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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2009, 6(3)

 

REPERCUSIÓN SOCIAL GLOBAL DEL USO INDEBIDO DE DROGAS. MENSAJE A MULTIPLICADORES COMUNITARIOS

Ricardo González Menéndez

RESUMEN

Con lenguaje que pretende ser asequible para decisores no médicos de Latino América,
y  también con algunos conceptos dirigidos a especialistas, se  exponen conocimientos, reflexiones y argumentos  orientados  a  coadyuvar  los  esfuerzos  de  expertos nacionales y  regionales,  por sensibilizar  a las comunidades, sobre  la  relevancia médico-social y ético-humanística del uso indebido  de las drogas, así como  la trascendencia de su abordaje integral, multidisciplinario, y multiestatal.
La utilización de recientes datos estadísticos mundiales, así como de estimados sobre  las expectativas de grandes tragedias en los roles de adictos, sujetos bajo la influencia y familiares convivientes, permite inferir la trágica afectación—desde diferentes ángulos--de la tercera parte de la humanidad aún considerando solamene las drogas “no nicotínicas”.
Se reflexiona además, sobre algunos mecanismos, categorías y expresiones clínico epidemiológicas ocultas, que hacen aun mas monstruoso el iceberg de los problemas relacionados con el uso, mal uso, abuso y dependencia de substancias psicoactivas. Se aborda finalmente la nefasta significación etico-deontológica, axiológica, humanistica y jurídica de la que llama *decapitación prefrontal* determinada por  sustancias, así como sus mecanismos moleculares y neurofisiopatológicos subyacentes y los catastróficos efectos degradadores sobre la espiritualidad. Esta condición  humana  es definida como la constelación de virtudes derivadas de la capacidad de asumir como propias las necesidades de otros y en nuestro criterio constituye la esencia de la  sensibilidad humana, capacidad compasiva, potencialidades de involucración, vocación de servicio, responsabilidad, espíritu de sacrificio, heroísmo  y solidaridad.

Palabras clave: drogas, repercusión  social global, relevancia  ético jurídica.

INTRODUCCIÓN

Datos actualizados por la OMS plantean que el uso,  mal uso, abuso y dependencia de drogas legales, de prescripción, e ilegales, se  relaciona  mundialmente con  el  12.4 %  de los fallecimientos y el 8.9 % del total de años perdidos por discapacidad,1 con  la consecuente estigmatización y rechazo planetario a estas sustancias.2
Estimados mundiales conservadores plantean que los años de vida perdidos por discapacidades asociadas a las drogas llegan a 59 millones en el tabaco, 58 millones en el alcohol y  20 millones en las drogas ilegales pese a que en estas últimas no se incluyen las incapacidades vinculadas a la criminalidad asociada. Dichas cifras se hacen aún mas espeluznantes, cuando a las mismas se suman los años perdidos por muertes precoces para integrar el nuevo indicador conocido como Carga Global de Enfermedad (CGE), cuyos montos  respectivas para el tabaco, alcohol y sustancias ilícitas alcanzan 160, 120 y 50 millones de años, con una suma total de 330 millones  que se pierden cada 12 meses.3
La repercusión económica anual de estos  absurdos comportamientos  ante las  drogas permite calcular  estimados, en  países desarrollados,  que  alcanzan  cifras cercanas a los  dos  mil  dólares por  cada habitante  mayor  de 15 años, con  el sorpresivo hallazgo  de que la mitad de esa cifra se relaciona con el uso  Irresponsable de alcohol.4
La  aplicación  de  este  indicador   en  Estados Unidos de América,  país  prototipo  del mundo industrializado y respetado por la seriedad de sus estadísticas médicas, arroja que los daños sociales anuales, implícitos en gastos médicos y  jurídicos, ausentismo, afectación  de  la  productividad  laboral, daño a la propiedad privada o  estatal y lavado de dinero, llega a 272 mil millones de USD,4 cifra que representa la tercera parte de la deuda externa de América Latina, que resulta cinco veces mayor que la afectación económica social producida anualmente en dicho país por la esquizofrenia y que sería suficiente para resolver las necesidades de vivienda de todas las villas miseria de nuestra región.5 Valores proporcionalmente similares se registran en otros países del primer mundo..
Otras realidades, sin duda impactantes, son los estimados de que el consumo excesivo e inoportuno de café determina-a escala mundial-el 20 % de las prescripciones anuales de hipnotranquilizantes y que el tabaco--en igual período--determina cinco millones de muertes, por lo  que resulta más mortal que la suma de fallecimientos producidos por el SIDA, los suicidios y  los accidentes de tránsito.6
A la luz del importante reconocimiento en la 58.26 Asamblea del Organismo Mundial de la salud que abordó el alcohol en su condición de droga portera y enfatizó la imperiosa necesidad de superar el enfoque reduccionista que solamente valora en ésta y otras sustancias su potencial peligro adictógeno y no los catastróficos riesgos de las conductas bajo su  influencia, ni  los  intensos  y mantenidos sufrimientos de los familiares y convivientes7 debemos  destacar, que, estimados mundiales sobre la expectativa por por vida de las  tragedias vinculadas al uso indebido de drogas—muy especialmente de aquellas que modifican el comportamiento en forma relevante—llegan a 600 millones de personas que las sufrirán como adictos; 500 millones que lo harán como consecuencia de sus nefastos comportamientos bajo su  influencia  y  otros  mil  doscientos millones  de seres humanos que padecerán sus nefastas consecuencias, en el rol de familiares convivientes, sometidos a la brutal incertidumbre magistralmente  verbalizada  por  Romain Rolland—en su obra maestra  Juan Cristóbal--con la frase ¿Cómo vendrá?.5
El total de personas que sufren este flagelo universal  supera  la tercera parte de la humanidad,  realidad estadística que  resulta aun más dolorosa  cuando reconocemos su carácter prevenible.8
La significación social de las drogas que afectan la conducta (también llamadas drogas no nicotínicas) es igualmente  inferible de que en muchos  países  desarrollados sus efectos se relacionan con el 60 % de los arrestos policiales, asaltos a mano armada, fatalidades de tránsito, homicidios, incesto, violaciones, muertes por inmersión,, enfermedades de transmisión sexual, teratogenias corporales y conductuales,,  divorcios y  abandono escolar, considerándose además como las principales responsables de la extrema violencia doméstica y social.5 Datos conservadores, plantean la existencia actual  de 15.4 millones de estadounidenses con abuso o dependencia alcohólica, 3.6 millones dependientes unicamente de drogas ilegales, y 3.3 millones adictos simultáneamente al alcohol y a drogas ilegales cifras realmente elevadas pese a los 300 millones de habitantes de nuestro vecino del Norte9....
En lo que respecta al mundo subdesarrollado incluida América Latina, la situación comparativa con países industrializados es todavía peor como consecuencia de la alta prevalencia de daños cerebrales inherentes a los déficits preventivo asistenciales de sus sistemas de salud, daños condicionantes del síndrome  Dr. Jekill y Mr. Hyde  caracterizado por violencia extrema y destructividad que hacen su brutal aparición bajo el efecto del alcohol y otras drogas, sustancias cuyo consumo por la población, alcanza proporciones similares a las del mundo industrializado, pero con otros agravantes implícitos en el alto consumo de alcohol no registrado—que incluye bebidas, artesanales, alcohol puro de uso médico, alcohol desnaturalizado (acohol de reverbero) y hasta alcohol preparado con otras sustancias tóxicas como el antipirético y el boricado. A estos  factores adversos, se suman-con trágicos  resultados-las penurias económicas de consumidores y convivientes.10-12

DESARROLLO

En Cuba la prevalencia de alcoholismo--considerando la suma de  abuso y dependencia--ronda el 5 % en población de 16 o más años, cifra relativamente moderada, pero los patrones de consumo inadecuados y la proporción de bebedores de riesgo cercana al 10 %,13 junto al incipiente fenómeno del consumo de sustancias ilegales, condicionaron--en la última década—la reestructuración y ejecución de un Programa Nacional para la Prevención y Control del uso inadecuado de sustancias, hoy en proceso de actualización con los recientes criterios de la OMS/OPS.14
Para concluir los comentarios sobre la magnitud de la repercusión medico-social del consumo indebido de drogas  apuntaremos que todos los datos expuestos se refieren a lo que podríamos categorizar como auto-morbilidad, auto-comorbilidad y automortalidad manifiestas, figuras epidemiológicas directamente vinculadas al uso nocivo de los tóxicos y expresadas en el propio consumidor. Los avances de la investigación médica en su proyección higienista, no demorarán en demostrar que a estas realidades mundiales deben agregarse aquellas derivadas del brutal y permanente estrés vivenciado por los familiares convivientes de los consumidores.
Por la significación que conferimos a estas acciones  sobre la salud de  los convivientes, generalmente subvalorada y a veces ignorada en muchos países, sobre todo en lo referente a repercusiones somáticas, dedicaremos unos párrafos a explicar que entendemos por alo-morbilidad, alo-comorbilidad y alo-mortalidad.
EN  TÉRMINOS GENERALES, LA  ACCIÓN NOCIVA DE LAS DROGAS SE DETERMINA TANTO POR VÍA MEDIANTE SUS EFECTOS TÓXICOS E IRRITANTES, COMO POR SU REPERCUSIÓN SISTÉMICA DISMETABÓLICA, DISENDOCRÍNICA, HIPOINMUNOLÓGICA, DISHEMATOPOYÉTICA, HIPERTENSIVA,  OXIDATIVA,  ANTINUTRICIONAL  Y CO-ONCOGÉNICA.14
EL ÉNFASIS HA SIDO, SIN EMBARGO, PUESTO EN SUS NEFASTOS  EFECTOS  SOBRE EL SUJETO
CONSUMIDOR  AL ACTUAR SOBRE SUS NIVELES BIOLÓGICO, PSICOLÓGICO, SOCIAL, CULTURAL Y ESPIRITUAL  EN TANTO QUE EN LO REFERENTE A LOS CONVIVIENTES, SOLO SE DESTACAN LOS DAÑOS SOMÁTICOS IMPLÍCITOS EN LA VIOLENCIA.
A DIFERENCIA DE  LO QUE OCURRE CON LOS FUMADORES PASIVOS SE SUBREGISTRAN OTRAS  AFECCIONES,  CUYA  PATOGENIA  SE BASA EN EL EJE PSICO-NEURO-INMUNO-HIPÓFISO-ADRENO-GONADAL ENFERMEDADES CUYAS CATEGORÍAS CLÍNICAS VALE  LA  PENA  COMENTAR.15
Si reconocemos en los fumadores la existencia de auto-morbilidad (la dependencia al tabaco); de auto-comorbilidad (bronquitis, enfisema, cáncer pulmonar, úlcera gastroduodenal) y de la  auto-mortalidad, así como iguales categorías derivadas de la acción  del humo indirecto sobre los convivientes, efectos determinantes de lo que podríamos llamar alo-morbilidad (dependencia, bronquitis, asma, hiperlipidemia); alo-comorbilidad (enfisema, infartos del miocardio, AVE)  y alo-mortalidad  (muertes por AVE e infartos cardíacos), debemos también pensar que las drogas que modifican el comportamiento, (alcohol, drogas de prescripción, inhalantes y drogas ilegales), se expresan por iguales categorías auto y alo, aunque ahora el enlace entre las mismas no es el humo indirecto sino el estrés mantenido y los psicotraumas. Ambos factores actúan por la vía  del eje psico-neuro-inmuno-hipófiso-adreno-gonadal, principal responsable del enlace entre los niveles biológico-psicológico-social-cultural y espiritual del ser humano.16
Como ejemplos de las expresiones clínicas globales del alcohol y otras drogas denominadas en medios anglosajones como “no nicotínicas”, .tendríamos, la: auto-morbilidad (consumo perjudicial y dependencia); auto-comorbilidad (desencadenamiento de esquizofrenia y trastornos del humor en personas predispuestas, trastornos de estrés postraumático, esteatosis, hepatitis, cirrosis hepática, infarto del miocardio, AVE, cancer digestivo, pulmonar  y de mama) y auto-mortalidad (fallecimientos determinados por estas afecciones y por suicidio).17-19
Como expresiones correspondientes en los convivientes, podríamos citar:la Alo-morbilidad (estados depresivo ansiosos y asténicos, cuadros de estrés postraumático); la alo-comorbilidad (hipertensión arterial, infartos cardíacos y AVE, ulcera gastroduodenal, obesidad, liquen plano y  psoriasis) y  la  alo-mortalidad (fallecimientos derivados de infartos cardíacos y encefálicos, los detemrinados por malignización de ulceras gastroduodenales y los nada excepcionales suicidios en familiares codependientes).
Las tragedias vinculadas a estas  tres categorías “alo”, en los convivientes de adictos al alcohol y al resto de las drogas que modifican la conducta, son actualmente casi totalmente subregistradas, por lo que resulta inferible que con su identificación clínico epidemiológica,, el iceberg de las adicciones llegue a ser  aún mas monstruoso.

EN CUANTO A LO ÉTICO-DEONTOLÓGICO, AXIOLÓGICO, HUMANÏSTICO Y JURÍDICO
La problemática de las drogas alcanza su clímax en países dignos—cualquiera que sea su sistema económico social—donde la mayoría de los ciudadanos se esfuerzan por construir un mundo mejor y nos preocupa, que de no superarse las tendencias mundiales actuales, este objetivo sería prácticamente imposible, toda vez que  el uso indebido de drogas que modifican la conducta resulta incompatible con el desarrollo individual y social de la espiritualidad, al menos tal como la concebimos a partir de nuestro gran pensador José Martí, para quien “El espíritu es lo que nos induce a comportamientos independientes de nuestras necesidades corpóreas, es lo que nos anima, nos fortalece, nos agranda”.20
 La integración de este concepto martiano, requiere la reflexión de que los seres humanos nos caracterizamos por un espectro de necesidades que va desde las mas primitivas--las necesidades biológicas--sin cuya satisfacción pereceríamos, e integra otras progresivamente menos perentorias—aunque también relevantes—como las psicológicas, las sociales, las culturales, y en un nivel superior, las necesidades espirituales, QUE IMPLICAN EL ASUMIR COMO PROPIAS LAS NECESIDADES DE OTROS y cuyas expresiones sociales mas nítidas son la sensibilidad humana, la capacidad compasiva y de involucración, la solidaridad, la responsabilidad, el heroísmo, la bondad, la dignidad, la honestidad, el altruismo, la vocación de servicio—con sus paradigmas médicos y clericales--la priorización del deber sobre el provecho, y el espíritu de sacrificio, espiritualidad que delimita el polo espectral opuesto al de las necesidades vitales.21
Para nadie resulta secreto que es precisamente este polo espiritual, el que se relaciona con lo ético-deontológico-humanístico, y con las más trascendentes virtudes entre las que se destaca la profunda solidaridad que irradian aquellos para quienes nada humano les resulta ajeno.
Es también la espiritualidad quien nos conduce a comportarnos ante otros como quisiéramos ser tratados de estar en su situación y esta es, la regla de oro de la ética, mientras que en el listado de antónimos de espiritualidad señalaríamos el egoísmo, el pasotismo o indiferencia ante los problemas ajenos, la irresponsabilidad, la crueldad, la  irresponsabilidad y la carencia total de capacidad compasiva y solidaridad.21,22
Si reflexionamos sobre la forma de satisfacción de las necesidades representativas de  los polos descritos, aceptaremos que las necesidades biológicas se vinculan a comportamientos instintivo-afectivos irracionales, regidos por las regiones más antiguas y mediales de nuestro cerebro, histológicamente caracterizadas como archicortex  mientras que las espirituales implican conductas cognitivo volitivas racionales, reguladas por el neocortex y sobre todo, por sus regiónes prefrontales supraorbitarias, cuyo significado como centros cerebrales moduladores  de los comportamientos éticos se hizo evidente desde el accidente ferroviario de Phineas Gage ocurrido siglo y medio atrás, cuando una  varilla de acero le penetró por un ojo y emergió  por la región temporo-parietal opuesta. Las consecuencias mas relevantes de dicho trauma, fueron  que este hombre, caracterizado por su calidad humana excepcional, pasara a la historia de la medicina por haber sobrevivido y también por la brutal transformación de su personalidad que lo convirtió en paradigma de conducta antisocial.3
Todas las drogas que modifican en forma relevante la conducta—es decir, desde el alcohol en adelante—determinan bajo su efecto inmediato, y también a mediano y largo plazo, cuando su consumo se hace esclavizante, comportamientos instintivo afectivos muy ajenos al humanismo, ética y espiritualidad que todos esperamos,  por lo que el uso indebido de estas sustancias, implica una profunda degradación moral aguda, con posibilidades de cronificarse, y de rango individual, pero con potencialidades de generalización  que la convertirían en un fenómeno macrosocial.5
Dicho en otras palabras, no es falsa la apreciación de muchos adolescentes acerca de que las drogas modifican la personalidad, pues en realidad si tienen ese efecto, pero siempre lo hacen para  mal, pues nuestro comportamiento bajo su influencia es típicamente animal, y los animales, por no tener conciencia, no pueden ser éticos.
Las drogas representan actualmente el mas poderoso enemigo del desarrollo, mantenimiento y expresión de la espiritualidad, hasta el punto de que  si las tendencias actuales no llegan a ser superadas, LOS SERES HUMANOS CAPACES DE DAR SIN RECORDAR Y RECIBIR SIN OLVIDAR, PODRÍAN DEVENIR ESPECIE EN EXTINCIÓN, Y JUNTO A ELLOS DESAPARECERÍAN TODOS LOS FENÓMENOS SOCIALES BASADOS EN LA SOLIDARIDAD HUMANA.
Algo que surgió como realidad estadística en la  58 Asamblea Mundial de la OMS antes comentada fue que a nivel mundial, el factor de riesgo de mayor importancia  para enfermar, fue el tabaco y que en América Latina,  dicho primer puesto fue ocupado por el uso indebido de alcohol (el término utilizado en la declaración es uso nocivo de alcohol, pero nosotros pensamos que el problema va mas allá de esta forma clínica del alcoholismo sinónima de consumo perjudicial al incluir las conductas bajo influencia en sujetos no alcohólicos). Pensamos que  esta categoría de USO INDEBIDO debe incluir,  tanto, los efectos del alcohol en quienes padecen de dependencia alcohólica, de consumo perjudicial (abuso en el DSM-IV) COMO LOS PROBLEMAS DERIVADOS DE LA INFLUENCIA ALCOHÓLICA EMBRIAGANTE EN SUJETOS NO ENFERMOS DE ALCOHOLISMO, Y TAMBIÉN LOS PROBLEMAS  VINCULADOS AL USO IRRESPONSABLE, INOPORTUNO O TRANSGRESOR DE PROHIBICIONES MÉDICAS BIEN ESTABLECIDAS. (ejemplos de  la nefasta repercusión del USO IRRESPONSABLE  serían las consecuencias de las limitaciones cognitivas demostradas  al  superar los 80 mg de alcohol por 100 cc de plasma sin haber llegado a la embriaguez, al conducir un omnibus, DE USO INOPORTUNO  pudiera ser la misma influencia llevada al contexto de los servicios o  al trabajar con una  maquinaria peligrosa, y como paradigmas de CONDUCTAS TRANSGRESORAS DE PROHIBICIONES MÉDICAS señalaríamos el consumo  de cualquier tipo y cantidad de drogas en una gestante  o lactante o el consumo no embriagante de alcohol, en un epiléptico y la lista de ejemplos  podría ampliarse).7
Resulta igualmente sorprendente identificar al uso indebido de alcohol como el principal riesgo para la salud entre los 27 monitoreados por la OPS en nuestra región hecho destacado  sdbre todo en paises de baja mortalidad y natalidad. La relevancia sanitaria de este indicador, aumenta en significado cuando se toma en cuenta que entre los restantes 26 factores estudiados por la OMS/OPS se incluyen algunos de tanta reconocida peligrosidad como el agua no potable, el medio ambiente insalubre, la presión arterial elevada, la dieta rica en grasas animales, la obesidad, la vida sedentaria, el estrés mantenido, la exposición al plomo y la ausencia de vegetales en la dieta.
Como dolorosa ratificación de lo referido, en el año 2000 el estimado de años perdidos por discapacidad y muertes pecoces asociados al consumo alcohólico inadecuado rondó en América Latina los 20 millones 400 mil años.23,24
Fue también destacable  lo antes señalado  con relación a que el uso indebido  de alcohol  en sujetos no alcohólicos, (reiteramos que serían los consumidores irresponsables, inoportunos, transgresores de normas médicas y los bebedores de riesgo), tiene mayor repercusión social negativa, a nivel mundial, que los problemas asociados a la conducta de los enfermos  alcohólicos, realidad avizorada desde finales del pasado siglo por los expertos en la materia, e inferible si recordamos que por cada personaque padece de alcoholismo, existen de 10 a 12 bebedores ”presuntamente sociales” que si incorporan patrones de consumo indebidos, determinarán inevitablemente mayor número de trágicas contingencias familiares, escolares, laborales,  comunitarias. y macrosociales vinculadas a dichas formas de consumo etílico. Este patrón indebido de consumo resulta, en  nuestra apreciación,  el principal talón de Aquiles de todo el tercer mundo, y es liderado por los bebedores de riesgo—10 al 20 % de los mayores de 15 años en países no islámicos, cuya peligrosidad no se limita  al riesgo de convertirse en pacientes alcohólicos, sino también de enfrentar grandes tragedias como consecuencia de sus frecuentes estados bajo influencia.
En todo el tercer mundo, la repercusión global de dichas conductas inadecuadas ante el alcohol,  tiene una significación médico social comparable a la del paludismo, el sarampión—que hace verdaderos estragos en otros países sin programas de vacunación---o el dengue.  En  USA se vincula anualmente a 200 mil muertes--25 mil de ellas por fatalidades de tránsito--a 150 mil personas de todas las edades que padecerán  graves invalideces físicas o psíquicas y a  mil transplantes hepáticos, así como al nacimiento anual de 350 mil niños bajo el efecto del alcohol y otras drogas.
Recientes estudios con tomografía por emisión de positrones (PET) han ratificado el efecto de las drogas sobre los centros inhibitorios prefrontales cuya anulación bajo su influencia es casi total, con la consecuente inadecuación del comportamiento, implícito en la afectación de los valores morales, así como con la   liberación de los ancestrales centros límbicos y otras regiones subcorticales, que cuando “toman el mando de la conducta” hacen indistinguible al ser humano de los animales inferiores no dotados de conciencia. Los resultados finales de esta trágica transformación son el fundamento de los grandes sufrimientos de los convivientes ante comportamientos totalmente impredecibles.25
Los mecanismos neuropsicofisiopatológicos que explican, sobre todo, los comportamientos disociales en el consumidor de alcohol, de inhalantes y de drogas ilegales de efecto inhibidor, son por tanto.
1) Acción sobre el complejo macromolecular Gaba-A ionóforo que determina la Inclusión intraneuronal súbita de aniones de cloro (con la consecuente hiperpolarización)  de alto efecto inhibitorio, determinante de embriaguez y turbación de conciencia.(efectos que reproducen las benzodiacepinas)
2)  Iguales acciones  que las precedentes, pero sobre el receptor NMDA.inhibiendo por tanto la actividad glutamatérgica.activadora.
3)  Efecto  desinhibidor inicial por acción inhibitoria sobre  los sistemas inhibidores.de la formación reticular (inhibición de la inhibición) determinante de euforia, toma de crítica y  explosividad.(efectos vinculados a  la prepotencia, audacia y agresividad suyacente en muchas riñas y accidentes de tránsito).
4) Inactivación de  centros inhibitorios prefrontales.supraorbitarios.con la consecuente eliminación funcional  del freno prefrontal.
5) Distorsion y relajación  de valores ético deontológicos y humanísticos.
6) Liberación de centros subcorticales que pautan conductas institntivo afectivas.
7) Activación de centros límbicos de evitación (violencia, destructividad) y de acercamiento (parafilias, adicciones)
8) Reforzamiento del circuito de gratificacioes por efectos sobre el núcleo accumbens y la amígdala.como principales mecanismos  determinante del craving.
9)  Modificación de las estructuras lipídicas de las membranas neuronales al sustituirse progresivamente moléculas de ácido araquidónico por otras de ácido oleico y  ácido  eicosatrienoico efectos mplicados en el desarrollo de tolerancia al disminuir la hiperpermeabilidad inicial de la membrana y sustituirse por “rigidez”..
10) Elevación del  umbral de las gratificaciones, lo que determina que durante varios meses después de lograr la abstinencia, el sujeto deja de ser estimulado y motivado por situaciones ajenas al consumo, hasta que con el proceso rehabilitatorio se logre la adecuación del umbral. (esta es la esencia patogénica del sindrome amotivacional del adicto crónico y sobre todo del adicto al alcohol y la marihuana).
11) Reducción del umbral convulsivo lo que determina comportamientos epileptoides explosivos y destructivos.8
Otros mecanismos a nivel molecular son:
1-Hiper-permeabilidad inicial de las membranas neuronales
2-Afectación de  los neuromoduladores
3-Desbalance de neurotransmisores: como la dopamina, serotonina, glutamato, GABA, acetilcolina, anandamida y compuestos formados por catabolitos activos como el acetaldehido que dan lugar a las tetrahidroisoquinolinas.  Su combinación  con la serototonina (betacarbolinas) y con la dopamina (salsolinol y tetrahidropapaverolina) sustancias de enlace con el sistema opioide.9
4-Disregulación progresiva de la expresión génica mediante terceros y cuartos  mensajeros.10
La figura No 1 es una tomografía por emisión de positrones en la que se aprecia claramente que cuando el sujeto está sobrio, (imagen de la derecha), el funcionamiento de la región prefrontal supraorbitaria (el polo encefálico localizado hacia la izquierda de la diapositiva) se expresa por los tonos amarillo, anaranjado y rojo mientras que en las regiones subcorticales en que se proyectaría la actividad del sistema límbico, la actividad está casi  ausente. Sin embargo, en la imagen de la izquierda cuando el sujeto está bajo la influencia de drogas que modifican la conducta como el alcohol y la cocaína, se aprecia una notable disminución de la actividad en la región prefrontal supraorbitaria (efecto al que llamamos metafóricamente “decapitación prefrontal” siguiendo el modelo del accidente de Phineas Gage). Asimismo, aparece una notable actividad en regiones subcorticales expresada por la coloración rojiza..

1 ricardo

Figura No 1
Apréciese la reducción de la actividad prefrontal y supraorbitaria (flecha de la izquierda) y el incremento de la misma en los niveles subcortcales (flecha de la derecha), cuando actúa la influencia de las drogas.

Estos hallazgos imagenológicos que ratifican plenamente los registrados en estudios neuropsicofisiopatológicos, nos permiten algunas reflexiones.11,12

  1. En términos psicoanaíticos estaríamos  en presencia de una anulación del Super yo con  liberación del Ello o Id
  2. Estas modificaciones de la actividad cerebral se superponen a la conocida hipofrontalidad e hiperactividad mesolímbica descritas en los pacientes esquizofrénicos

La sumación de estas disfunciones podría explicar en parte, la notable desorganización del pensamiento y la conducta en los pacientes con doble diagnóstico (especialmente esquizofrénicos) y sobre todo, la frecuente agresividad, destructividad y comportamientos sexuales antijurídicos que se evidencian durante los brotes de agudización de la psicósis, determinados por el consumo. Explican también la habitual resistencia terapútica de estos pacientes.
Con mucha cautela para no pecar de reduccionistas y localizacionistas las  inferencias anteriores podrían fundamentar como hipótesis, a la luz de los conocimientos actuales, la relación de la región prefrontal supraorbitaria con los valores, principios éticos, espiritualidad  y virtudes del ser humano, mientras que el sistema límbico y otras zonas subcorticales se vincularían  con las necesidades  alimentarias, sexuales y vitales así como con otras  respuestas  de evitación y acercamiento.
Las expresiones clínicas de dichas disfunciones bajo el efecto de drogas como el alcohol y otras drogas, así como durante los brotes psicóticos, serían::
1) Comportamientos antiéticos como producto de la anulación del ”freno” prefrontal supraorbitario.
2) Conductas primitivas  como (agresión, e incesto) y  respuestas patológicas de acercamiento (adiciones y parafilias) o de evitación (agresiones, destructividad  o pánico) determinadas  por la liberación límbica.  Finalmente, lo que proponemos llamar “decapitación prefrontal” asociada a la influencia de drogas no nicotínicas, se expresaría en la práctica por notable reducción de los valores y marcado incremento de las conductas referidas, que Freud llamaría regresivas.
Estas realidades explican en parte,, que la OMS en su resolución 58.26 de mayo del 200513 reconociera la trascendencia  del uso indebido de alcohol en sujetos no alcohólicos. y esta realidad puede generalizarse a todas las drogas que modifican la conducta como las de prescripción, los inhalantes y las ilegales como hemos visto..
Por la alta significación clínico epidemiológica que le conferimos a la obra de Hogarth tomada del trabajo de adscripción a la Academia de Ciencias de España, del profesor Dr..Francisco Alonso Fernández, uno de nuestros mas queridos maestros, describiremos la imagen que a continuación exponemos y  titulada “El callejón de la ginebra” (figura No 2)  que hace evidente, mediante la euforia e indolencia de una madre embriagada mientras su hijo cae accidenalmente al Támesis, la  visión de un artista en 1717, sobre las catastróficas consecuencias del uso indebido de alcohol, pese a ser esta la mas subvalorada de las drogas. Como dato histórico, fue durante esta epidemia-determinada por la drástica reducción del precio de dicho preparado alcohólico-que tuvo su identificación clínico epidemiológica  la embriofetopatía alcohólica. riesgo que enfrenta toda mujer gestante, que consuma cualquier cantidad de  alcohol

2 ricardo

Figura No 2
Apréciese la” peligrosidad” implícita en la figura central, que en estado de euforia insulsa por la
Embriaguez alcohólica es incapaz de percatarse del grave accidente de su hijo que seguramete morirá ahogado.

Los 330  millones de años perdidos anualmente por discapacidades y muertes precoces como consecuencia del uso inadecuado de sustancias,  palidecen ante  los grandes sufrimientos  de quienes al llegar a  la etapa contemplativa de su evolución se percatan de la trampa en que han caído, y sobre  todo, de aquellos que en el rol de cónyuges, padres, hijos, hermanos y abuelos se convierten en drogadictos pasivos.
Una década  atrás, la televisión texana conmovió al mundo cuando a petición de Jacqueline divulgó de costa a costa la imagen original de una hermosa joven acompañada de otra que reflejaba el estado en que quedó después del accidente automóvilístico que sufrió al chocar con un  conductor  ebrio (figura 3)...

3 ricardo

Figura 3
Imagen trasmitida por la televisión de Texas a petición de la propia Jacqueline que sin proponérselo hizo evidene su alta espiritualidad al anteponer su preocupación por prevenir estas desgracias, a la afectación de su autoestima por la difusión de los daños sufridos.

Con un comportamiento opuesto al esperable en  una jovencita de 23 años, culta, solidaria, atractiva, carismática  y esforzada  que en cuestión de segundos y en forma totalmente evitable viése  truncadas sus legítimas aspiraciones como ser humano, ella, lejos de ocultarse para proteger su autoestima, propuso de manera espontánea que su imagen fuese utilizada para demostrar  una  vez  más al mundo, que el conducir bajo los efectos de una droga puede  determinar consecuencias aún peores que la propia muerte.
Su gesto altruísta, basado en  su heroica consideración de que contribuir a evitar que  otros seres humanos vivieran tragedias similares, era mas trascendente que oultar su  tragedia es un formidable ejemplo de  alta espiritualidad.
La tragedia de Jacqueline, además de mostrarnos su alta calidad humana, hace evidente,  que además de la degradación social y económica, el uso indebido  de las drogas, implica también enormes sufrimientos individuales, familiares y sociales.
Mas recientemente, Bryan Lee Curtis, joven canadiense de 33 años, pidió el mismo  día de su fallecimiento, que se le fotografiara  mientras mantenía sobre su vientre la foto comparativa tomada tan solo dos meses  antes, (figura 4) en la que reflejaba, junto a su hijito, la felicidad de un padre ejemplar, orgulloso de su esposa e hijos y  que aun desconocía la trágica enfermedad que le acechaba como consecuencia de su acendrado  hábito de fumar.
La foto final (figura 5)  transmite igualmente un mensaje expresivo de la alta espiritualidad de Bryan, y demuestra  también la angustia de su esposa e hijo que se abrazan desesperados ante la inminente y definitiva separación por una afección que pudo ser evitada.
Esta condición de vivencia evitable hace aún mas terrible la realidad para quien sufre las funestas consecuencias del hábito de fumar, capaz de reducir en 15 años la esperanza de vida y   cambiar un día de vida por cada cajetilla de cigarrillos consumida.

4 ricardo

Figura 4
Bryan Lee Curtis el 9 de marzo de 1999, junto a su hijo mayor.

5 ricardo

Figura 5
Bryan  66 días mas tarde, junto a su esposa e hijo menor. Véase la foto anterior en su regazo.


DROGAS Y CRIMINALIDAD

Comenzaremos por destacar, que aún las drogas legales que no afectan la conducta--cuyo paradigma es el tabaco--pueden conducir, aunque con mucha menor frecuencia, a comportamientos delicitivos, en este caso por las limitaciones económicas implícitas en una adicción que en fases de alto consumo llega a costar algo mas de la mitad de un salario promedio.25
Para abordar, desde una proyección sistémica e integral la relación drogas-criminalidad, comenzaremos por destacar que aun el tabaco, droga que no transforma la personalidad, puede llevar-en su condición de portera-al consumo de otras sustancias, y mostrar también el camino a conductas delictivas de carácter económico, orientadas a  garantizar  el suministro de la sustancia y evitar los frecuentes conflictos familiares derivados de un gasto innecesario, que por otra parte afecta gravemente la salud, convirtiendo en huérfanos a niños nacidos para ser felices.
Debemos, sin embargo destacar,  que las sustancias mas peligrosas en este sentido son las de la categoría “no nicotínicas” precisamente por su efecto trasformador de la personalidad y el comportamiento, cuyo substrato neurofisiopatológico está en el bloqueo  de los “centros cerebrales de los valores mas finos, y del control inhibitorio de los comportamientos instintivos e impulsivos, así como  en la liberación de los centros subcorticales vinculados a la satisfacción inmediata de nuestras necesidades biológicas.26
El conocimiento, en las últimas décadas, de los terceros mensajeros y mas recientemente de los cuartos y quintos—todos ellos con efectos reguladores de la expresión génica e hiperactivados por el consumo de drogas--hacen aún mas angustiosa la expectativa de daños permanentes e incluso de posibles potencialidades de  transmisión a la descendencia por vías ajenas a  la placentaria  o  al aprendizaje psicosocial.
La intensa activación de los circuitos límbicos de la gratificación y su componente mas relevante  el núcleo accumbens, tiene como consecuencia casi inmediata, la aparición en el consumidor, de una conducta reiterante del consumo,  cuyo paradigma experimental extremo es el animal de laboratorio estimulado mediante microelectrodos implantados en dicho centro  cerebral  y que  luego de aprender a buscar la gratificación al oprimir un botón,  mantiene dicha conducta en forma automática y reiterativa con tanta intensidad que la misma  le conduce a la muerte por inanición a pesar de tener los mas apetecibles alimentos a su alcance.27
Este representa el mas importante mecanismo que explica la absurda conducta del adicto a continuar el consumo hasta que se agotan sus recursos financieros y su caída en los delitos económicos luego de ”vaciar” prácticamente su casa o la de sus padres para adquirir la sustancia esclavizante. El desencadenamiento simultáneo de este proceso hipermotivante hacia el consumo derivado de la catastrófica activación por la droga del circuito de las gratificaciones, junto a la anulación transitoria de sus valores morales y mecanismos de control, secundarios a los efectos prefrontales supraorbitarios,  se convierten en resortes psico-neuro-fisio-patológicos para continuar el consumo “cueste lo que cueste” o hasta que se produzca  una  crisis neurobioquímica por el agotamiento de los neurotransmisores denominada “Crash”, que es a veces la única vía de supervivencia al actuar como mecanismo espontáneo de retroalimentación y frenar a nivel puramente biológico el craving en caso de consumos masivos cuya evolución espontánea sería hacia la muerte o al desencadenamiento de enfermedades psiquiátricas de muy mal pronóstico.28-29
Existen, por otra parte mecanismos facilitadotes de la criminalidad que se vinculan mas estrechamente con los niveles psicológico, social, cultural y espiritual e integran una larga lista que incluye la disminución de la autoestima y la seguridad personal, la frustración ante el inevitable rechazo social expresado en ´las muchas “puertas que se cierran”, la irritabilidad y explosividad acompañantes de la depresión y la culpa, la degradación  laboral precipitada por el ausentismo y la reducción cuanticualitativa del trabajo, junto a las dificultades interpersonales con los compañeros y jefes, así como los accidentes de trabajo.30 La negativa influencia de otros consumidores en etapas de deterioro mas avanzado, la catastrófica reducción de intereses culturales conducentes al autoaislamiento e inclusión  en grupos de alto riesgo delictivo y finalmente el brutal egoísmo  implícito en la etapa de consumo antes de que el faro de la rehabilitación sea percibido.
A estos factores se suma  el desencadenamiento de graves afecciones psiquiátricas, no solo de tipo tóxicas vinculadas al efecto directo de las drogas y generalmente de breve duración y buen pronóstico salvo trágicos accidentes que pueden incidir antes de su eliminación, sino la aparición, en plena juventud de cuadros esquizofrénicos que requieren para su control, tratamientos mucho mas prolongados que en la mayoría de los casos en los que las drogas no jueguen papel.. Resulta cada vez mas evidente mediante recientes estudios moleculares y psiconeurofisiopatológicos que existe una impresionante semejanza entre los mecanismos neurobiológicos de las adicciones y los de la esquizofrenia, ya que an ambos se afecta el circuito de las gratificaciones con hipofunción prefrontal, hiperfunción mesolímbica y disregulación de las conexiones de la amígada del lóbulo temporal y el hipocampo con la región supraorbitaria prefrontal y  las estructuras subcorticales, esto explica la frecuente asociación de la esquizofrenia con el abuso de marihuana en jóvenes que muchas veces truncan su futuro por experimentar con sustancias cuyos efectos  se comportan como una ruleta rusa.31-33
Estas nefastas transformaciones bajo la influencia de drogas determina que  nuestro comportamiento se haga indiferenciable con el de los animales inferiores.
De esta realidad  se desprende que las drogas representan actualmente  el mas poderoso enemigo del desarrollo, mantenimiento y expresión de la espiritualidad, hasta el punto de que  si las tendencias actuales no llegan a ser superadas, los seres humanos CAPACES DE DAR SIN RECORDAR Y RECIBIR SIN OLVIDAR--conductas paradigmáticas de alta calidad personal--podrían devenir especie en extinción, y junto a ellos desaparecerían todos los fenómenos sociales basados en la solidaridad humana, a la vez que las conductas brutalmente egoistas, impulsivas, agresivas y destructivas alcanzarían categoría de pandemia mundial
Luego de un tercio de siglo como terapeuta de adictos al alcohol y otras drogas, considero que el uso, mal uso, abuso y dependencia de sustancias—sobre todo de aquellas que afectan la conducta en forma relevante—se vinculan a las mayores tragedias que he conocido como profesional  y ser humano, con nivel solamente comparable con las guerras, las hambrunas, las grandes catástrofes naturales y la miseria extrema.
Es sin embargo, la conciencia del ser humano quien acude en la mayoría de los casos al rescate definitivo y la  rehabilitación psicosocial cultural y espiritual el camino idóneo para crear, desarrollar  y reforzar la  convicción plena y decisión perpetua de abstenerse del consumidor..

EPÍLOGO.
Permítaseme concluir con la utilización de algunos símiles que pretenden transmitir en lenguaje figurativo, como evolucionan las personas cuando las gestiones de promoción de salud y prevención específica no rindieron los frutos esperados y cayeron  en la trampa del alcohol y otras drogas. Nos excusamos de antemano por comunicarnos  en lenguaje coloquial, pero, éste es  el habitual en nuestros grupos psicoterapéuticos con adictos...Finalmente, describiremos con igual método los formidables resultados del proceso rehabilitatorio integral, cuando el paciente y su familia buscan la ayuda del equipo de salud mental  y ésta es ofrecida  adecuadamente.

VEAMOS:
--El símil que reproduce  la ¨”cuesta abajo” determinada por  la incorporación de las drogas  “duras” (alcohol, drogas de prescripción, y drogas ilegales) al estilo de vida, puede estructurarse  al partir del cuento popular del cerdito que como producto de “muchos actos heroicos” y la consecuente “gratitud generada”, era  “tan  querido” por una familia,  que le habían dotado de dos “paticas de palo” al considerar  que “un cerdito con esa historia positiva, no debía comerse de una sola vez”.    
Pues bien, las drogas que modifican la conducta (duras) van también comiéndose--poco a poco--al consumidor, extremidad por extremidad y así comienzan por la “patica” de la espiritualidad con lo que el adicto  pierde la capacidad de asumir como propias las necesidades de otros, y  se agota su  sensibilidad humana, su compasividad y su involucración en los problemas de  los  seres queridos con lo que  su comportamiento se hace “crudamente egoísta y pasotista”.. Después, se pierde la “patica” de lo cultural y se “borran” los intereses habituales.familiares,  laborales,  artísticos,  deportivos, recreativos, religiosos, filosóficos e ideológicos.. Cuando continúa el consumo, se pierde la “patica” social por lo que  la imagen que se proyecta en la comunidad se hace totalmente diferente a la original, el sujeto es “etiquetado” por sus vecinos y amigos con el “cartelito”  de  “borracho”,  “pastillero”  “marihuanero”, “cocainómano  o “cambolero” (fumador  de piedras de crack  o cámbolas¨), y su imagen social se degrada simultáneamente con su estatus.
Mas tarde, le toca el turno a la “patica” psicológica y se instala la depresión, la culpa, la inseguridad,  la inferioridad y los celos.
De no lograr salir por la “puerta” de la rehabilitación, el proceso destructivo sigue su curso y ejerce su acción al nivel visceral, dando cuenta de órganos tan importantes como el cerebro, el corazón, el hígado y los genitales.
La reflexión sobre estos efectos implica que al “perder” sus cuatro extremidades, “el cerdito” indefectiblemente se “revuelca en el estiércol”.. En efecto, cuando un adicto a sustancias que degradan la conducta se encuentra en etapa de consumo no hace otra cosa que revolcarse en sus deyecciones y esto debe  reconocerlo aunque resulte doloroso....
El símil ha transmitido--con toda crudeza--lo que puede ocurrir (hasta en el mejor de los seres humanos) “si se cruza de brazos” ante la tragedia de su adicción. Pero veamos cuales son los procesos que ocurren cuando se toma la decisión de “terminar  el consumo” y  se mantiene a corto, mediano y largo plazo  el estado de abstinencia y sobriedad, cuyo carácter definitivo conducirá a los objetivos ansiosamente anhelados por el paciente, sus familiares, sus verdaderos amigos y su comunidad..
Pues bien,  durante el proceso rehabilitatorio y su incorporación a  grupos de autoayuda como el GAMA (Grupos de Ayuda Mutua en Adicciones) GIA (Grupos institucionales de ayuda) Guerreros de la luz (Grupos alternos) u otros como Alcohólicos o Narcóticos Anónimos, “ocurre el milagro” de que las “paticas” “mutiladas” por las drogas, comienzan a “rebrotar” en el orden: inverso visceral, psicológico, social, cultural y espiritual, pero esas “paticas” no se quedan en la dimensión original, pues siguen creciendo hasta alcanzar el tamaño de las patas de una girafa. Es fácil comprender que mientras mas largas sean las patas, más se aleja el simbólico “cerdito” de sus deyecciones y la dimensión de las nuevas patas expresa en el símil el desarrollo de su espiritualidad, que durante el proceso terapéutico-rehabilitatorio llega a ser mucho mayor que la presente antes de instalarse la adicción.
Es por eso que el “adicto rehabilitado” que antes fue señalado con el “cartelito” de “perdedor”, deviene ahora ejemplo de esposo, compañero, padre, vecino y trabajador gracias a su empeño  por reponer el daño que produjo en la etapa de consumo. El texto del cartel  de “perdedor” poco a poco va  destiñéndose gracias a la sobriedad y la nueva conducta, hasta que finalmente se sustituye por otro mensaje en que con  letras mayúsculas puede leerse “TRIUNFADOR” Lo importante es que la satisfacción por haber vencido a las drogas, y la felicidad de sus seres queridos, produce mucho mayor bienestar que la “alegría artificial” que estas determinaban. Este “trueque” tan favorable, es lo que explica que a través de la historia, miles de millones de adictos hayan logrado  la sobriedad permanente.
Luego de exponer con toda crudeza la repercusión global del uso indebido de drogas queremos finalizar este trabajo con el mensaje  de que cuando un adicto llega a desear “de todo corazón” liberarse de la esclavitud de las drogas, ha dado el paso mas trascendente y que el éxito está desde entonces garantizado, con el señalamiento de que el 40% de ellos logrará su victoria ante las drogas en su primer esfuerzo luego de la decisión y el resto lo hará en intentos socesivos.

CONCLUSIONES

La adicción a estas sustancias modificadoras de la conducta puede representarse  por la caída en una trampa, cuya única puerta de salida se abre mediante combinación similar a la de las bóvedas bancarias y estos son sus movimientos.

  1. Dos vueltas a la derecha y detenerse en “abstención de por vida a toda droga modificadora del coportamiento.
  2. Vuelta a la izquierda hasta cambio total  del estilo de vida vinculado al consumo.
  3. Vueta la derecha hasta corrección de los rasgos del carácter determinados durante el consumo.
  4. Dos vueltas a la izquierda hasta reposición  progresiva y permanente de los daños determinados a sus convivientes durante la pesadilla de la etapa de consumo

Esta reposición es dinámicamente explicada por la culppabilidad sentida al “darse cuenta” del sufrimiento causado, culpabilidad que conduce a un proceso de expiación y sobre-compensación de los daños infligidos, proceso mediante el cual se reponen con creces, mientras el sujeto reestructura su imagen  ante los ojos de quienes le querrán cada vez mas por su nuevo rol de esposo, padre, hijo, trabajador y ciudadan ejemplar. De esta manera, quien antes pudo haber sido rechazado, vilipendiado  y subestimado, ahora logra ser nuevamente respetado y mas que eso, llega a ser admirado.

GLOBAL AND SOCIAL IMPACT ON DRUG ABUSE. MESSAGE TO COMMUNITY TEAMS.

SUMMARY

Some knowledge, reflections and arguments are exposed in order to contribute to the efforts carried out by national and regional  experts ;using a suitable language for  non- medical Latin-American  speakers and  some concepts for specialists too due to the sensibility given to community concerning to the  medical -social and  ethical- humanistic relevance of the drug abuse; as well as the significance of its integral , multidisciplinary and multinational approach.
The use of world statistical current data, as well as the estimates about the expectancy of big tragedies in addict roles, individual under the influence of drugs and family living together, makes possible to understand the tragic damage- from different points of views of the third part of humanity even considering only “non- nicotine” drugs.
Some mechanisms, categories and clinical epidemiological hidden expressions which make the iceberg of problems related  to usage, abuse  a bad use of drugs  and dependence of psychoactive substances more monstrous are stated.
 Finally, it is taken into consideration the ethical-deontological, axiological, humanistic, legal and harmful significance; which is named as “pre-frontal decapitation” and determined by substances, as well as molecular and  neurophysiopathological  underlying  mechanisms  and the degrading catastrophic effects on the spirituality.
 This human condition is defined as the constellation of virtues derived from the ability of facing other people needs as ours, and according to our point of view it constitutes the essence of the human sensibility, capacity of compassion, potentialities of getting involved, service vocation, responsibility , spirit of sacrifice, heroism and solidarity.

Key words: drugs, social and global impact, ethical and legal relevance.

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J Dto. Atención Adicciones del Hospital Psiquiátrico de la Habana Dr. Eduardo Ordaz.Profesor Principal, Consultante y Titular de Psiquiatría Facultad Médica   Universitaria General Calixto García iñiguez. Presidente Comisión Nacional de Etica Médica.

 

 

 

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