expresión de “diversionismo ideológico”; macabra interpretación dada al genial aporte de Sigmund Freud y Hermann Rorschach al desarrollo de las neurociencias por los “revisionistas” (léase extremistas, o mejor, oportunistas) del marxismo-leninismo, que tanto daño hicieron no sólo al materialismo dialéctico e histórico como doctrina filosófica, sino también a la Revolución Cubana.
Conocí al profesor Acosta Nodal hace tantos años que ya perdí la cuenta exacta del tiempo que disfruté de sus sabias enseñanzas y de su sincera amistad, que siempre nos unió desde la vertiente cognitivo-afectiva  (amábamos -con todas las fuerzas de nuestro ser- el psicoanálisis ortodoxo…, si bien al final de mi vida profesional en el campo rorscharchiano me incliné por la orientación analítico-humanista)…, aunque debo aclarar que no fue en Santa Clara (su ciudad natal), donde nos conocimos, sino en La Habana, cuando él -en la década de los 70 del pasado siglo- comenzó a ejercer como profesor principal la docencia médica superior (pre y postgrado) en el hoy Hospital Psiquiátrico de La Habana (HPH) “Cdte. Dr. Eduardo Bernabé Ordaz”.
Si algo me fascinaba de la carismática personalidad del doctor Acosta Nodal no era solo su fidelidad a la escuela psicoanalítica ortodoxa y a su ilustre fundador, sino también la cultura general que poseía y la innata capacidad como polemista          que lo caracterizara. Todavía mi memoria sensible conserva -con meridiana claridad- aquellas discusiones desarrolladas en las sesiones científico-médicas mensuales, donde se enfrentaba a los doctores Allan Rosell Anido (fallecido) y Pedro García Fleites para defender -“a capa y espada”- los indiscutibles valores del psicoanálisis ortodoxo en el contexto de la terapéutica psiquiátrica, y específicamente, en el terreno de la psicoterapia, una de sus grandes pasiones, sin negar -nada más lejos de la realidad ni de su verdadera intención- el valor de los tratamientos biológicos (psicofarmacoterapia, terapia electroconvulsivante, insulinoterapia u otros recursos al alcance del especialista).
Otra de las más notables contribuciones del profesor Acosta Nodal al desarrollo de la psiquiatría cubana e iberoamericana, y en particular a la taxonomía psiquiátrica, fue el hecho indiscutible de haber sido el principal artífice de los dos primeros Glosarios Cubanos (GC 1 y 2) a la Clasificación Internacional de Enfermedades Mentales (CIEM), y ya jubilado desde 1986, desempeñar la importante función de asesor en la confección del GC-3 y en el I Glosario Latinoamericano de Psiquiatría.
Ahora bien, el doctor Acosta Nodal no solo se consagró en cuerpo, mente y alma al ejercicio de la psiquiatría, a la enseñanza de dicha especialidad y a la formación integral de centenares de especialistas en esa rama de las ciencias biomédicas, sino también incursionó -como un psicoanalista de su estatura científico-cultural podía hacerlo- en el periodismo científico-literario en la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana (versión impresa), así como en otros medios especializados de prensa (cubanos y foráneos), y fue autor principal o coautor de varios textos dedicados a la docencia superior (pre y postgrado) en las universidades de Ciencias Médicas de la mayor de las Antillas. 
En 1989, el director artístico y los actores y actrices que hace más de 20 años componían el elenco de la compañía teatral “Rita Montaner” me pidieron que les hablara del psicoanálisis ortodoxo para facilitarles la labor relacionada con el montaje psicológico y espiritual de los personajes que debían representar en el seno de la obra “Arriba, Corazón”, del laureado dramaturgo argentino, Osvaldo Dragum (fallecido).
Una vez seleccionados los esenciales mínimos indispensables que sobre esa materia debía transmitirles a los miembros de dicho colectivo artístico, le llevé el manuscrito a mi venerado maestro, quien me dijo: “todo lo que vas a decir está muy bien escogido, porque es el ABC del método psicoanalítico ortodoxo aplicado al quehacer artístico […], pero debes utilizar un lenguaje que esté al alcance de ellos, porque, de lo contrario, los actores y tú perderán el tiempo”.
Así era el profesor Acosta Nodal: directo, sin rodeos inútiles ni frases huecas, pero sus dardos -siempre bien dirigidos- iban al centro mismo de la diana. Mi humilde intervención fue grabada por el director artístico de esa puesta en escena y le obsequié el casete para que la oyera y me diera su opinión al respecto. Cuando la escuchó, sólo me comentó: “seguiste al pie de la letra mis recomendaciones; por lo tanto, estoy muy orgulloso de ti”. 
Tuve la suerte de participar activamente en casi todos los talleres que sobre psicoanálisis ortodoxo organizó el doctor Acosta Nodal en el hospital universitario “Gral. Calixto García”, en el hospital de día del hospital docente “Cdte. Manuel Fajardo” y en los salones del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), en la capital cubana; y en una de esas inolvidables sesiones -donde presentaba casos clínicos para que los asistentes hicieran las interpretaciones psicodinámicas pertinentes- tuvo la deferencia, que siempre le agradeceré, de pedirme que fuera el coordinador de un equipo de trabajo, integrado por psiquiatras y psicólogos del HPH que mostraran interés por el psicoanálisis, y que tuvo por sede -durante un breve lapso- el salón de actos del Dpto. de Tratamientos Especializados (DTE), dependencia de nuestro centro asistencial.
El profesor Acosta Nodal era Miembro de Honor de la Sociedad Cubana de Psiquiatría, de la Sociedad Internacional de Psicoanálisis, con sede en Viena, Austria, la cuna de Sigmund Freud, y de otras sociedades científicas nacionales y extranjeras, a las que honrara con su membresía.  
 No creo necesario expresar aquí cuánta tristeza originó en mi alma (adolorida y lastimada por tantas pérdidas irreparables), la infausta noticia relacionada con el lamentable deceso el 26 de marzo de 2010 del profesor, doctor Carlos Acosta Nodal, psicoanalista ortodoxo de pura cepa, que vivía, amaba, soñaba y creaba -no obstante su avanzada edad- en la patria de Varela, Martí y Fidel.
¡En paz descanse, maestro, porque ya usted cumplió -con creces- la obra de la vida!   

 

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