Sumario, siguiente

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2007, 4(3)

 

ARTICULOS DE REVISION

EL ALCOHOL: LA DROGA BAJO PIEL DE CORDERO
Ricardo González Menéndez 1 y Gina Madelin Galán Beiro 2
 
RESUMEN

Se valoran los aspectos que pudieran explicar la subvaloración mundial del uso nocivo del alcohol, hasta la clarificación de su verdadero significado mediante la resolución 58.26 de la OMS. Se comentan algunas características del alcohol en comparación con otras drogas y los diferentes efectos sobre la salud, relacionados con su uso adecuado o embriagante. Se insiste en el nuevo concepto epidemiológico del trazado en J de los riesgos para la salud cuando se considera el uso cauteloso y  sin picos o bingos, con el modelo alimentario, y cuando el consumo asume las características opuestas. Se describen los complejos mecanismos que subyacen en la “paradoja francesa”, y la total inversión de los mismos cuando el consumo se hace  inadecuado. Finalmente se actualizan aspectos epidemiológicos de rango mundial, regional y nacional que constituyen argumentos de relevante significado para sustentar el criterio de que el alcohol, pese a ser destacado como la droga modelo y portera, y erigirse como el primer factor de riesgo para enfermar en el tercer mundo no islámico y el tercero en el mundo industrializado, es todavía subvalorado con relación a las drogas ilegales, acusándose regionalmente una actitud social de tolerancia incondicional. El trabajo termina con la interpretación de la metáfora implícita en su título, al destacar que debido el pasar socialmente inadvertido como droga peligrosa posibilita que se incrementen sus daños socio-económicos y etico-deontologico-humanísticos.

Palabras claves: alcohol, significación social y humanística.

Antecedentes.

Aun cuando  el  reconocimiento  de  los  efectos psicoactivos de la Amanita muscaria,   del opio, la cannabis sativa, la madrágora, y el beleño fueron muy posiblemente  identificados por el hombre primitivo desde su etapa de recolector-experimentador, mucho antes que su desarrollo cognitivo hiciera factible las inferencias que le permitieron  elaborar  bebidas fermentadas luego de percatarse del diferente efecto del agua acumulada en las raíces de un árbol, cuando en la misma hubiese caído accidentalmente uno de sus frutos,  y  pese a que por similares razones evolutivas  el primer grupo de substancias fuesen utilizadas con mayor antelación con fines enteógenos en forma individual por el shaman, y posteriormente como ofrenda a los dioses  en los banquetes sacramentales y otros rituales primitivos, la aparición de la alfarería en el neolítico, el fácil acceso  a la vid silvestre,  la alta reproducción de dicha planta, la inclusión del vino en las liturgias de religiones mas avanzadas, y el descubrimiento de la destilación, hicieron que el alcohol se erigiera como la pionera de las drogas de consumo social generalizado1 y llegara a  nuestros días, como la droga no nicotínica, de mayor consumo mundial, hasta el punto que su trascendencia  médico-social, familiar, económica, jurídica  y etico deontológico--humanística  resulta actualmente tan relevante como la asociada a la suma de todas las drogas ilegales conocidas hasta hoy.2

Los criterios actuales de los especialistas en el campo de las adicciones:

  1. Ubican al alcohol y al alcoholismo como la droga y drogadicción modelo y portera respectivamente.3
  2. Reconocen  que aun sin llegar a las categorías nosográficas de consumo dañino y síndrome de dependencia alcohólica, las conductas bajo la influencia alcohólica, denominadas por algunos “alcoholismo agudo”, determinan mas tragedias familiares, laborales y sociales que las inherentes al propio alcoholismo.2
  3. Destacan el sufrimiento de los millones de personas que en el rol de cónyuges, progenitores, hijos, hermanos o abuelos se afectan cotidianamente por las trágicas consecuencias del uso irresponsable del alcohol.4

Las apreciaciones comunitarias y como extensión de ellas, las de muchos decisores no médicos de políticas antialcohólicas, y hasta la valoración  de una alta proporción de médicos con dedicaciones ajenas a las adicciones, son diametralmente opuestas, pues sobrevaloran  el consumo de drogas ilegales--apreciación comprensible y socialmente útil--al tiempo que subvaloran el uso embriagante del alcohol actitud comprensible y culturalmente  determinada  en muchas latitudes, pero de efectos sociales catastróficos al  devenir permisividad incondicional y convertirse en factor etiopatogénico de primer rango en el mal uso, abuso y dependencia alcohólica. El propósito básico del presente trabajo es exponer algunos argumentos que posibiliten la correcta  valoración del uso irresponsable del alcohol en el mundo de hoy, mediante la invitación a reflexionar sobre los “pro” y los “contra” mas identificados en nuestros días.

Si bien es cierto:

  1. Que se trata de una sustancia de producción y consumo legal.
  2.  Enraizada en la cultura de muchas regiones  del mundo.
  3.  Con un relativo bajo poder adictógeno que afecta solamente al 10% de los consumidores.
  4. Que los problemas vinculados con su ingestión se instalan generalmente  luego de un largo período de latencia desde  el inicio del consumo.
  5. Que cuando se sigue el patrón alimentario de ingestión moderada y sin los excesos embriagantes en forma de picos o “bingos” semanales, consumo  típico de nuestra región latinoamericana, puede presentar algunos efectos positivos sobre la salud, sobre todo en su presentación como vino tinto.
  6. Que la ciencia ha identificado los mecanismos que explican la curva en forma de J descrita al  valorarlo como factor de riesgo para la salud,5 a punto de partida de las observaciones epidemiológicas que identificaron la “paradoja francesa”  expresada por los relativamente bajos indicadores de infarto del miocardio  y accidentes vasculares cerebrales en Francia,6 pese al elevado consumo de queso y pate foigrass, alimentos ricos en grasas animales saturadas con alto contenido de LDL (lipoproteinas de baja densidad) conocidas en lenguaje coloquial  como “colesterol malo”. Mientras la curva en forma de J  se refiere a que  el uso cauteloso del alcohol, cuyo  modelo ideal seria no propasar una copa de vino tinto en las comidas, implica que las potencialidades de riesgo para enfermar decrecen en comparación con los abstemios de por vida—la parte mas baja de la letra J cuyo extremo distal representa la línea neutra en efectos sobre la salud, es decir sin acciones positivas ni negativas, la ondulación distal su acción preventiva en algunas afecciones, y el componente vertical de la letra como expresivo de los efectos dañinos implícitos en los consumos inadecuados.
  7. Que el efecto preventivo exclusivamente asociado al uso cauteloso arriba descrito y que se extiende a la prevención de litiasis vesicular y de algunas complicaciones de la diabetes mellitus, se sustenta no solo en la neutralización de radicales libres mediante la acción antioxidante de los flavonoides y el tanino, sino también por efectos sobre la aglutinación plaquetaria--similar al de la aspirina--y acciones  fibrinolíticas, amén de discreto efecto vasodilatador al convertirse en cantidades muy discretas de acetato: efectos hormonales al elevar discretamente el nivel estrogénico: discretas acciones antinflamatorias: reducción de la resistencia insulínica, de la neoglucogénesis y discreto aumento de la tolerancia a la glucosa: dilatación de los vasa vasorum: discreta reducción del colesterol malo y elevación igualmente discreta del HDL o colesterol bueno,  con el consecuente relativo obstáculo a la acumulación de grasas en las paredes vasculares.5
  8. Es sin  embargo muy importante, perseverar en que estas acciones positivas no solo se anulan con los consumos inadecuados, sino que se invierten con ellos, lo que multiplica por seis veces--en comparación con el consumidor cauteloso--el riesgo de infarto del miocardio, de arritmias cardiacas--al bajar el umbral de fibrilación, con el corazón de día de fiesta como paradigma, muerte súbita fisiopatológicamente vinculada a  la fibrilación ventricular y el aumento de la coagulación sanguínea, accidentes vasculares tanto de tipo trombótico, como hemorrágicos, estos últimos por la vía de la hipertensión, que no es debida por cierto, al exceso de líquidos implícito en el consumo de cerveza, sino a la acción liberadora de gluco y minerales corticoides a actuar el etanol sobre la corteza suprarrenal—y el desencadenamiento o agravamiento de afecciones circulatorias periféricas,  agravamiento de la diabetes y sus complicaciones, determinación de pancreatitis agudas y crónicas,   depresión, epilepsia y psoriasis.7

Esto es cuanto podemos argumentar en el peligroso rol de “abogado del diablo” sobre todo por que los especialistas en el campo del alcoholismo hemos sido testigos de los devastadores efectos médico sociales y ético—deontológico—humanístico del  uso nocivo del alcohol.

Dejemos ahora el rol de fiscal, a los indicadores clínico epidemiológicos, luego de  destacar los criterios de la OMS/OPS expresados en la resolución 58.26 de la Asamblea General efectuada en mayo del 2005. “El uso nocivo del alcohol se ha erigido como el principal factor de riesgo para enfermar en el  mundo subdesarrollado y el tercero en el mundo desarrollado a pesar de competir en el listado con otros  26 factores de riesgo valorados entre los que se  incluyen algunos tan relevantes como el sobre peso, bajo peso, sexo inseguro, agua y salubridad inseguras, presión arterial alta, deficiencia  de  hierro,  fumar  en  espacios  cerrados,  colesterol “malo” alto,   bajo  consumo  de   frutas  y vegetales, hábito de fumar, exposición  al plomo, inactividad física,  uso de  drogas ilícitas y estrés laboral entre otros.

-Los estudios efectuados evidenciaron  que  además de ser el alcohol  uno de los mas  importantes  factores  de  riesgo  a  nivel  mundial,  es  precisamente  en  las  Américas,  que  sobrepasa  en significado al  consumo de tabaco, factor de riesgo que le sigue muy de cerca, en  el orden  de los determinantes de la mayor cifra de años perdidos por discapacidad que entre los dos tóxicos alcanza a nivel mundial 120 millones de años anualmente (DALYs).8

-El  uso  nocivo de alcohol, categoría epidemiológica mucho mas amplia que la forma nosográfica de alcoholismo denominada consumo perjudicial, y que abarca todas las formas ajenas a la abstinencia o al  consumo social, incluyendo el uso inoportuno, el irresponsable, el mal uso, el consumo de riesgo, el abuso y la dependencia,  se erige  actualmente como  una  de  las  mayores  problemáticas  médico  sociales y etico-deontologica-humanistica  a nivel  mundial,  y  su  repercusión  económica  global es tan masiva que en muchos países  del   primer mundo llega a 500 USD   por cada   habitante mayor  de 15 años.

-Esta  conducta, es también   responsable   del  4%  de  la  carga de morbilidad y 3.2 % de la mortalidad mundiales, que pese a ser superada a escala mundial por el consumo de tabaco, dicha relación se invierte en América Latina, con mayor significado  en países con baja natalidad y mortalidad, entre los que Cuba es un paradigma.

-Según la OMS,  existen  a nivel mundial dos mil  millones de personas que ingieren alcohol como parte de su estilo de vida, y 77 millones  de  alcohólicos identificados pese   al   reconocido  subregistro  de  esta  afección  que  se  vincula  con  mas  de  60 tipos de enfermedades y lesiones.5

-El uso  indadecuado de esta droga causa 1.8 millones de muertes anualmente, de  las  que un tercio son debidas a lesiones auto o aloinfligidas, intencionadas o no, además de 58.3  millones de años  perdidos por discapacidad—40 % de ellos por afecciones neuropsíquicas—años  que representan el  4 %  del  total mundial  de este  indicador, conocido como DALYS, y que expresa en forma muy objetiva la significación comparativa de todas las causas de discapacidad conocidas.

-Si tomamos en cuenta la Carga Global de Enfermedad y Muertes precoces (CGEM) la cifra de años productivos perdidos alcanza los 120 millones cada 12 meses.

-La situación en las Américas resulta  igualmente catastrófica, con un consumo per-cápita promedio de  8.9  litros  de puro  etanol, que  sobrepasa   los  5.8 mundiales,  además del  indicador de  bebidas  alcohólicas “no registradas”  (bebidas  artesanales, bebidas adquiridas en mercados de frontera, consumidas durante estancias en otros países, alcohol para uso industrial o médico) que  alcanzan como promedio el 22 % del total.

-Los patrones de consumo en nuestra región latinoamericana y caribeña  son  ajenos al uso regular  vinculado a los alimentos y se caracterizan  por frecuentes consumos masivos, cuyos nefastos efectos bio-psico-sociales son aún  mas trágicos.9,10

-Los comportamientos bajo la influencia del alcohol en sujetos aun no diagnosticables como alcohólicos en sus dos formas de consumo perjudicial o dependencia alcohólica11,12, han sido considerados por la OMS como de mayor trascendencia médico social que el propio alcoholismo. Reflexione el lector acerca de que las posibilidades de comportamientos de riesgo social son probabilisticamente más frecuentes es sujetos no alcohólicos que hacen un uso irresponsable de dicha sustancia, que los determinados por los pacientes alcohólicos.

-Los indicadores de mortalidad y de años perdidos  por muertes precoces en  nuestro  continente  alcanzan  cifras  respectivas  de  4.8 % y 9.7 %  mucho  mayores  que  el  3.2  y  4 % a nivel mundial, y si  valoramos  dichos marcadores entre  los  países  de la región con baja tasa de natalidad y mortalidad--entre los  que  se  incluye Cuba como ya comentamos--las cifras en población masculina  mayor  de 15  años  llegan  al  14.2 %  de las muertes y  el 17.3 % del total  de años perdidos por discapacidades (DALYs).5

-Otro dato espeluznante  es  que  en todas  las  regiones de las  Américas--y aún tomando en cuenta ambos sexos--las auto y alo-lesiones, intencionales o no, determinan el 59.8 % del  total de las muertes  atribuibles al alcohol, y estas lesiones son además  responsables del 38% de los años perdidos por discapacidad (DALYs) entre el total determinado por dicho tóxico.5

-Es también destacable que en las Américas, además del 38 % de DALYs debido a lesiones, existe otro  50.1 % de los años perdidos por el uso nocivo del alcohol, ( DALYs),  pero ahora por la vía de las enfermedades  neuropsíquicas.   Estas  cifras  hablan por  si  solas  del relevante  obstáculo  que  representa  el uso  nocivo de alcohol para  elevar  la esperanza de vida de la población, la reduccion de los indicadores de suicidio, y el desarrollo socioeconómico, sobre todo si  valoramos que el  82 %  de los afectados  por lesiones y enfermedades vinculadas al uso indebido del etanol, son sujetos menores de 45 años.

-En resumen, el riesgo para la salud implícito en el uso nocivo de alcohol en las Américas, al compararse con otros 26 factores de alto significado lo ubica en primer lugar entre los países no islámicos del tercer mundo y el tercero en los que integran el mundo industrializado, mientras que precisamente en las Américas, su magnitud sobrepasa  en significado al  consumo de tabaco, factor de riesgo que le sigue muy de cerca, en  el orden  de los determinantes de la mayor cifra de años perdidos por discapacidad y muerte (DALYs).

-La  situación en Cuba tiene como marco de  referencia, la gravedad comparativa del problema en los países americanos—sobre todo aquellos con baja natalidad y mortalidad---así como los patrones de  consumo  ya comentados, ajenos al modelo alimentario.

-Cuba  es además,  un país del Caribe   productor  de  ron,  con  notable  incremento  del   turismo en  la  última década,  y  en el  que  el consumo de bebidas  alcohólicas  ha devenido paradigma de recreación  y  expresión de amistad.

-El consumo percápita de alcohol  registrado, es de 3.6 litros y el no registrado ronda los  2 litros, lo que hace un total de 5.6 litros de puro etanol por habitante mayor  de  15 años, con un  50.5 % de bebedores  que incluyen el  alcohol en su estilo  de vida.

-Los indicadores  de  mortalidad  vinculada  al  alcohol en nuestro pais, cuyas  cifras  por cada  100 mil habitantes en el año 2004, llegaron a 12.26 por caídas, 18.22 por auto lesiones, 12.19  por accidentes de tránsito, 0.32 por intoxicación, 2.31 por alcoholismo, 7.61 por cirrosis  hepática, 3.82 por  cáncer de  la  boca  y  orofaringe, y 108.52 por  infarto del miocardio.5

-Pese a  estas  realidades estadísticas, el  alcohol es aún  la más subvalorada de las drogas en el ámbito mundial, regional y nacional, pues  en la apreciación popular, los riesgos sociales se vinculan solamente a  su  potencialidad  adictógena, sin  valorar  su  papel  como  inductor o  portero al consumo  de  otras  sustancias,  ni  la  alta  peligrosidad de  las conductas  bajo su influencia, en sujetos no alcohólicos que lo consumen en forma irresponsable, ni su nefasta repercusión sobre su entorno interpersonal.

-Las  enormes  tragedias  humanas  vinculadas  tanto al alcoholismo,  como  a  las conductas  bajo  Influencia  alcohólica  en  sujetos   no   alcohólicos,  delimitan  un amplio espectro que incluye accidentes de tránsito y laborales, violencia hogareña y social, lesiones intencionales o no, homicidios, violaciones, incesto, degradación laboral,  económica y moral, incendios, criminalidad, escándalo público, sanciones judiciales, afecciones cardiovasculares,  oncológicas,   venéreas   y   psiquiátricas,    muertes  precoces, abortos, partos prematuros,  teratogenias, así  como  enormes  sufrimientos a  familiares,  convivientes  y  otras  personas  afectadas que sin proponérselo asumen  en el rol (metafórico) de bebedores pasivos.

-Estimados  conservadores  plantean que la expectativa mundial de alcoholismo en el  curso de la vida supera el 10 % de la población mundial y  la  de otras  personas afectadas por conductas bajo influencia alcohólica o como  familiares  y convivientes, supera el 20%,  por lo que  la  tercera  parte  de  la  población  mundial se verá seriamente  afectada, en una forma u otra, por el uso irresponsable de alcohol en el transcurso de sus vidas.

-En  Estados  Unidos  de   América con una población de 300 millones de habitantes, el uso nocivo de alcohol se asocia anualmente a 200,000 muertes, de las que 25,000 son debidas a fatalidades de tránsito y se vincula además con 150,000 invalideces físicas o psíquicas, así como con la cuarta parte de los trasplantes hepáticos. En dicho país, la repercusión económica anual alcanza los 172  mil millones de dólares, cifra mas de tres veces superior a los 50 mil millones de dólares que determina la esquizofrenia,13,14 y suficiente para resolver las necesidades de vivienda de todas las villas miseria de América Latina. La extrapolación muy grosera de esta repercusión, a nuestro país que cuenta con 11 millones de habitantes significaría unos 5 mil millones de dólares anualmente,  pero  estimados con mayor peso científico arrojan cifras que se aproximan a la tercera parte de los perjuicios monetarios determinados en un año por el cruel bloqueo aplicado por las administraciones de nuestro mal  vecino del  Norte.

-Además de lo antes referido con relación a América Latina, debemos destacar que en dicha  región y posiblemente con la excepción de Cuba, Chile y Costa Rica, las deplorables condiciones  históricas  de los sistemas de salud determinan un alto grado de organicidad cerebral que condiciona  explosivas y trágicas respuestas  a la ingestión de alcohol  expresada por la alta frecuencia de los llamados síndromes  “Dr.Jekill  Mr. Hyde”.15

-A continuación exponemos el resultado de algunos estudios de alto rigor científico efectuados en nuestro país.


-El Instituto de Medicina Legal reportó en 1999, alcoholemia positiva en 40 % de los fallecidos por homicidio, en 30 % de los suicidas, en 27 % de los fallecidos por accidentes de tránsito y en 28 % de los que perdieron la vida por otros accidentes. No se tienen datos precisos de otras expresiones de violencia generadas por el alcohol y que por su carácter menos objetivo--y por el frecuente encubrimiento familiar--pasan inadvertidas, como la violencia simbólica o psicológica que se da en el ámbito familiar y tampoco la violencia  física cuando no produce lesiones que requieran tratamiento médico. Todas ellas, sin embargo,  dejan serias secuelas en la salud mental de las víctimas y  victimarios.

-En un estudio nacional sobre los patrones de consumo alcohólico, efectuado en 1995, se determinó que 50.5 % de la población mayor de 15 años, había  ingerido alcohol—al menos en forma no excepcional—en el año previo al estudio, mientras que en provincias como Holguín (62.1 %),  Santiago de Cuba (62.0 %), la Tunas (55.6 %), y Camaguey (53.3 %), se superó la media nacional.16

-Los estimados actuales en mayorews de 15 años, son de 5 % de alcohólicos (incluye abuso y dependencia), cifra nada alarmante en nuestra región, pero si es preocupante  el 10% de bebedores de riesgo,.Se destaca, además, que entre otros recientes índices aparecen el maltrato infantil, figura delictiva prácticamente ausente  en la década anterior, así como un importante incremento de los divorcios, situación de alto significado patogénico para la salud mental de los hijos, y especialmente riesgoso en lo referente al futuro uso nocivo de alcohol y otras sustancias.

En investigaciones recientes de epidemiología cualitativa, de investigación acción, realizadas a escala nacional en la comunidad, la conducta alcohólica aparece entre la primera y segunda necesidad sentida por la población como problema que afecta su salud mental.

A modo de conclusión consideramos que los aspectos valorados resultan suficientes para apoyar nuestro planteamiento inicial de que el alcohol es realmente una droga bajo piel de cordero y que los riesgos de su consumo irresponsable pueden valorarse en el contexto de esta metáfora como los implícitos en un lobo, que gracias a su enmascaramiento bajo la piel de un cordero, multiplica mediante el acercamiento inadvertido, sus nefastas potencialidades dañinas.

En nuestro criterio, la buena noticia es que a partir de la resolución 58.26 de la OMS,y la  Declaración de Brasilia el perfeccionamiento y celosa aplicación de las acciones integrales para enfrentar esta problemática, posibilitará el éxito en la batalla contra este enemigo mundial, cuyas acciones nocivas se identifican cada vez mas nítidamente.

ALCOHOL, THE DRUG UNDER THE SKIN OF THE LAMB

ABSTRACT

A brief historical summary about the use of drugs with enteogena purposes and considering alcohol as the pioneer drug in the generalization of consumption is presented at the beginning of this work. The aspects that could explain the world undervalued opinion about the harmful use of alcohol and the clarification of its real meaning through WHO Resolution 58.26 are appraised.

Some characteristics of alcohol in comparison with other drugs and the different effects on the health related with its adequate and intoxicating use are commented on. There are described the complex mechanisms underlie in the “French paradox” and their total inversion when consumption is inadequate.Finally,we bring up to date the epidemiologic aspects of world, regional and national rank that are arguments of relevant significance to hold on the criteria that even when alcohol is highlighted as the gatekeeper and the model drug raising as the first factor of risk to get sick the population of the under developing countries that do not practice the Islamic  faith and the third one for the developing countries is still undervalued in relation to illegal drugs, regionally pointing up a social attitude of unconditional tolerance.

This paper ends with the understanding of the implicit metaphor in its title that highlights alcohol as a dangerous drug that increases its social-economical and ethiodeontologic –humanistic damages due to its socially unseen passing.

Key words: alcohol as a gate keeper and model drug. Behaviours under the influence of alcohol. Medical-social and ethical –humanistic meaning.

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1 J.  Dto. de Adicciones. Hospital Psiquiatrco de la Habana.Profesor Consultante Facultad Calixto Garcia. Universidad Medica de la Habana. Presidente Sociedad Cubana de Psiquiatría.

2 Especialista en Psiquiatría. Jefa del Servicio Rogelio Paredes del Hospital Psiquiátrico “Dr. Eduardo Ordaz”.

 

 

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