Sumario, Siguiente

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2005;2(3)

PANORÁMICA DEL ENVEJECIMIENTO EN CUBA

Daylanis V. Figueroa Verdecia, 1 María del Rosario Abreu Vázquez, 2 Mayra Villafranca Cubela 3 y Eliécer A. Figueroa Verdecia 4

RESUMEN

Con el objetivo de exponer la situación del envejecimiento en Cuba, el presente trabajo aborda las tendencias de salud en la población adulta mayor. Se explican brevemente los principales programas y subprogramas que se han desarrollado para la atención en la ancianidad en el sistema de salud cubano.

Palabras clave: adulto mayor, envejecimiento.

INTRODUCCIÓN

El pasado siglo se caracterizó por un acelerado crecimiento de la población mundial y por el inicio de su envejecimiento, fenómeno que ha llamado a nuestra puerta para exigir una respuesta inmediata por parte de la sociedad por constituir un desafío que debemos enfrentar en los próximos años.

En términos de millones de habitantes, para 1995 la población mundial se estimaba en 5 716,4 y para el 2025 se proyecta en 8 249,3. Según una variante de proyección de Naciones Unidas, 1991, para el 2025 se avizora que el 28,6% de la población de 60 años y más se concentre en los países más desarrollados mientras que a los menos industrializados les corresponderá el 71,4 %, situación que conlleva a reorganizar sus políticas sociales y de salud si pretenden ofrecer una solución decorosa al problema. 1-2

El pronóstico se torna sombrío para los países menos desarrollados dada la crisis que enfrentan como consecuencia del injusto orden económico internacional. Otro elemento que se debe considerar, es que el descenso de la fecundidad ha ocurrido en estos países tardíamente con respecto a los mal llamados del primer mundo, quienes comenzaron desde fines del siglo XIX y, por lo tanto, el proceso se ha sucedido con más lentitud.

Cuba no muestra una situación muy diferente a la del resto de los países cuando se estudia la evolución de la estructura por edades de su población. La estructura porcentual de la población cubana se ha modificado sustancialmente en los últimos años y ha de acentuarse en el futuro cuando arriben a la ancianidad los que hoy viven la tercera y cuarta décadas de la vida y constituyen el porcentaje más alto de población.

Teniendo en cuenta los criterios expuestos anteriormente la revisión que presentamos tiene como objetivo exponer de las tendencias de población del envejecimiento del adulto mayor en la actualidad y explicar brevemente las particularidades del envejecimiento en Cuba.

DESARROLLO

Tendencias de población del envejecimiento del adulto mayor en la actualidad.

Los mayores montos de población se han ido desplazando cada vez más hacia los grupos de edades centrales de la vida (15-39 y 40-59 años). Si consideramos unir ambos grupos encontramos que en 1970 el segmento poblacional de 15-59 años concentraba el 52,5 % de la población y en 1998 el 64,5 %, resultando oportuno señalar que el grupo de 15-39 años absorbía a más del doble de los efectivos que el de 40-59 años en 1970.

Esta relación tiende a disminuir y para el 2010 se aprecia una diferencia de un 5,4 % entre el porcentaje de población que representan ambos grupos. Se demuestra así el camino hacia el envejecimiento de un grupo poblacional que aún transita por los mejores años de su vida, no se detiene a pensar por un instante que en un futuro mediato sus capacidades comenzarán a limitarse y por lo tanto deberá adaptarse a vivir de otra manera sin renunciar a la satisfacción de sus necesidades básicas.

Con frecuencia los demógrafos presentan un grupo de indicadores clásicos que demuestran la tendencia de la población al envejecimiento porque relacionan a la población de 60 años y más con la población total (Viejo/Persona, V/P), con los jóvenes (Viejo/Joven, V/J), y con los adultos comprendidos entre 15 y 59 años (Viejo/Adulto, V/A).

Como se puede esperar la proporción de personas que llegan y sobrepasan los 60 años alcanza cada vez más importancia con respecto al resto de los grupos poblacionales. En 1970 por cada 100 jóvenes (personas entre 0 y 14 años) se encontraban 24.,3 ancianos. 3

Avanzada la década de los 90, en 1996 se confirmó que el número de jóvenes disminuye a la vez que aumenta el de las personas de 60 años y más (por cada 100 jóvenes, 58,5 ancianos) y para el 2010 el indicador debe alcanzar los 93,4 ancianos por cada 100 personas entre 0 y 14 años. 4

La proporción de población de 60 años y más respecto a la población total (V/P) también muestra un incremento para el período seleccionado. El resultado es similar para el indicador V/A, confirmando que el proceso de envejecimiento de la población cubana se profundiza. El envejecimiento de la población es el resultado fundamental de la evolución de la fecundidad y la mortalidad. 5

Los nacimientos constituyen uno de los sucesos demográficos más importantes. Si lo expresamos en función de la fecundidad y específicamente de la tasa global de fecundidad, o sea, en términos de cuántos hijos están teniendo las mujeres en el momento del análisis encontramos, por ejemplo, que en 1980 una mujer tenía como promedio 1,67 hijos, ya a partir de ese año se observan variaciones en el indicador hasta que para el año 1993 desciende por debajo de 1,50 hijos por mujer. 4

En los últimos 20 años la mortalidad general de la población cubana ha seguido una ligera tendencia al aumento. En 1980 ocurrieron 5,7 defunciones por cada 1 000 habitantes, cifra que ascendió a 6,8 y 7,1 en 1990 y 2001 respectivamente. 4,5

Como reflejan los bajos niveles de mortalidad en el país la esperanza de vida al nacimiento se ha situado por encima de los 70 años con una ligera tendencia creciente, aunque en particular en los períodos recientes se perfila una estabilización del indicador.

La ganancia en años de esperanza de vida se ha venido reduciendo como resultado de los altos índices alcanzados. El diferencial por sexo de la esperanza de vida (EV masc. - EV fem.) se ha mantenido en menos de 4 años; mientras que otros países con igual nivel del indicador presentan un diferencial de alrededor de 6 o 7 años. Estudios preliminares al respecto han indicado que al parecer la esperanza de vida de las mujeres cubanas resulta inferior a la alcanzada en otros países, lo que provoca que el diferencial se mantenga por debajo del contexto internacional.

Para el caso de las edades avanzadas se observa una estabilización de la esperanza de vida (prácticamente se ha mantenido constante). Se debe destacar que en el caso del sexo masculino (entre 60 y 79 años) se presenta una reducción en el valor del indicador como resultado de la sobremortalidad masculina presente en estas edades. Dentro del proceso de transición demográfica, en el país se ha operado el proceso de transición epidemiológica. Es decir, el peso fundamental de los riesgos de muerte ha pasado desde las primeras a las etapas finales de la vida, o sea, en un desplazamiento de las enfermedades infecciosas vinculadas a carencias primarias hacia enfermedades crónicas degenerativas y los accidentes.

El envejecimiento en Cuba

En el caso de la transición cubana se han podido descubrir particularidades como la prevalencia de algunas enfermedades contagiosas. Por tanto, el programa de salud cubano no se basa solamente en evitar las muertes prematuras y aumentar la sobrevivencia sino además, en conservar la salud y restablecer las capacidades físicas y mentales durante un ciclo de vida cada vez más largo. 3

Así, en febrero de 1992 ve la luz el documento conocido como Objetivos, propósitos y directrices para incrementar la salud de la población cubana 1992-2000 cuyo primer objetivo hace referencia a la disminución de la mortalidad y morbilidad de las enfermedades no transmisibles y otros daños a la salud, que constituyen las principales causas de morbilidad y muerte en el adulto.

Resulta importante señalar que las estadísticas de mortalidad revelan la causa que ocasionó la muerte. Sin embargo en los ancianos se llega al estadio final de la vida presentando enfermedades que si bien no constituyen la causa directa, sí pueden ocasionar desórdenes en varios órganos y sistemas, y que a su vez pueden tener variadas causas, siendo la pérdida de la independencia el resultado común en muchos de estos trastornos de salud. 6

En la actualidad la información disponible sobre mortalidad no resulta toda lo explícita que deseáramos porque el enfoque para la atención al adulto mayor se ha modificado en la medida en que se incrementa la proporción de los que, habiendo llegado a los 60, sobrepasan los 75. Así, por la tendencia a desarrollar discapacidad a medida que avanza la edad debe considerarse con especial atención el desenvolvimiento de los ancianos que se encuentran en el grupo de 75 a 89 años y los de más de 90 (longevos).

No obstante, la información sobre mortalidad es esencial para el desarrollo de políticas de salud nacional e internacional, la prevención y control de enfermedades y lesiones.

El comportamiento de la mortalidad por edades en la población anciana debe alertarnos porque se conoce que después de la séptima década de la vida se incrementa en una proporción importante la discapacidad con la consiguiente sobrecarga económica para la sociedad, lo que implica destinar recursos y habilitar servicios para la atención diferenciada a estas personas.

El envejecimiento de la población cubana se muestra con cierta homogeneidad a lo largo de todo el territorio nacional aunque al observar los principales indicadores demográficos se puede constatar que las provincias más envejecidas se concentran en las regiones occidental y central del país debido a que, históricamente, han contado con un nivel de desarrollo económico y social superior. 5

En el año 2001 el 17,4 % de la población de Villa Clara rebasaba los 60 años, seguida por Ciudad de La Habana con 17,1 %; se mantenía como territorio más joven la Isla de la Juventud con el 8,7 % de población anciana respecto a la totalidad. En los próximos años, con el arribo a los 60 de las personas que hoy transitan por las edades centrales de la vida, nos veremos obligados a pensar en alternativas para alargar la edad laboral mientras las personas muestren capacidad para continuar aportando su experiencia al desarrollo social porque inevitablemente la estructura poblacional actual nos lleva a un decrecimiento en la proporción de los que están en edad laboral respecto a los que no lo están, considerando los 60 años como el límite superior de la edad laboral. 4

Cada vez saldrán más personas del grupo mientras que las entradas se verán reducidas como consecuencia de la disminución de la fecundidad.

Las consecuencias del envejecimiento también se relacionan con cambios en el estado de salud de la población, que influyen decisivamente sobre los procesos de salud, morbilidad y mortalidad de la población, esto plantea un cambio en las estrategias de la organización de los servicios de salud a los diferentes niveles de atención para dar respuesta al fenómeno.

Si los hombres mueren a menor edad que las mujeres, la fecundidad es baja y las familias pequeñas; una de las consecuencias más preocupantes del envejecimiento recae sobre la familia al aumentar el número de ancianos solos y unido a esto la mayor presencia de ancianas. Se requiere, en este caso, una mayor atención de la seguridad social y de la comunidad.

Actualidad del sistema y servicios de salud para la atención al adulto mayor

En 1984 la Comisión de Salud, Medio Ambiente y Servicios Comunales de la Asamblea Nacional del Poder Popular en colaboración con las comisiones de Trabajo y Seguridad Social, de Construcción y de Vivienda realizó un estudio sobre la "atención institucional al anciano" donde se caracterizó la situación de la atención médica a los ancianos y la utilización de capacidades en Hogares de Ancianos y Casas de Abuelos.

Además se diseñó y ejecutó una encuesta sobre el modo de vida de los ancianos cuyos resultados evidenciaron la necesidad de investigar la demanda de servicios de atención al anciano. En el VI Período de Sesiones de la Asamblea Nacional se aprueba el informe presentado por la comisión que incluye un grupo de recomendaciones que sientan las bases para lo que luego se convertiría en el Programa de Atención al Adulto Mayor.

A partir de 1988 el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social desarrolló el Programa de Atención al Anciano Solo en su Domicilio. La inserción del médico de la familia permitió extender las acciones de atención al adulto mayor al nivel comunitario con el consiguiente beneficio que esto implica. Además, el desarrollo de la especialidad de Geronto-Geriatría elevó la calidad de la atención médica; lo cual se ha perfeccionado con la fundación en 1992 del Centro Iberoamericano de Atención a la Tercera Edad.

Dado que el envejecimiento de la población es un fenómeno progresivo e irreversible los programas y servicios existentes no cubrían las necesidades de las personas de 60 años y más, por lo que en 1997 sale como propuesta el Programa de Atención Integral al Adulto Mayor que tiene como propósito producir un cambio en la calidad de vida del anciano cubano actual y de preparar y probar nuevas estrategias que permitan enfrentar los cambios demográficos futuros.

Para su implementación y desarrollo se concibió en tres subprogramas:

  1. Subprograma de atención comunitaria al adulto mayor.
  2. Subprograma de atención al adulto mayor en instituciones.
  3. Subprograma de atención al adulto mayor en hospitales
Subprograma de atención comunitaria al adulto mayor

Este subprograma constituye la célula básica en la atención al adulto mayor porque aglutina a la familia y a la comunidad en su trabajo cuyo protagonista es el anciano. La atención al anciano está encaminada esencialmente a:

  1. Dispensarizar a toda la población mayor de 60 años, e incluso realizar una evaluación funcional (expresión máxima de salud en el adulto mayor).
  2. Promover cambios en estilos de vida, hábitos y costumbres que favorezcan la salud.
  3. Prevenir y retardar la aparición de enfermedades y discapacidades.
  4. Garantizar la atención integral, progresiva, oportuna y eficiente a este grupo.
  5. Garantizar la rehabilitación de los adultos mayores a través de la rehabilitación de base comunitaria.

Para brindar atención a los ancianos en su medio ambiente se desarrollan y fortalecen un conjunto de servicios de salud y sociales que ya ponen en evidencia sus bondades:

  1. Equipos multidisciplinarios de atención gerontológica (EMAGs): Servicio de salud destinado al pesquisaje de condiciones o enfermedades que pueden reducir la capacidad del anciano de valerse por sí mismo. Están conformados por un especialista en Medicina General Integral, una enfermera, un psicólogo y la trabajadora social. Brindan su servicio a todos los ancianos que viven en su radio de acción.
  2. Casas de abuelos: Servicio social que asume el cuidado de los ancianos durante 8-10 horas diarias y constituye un buen vehículo de estimulación y socialización para el anciano. Asumen el cuidado de los ancianos que han perdido la capacidad de realizar actividades instrumentadas (por ejemplo: contar dinero, encender el fogón, apagar las luces). Es un servicio que se ofrece a todos los ancianos pero enfatizando en los de 75 años y más porque es a partir de esta edad cuando con mayor frecuencia se presenta este fenómeno.
  3. Círculos de abuelos: Son agrupaciones de carácter informal en la comunidad que promueven la participación del anciano de modo activo y espontáneo en actividades de prevención de salud. Están destinados a brindar servicio a los ancianos sin impedimento físico, mental o sensorial porque las actividades que desarrollan se relacionan con la práctica de ejercicios físicos y actividades recreativas fundamentalmente. Se desarrollan bajo la dirección del médico y la enfermera de la familia con la participación de un licenciado en Cultura Física y Deportes.
  4. Ayuda domiciliaria: Servicio social que incluye los servicios de lavado de ropa y limpieza del hogar a ancianos que viven solos. En casos en que los beneficiados presenten una situación económica precaria se asocia a prestaciones materiales (ayuda económica). El lavado de ropa se realiza generalmente en tintorerías aunque, en ocasiones personas de la comunidad asumen la realización de la actividad.
  5. Alimentación: Servicio social que tiene como objetivo cubrir, a bajo costo, la alimentación de los ancianos que viven solos. En caso de ser necesario se asocia al servicio de ayuda económica. Lo asumen, de forma general, los comedores obreros con sus propios recursos.
  6. Reparación de viviendas: Servicio social destinado a mejorar, con escasos recursos materiales, las condiciones habitacionales de los ancianos que no pueden asumir la responsabilidad de reparar su vivienda. Generalmente se brinda a ancianos solos o a los que, aún teniendo familia cuentan con una situación económica desventajosa. El servicio lo asume el Poder Popular local con el apoyo de las empresas enclavadas en el área y la comunidad en su conjunto. La clave del éxito del Subprograma de atención comunitaria al adulto mayor radica en el trabajo multidisciplinario e intersectorial.
Subprograma de atención al adulto mayor en instituciones

Este subprograma se propone realizar acciones de promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación en los ancianos cuya única alternativa es permanecer en una institución, pero con el apoyo de la familia, la comunidad y las organizaciones políticas y de masas, contribuyendo así a elevar su calidad de vida.

Subprograma de atención hospitalaria al adulto mayor

Aunque la mejor alternativa para la atención a los ancianos es la que se desarrolla en la comunidad, en ocasiones resulta estrictamente necesario acudir a la hospitalización, sobre todo cuando un tercio de la población anciana sobrepasa los 75 años con el consiguiente deterioro de las funciones biológicas, psicológicas y de adaptación al medio social directamente proporcionales al incremento de la edad.

El Programa pretende enlazar la atención hospitalaria con la comunitaria en aras de mantener internado al anciano durante el tiempo estrictamente necesario y reincorporarlo tempranamente a su medio, desarrollando en ambos niveles de atención labores de promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación.

CONCLUSIONES

El Sistema de Información Estadística (SIE) que ofrece salida al Programa Integral de Atención al Adulto Mayor está aún en período de consolidación. No obstante, la información que ofrece resulta en extremo útil cuando pretendemos abordar el estado de los servicios que incluye dicho programa.

El sustrato del flujo de la información estadística recae en la Atención Primaria de Salud (APS). En las áreas de salud se consolida toda la información proveniente de las actividades del programa en el radio de acción de cada Consultorio del Médico de la Familia. Los Hogares de Ancianos también envían su información estadística al área de salud donde se encuentran enclavados. De la seriedad del trabajo aquí depende la calidad de la información en los niveles sucesivos.

 

PANORAMIC OF AGING IN CUBA

SUMMARY

This reviewing work deals with health trends in elderly population, aiming to approach the process of aging in Cuba . The main programs and subprograms that have been developed for old age care in Cuba health system are explained briefly.

Key words: elderly, aging.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Simón García T. Impacto de la Cátedra del Adulto Mayor. Conferencia, I Taller Internacional Comunidades en la prevención del VIH/SIDA. Santa Clara, Villa Clara. Cuba. Abril; 2005.

  2. Ministerio de Educación Superior: Funcionamiento de las Cátedras del Adulto Mayor. Regulaciones. La Habana. Cuba. 2004.

  3. Álvarez Sintes R. Prevención en el Adulto Mayor. En: Francisco Mucientes H., Gabriela Santibáñez S., Temas de Medicina General Integral (Vol.1). Ciudad de La Habana: Editorial Ciencias Médicas; 2001.p.171.

  4. Cáceres ME. Indicadores demográficos y de salud. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas. La Habana; 1996.

  5. CEDEM. El envejecimiento poblacional en Cuba. Apuntes para su estudio. La Habana; 1996.

  6. Pereira J. Fundamentos, conceptos y objetivos de los estudios de carga de enfermedad. Montenvideo: Editorial: Kairus; 2000.p.5-32.

_____________________________________________________

1 Doctora en Ciencias Psicológicas. Profesora Auxiliar. Universidad Central “Marta Abreu”. Las Villas.

2 Especialista de I Grado en Bioestadística. Profesora Asistente. Dirección Nacional de Estadística. MINSAP.

3 Licenciada en Psicología. Profesora Asistente. Hospital “Ramón González Coro”. Ciudad de La Habana.

4 Especialista de I Grado en Neurocirugía. Profesor Auxiliar. Hospital Clinicoquirúrgico “Arnaldo Milián Castro”. Santa Clara. Villa Clara.

Sumario, Siguiente