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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2010, 7(3)

 

Perfil Sociodemografico en victimarios de delitos de violencia.

José F. Pérez Milan 1 , Inmara Valiente Rodríguez 2 y  Mariloly Acosta González 3

RESUMEN

El incremento de muertes por homicidio es una problemática que enfrenta el mundo actual como consecuencia de un aumento de la violencia, planteándose una vinculación de los niveles de criminalidad con variados factores sociales, psicológicos y biológicos, De ahí la importancia de enfocar la violencia desde un sistema de vigilancia e investigarlo no sólo en el aspecto médico de los problemas de salud, sino integrar en pautas características la información que distingue a ciertos individuos de la población en general, tanto de aspectos criminológicos como psicosociales, entre estos últimos los aspectos demográficos constituidos en un perfil que facilite la identificación del tipo general de sujeto que puede cometer un acto criminal. Este análisis descriptivo constituye una de las herramientas para minimizar el desarrollo del fenómeno. 
En la presente investigación se realizó un estudio descriptivo de corte transversal en 71 victimarios de homicidio y asesinato, remitidos al servicio de psiquiatría forense del Hospital Psiquiátrico de la Habana en el período comprendido entre Octubre/07 a Octubre/08. El dato primario se obtuvo por entrevista a los sujetos procesados de nuestro universo de estudio y recogida en un modelo confeccionado a los efectos de contabilizar variables sociodemográficas,  en su mayoría cualitativas, como la edad, el sexo, estado civil, escolaridad, ocupación, color de la piel, localidad de procedencia residencial del victimario y municipio de la comisión del hecho,  calculándose la distribución de frecuencias absolutas y relativas, constituyéndose tablas de contingencia con estos valores.

Los resultados de la investigación evidencian un perfil sociodemográfico caracterizado por sujetos masculinos, adultos jóvenes, mestizos y solteros, de baja calificación laboral o sin vínculos formales de trabajo y de nivel secundarios de escolaridad, reportándose mayor procedencia de victimarios de otras provincias y del municipio San Miguel del Padrón de  C. de la Habana.

Palabras clave: violencia, homicidio, asesinato, aspectos sociodemograficos

INTRODUCCIÓN

Desde hace tres décadas la violencia se perfila a nivel mundial como uno de los flagelos sociales más negativos con que la humanidad inició el milenio. En el campo médico-legal las muertes violentas responden a tres etiologías excluyentes entre sí: suicidio, accidente y homicidio1. La mortalidad por estas causas se encuentra entre las diez primeras en países desarrollados y en algunos en vías de desarrollo, en los primeros, con respecto a eventos accidentales o suicidios y en los segundos relacionados con el homicidio.2 Es por ello que el fenómeno de la violencia ha adquirido tal resonancia social al punto de ser tenida en cuenta por la Organización de las Naciones Unidas, ya desde el año 1994,  como el mayor reto con que la humanidad entrará en el siglo XXI3  y por la Organización Mundial de la Salud (OMS), a considerar la violencia y sus manifestaciones como uno de uno de los problemas de salud pública más apremiantes del planeta.4 A partir de la década del 80-90 se registró un aumento de la criminalidad como tendencia mundial, en especial los delitos violentos fueron doblados. El homicidio en particular, aunque bajó en relación a otros delitos, se incrementó de 3.9 a 5.7 en tasas por 100 000 habitantes5. Para mejor valoración de este fenómeno, debe considerarse que mundialmente pocos países que no estén en guerra civil alcanzan tasas de homicidio superiores a 10 por 10 000 habitantes. 
Según los informes oficiales registrados en la OPS en 1997, en la región de las Américas la tasa de homicidio regional alcanzó la cifra de 20 por 100 000 habitantes6, lo cual ya situaba  a esta área como la más violenta del mundo. Publicaciones más recientes reportan que en América Latina mueren anualmente más 300 000 personas por causas violentas, repartidos en tasas por 100 000 habitantes de 43, 1 en homicidios, 5,8 de suicidios y 8,1 en accidentes de tránsito, cerca de 120 000 homicidios y 55 000 suicidios7-9.  Algunos países de la región terminaron el milenio con una tasa de 112 homicidios por 100 mil habitantes (hombres)10, una tasa que duplica a la tasa promedio de América Latina (43 por 100 000) y es 22 veces superior al promedio mundial que es de 5 homicidios por 100 mil habitantes, lo cual acentúa esta causa de muerte violenta más que en el resto del mundo, aún cuando se estima que existen subregistros en la región. Nuestro país no escapa a esta situación mundial aunque no es un problema que tenga los orígenes ni las cifras de otros países de la región.  Investigaciones médicas retrospectivas y prospectivas realizadas por autores nacionales11-22, a lo largo de las tres últimas décadas,  fundamentalmente en la provincia Ciudad Habana, reflejan que las agresiones físicas, y específicamente las muertes violentas por homicidio, están presente en nuestra sociedad y es un fenómeno que se le debe dar atención
Incurren multitud de causas en la interrelación biopsicosocial de un sujeto que inclinan al desarrollo de la violencia, destacándose los factores sociales en conjunción con las características específicas del hombre haciéndose evidentes a través del macromedio y manifestándose en contradicciones culturales, generacionales, económicas, etc. y que están al margen de la personalidad, predisponiendo o determinando la conducta violenta en términos de delitos,
De ahí la importancia de enfocar la violencia desde un sistema de vigilancia e investigarlo no sólo en el aspecto médico de los problemas de salud, sino integrar en pautas características la información que distingue a ciertos individuos de la población en general, tanto de aspectos criminológicos como psicosociales, entre estos últimos los aspectos demográficos. Variables como la raza, el sexo, la edad, el estado civil, ocupación, nivel de escolaridad, procedencia geográfica, entre otros, se constituyen en un perfil que facilita la identificación del tipo general de sujeto que puede cometer un acto criminal, o la posibilidad de que cometa otro delito. Este análisis descriptivo constituye una de las herramientas para minimizar el desarrollo del fenómeno.    
Como objetivo general nos propusimos identificar los factores criminógenos sociodemográficos, desde la perspectiva del acusado, que caracterizan los delitos de Homicidio y Asesinato peritados en el servicio de psiquiatría forense del Hospital Psiquiátrico de la Habana.
Para lograr nuestro objetivo general propusimos como objetivos específicos:

  1. Establecer el sexo y los grupos de edades que con más frecuencia inciden estas dos figuras delictivas.
  2. Describir el estado civil de mayor reiteración en los sujetos acusados de homicidio y asesinato analizados en nuestra muestra.
  3. Determinar la ocupación laboral de mayor aparición en los victimarios de la muestra.
  4. Señalar la escolaridad más frecuente en los autores de ambos delitos.
  5. Reflejar la procedencia geográfica del victimario y los municipios de C. Habana con más incidencias para cada una de las figuras delictivas.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realiza un estudio descriptivo de 71 casos procesados en el servicio de Psiquiatría Forense del Hospital Psiquiátrico de la Habana en el período comprendido entre Octubre del año 2007 a Octubre del 2008 por los delitos de Asesinato y  Homicidio remitidos por los diferentes órganos de Instrucción, tribunales populares provinciales y los derivados de la instrucción 186 del Tribunal Supremo  Popular,  excluyéndose los remitidos de fiscalías y tribunales militares y casos de homicidios por accidentes de tránsito, así como los casos legales de muertes ocasionadas por una mala práctica médica. 
El dato primario se obtuvo por entrevista a los sujetos procesados de nuestro  universo de estudio y en la consulta del Expediente en Fase Preparatoria (EPF). Para corroborar las referencias de la entrevista, se consultó también a familiares allegados y si el explorador lo consideró necesario, ante dudas o contradicciones en la información ofrecida por los entrevistados, se utilizaron otras fuentes además de las descritas (Ej. Entrevistas a compañeros de trabajo, vecinos, familiares de consanguinidad alejada). La información así obtenida fue recogida en un modelo confeccionado a los efectos de contabilizar variables sociodemográficas relacionadas con los victimarios de los delitos analizados.
Para asegurarnos de que la muestra fuese lo más totalitaria posible, se procedió a hacer la coordinación con la dirección nacional de instrucción y los jefes de todas las regiones de procesamiento penal del delito para que todos los casos expedientados pasaran por el departamento de peritación mental en la fase de instrucción.
Se analizarán variables sociodemográficas en su mayoría cualitativas, como la edad, el sexo, estado civil, escolaridad, ocupación, color de la piel, municipio de procedencia residencial del victimario y localidad geográfica dentro de la provincia C. Habana de la comisión del hecho,  calculándose la distribución de frecuencias absolutas y relativas, constituyéndose tablas de contingencia con estos valores.
La EDAD se dividió en cuatro grupos decenales y uno final abierto: 17-37 años; 38-47 años; 48-57 años y > 67 años
El SEXO se clasificó biológico en masculino y femenino
El COLOR DE LA PIEL esta clasificado como blanco, negro y mestizo
El ESTADO CIVIL se clasificó en cuatro categorías para conseguir una adecuada representación jurídica en: Solteros, Casados, Unión Consensual y Viudos, considerando los casos de unión consensual a las parejas en las que existe un hogar constituido y de suficiente estabilidad.
La variable OCUPACIÓN fue clasificada según la referida en el momento de la entrevista. Se dividió en las siguientes categorías: estudiantes; obreros no calificados (desempeños de labores estatales que incluyan a auxiliares de servicios y obreros no calificados en ningún ramo de la actividad técnica) ; obreros calificados (desempeños laborales estatales que dependan de titulación universitaria o de técnicos medios, incluye además al obrero calificado en algún ramo de la actividad técnica o de servicios); amas de casa; jubilados (dentro de los jubilados consideramos a los subsidiados por incapacidad física o mental de forma permanente y  a los retirados de la vida laboral por la edad.) ; cuenta-propista (se incluyen a los trabajadores que poseen la licencia o permisos para realizar labores por cuenta propia o privadas) y desocupados, incluyendo en estos últimos aquellos que teniendo o no, edad laboral, hayan abandonado los estudios o no se encuentran incorporados a actividad laboral alguna, bien porque nunca la han tenido (estando en edad laboral) o porque la tuvieron y la perdieron, pudiéndose dedicar a trabajos no formales, tales como venta ilícita de mercancías, trabajar como “piratas”, denominación esta para aquellos que se dedican a laborar como taxistas sin licencia operativa, o estar en algún tipo de negocio ilícito eventual, entre otros.
Se tuvo en cuenta la categoría OTROS para los casos de victimarios que a pesar de la poca frecuencia de aparición, su estatus ocupacional no cumpliera con las condiciones anteriores, Ej. reclusos o sancionados (que se encuentren cumpliendo una sanción judicial, correccional de internamiento).
.La ESCOLARIDAD se estableció dentro de los estratos culturales establecidos en nuestra población en cinco categorías: Analfabeto; Primaria; Secundaria: Enseñaza Media Superior (contempla a la instrucción técnica y obreros calificados) y Universitarios (en vías o en posesión de una titulación universitaria). Se compiló el nivel de escolaridad vencido o que cursaba el entrevistado en el momento de la declaración.
En el MUNICIPIO DE PROCEDENCIA DEL VICTIMARIO tuvimos en cuenta los municipios de residencia de los autores, con permanencia en los mismos de más de 6 meses, en caso de proceder de C. Habana, tomando en cuenta los 15 municipios de esta provincia, aclarando cuando la procedencia del victimario sea  de otras provincias o países.
EL MUNICIPIO DONDE SE COMETIÓ EL DELITO correspondió al Municipio de la provincia C. Habana al que pertenece el órgano de Instrucción o Fiscalía remitente. En los casos de que la solicitud pericial haya provenido de un órgano de instrucción o tribunal provincial, el dato  de interés se obtuvo el dato de la documentación legal ó EFP.

TRATAMIENTO ESTADÍSTICO
Para el procesamiento estadístico de los casos se utilizó el programa  STA-WIN (2006) que permite las comparaciones a través de métodos no paramétricos y paramétricos, en el análisis de los casos usamos estadísticas básicas, métodos no paramétricos mediante tablas de 2 X2 para X² y la observación de los valores referidos mediante el estadígrafo X² con una probabilidad significativa < 0,05. No fue significativa estadísticamente las relaciones entre variables y entre categorías de las variables, ya que la muestra no tenía suficiente tamaño,  por esta razón se realizó el análisis descriptivo donde se relacionaron variables con sus categorías y  dos variables entre sí, con las proporciones llevadas a porcientos y con ellos se destacan los grupos mayoritarios de las categorías estudiadas.

TRATAMIENTO  BIOÉTICO
Se tuvo en cuenta la más estricta confidencialidad de la información que se manejó en la investigación, haciéndoles saber siempre a los entrevistados que de manifestar la ocurrencia de algún otro delito no conocido que nos obligara a realizar la denuncia lo debíamos hacer según lo establecido por la ley y nuestros principios. La información obtenida se puso solamente en función de la investigación. Esta se procesó de forma general omitiendo los datos personales de identidad, y en aquellos casos en que se hizo algún apunte particular se respetó el principio del secreto médico aplicado a las investigaciones.

RESULTADOS

Tabla 1:  Distribución de los victimarios por  figura delictiva.

No.
%
Asesinato
38
53,5
Homicido
33
46,5
Total
71
100

 

Las muertes violentas producidas por agresión de uno ó más victimarios de dividieron en las figuras delictivas Homicidio y Asesinato según los preceptos del artículo 263, Capítulo Ill del Código Penal Cubano23. Los Asesinatos fueron ligeramente mayoritarios (53,5 %) en relación a los Homicidios (46,5 %) por lo que podemos decir que estas dos figuras delictivas, distinguidas por características legales y criminológicas fueron simétricas en frecuencia en el tiempo que se escogió la casuística. La mayoría de los delitos se produjeron con la participación de dos personas, es decir una víctima por cada victimario, con excepción de cuatro delitos de homicidio en que figuran más de un victimario por víctima (riña tumultuaria). No se identificó ningún homicida para más de una víctima por lo que se descarta la aparición de algún asesino múltiple, previsto a reseñar en la investigación, aunque no considerado como objetivo de la misma por su poca frecuencia de aparición.

Tabla 2: Distribución de victimarios según sexo.

 

Asesinato

Homicidio

Total

SEXO

No.

%

No.

%

No.

%

Masculino

38

100%

32

97%

70

98,6%

Femenino

-

-

1

3%

1

1,4%

Total

38

100%

33

100%

71

100%

Al observar la Tabla No. 2 se muestran los resultados referentes al sexo predominante, hallamos que el 98,6% de los victimarios pertenecían al sexo masculino, con un solo reporte de un victimario del sexo femenino como autora de homicidio

Tabla 3: Distribución de victimarios según grupos de edades.

 
ASESINATO
HOMICIDIO
TOTAL
 
CASOS
%
CASOS
%
CASOS
%
18-27
7
18,4
9
27,3
16
22,5
28-37
17
44,7
14
42,4
31
43,7
38-47
9
23,7
10
30,3
19
26,8
48-57
2
5,3
2
2,8
58-67
1
2,6
1
1,4
> 67
2
5,3
2
2,8
TOTAL
38
-
33
71

En la tabla No. 3 se expone la edad de los victimarios que se encontraron mayoritariamente en el grupo de edades comprendidas entre 28 a 37 años (43,7 %) seguidos en orden de frecuencia el grupo de 38 a 47 años (27 %). La edad promedio de los todos los autores fue de 32 años, lo cual los sitúa en el rango de adultos jóvenes. Divididos por figura delictiva se conservan los mismos porcentajes en ambos grupos con distribuciones similares de estos grupos de edades, con la particularidad que los homicidas solamente provinieron de estos grupos de edades más jóvenes. y en los autores de la figura asesinato se reportaron predadores dentro de otros grupos etéreos contemplados en esta variable.

En el delito de asesinato, la mayoría de victimarios distribuidos en estos grupos de edades también ocurrió, pero no fueron exclusivos de estas edades reportándose predadores dentro de otros grupos de esta variable.

Tabla 4: Distribución de victimarios según color de la piel y figura delictiva
053-1

 

 

 

 

En la Tabla No. 4  se muestran los resultados del estudio en cuanto a color de la piel, mostrándose, cuantitativamente, el predominio de mestizos en la muestra total de victimarios estudiada, Por figuras delictivas la distribución se comportó de manera similar al de la muestra en general sin diferencias marcadas entre las dos figuras delictivas. 

             Tabla 5: Distribución de victimarios según  estado civil.
053-2

 

 

 

 

 

Resalta los resultados de la Tabla No.5  un predominio de solteros en la muestra de victimarios estudiadas,  seguidos por las uniones de parejas legalizadas o casados (15,5 %) y las no legalizadas (24 %). Ambos grupos no superan a los solteros de la muestra. Se destaca un solo divorciado en la muestra de asesinatos. La distribución del estado civil  por figuras delictivas es muy similar en proporción con diferencias no significativas en cifras y porcentajes.

Tabla No. 6: Relación  de escolaridad y figuras delictivas.
053-3

 

 

 

 

.
El grado de escolaridad que predominó fue el secundario, (Tabla No. 6), resultado acorde con el grupo de edades que predominó en la muestra, fundamentalmente de adolescentes, que abandonan los estudios en ese nivel, apareándose grupos disociales y dedicándose a actividades que están al margen de la ley,  con el consiguiente riesgo delictivo. 

 Tabla 7:  Distribución de los victimarios según ocupación.

 

ASESINATO

HOMICIDIO

TOTAL

 

CASOS

%

CASOS

%

CASOS

%

OBRERO NO CALIFICADO

18

47,4%

17

51,6%

35

49,3%

OBRERO CALIFICADO

 

 

1

3%

1

1,4%

ESTUDIANTE

1

 2,6%

2

 6,1%

3

4,2%

DESOCUPADO

13

34,2%

8

24,2%

21

29,6%

JUBILADO

2

5,3%

 

 

2

2,8%

CUENTAPROPISTA

3

7,9%

5

15,2%

8

11,3%

AMA DE CASA

 

 

 

 

 

 

OTROS

1

2,6%

…….

…….

1

1,4%

TOTAL

38

100%

33

100%

71

100%

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el caso de la ocupación reflejada en la Tabla No. 7  se reflejó un predominio de obreros no calificados entre los victimarios de ambas figuras delictivas (49,3 %), seguido de los desocupados o sujetos sin vínculos formales de trabajo con el estado (21 %), que pudiera hablar del abandono escolar después o estando cursando la enseñanza secundaria,  como parece demostrarlo la Tabla No. 7,1  en que se cruzan los resultados de la ocupación con las edades de los victimarios.

Tabla 7,1:  Relación entre ocupación y edad de los victimarios.

 

18-27

28-37

38-47

48-57

58-67

>67

Total

 

Casos

%

Casos

%

Casos

%

Casos

%

Casos

%

Casos

%

Casos

%

Obrero no calificado

7

43,8

15

48,4

11

57,9

2

100,0

 

 

 

 

35

49,3

Recluso

 

 

 

 

1

5,3

 

 

 

 

 

 

1

1,4

Estudiante

 

 

3

9,7

 

 

 

 

 

 

 

 

3

4,2

Desocupado 

7

43,8

9

29,0

4

21,1

 

 

1

100,0

 

 

21

29,6

Jubilado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2

100,0

2

2,8

Técnico medio

 

 

1

3,2

 

 

 

 

 

 

 

 

1

1,4

Cuenta propista

2

12,5

3

9,7

3

15,8

 

 

 

 

 

 

8

11,3

Total

16

100,0

31

100,0

19

100,0

2

100,0

1

100,0

2

100,0

71

100,0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la categoría OTROS, se incluyó un recluso dentro de la figura asesinato, que constituyó un 1,4 % del total de la muestra.

Tabla 8: Relación entre ocupación y escolaridad de los victimarios.

 

Analfabeto

Primaria

Secundaria
Básica

Enseñanza
Media Sup.

Universitario

TOTAL

 

Casos

%

 Casos

%

Casos 

%

 Casos

%

Casos

%

Casos

%

OBRERO /TRABAJADOR
DE SERVICIO

1

3,1

3

9,3

22

68,7

6

18,7

 

 

32

45

ESTUDIANTE

 

 

 

 

1

33,3

2

66,6

 

 

3

4,2

TECNICO MEDIO

 

 

 

 

 

 

1

100

 

 

1

1.4

TECNICO SUPERIOR

 

 

 

 

 

 

 

 

3

100

3

4,2

CUENTA PROPISTA

 

 

 

 

4

50

4

50

 

 

8

11.3

DESOCUPADO

 

 

6

28,5

14

66,6

1

4,7

 

 

21

29,6

JUBILADO

 

 

1

50

1

50

 

 

 

 

2

2,8

OTROS

 

 

 

 

 

 

1

100

 

 

1

1,4

TOTAL

1

100

10

100

42

100

15

100

3

100

71

100

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la Tabla No. 8 se analiza la procedencia de los victimarios de las dos figuras delictivas. Las estadísticas indican que el mayor porcentaje de victimarios procedían del Municipio San Miguel del Padrón y de otras provincias con 12,7 % del porciento total de la muestra. Le siguen en orden decreciente, la procedencia de los municipios Arroyo Naranjo y Diez de Octubre con iguales porcentajes (11,3 %). Si vemos los resultados por figuras delictivas encontramos una significativa predominancia de autores de “Otra provincias” (16%) y del municipio San Miguel del Padrón (16 %) en la figura delictiva asesinato. Los autores de homicidio procedían fundamentalmente de los municipios Boyeros y 10 de Octubre, con iguales porcentajes de pertenencia de victimarios (15,2 %) seguidos de Arroyo Naranjo con 13,2 %. Es llamativo la cantidad de victimarios involucrados en estos delitos que procedían de otras provincias, constituyendo población flotante de C. Habana. Los inmigrantes provenían fundamentalmente de las provincias de Santiago de Cuba y Camagüey.
El municipio de más frecuente ocurrencia de todos los delitos contra la vida analizado en nuestro estudio fue el Municipio de 10 de Octubre, siguiéndole en orden de frecuencia Boyeros, Centro Habana y San Miguel del Padrón. (Tabla No.9)

Tabla 9: Relación entre el municipio de ocurrencia  del hecho y figuras delictivas.

Municipios

ASESINATO

HOMICIDIO

TOTAL

 

CASOS

%

CASOS

%

CASOS

%

Hab. Vieja

1

2.6 %

2

6.1 %

3

4.2 %

10 de Octubre

3

7.9 %

5

15.2%

8

11.3 %

San Miguel del Padrón

6

15.8 %

3

9.1 %

9

12.7 %

Cotorro

1

2.6 %

-----

--------

1

1.4 %

Guanabacoa

2

5.3 %

1

3.0 %

3

4.2 %

Otras provincias

6

15.8 %

3

9.1 %

9

12.7 %

Centro Habana

2

5.3 %

2

6.1 %

4

5.6 %

Plaza

1

2.6 %

1

3.0 %

2

2.8 %

Cerro

2

5.3 %

2

6.1 %

4

5.6 %

Playa

2

5.3 %

1

3.0 %

3

4.2 %

Marianao

2

5.3 %

3

9.1 %

5

7.0 %

La Lisa

3

7.9 %

2

6.1 %

5

7.0 %

Boyeros

2

5.3 %

5

15.2 %

7

9.9 %

Arroyo Naranjo

5

7.2 %

3

9.1 %

8

11.3 %

TOTAL

38

 

33

 

71

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Atendiendo a las figuras delictivas, ocurrieron más delitos de asesinato en el Municipio de San Miguel del Padrón (13,2 %) seguidos de Boyeros, Centro Habana y Arroyo Naranjo con estadísticas similares (10,5 %).
Los casos de homicidios fueron más frecuentes en el período estudiado en tres municipios: 10 de Octubre (18,2 %), seguidos en orden decreciente por Boyeros (15,2 %); Centro Habana (12,1%); Otro grupo integrado por los municipios de San Miguel del Padrón, Cerro, Marianao y Arroyo Naranjo con cifras similares de 9,1 % y un tercer grupo de municipios con bajas cifras de este delito.
Como detalle curioso, no se recibieron solicitudes periciales del municipio Habana del Este, lo cual no niega la ocurrencia de alguna de estas figuras que no exigió el recurso de una peritación psiquiátrica.

DISCUSIÓN

El predominio del sexo masculino en estos hechos de extrema violencia (tabla No.2) ha sido un  resultado recurrente de otras investigaciones realizadas en distintas regiones de nuestro país11-22 y en el área latinoamericana24-26.
Para entender estos resultados tenemos que apelar ineludiblemente el enfoque de género y tener presente la caracterización masculina de la conducta violenta por el rol socio-cultural del llamado sexo fuerte a través de todas las épocas donde la educación familiar y el medio macrosocial transmiten valores, costumbres y normas sociales que canalizan la actitud dominante, violenta, y agresiva en último extremo, que se le exige al sexo masculino para imponer su autoridad y preservar su status.  En nuestro medio es el hombre el que mayormente se enfrenta al medio social, supuestamente es el encargado de resolver los problemas o conflictos que atañen a la familia hasta el grado de llegar a manifestaciones violentas. Es el que ha tenido un concepto “mayor de la moral” y a su vez un umbral más bajo de tolerancia en cuanto a la reacción ante el agravio de ésta27.
Por otra parte se ha atribuido a la testosterona, que en el hombre tiene niveles mucho más altos que en la mujer,  un determinado rol en la génesis de la conducta violenta. Investigaciones animales arrojan evidencia que la testosterona puede modular los efectos de la 5HT1A y  5HT1B  en la agresión,  lo que hace pensar de que en el hombre se relacione también con anormalidades de la función serotoninérgica modulada por las hormonas sexuales30, lo cual ocurriría menos en la mujer. Resultados en estudios con delincuentes adolescentes han reportado altos niveles de testosterona relacionados con rasgos de personalidad como actitud social dominante, asertividad, competitividad y comportamientos agresivos verbales y físicos28,29 De esta forma los altos niveles de testosterona influirían directamente sobre características de la personalidad que a su vez influirían en el comportamiento agresivo.
La mayoritaria cantidad de sujetos jóvenes entre los victimarios, tanto de homicidios como de asesinatos, reflejados en la Tabla No. 3,  no es un resultado sorpresivo en el estudio,  sino más bien una variante estable en investigaciones médico-legales de homicidios realizados en nuestro medio11-22. Si bien es cierto que a estas edades juveniles e inicio de la etapa adulta el sujeto comienza a enfrentarse con el aprendizaje adquirido, a estresores psicológicos y sociales de su contexto, (matrimonio, inicio y competitividad en el trabajo, nacimiento de un hijo) en medio de cambios y demandas biológicas, lo que trae aparejado un consiguiente riesgo de enfrentamientos a estresores psicológicos, biológicos y sociales, generadores de conflictos.

Estos resultados reportados con anterioridad, no señalan a la edad por sí sola como factor de riesgo para estos delitos, sino su asociación con otras variables, como pudieran ser la procedencia de hogares disfuncionales, victimización en etapas infantiles, además del aprendizaje de conductas violentas, pobre instrucción educacional y abandono escolar, deficiente incorporación de valores que normen las relaciones interpersonales en el seno de la familia de procedencia y en las distintas instituciones por las que hayan transitado en su vida, la no vinculación a actividades de estudio o laborales, además del iniciante consumo de bebidas alcohólicas, con su efecto de droga portera que pudiera llevar al sujeto a consumir otras drogas. El rango de edades reportado por otros autores del área latinoamericana esta por debajo de los cuarenta años y  por encima de los 25 años como edades más jóvenes.24-26

El color de la piel reflejado en la Tabla No. 4 da a los mestizos con mayor frecuencia de aparición, lo cual no es concordante con el reporte de la composición racial de la población cubana en que se informa un predominio del color de piel blanca seguido de mestizos y en menor cuantía negros30. Como referencia comparativa, en un estudio realizado en otra provincia, se obtuvieron cifras estadísticas diferentes en cuanto a la raza aparente19 resultado que pudo tener como factor influyente la composición étnica de la población estudiada.  Al no tener las cifras exactas de la distribución del color de la piel en el territorio de Ciudad Habana para poder hacer estudios comparativos de proporción, nos abstenemos de emitir criterios en cuanto a predominio de una raza aparente sobre otra en la participación en los hechos como victimarios. 
Aunque la variable del estado civil no es muy tenida en cuenta en estudios realizados por especialidades médicas sobre delitos de violencia en nuestro medio durante la última década, ésta se ha expresado a través otras variables, donde se refleja de alguna manera la estabilidad familiar del universo estudiado por otros autores, que reportan victimarios en su mayoría provenientes en su infancia y en su etapa adulta de hogares disfuncionales y violentos13,17,18.
El estado civil es una variable que da evidencias indirectas de la consonancia y equilibrio social del sujeto, comenzando por la unión familiar, que juega un papel importantísimo en el proceso del control social informal. A pesar de que el éxito de su función como institución o agente de socialización depende mucho del desempeño correcto de roles de sus miembros, lo que acontece en la familia es importante tanto para el niño como para los jóvenes y los adultos, ya que en su seno se va moldeando el estilo de relación con los otros y se forman las potencialidades para ello31.

La mayor cantidad de solteros expuestos en los resultados de la Tabla No. 5 podría hablar de la inestabilidad social de la mayoría de los perpetradores, donde quizás existe poligamia y aunque no fue motivo de estudio puntual como variable, es supuesta la posible procedencia de hogares disfuncionales donde la valoración de la unión matrimonial no es prioritaria, factor ya descrito en estudios sobre la génesis de la violencia27, asimilando el rol de víctimas como algo normal o corriente y otros en cambio se convierten en personas perpetradoras de distintos tipos de manifestaciones violentas gracias a un proceso complejo de aprendizaje de la misma, influido además, por otra series de factores no menos importantes31.

Otro de los factores que se mantiene reportado en investigaciones médicas anteriores realizados en nuestro medio sobre homicidios11-22  es la escolaridad secundaria en la gran mayoría de los victimarios de ambas figuras delictivas, que es el nivel mínimo exigido a nuestra población de adolescentes por las Instancias de Educación del Estado Cubano. De este resultado pudiera deducirse el abandono escolar de esos menores, continúa en apareo a grupos disociales, involucrándose en actividades que están al margen de la ley,  con el consiguiente riesgo delictivo. 

Las cifras de ocupación laboral no calificada reportadas mayoritariamente en los autores de ambas figuras delictivas (Tabla No. 7) coinciden al cruzar ambas variables (Tabla No. 7,1) con los grupos de edades de entre 38-47 años. La categoría desocupados, reportada también con frecuencia entre los victimarios de la muestra, se localizan en los grupos etáreos más jóvenes, entre 18-27 (43,8 %) y 28-37 (29 %) años,  edades juveniles y de comienzo de la adultez que predominan en la muestra de los autores de ambas figuras delictivas. Así mismo, se evidencia también una correspondencia porcentual entre las cifras mayoritarias de nivel educacional bajo, correspondientes con nivel de instrucción mínimo exigido en Cuba, relacionado con las ocupaciones de más bajo nivel y la ausencia de  vínculos de trabajos o vínculos no formales con el estado por parte de los victimarios (Tabla No.8) que refuerza el planteamiento del abandono escolar en los niveles de instrucción que corresponden a esas edades.

Resultados similares han sido reportados en estudios sobre homicidio en nues-tro medio, en décadas anteriores11-16 y en investigaciones realizadas en fechas más recientes17-22  por lo que la variable analizada parece ser estable en el tiempo para estos delitos, en nuestro país, generando un mayúsculo llamado de atención a tener en cuenta dichas características sociales como perfil de riesgo para futuras actividades de prevención.

Las estadísticas indican que el mayor porcentaje de victimarios procedían del Municipio San Miguel del Padrón y de otras provincias con 12,7 % del porcentaje total de la muestra. Por figuras delictivas encontramos una significativa predominancia de autores de la misma procedencia (“Otras provincias” y del municipio San Miguel del Padrón) en la figura delictiva asesinato. La presencia apreciable de victimarios inmigrantes no legalizados o población flotante procedentes de otras provincias esta acorde con los reportes de la migración como factor influyente en la criminalidad32 y este resultado es un reflejo de ello.
Los asentamientos ilegales o legales de ciudadanos de otras provincias es un factor que gravita tradicionalmente sobre la capital del país, aumentando espacios superpoblados y la probabilidad de tensar o quebrantar por estas causas sistemas de atención social como el de la salud, de influencia tanto como índice de calidad de vida, como por la atención para salvar la vida del agredido y temporalmente superviviente, factor que puede ser de influencia en la estadística de estos delitos.

La ocurrencia de los delitos contra la vida que se analiza en nuestro estudio se reparte en cuatro nombres de áreas político administrativas que integran la Ciudad de la Habana: 10 de Octubre, San Miguel del Padrón, Boyeros y Arroyo Naranjo (Tabla No. 9), pudiendo justificarse estos guarismos por la mayor densidad poblacional en estas áreas y los conflictos que esto trae aparejado, sobre todo el Municipio 10 de Octubre que es el de mayor índice poblacional de Ciudad Habana. Estos resultados coinciden para ambas figuras delictivas con reportes de estudios realizados en décadas anteriores11-16 y de otras investigaciones realizadas recientemente17-22 infiriéndose que poco ha cambiado la distribución de la violencia en esas áreas geográficas.
Desconocemos  las causas y no intentaremos buscar razones que expliquen, tanto las procedencias geográficas que con mayor porcentaje estadístico “tributaron” la mayoría de los victimarios reportados en nuestra investigación, como las localidades en que con más incidencia sirvieron de escenario a estos hechos. Sólo queremos señalar que en reportes similares de hace casi dos décadas11-12 señalan similares resultados para una y otra variable en los mismos municipios señalados en nuestra investigación.
Existen, al parecer, iguales condiciones socio-culturales, logísticas o demográficas desde hace más de dos décadas,  relacionadas muy posiblemente con el nivel de instrucción y cultura de la población, religión, calidad de vida, posibilidad de distribución del tiempo libre y distracciones edificantes, entre otras circunstancias, que se encuentran en interdependencia con otros factores macrosociales de resonancia negativa en esos contextos, como las subculturas violentas, machismo acentuado, posesión de medios para ejercer la violencia generando la conducta agresiva por imitación vivencial, facilitando la experiencia criminal con alta frecuencia de la misma y le da a los integrantes de esas poblaciones la propensión tanto a ser victimarios o incluso victimas, muchas veces desencadenantes de estos delitos de violencia.
A estos contextos se agregan en la actualidad otras circunstancias, también facilitadoras de estas conductas, como el consumo de sustancias tóxicas, fundamentalmente de alcohol, que es casi tolerado socialmente en nuestro medio y su consumo se ha visto relacionado con estas figuras delictivas y otros problemas legales en investigaciones médicas sobre la temática realizadas por autores nacionales11—22, 33,34.
Concluimos entonces que a excepción de un victimario del sexo femenino en la figura de asesinato, el resto de los casos de nuestra muestra fueron del sexo masculino, en su mayoría mestizos, de ocupación obrero no calificado o desocupados y solteros. En correspondencia con las categorías ocupacionales mayoritarias de nuestra muestra, con baja calificación laboral o la no existencia de vínculos formales de trabajo, encontramos en los victimarios de ambas figuras delictivas, el predominio de edades jóvenes (18-37 años) y el nivel secundario de escolaridad, datos que hablan de abandono escolar y laboral, lo cual señala a estas características como riesgosas de los delitos estudiados.  La localidad donde con mayor frecuencia se cometió homicidio fue el municipio 10 de octubre.  el asesinato se produjo con mayor porcentaje en el municipio de san miguel del padrón. ambos municipios de gran densidad de población.
Los victimarios de asesinatos procedían en su mayor   parte de otras provincias y del municipio san miguel del padrón. las procedencias mas frecuentes de los homicidas fueron los municipios 10 de octubre y boyeros. El perfil demográfico del homicida en la provincia ciudad de la habana se mantiene estable. no encontramos diferencias de interés entre estos   resultados y los de otras investigaciones medicas de esta temática realizadas en nuestro medio desde décadas pasadas, tampoco reportamos diferencias importantes entre ambas figuras delictivas y las variables que analizamos.

Sexual offenders socio demographic profile.

SUMMARY

Homicide death increase   is a current problem that faces the world as c a result of an increasing violence. A relationship among the levels of crime rate with social, psychological and biologic varied factors is set out. Hence the importance to focus violence from a system of surveillance and not only to investigate it as a medical problem, but also integrate the information in similar guidelines that allow to distinguish some individuals on criminological and psychosocial aspects   and constitute about the last demographic aspects (the psychological aspects) that enable the identification of the type of individual that  can commit a criminal act. This descriptive analysis constitutes one of the tools to minimize the development of the phenomenon. 
A transversal descriptive study done on 71 homicide and murder criminals at the Psychiatric Hospital of Havana’s Forensic Service (October, 2007 - October, 2008); was carried out In this investigation. The primary  data was obtained by interviewing  the processed individuals of our study and  compiling it  in a model done  with the aim  of obtaining socio demographical variables , mainly of  qualitative nature , as age,  sex, civil status,  education, occupation, race, offender’s place of residence and location of the scene crime, as well as  considering the classification of absolute and relative  crime frequencies to  create  charts with this information.
The results of the investigation shown a socio demographic profile characterized by male young adults, mixed- race, single, with low labor qualification or no formal links of work and secondary school level, as well as that the mayor quantity of offenders are from other provinces including  the municipality San Miguel del Padron , Havana city.


Key words: violence, homicide, murder, socio demographic aspects.

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1 Especialista de segundo grado en psiquiatría. Hospital Psiquiátrico de la Habana. Profesor Auxiliar Facultad de Ciencias Médicas “Enrique Cabrera”.

2 Especialista de primer grado en psiquiatría. Hospital Psiquiátrico de la Habana.

3 Especialista de primer grado en psiquiatría. Instituto de Medicina Legal.

 

 

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