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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2006;3(3)

 

LAS MANCHAS DE TINTA

Mirian González Llaneza 1

RESUMEN

El objetivo del artículo es comentar el origen del uso de las manchas de tinta como prueba psicológica, y la variedad de pruebas que utilizan las manchas como medio de estudio en el campo de la Psicología , antes y después de las famosas 10 láminas del test de Rorschach.

Palabras clave: técnicas proyectivas, test de Rorschach.

INTRODUCCIÓN

Las manchas de tinta han constituido un fascinante mundo de investigación para muchos profesionales –pintores, literatos, médicos, psicólogos, psiquiatras– y hasta el hombre común contempla los borrones de tinta como algo que encierra el misterio de lo desconocido. En este material se narra algo de la historia del uso de las manchas, así como las personalidades que han estudiado las formas ambiguas que surgen al plegar un papel que contiene unas gotas de tinta. En lo fundamental se hace referencia a su uso en el campo de la psicología, los diversos tests psicológicos que utilizan las manchas como estímulo –lo que no se reduce solo al test de Rorschach– y los fundamentos comunes a todas ellas. Para concluir, exponemos la vigencia de este tipo de prueba y los alcances que su investigación propone. Esta revisión tiene como objetivo informar y orientar a todos los que trabajan con técnicas que integran las manchas de tinta, y motivar a continuar en el conocimiento del tema a todos aquellos interesados en él.

DESARROLLO

Muchos lectores al leer el título seguramente piensan en las famosas 10 láminas del psicodiagnóstico de Rorschach. Queremos recordar que si bien estas son las más populares (P) y originales (O+), no es el único método que utiliza las manchas de tinta.

El uso de las manchas como método de estudio, hasta donde conocemos, se remonta a los tiempos de Botticelli (1445-1510), del cual toma la idea Leonardo Da Vinci quien indica a los artistas, en su "Libro de Pintura" publicado en 1882, la conveniencia de dejarse inspirar por la contemplación de las manchas de origen accidental, tales como las que se producen en las paredes y otros lugares, pues ellas estimulan a producir diversas ideas que enriquecen el quehacer artístico. 1

La importancia de las asociaciones que se pueden realizar al contemplar formas ambiguas también resultó fuente de inspiración para Shakespeare (1601), cuando puso en boca de Hamlet, al fingirse este loco, diversas asociaciones al observar la formación de una nube, manifestando a través de este recurso aspectos importantes de la personalidad del personaje. 2

El primer trabajo de manchas de tinta, conocido con corte psicológico, se debe al médico y poeta alemán Justinus Kerner (1857). Kerner, quien sufría una depresión endógena, escribe 39 versos, expresando sombrías fantasías, basadas en manchas de tinta, producidas al azar. 1 Kerner no tuvo conciencia del valor que encerraban esas figuras ambiguas y que su creación poética sería recordada entre los antecedentes de los estudios de la personalidad mediante el uso de manchas de tinta.

En 1895, el psicólogo francés, Alfred Binet (1857-1911) por primera vez emplea las manchas de tinta como test psicológico, utilizándolas como prueba de estudio de la imaginación. 1

El psicólogo inglés F.G. Bartlett, en 1910, publica un trabajo en que por primera vez se introduce el color en el método de las manchas. Whipple, en igual fecha en Norte América, publica una serie estandarizada de manchas. Al mismo tiempo, el ruso Theodor Rybakoff publica en Moscú un “Atlas para la investigación psicológico-experimental de la personalidad” que consiste en 8 manchas de tinta para la exploración de la fantasía. 1 Como se aprecia, el interés en el uso de las manchas de tinta, entre los psicólogos, va creciendo y cada vez aparecen más trabajos utilizando este recurso.

Según se recoge en la literatura, aunque Rorschach empieza sus primeras investigaciones en 1911, o sea después de Whipple y Rybakoff, no tenía conocimiento de los trabajos realizados por estos. 3

A diferencia de sus predecesores, el método que Rorschach presenta, no intenta el examen de la fantasía, sino estudiar la percepción y la apercepción. Considera que a través de las respuestas a las manchas se pueden revelar aspectos básicos de la personalidad de un sujeto, y que por supuesto en tal experiencia se pone de manifiesto la capacidad imaginativa de las personas, pero valora que a los objetivos de la prueba los resultados serían comparables entre personas de mayor fantasía y aquellas que poseen una pobre imaginación. 4 Esta comparación es posible por el sistema de clasificación de las respuestas que propone Rorschach.

En el otoño de 1921, Hermann Rorschach publica los resultados alcanzados en su experimentación, en un trabajo monográfico que titula "Psicodiagnóstico" y como subtítulo “Una prueba basada en la percepción". Fernández-Ballestero 5 considera que en esa fecha nacen las técnicas proyectivas como método para el estudio de la personalidad, no obstante, tuvo que transcurrir casi dos décadas después de la publicación del Rorschach, para que a las técnicas que trabajan con estímulos ambiguos se les considere como técnicas proyectivas, ellas queda registrado el test de Rorschach.

Coincide con la aparición de esta nueva prueba, el deceso de su creador. Hermann Rorschach fallece meses después, el 2 de abril de 1922, cuando solo contaba 37 años de edad, a consecuencia de una fatal apendicitis. No pudo disfrutar en vida la repercusión que el método creado por él tendría en el mundo, aunque su obra lo ha perpetuado, no solo por llevar su nombre sino por la vigencia del uso de la prueba, tanto en la investigación como en la práctica.

Según Ellenberger, historiador de Hermann Rorschach, la esencia del concepto psicológico en que se basa el psicodiagnóstico nace en un sueño que el propio Rorschach relata en su tesis doctoral. En ella explica como siendo estudiante asistió por primera vez a una autopsia, interesándose especialmente en la disección del cerebro. Este era seccionado en cortes transversales, y su visión indujo al joven Rorschach a ”…toda suerte de reflexiones acerca de la localización, división del alma y otras por el estilo”. A la noche siguiente tuvo un sueño “…en el que sentí como mi propio cerebro iba separándose de la masa de los hemisferios, e iba cayendo hacia delante exactamente igual que durante la autopsia. Estas sensaciones corporales (no puedo designarlo de un modo más preciso) fueron muy claras, y la imagen que mi memoria conserva de este sueño, es aún hoy bastante viva, ya que posee todavía, si bien debilitadas, aquel claro aspecto sensorial propia de las sensaciones vívidas”. 6

Destaca este autor como Rorschach no se interesa en el análisis psicoanalítico de su sueño. No intenta analizar el contenido latente o manifiesto, sino esclarecer sus mecanismos. Y así comienza a preguntarse: “¿Cómo son posibles en el sueño percepciones de hechos fisiológicos?” “¿Cómo una serie de imágenes ópticas pueden traducirse en imágenes cenestésicas y ser revivenciadas?”

Indudablemente que la revelación de este sueño en su tesis doctoral señala un comienzo en la gestación de las ideas que dieron lugar a su trabajo de experimentación con manchas de tinta, hasta seleccionar las 10 láminas actualmente utilizadas.

Pero los orígenes de este método hay que buscarlos mucho más atrás. De niño jugaba con las pinturas de su padre, pintor-decorador, gustaba de verter tinta sobre hojas de papel y doblarlas a la mitad produciendo manchas más o menos simétricas, lo que le valió el nombre de Klex entre sus compañeros de estudio. Klex significa en alemán, mancha de tinta. De alguna forma esto marcó la conciencia del joven Rorschach, y más tarde a través de un sueño encuentra el complemento que necesita para realizar su trabajo de investigación en el que utiliza su juego preferido de la infancia. Mediante este método intentaba dar respuesta a sus preguntas.

Posteriores a la desaparición física de Rorschach aparecen otros tests de manchas de tinta que se podrían clasificar en varios grupos, según Javier Rodríguez Escobar, 7 (Director de la Escuela Andaluza de Rorschach), estos son:

De este grupo de pruebas, cabe destacar por su mayor frecuencia de utilización, las siguientes:

1) El test Z de Zulliger. Data de 1948. y su finalidad es, ante todo, de sondeo; permite destacar cierta estructura de personalidad y evaluar rápidamente los rasgos anormales de los sujetos y diferenciarlos de los sanos. Consta de tres láminas con diversas imágenes no estructuradas y de varios colores. Después del Rorschach esta es la prueba de manchas más conocida en nuestro país.

2) El test de Holtzman. Técnica que surge en 1958. Consta de dos formas paralelas, A y B y dos láminas de entrenamiento para cada forma. Surge en un intento de eliminar las principales deficiencias del Rorschach. Sin embargo las nuevas variaciones determinaron que se le considerase como una nueva prueba. Sus ventajas con respecto al Rorschach, según Seiscedos (1982), citado por Javier Escobar, son:

A pesar de estas ventajas, el test de Holtzman no ha logrado el nivel de uso que alcanza el Rorschach entre los profesionales. En opinión de J. Escobar 7 esto es debido a que cuando se intenta realizar una rígida sistematización, se vulneran los principios fundamentales del método de Rorschach, obligando al examinador a ignorar ciertos matices y facetas individuales del test, que pierde, por tanto, el poder discriminatorio en el diagnóstico y la capacidad de explorar en profundidad la personalidad.

3) El test de Behn-Rorschach (Bero). Esta prueba fue desarrollada por Behn-Eschenbur con la ayuda de Rorschach. Su creación se llevó a cabo por necesidad, ya que se hizo debido al retraso que sufrían las láminas originales de Rorschach cuando se estaban imprimiendo. Se concibió como forma paralela y como tal se ha utilizado por mucho tiempo. Actualmente ha caído en desuso, debido fundamentalmente a que está comprobado que no se trata de ningún tipo de prueba paralela.

Cada uno de estos tests de manchas tiene su propia consigna y tienen en común la tarea que debe realizar el sujeto; la tarea consiste en interpretar la mancha atribuyéndole un significado; este trabajo de estructurar el estímulo ambiguo de la mancha ha dado lugar a que estas técnicas se agrupen bajo el calificativo de técnicas proyectivas estructurales. Todas estas técnicas tienen en su base el principio de la proyección; es decir el modo en que el individuo perciba y estructure la tarea que le plantea la prueba, ofrece información valiosa acerca de aspectos fundamentales de su personalidad. El test de Rorschach tiene implícito el principio de la proyección, pero sería muy simplista etiquetar el Rorschach como prueba proyectiva, 8 actualmente, y después de los trabajos de Exner y su colectivo, algunos autores denominan al Rorschach con el nombre de prueba especial ; 9 tal calificativo debe ser momentáneo, dispuesto para salvar la situación de diferenciar el Rorschach de las demás técnicas proyectivas. Esta situación aparece como resultado de las investigaciones realizadas por John Exner y un grupo de colegas, las que dieron lugar a una nueva metodología, el sistema comprehensivo, para trabajar todo el proceso del Rorschach desde la aplicación hasta la fase interpretativa contando con garantías psicométricas probadas 10 mediante procedimientos estandarizados, concordancia entre los codificadores, fiabilidad, datos normativos y validez lo que permite obtener gran riqueza de información sobre las características de una persona; de esta forma el test de Rorschach alcanza la categoría de psicométrico.

Este tipo de prueba creada con manchas, igual que ha ocurrido con todas las técnicas proyectivas, ha sido seriamente criticada tanto por su pobre anclaje teórico, como por lo vulnerables que resultan las condiciones de aplicación y a la subjetividad del interprete; lo cual las hace poco fiables y carentes de datos normativos para contrastar los resultados de cada sujeto con su grupo de pertenencia; solo el Rorschach con el sistema comprehensivo de Exner ha podido soslayar estas criticas, sin estar exento de ellas.

No obstante, las técnicas proyectivas continúan siendo utilizadas; es indudable que ellas aportan una rica variedad de matices cualitativos acerca de la persona, que no se obtienen con otras pruebas psicológicas para el estudio de la personalidad; esta condición deja abierta la posibilidad para continuar la investigación de comportamientos más complejos, que no son factibles de medir con los instrumentos de medida actuales, y están en espera de que en el futuro aparezcan modelos conceptuales que permitan superar los inconvenientes actuales.

En lo que a pruebas de manchas de tinta se refiere se cuenta con dos de ellas que resultan las más utilizadas y que prometen un buen pronóstico: el Rorschach y el test Z de Zulliger. Acerca del uso del test Z, comenta el doctor Peralta, director de los archivos americanos de Rorschach, 11 “…se le tiene por nada más que una insignificante técnica abreviada, superficial pero válida, a elegir en determinadas circunstancias para meros sondeos previos a un estudio más profundo…” y expone su criterio sobre la utilidad de este test, cuando expresa “…es un práctico recurso auxiliar permanentemente disponible para hacer avanzar significativamente tanto la teoría como las aplicaciones del método inventado por H. Rorschach hacia superiores etapas científicas” y alerta que se le utiliza poco para este objetivo, terreno en el cual promete, el test Z, sus mejores contribuciones.

Es interesante la distinción que este mismo autor realiza sobre las pruebas de manchas de tinta que surgen posteriormente a las 10 clásicas láminas del test de Rorschach. La clasificación es la siguiente:

  1. Láminas alternativas: son aquellas que pretenden, según sus creadores, sustituir las 10 láminas del Rorschach, como es el caso del test de Holtzman anteriormente comentado.
  2. Láminas paralelas: Estas, como el BeRo (en cuya elaboración participó el propio H. Rorschach) solo intentan constituirse como paralelas a las originales.
  3. Láminas complementarias: estas parten de principios rorschachianos y son elaboradas teniendo en cuenta aplicaciones específicas, generalmente hacia la investigación, que ayuden a explorar o aclarar áreas particulares del método, a esta clase pertenece el test Z de Zulliger.

La continua utilización de las pruebas de manchas de tinta, ha permitido su decantación a favor de la que ha probado mayor valor, coincidiendo con el psicodiagnóstico de Rorschach. Según Fernández-Ballestero es de las más usadas en España y los Estados Unidos de Norteamérica. 5 Exner cita el estudio realizado en 1984 por Larsen y Matarazzo donde se comprobó que el Rorschach ocupaba el cuarto puesto entre las treinta pruebas más utilizadas. 8

Ciertamente, el método Rorschach ha resistido los avatares del tiempo y ello solo es posible porque ha demostrado su validez. El método permite una descripción de la personalidad en la que se ponen de manifiesto los aspectos estructurales de la organización interna de la persona que se mantienen estables a lo largo del tiempo, señalando, además, aquellas variables que están en correspondencia con los cambios situacionales que ocurren en todo ser humano y que pautan el aspecto dinámico de la personalidad. Este valor práctico le da al test presencia actual como método de estudio y son miles las investigaciones que son llevadas a cabo con las 10 láminas de manchas de tinta conocidas con el nombre de psicodiagnóstico de Rorschach.

THE INK SPOTS

ABSTRACT

The objective of this article is to comment the origin of the use of the inky spots as a psychological test and the variety of test that use these spots as a means of analysis in Psychology, before and after the 10 famous pictures of the Rorschach test.

Key words: projective technique, Rorschach test.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Bohm E. Manual de diagnóstico de Rorschach. Madrid: Editorial Morata; 1958.

  2. Freedman AM, Kaplan HI, Sadock BJ. Tratado de Psiquiatría. Tomo II. 2da. Ed. Edición Revolucionaria; 1982.

  3. Klopfer B, Davidson H. Técnica de Rorschach. La Habana : Editorial Revolucionaria; 1979.

  4. Rorschach H. Psicodiagnóstico. La Habana : Editorial Revolucionaria; 1964.

  5. Fernández-Ballestero R. Introducción a la evaluación psicológica. España: Pirámide; 1992.

  6. Pérez Milán JM. El Rorschach en la psicopatología actual. Tomo I. España: Editorial Paidos; 1985.

  7. Escobar J. Sistema de Exner. En: Programa de Seminarios por Internet. Disponible en: www.psiconet.com/seminarios/exner . Consultado en mayo 1999

  8. Exner JE. El Rorschach. Un sistema comprehensivo. Madrid : Editorial Psimática; 1994.

  9. Exner JE, Sendín C. Manual de interpretación del Rorschach para el sistema comprehensivo. 2da. ed. Madrid: Editorial Psimática; 1998.

  10. Weiner IB. La psicología científica y el test de Rorschach. Rev The Clinical Psychologist. 2002.

  11. Peralta A. Papel capital de la técnica de Zulliger en el futuro progreso del Rorschach. En XIV Congreso Rorschach Internacional. Lisboa: 1993. Disponible en: www.Szondiforum.com. Consultado en mayo del 2004.

 

1 M.Sc. Jefe del Departamento de Psicología. Hospital Universitario “Dr. Miguel Enríquez”.

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