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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2009, 6(3)

 

ACTITUDES DE LOS MEDICOS Y ENFERMERAS HACIA EL SUICIDIO ASISTIDO. CAUTO CRISTO. GRAMMA

Andrés Vázquez Machado 1 y Héctor Eslán Hernández Osorio 2

RESUMEN

Se aplicó una encuesta anónima a 56 médicos y 28 enfermeras de Cauto Cristo, Granma, Cuba, con el objetivo de determinar las actitudes de éstos hacia el suicidio asistido. Se consideraron los encuestados en 4 grupos y se utilizó el método de Chi cuadrado de Pearson para comparar la frecuencia de las respuestas entre sí y entre los grupos. El 72,9 % no considera el suicidio un derecho personal y 61,2 % que no lo es para otra persona. Ninguno de los encuestados ayudaría a otras personas a suicidarse y la mayoría trataría de prevenirlo, estando 84,7 % en desacuerdo con el establecimiento de clínicas para suicidarse y 88,3 % cree que en Cuba debe prevenirse el suicidio.

Palabras clave: suicidio asistido, actitudes, prevención.

INTRODUCCIÓN

El suicido es un fenómeno universal que ha estado presente en todas las épocas y culturas; pero las actitudes de la sociedad frente a este acto han sido controvertidas, ya que están condicionadas por las distintas valoraciones que se dan a nivel religioso, filosófico, intelectual o popular.1 Aún en nuestros días estas actitudes persisten en 2 sentidos diametralmente opuestos: los que están a favor de la prevención del suicidio y los que preconizan el suicidio asistido.2,3
Durante los últimos 20 años ha habido un incremento de las organizaciones que promueven la eutanasia y el suicidio asistido en Holanda, Gran Bretaña, Italia, Francia y Estados Unidos.3,4 En este último país diversos estudios sobre las actitudes de los médicos de atención primaria hacia el suicidio asistido informan que entre 30 y 60 % de estos opinan que puede ser una práctica éticamente permisible en el caso de un paciente competente con una enfermedad terminal.3,5
En noviembre de 1994, los votantes de Oregón en Estados Unidos, aprobaron la Medida de Votación 16 titulada “Muerte en Oregón con Acto de Dignidad”. Esta medida permite a un médico prescribir una dosis letal de un medicamento para ser utilizado como método suicida por una persona con enfermedad terminal, siempre que dicha enfermedad no altere el juicio del paciente.3,6
En Cuba el suicido asistido está prohibido y los fundamentos legales sobre el tema aparecen en el código penal, donde se sanciona el acto de inducir o ayudar a otra persona a suicidarse con privación de libertad de 2 a 5 años. Existe desde 1989 un Programa Nacional de Prevención de la Conducta Suicida cuyos objetivos son: evitar el primer intento, su repetición y desenlace fatal, orientando una serie de actividades cuyo protagonista fundamental es el médico de la familia.7,8
El objetivo de esta investigación es determinar las actitudes de los médicos y enfermeras de la familia; así como de otros especialistas integrantes del Grupo Básico de Trabajo (GBT) del municipio Cauto Cristo hacia el suicidio asistido.

MATERIAL Y MÉTODO

La muestra quedó constituida por 56 médicos y 28 enfermeras (se excluyó el personal de enfermería no acogido al plan del médico de la familia).
Obtención de la información
Se utilizó una encuesta anónima, con el instrumento de actitudes hacia el suicidio de Diekstra y Kerkhof, el cual ha sido modificado para adaptarlo a las características culturales de nuestro medio por Pérez Barrero.8 Este recoge opiniones sobre el derecho que tiene una persona a suicidarse; lo que haría si otra persona le pide ayuda para suicidarse y lo que piensa acerca de establecer una clínica para el suicidio, o prevenir el suicidio en Cuba.
Esta encuesta fue aplicada a toda la muestra en las reuniones mensuales donde participan todos los médicos y enfermeras del municipio.
Procesamiento y análisis de los datos
Se consideraron los encuestados en 4 grupos: médicos en el primer año de familiarización (F1), médicos en el segundo año de familiarización (F2), especialistas del GBT (clínicos, obstetras, pediatras y médicos generales integrales) y enfermeras, determinándose el comportamiento en cantidades y por cientos de las respuestas sobre las diferentes preguntas. Los datos se analizaron por medio del modelo Log-Lineal que permitió establecer la relación entre los factores: respuestas y grupos en tablas de frecuencia de doble entrada. Se aplicó la prueba de Chi cuadrado de Pearson considerando significativas las diferencias que tuvieron un valor de p <0,05. Los análisis se realizaron con el paquete estadístico STATISTICA, 1993 (STATISTICA for Windows stat soft, 1993). 

RESULTADOS

Del total del personal encuestado, 26 eran médicos en el primer año de familiarización, 20 estaban en el segundo año de familiarización, 10 especialistas y el resto (n=29) enfermeras. Se desecharon 2 encuestas debido a que fueron emitidas más de una respuesta por preguntas, lo cual las hacía no útiles.
Se encontraron diferencias estadísticamente significativas (p<0,05) entre las respuestas para la primera y la segunda preguntas, cuando 72,9 % de los encuestados respondieron que no tenían el derecho de suicidarse y solamente 18,8 % respondió que si tenía ese derecho (X2=30,8; df=12; p=0,002). Al preguntar sobre el derecho de otra persona a suicidarse 61,2 % opinaron que no tenían ese derecho, y 20 % respondieron afirmativamente (X2=22,06;df=12;p=0,036) (tabla 1).
 

Tabla 1. Opiniones sobre el derecho de sí mismo y de otra persona a suicidarse.

Respuestas

Médicos F1

Médicos F2

Especialistas

Enfermeras

Total

%

%

%

%

%

  1. Opiniones sobre el derecho de sí mismo a suicidarse

  . Sí

8

30,8

8

40

-

-

-

-

16

18,8

  . No

16

61,5

10

50

10

100

26

89,6

62

72,9

  . En determinada situación, sí

2

7,7

2

10

-

-

2

6,9

6

7,1

  . No tengo opinión

-

-

-

-

-

-

1

3,4

1

1,2

  1. Opiniones sobre el derecho de otra persona a suicidarse

  . Sí

8

30,8

7

35

-

-

1

4,2

16

20

  . No

12

46,2

9

45

9

90

19

79,2

49

61,2

  . En determinada situación, sí

4

15,4

2

10

1

10

2

8,3

9

11,3

  . No tengo opinión

2

7,7

2

10

-

-

2

8,3

6

7,5

Ninguno de los encuestados ayudaría a un familiar o amigo a suicidarse, 83,5 % trataría de prevenirlo y 15,3 % respondió que no lo ayudaría, no existieron diferencias significativas entre las respuestas (X2=15,24; df=12; p=0,228). Si el que pide ayuda para el suicidio fuera otra persona el 77,6 % trataría de prevenirlo, el 16,5 % no lo ayudaría y solo 3,5 % lo ayudaría dependiendo de la razón que tuviera. No se encontraron diferencias significativas entre estas respuestas (X2=21,83; df=15; p=0,112) (tabla 2).

Tabla 2. Lo que harían los encuestados si otra persona le pide ayuda para suicidarse.

Respuestas

 

Médicos F1

 

Médicos F2

 

Especialistas

 

Enfermeras

 

Total

%

%

%

%

%

  1. Lo que haría si un familiar o amigo le pide ayuda para suicidarse

  . Lo ayudaría

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

  . No lo ayudaría

2

7,7

4

20

1

10

6

20,7

13

15,3

  . Dependiendo de la razón, lo ayudaría

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

  . Trataría de prevenirlo

24

92,3

16

80

9

90

22

75,9

71

83,5

  . No sé

-

-

-

-

-

-

1

3,4

1

1,2

  1. Si cualquiera le pide ayuda para suicidarse

  . Lo ayudaría

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

  . No lo ayudaría

2

7,7

5

25

1

10

6

20,7

14

16,5

  . Dependiendo de la razón, lo ayudaría

1

3,8

2

10

-

-

-

-

3

3,5

  . Trataría de prevenirlo

23

88,5

13

65

9

90

21

72,4

66

77,6

  . No sé

-

-

-

-

-

-

2

6,9

2

2,4

El 84,7 % de las personas de la muestra están en desacuerdo con el establecimiento de clínicas para suicidarse, el 8,2 % está de acuerdo y 5,9 % está de acuerdo en algunos casos (X2=23,51; df=12; p=0,023). Finalmente 88,3 % cree que en Cuba debe prevenirse el suicidio y 10,6 % está parcialmente de acuerdo (X2=22,60; df=12; p=0,031). Las diferencias entre estas respuestas fueron significativas (p<0,005) (tabla 3).

Tabla 3. Opiniones acerca del establecimiento de clínicas para suicidarse y de prevenir el suicidio.

Respuestas

 

Médicos F1

 

Médicos F2

 

Especialistas

 

Enfermeras

 

Total

%

%

%

%

%

  1. Opinión acerca de establecer una clínica para suicidarse

  . Totalmente de acuerdo

2

7,7

4

20

-

-

1

3,4

7

8,2

  . Totalmente en desacuerdo

24

92,3

12

60

10

100

26

89,7

72

84,7

  . En algunos casos, si

-

-

3

15

-

-

2

6,9

5

5,9

  . No tengo opinión

-

-

1

5

-

-

-

-

1

1,2

  1. Cree que en Cuba debe prevenirse el suicidio

  . Totalmente de acuerdo

24

92,3

14

70

10

100

27

93,1

75

88,3

  . Totalmente en desacuerdo

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

  . Parcialmente de acuerdo

2

7,7

6

30

-

-

1

3,4

9

10,6

  . No tengo opinión

-

-

-

-

-

-

1

3,4

1

1,2

DISCUSIÓN

Se recogieron las opiniones del 97,9 % de los médicos y 96,5 % de las enfermeras en el plan del médico de la familia del municipio.
No existieron diferencias significativas entre el tipo de respuestas y los 4 grupos que las emitieron para todas las preguntas, lo cual refleja coincidencia entre las opiniones de los encuestados, esto resulta útil por estar vinculados todos al trabajo de los consultorios (en el caso de los especialistas, como profesores e interconsultantes).
El hecho de no considerar el suicidio como un derecho del individuo es un factor protector ante el suicidio asistido; ya que estas opiniones impiden contemplarlo como una solución para situaciones adversas, lo que permite considerar otras alternativas de enfrentamiento.
Ninguno de los encuestados ayudaría a un amigo o familiar a suicidarse y solo 3 médicos en familiarización ayudarían en determinada situación si se tratara de otra persona. Esto, unido a que la mayoría trataría de prevenir el suicidio y está en desacuerdo con establecer una clínica para suicidarse, resume las opiniones contrarias al suicidio asistido por los encuestados.
Estos resultados difieren de los reportes de otros autores. Un estudio con médicos puertorriqueños informó que 13,1 % de la muestra de miembros de 3 facultades médicas y 29 % de los residentes apoyarían el suicidio asistido en caso de que este se legalizara.9
De una muestra de 2 097 médicos del sistema estatal de salud mexicano, 40 % está de acuerdo con asistir a un paciente que requiera morir para evitar un sufrimiento intolerable causado por una enfermedad incurable, mientras 40 % no lo haría.10
En Holanda un estudio reportó que 45 % de las enfermeras de una muestra está de acuerdo en intervenir en comités que revisen casos de suicidio asistido y un poco menos (41,8 %) está de acuerdo en que sean consultadas por el médico a la hora de decidir sobre la muerte de un paciente por esta vía.4
Cohen y colaboradores informaron que 53 % de los médicos encuestados piensan que el suicidio asistido puede legalizarse en algunas situaciones y 40 % afirmó poder ayudar a un paciente a cometer suicidio.5
Los que apoyan la idea de legalizar el suicidio asistido, se basan en el respeto a la autonomía de los pacientes y el alivio del sufrimiento sobre todo en personas con enfermedad terminal; los principales argumentos de los que se oponen son el respeto por la vida humana, la protección de pacientes vulnerables y el temor al abuso;11 de permitirse esta práctica provocaría la pérdida de confianza de las personas en los médicos, se alteraría su rol como preservador de la vida y esto podría conducir a la eutanasia involuntaria; estos aspectos éticos y otros de índole religiosa también influyen en las actitudes del personal de salud sobre este tema.2
Los resultados de esta investigación están acorde con los lineamientos del Ministerio de Salud Pública; donde la prevención de la conducta suicida es uno de los programas priorizados, y con los principios éticos con que se forman nuestros profesionales para los cuales la preservación de la vida y la prevención de enfermedades y daños a la salud, constituyen el principal objetivo de su labor.
Las limitaciones de esta investigación consisten en que las posibilidades de respuestas de la encuesta son limitadas y no se recogen las opiniones ante otras situaciones como la eutanasia voluntaria, sobre todo en personas con enfermedad terminal dolorosa; además estos resultados no pueden generalizarse a todos los médicos de la atención primaria de la provincia.
Finalmente, estas actitudes apoyan los esfuerzos de los trabajadores de la salud de Granma para reducir las tasas de intento suicida y suicidio en la provincia; teniendo en cuenta que el municipio Cauto Cristo históricamente ha presentado las tasas más elevadas del territorio granmense.
Existen respuestas coincidentes entre las enfermeras y médicos de Cauto Cristo en cuanto a no considerar el suicidio como un derecho personal, ni para otras personas. El hecho que la mayoría no ayudaría a una persona a suicidarse, sino que trataría de prevenir esta conducta y que están en desacuerdo con el establecimiento de clínicas para suicidarse resume una actitud contraria al suicidio asistido y de apoyo a la prevención de esta conducta.

PHYSICIANS´ AND NURSES ATTITUDES TOWARDS THE ASSISTED SUICIDE. CAUTO CRISTO, GRAMMA PROVINCE

SUMMARY

The authors surveyed 56 physicians and 28 nurses of Cauto Cristo, Granma, Cuba to determine their attitudes toward assisted suicide by means of an anonymous questionnaire. The individuals were divided into four groups. Pearson chi square statistics were used to compare the answers.
The 72,9 % of the respondents did not considered the suicide as a personal right, and 61,2 % considered (or thought) that it is not a right for other person. No one of the surveyed would help to other people to commit suicide, and the majority would try to prevent anyone from it. The 84,7 % were in disagreement with the establishment of institutions for suicide. The 88,3 % think suicide must be prevented in Cuba.


Key words: assisted suicide, attitudes, prevention.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Sarró B, de la Cruz C. Los suicidios. Barcelona: Ed. Martinez Roca; 1991.

  2. Curlin FA, Nwodim C, Vance JL, Chin MH, Lantos JD. To die, to sleep: US physicians’ religious and other objections to physician-assisted suicide, terminal sedation, and withdrawal of life support. Am J Hosp Palliat Med. 2008;25(2):112-20.

  3. Ganzini L, Nelson HD, Lee MA, Kraemer DF, Schmidt TA, Delorit MA. Oregon physicians’ attitudes about and experiences with end-of-life care since passage of the Oregon Death with Dignity Act. JAMA. 2001;285:2363-9.

  4. . Dutch nurses' attitudes towards euthanasia and physician-assisted suicide. Nurs Ethics. 2008;15(2):186-98.

  5. Cohen JS, Fihn SD, Boyko EJ, Jonsen AR, Wood RW. Attitudes toward assisted suicide and euthanasia among physicians in Washington State. N Engl J Med. 1994;331:89-94.

  6. Rothschild A. Oregon: does physician-assisted suicide work? J Law Med. 2004;12(2):217-25.

  7. Prado Rodríguez R. Factores de riesgo en la conducta suicida y las estrategias de prevención. Rev Hosp Psiq Hab. 2004;1(2,3). Disponible en: http://www.revistahph.sld.cu/hph0204/hph02804.htm

  8. Pérez S, Cedeño RM, Rivero LC. Actitudes ante el suicidio, el suicidio asistido y la eutanasia entre un grupo de juristas. Acta Psiquiat Psicol Am Lat. 1998;44(4):330-4.

  9. Ramírez-Rivera J, Cruz J, Jaume-Anselmi F. Euthanasia, assisted suicide and end-of-life care: attitudes of students, residents and attending physicians. PR Health Sci J. 2006;25(4):325-9.

  10. Lisker R, Álvarez del Río A, Villa AR, Carnevale A. Physician-assisted death. Opinions of a sample of Mexican physicians. Arch Med Res. 2008;39(4):452-8.

  11. Sánchez Padrón A, Sánchez Valdivia A, Bello VegaM. Aspectos éticos de los Cuidados Intensivos.Rev Cubana Med Intens Emerg. 2003;2(4). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/mie/vol2_4_03/mie15403.pdf

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