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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2010, 7(3)

Comorbilidad psiquiátrica en niños y adolescentes discapacitados cognitivos. Consideraciones generales. Actualización.

Nadieska Benítez Gort 1 , Juana Velázquez Argota 2 y Marta Castro 3

RESUMEN

En esta revisión ponemos a disposición del personal tanto médico como paramédico y demás integrantes de los servicios de salud mental de hospitales y atención primaria, aspectos de interés sobre el tema de la comorbilidad psiquíatrica en poblaciones con necesidades cognitivas especiales. Se describe el recorrido histórico del problema desde los orígenes del mismo desde Krapelín hasta nuestros días; encontrando una situación médica bien antigua en su identificación, con observaciones brillantes desde aquella época. Pero con el desarrollo de la psiquiatría como especialidad los terapeutas han olvidado en buena medida considerar y enriquecer esta situación médica para el manejo de muchos síntoma que conforman cuadros clínicos en los retrasados mentales y muchas veces se valoran como síntoma aislados e inespecíficos por modificaciones que presentan sobre la base en que se injertan, trayendo como consecuencia evolución tórpida, complicaciones, poli terapia con toxicidad conductual para el paciente e insatisfacción para la familia. Se hace un análisis del comportamiento epidemiológico de este problema comprobándose su elevada prevalencia que alcanza valores hasta de 20 y 65 % en Europa y hasta de 3 a 4 veces superior a la tasas de trastornos mentales en población general en EUA (Estados unidos de América). Se valora además los principales diagnósticos que se registran planteándose que pueden aparecer todos los trastornos psiquiátricos descritos en las clasificaciones diagnósticas con particularidades de mayor frecuencia para algunos tipos de diagnósticos en relación con el grado de retraso mental. 

Palabras clave: comorbilidad psiquiátrica, necesidad cognitiva especial, población infanto juvenil, epidemiología, historia.

INTRODUCCIÓN

Ubicación epidemiológica del fenómeno del Retraso Mental en el mundo en general y en Cuba en particular.

Desde el año 1959 se aprecia un gran avance en el concepto de Retraso Mental  referido al criterio de conducta adaptativa. El desempeño personal ya no se ubica únicamente en el rendimiento ante pruebas estandarizadas y una causa determinada, sino que se comienzan a valorar la capacidad personal de adaptarse a las condiciones que le impone el medio en que se desenvuelve el sujeto. Todo ello posibilitó que la mayoría de las definiciones actuales de discapacidad mental traten de englobar distintos aspectos haciendo referencia tanto al funcionamiento intelectual como a la conducta adaptativa, de tal forma que él déficit en la función intelectual ha dejado de ser el único criterio a tener en cuenta para convertirse en uno más junto al adaptativo.1, 2
Ello se observa en los enfoques más actuales:

El retraso mental es considerado como la forma más frecuente de trastornos del desarrollo.5 Sin embargo, por la influencia que sobre la aparición y detención de éste ejercen la calidad de vida y el grado de exigencia y tolerancia social del entorno, así como la variedad de las pruebas psicológicas para medirlo, resulta difícil establecer tasas de prevalencia de validez universal. Además, se debe tener en cuenta que en algunos lugares este fenómeno no ha sido estudiado en absoluto y en otros ha sido abordado con técnicas y criterios heterogéneos. No obstante, a pesar de todo, se sabe que es un problema de salud en edades pediátricas. 6,7

En países desarrollados este diagnóstico está presente entre el 1 y 3 % de la población. En los EUA., por ejemplo, se plantea que unas tres de cada 100 personas tienen  retraso  mental, es decir, casi 613,000 niños, adolescentes y jóvenes de 6 a 21 años tienen algún nivel de retraso mental y necesitan educación especial, (Reporte Anual al Congreso, Departamento de Educación de los Estados Unidos, 2002). De hecho, uno de cada 10 niños que necesitan educación especial tiene alguna forma de retraso mental. 8  En estudios muy interesantes realizados en Canadá, Finlandia, Japón y otros se encontraron resultados similares, 2 - 3% de retrasados mentales. 6,7, 9,10

La República de Cuba, a pesar de ser un país del tercer mundo, presenta indicadores en cuanto la población de retrasados mentales se refiere, semejantes a los de los países desarrollados. La prevalencia calculada recientemente fue de un retrasado por cada 80 habitantes, lo que significa una tasa de 1.25 por cada 100 habitantes para todas las edades. Del total de retrasados mentales, el 50.9 % tienen causa prenatal o perinatal y alrededor de un 15 a 20 % causa postnatal. 4,11
En pleno siglo XXI, la Revolución del Genoma Humano ha contribuido al conocimiento de las causas del RM. La etiqueta de retraso idiopático disminuye cada vez más, sobre todo en países desarrollados, donde sólo el 10.5% responde al idiopático. 12 En Cuba, el 83.4% del total de retrasados tiene causa conocida. 11

Aspectos esenciales de la evolución histórica del concepto de comorbilidad psiquiátrica en retrasados mentales.

Algunos detalles sobre la historia de identificación de la comorbilidad como fenómeno bien particular y complejo en este tipo de pacientes nos demuestra lo antiguo y atrayente de este tema. El debate entre las causas y consecuencia de los desórdenes psiquiátricos arranca desde 1828, cuando Esquirol expresa que los retrasados mentales y los desórdenes psiquiátricos son entidades separadas. 13

Phelps, (1897), sostiene que las enfermedades mentales y los RM son  partes continuas y no entidades separadas. En contraste, Tredgold, (1908), dice que los retrasados mentales son más propensos a los desórdenes mentales que la población general. Kraepelín adopta una posición intermedia y dice que algunos casos de demencia precoz se desarrollan como resultado de un retraso mental y otros resultan de tempranas formas de psicosis. Trabajos posteriores han demostrado que los desórdenes mentales son entidades separadas, más comunes entre los individuos con retraso mental. 13

Kart Schneider llama la atención sobre las graves y peculiares reacciones vivenciales anormales de presentación episódica en RM, considerando su estructura primitiva como complicación del cuadro psicopatológico, mostrando mucha analogía con la esquizofrenia por sus episodios de excitación paranoide, sus estados de miedo, pánico y alucinaciones. Estas reacciones son solamente episódicas y más tarde no hay nada que pueda concebir como alteración esquizofrénica duradera. También descarta el término Hebefrenia Injertada, aunque acepta que en los retrasados mentales hay psicosis endógenas de tipo esquizofrénico, pero es raro que aparezca en éstos, psicosis de tipo maníaco - depresiva. Day, (1985), demuestra el aumento de los desórdenes psiquiátricos que ocurren desde las personas jóvenes con RM hasta las edades seniles. 13,14

Beck y colaboradores, (1976), Linter, (1987), Matson y col., (1986), MC Craker y Diamond, (1988), y otros, han demostrado que los desórdenes afectivos son más comunes entre los individuos con RM con una frecuencia varias veces mayor que en los individuos normales. 15-17 Algunos de los valores estadísticos que se exhiben en el mundo sobre comorbilidad psicopatológica reportan que es de 3 a 7 veces más frecuente que en niños normales con prevalencia entre 4-18 % en otras investigaciones.14  En estudios realizados en Nueva York se encontró que los retrasados mentales presentaban comorbilidad psiquiátrica en más de la mitad en comparación con individuos de la población general. 15  
Son escasos y prácticamente nulos los datos estadísticos sobre el tema en países latinoamericanos. Ello refleja la carencia de investigaciones por tratarse de estudios que meritan movilización de gran cantidad de recursos humanos y materiales. Es por ello que consideramos importante poner a disposición de los investigadores, psiquíatras infanto juveniles, pedíatras, genetistas o personal que trabaje con esta población de necesidades especiales este documento que constituye un trabajo de revisión actualizada sobre los aspectos más significativos de este tema y su  comportamiento en el mundo, con el fin que se emplee para la realización de investigaciones en los países de Latinoamérica y en especial en Cuba.

DESARROLLO

El interés por los estados psicológicos, emocionales y de salud mental de las personas con discapacidad intelectual se puede considerar relativamente reciente. Durante muchos años estas y otras dimensiones individuales estuvieron eclipsadas por una perspectiva conceptual que casi las hacia imposibles en las personas referidas. El sujeto era entendido, evaluado, tratado y asistido solo a través del prisma de la discapacidad intelectual como una cuestión dicotómica. La gravedad y las consecuencias negativas que pudieran tener para él y para sus allegados eran siempre abordadas de manera reactiva. La evolución del concepto de discapacidad intelectual hasta los planteamientos actuales ha supuesto un cambio de paradigma que exige a los investigadores, a los proveedores de apoyo y a las familias, entender a las personas como un ser multidimensional. Alguien que pertenece a un contexto físico y social determinado y que vive dentro de un corte temporal concreto. 18

Los principios del cuidado para las personas con discapacidad mental han sufrido cambios radicales durante los últimos años. El reconocimiento de su derecho para vivir una vida tan normal como sea posible, el cierre de las instituciones de larga estancia, el desarrollo de recursos basados en la comunidad, la influencia de las familias en la orientación de servicios y el mismo movimiento del sistema legal han sido algunos de los factores principales que han modificado el cuidado de las personas con retraso mental. Diversos esquemas imaginativos de apoyo han surgido basados en un acercamiento holístico que pone el énfasis de manera creciente en la opción del discapacitado, su satisfacción y los resultados. 15

La salud mental siempre ha sido un factor importante en las personas con discapacidad mental. La provisión de servicios de salud mental para estas  personas ha recibido un nuevo impulso de la ideología actual y de la filosofía de cuidados. Hemos sido testigos, en años recientes, de la emergencia de adelantos en la etiología, diagnóstico, tratamiento y modelos de servicios para las personas que tienen ambas condiciones: retraso y problemas de salud mental (diagnóstico dual). Las mismas se han vuelto más visibles en la comunidad y psiquiatras, psicólogos y otros profesionales, incluso los médicos de la atención primaria, pueden asistir a sus necesidades de salud mental, situación ésta que es posible sólo en algunos países. 15

Los trastornos psiquiátricos y de conducta tienen particular importancia en niños y adolescentes con deficiencia mental, tanto por la angustia subjetiva que les producen a nivel individual, como porque limitan las posibilidades en su proceso personal de integración. Por otra parte, son también una de las principales fuentes de preocupación y estrés para la familia. 5

En los últimos años se han desarrollado estudios en este campo conocido como, doble diagnóstico, la presencia de dos estructuras: la deficitaria y la psicopatológica, convirtiendo este acápite en un complejo problema en la atención al retrasado mental. 1

Por otra parte, esta situación ha comenzado a recibir atención creciente debido a: El reconocimiento del derecho de los sujetos con Retraso mental a recibir los cuidados médicos apropiados. En el pasado era bastante común que estos individuos recibieran altas dosis de psicofármacos, (habitualmente antipsicóticos), cuando el comportamiento a sus cuidadores se consideraba inaceptable, sin tener en cuenta el diagnóstico, efectos colaterales o la evolución. El cumplimiento a los principios de normalización, que apoya el que los sujetos retrasados vivan en la comunidad y utilicen sus recursos. Hoy se considera el manejo y la asistencia del trastorno psiquiátrico en esta población elemento fundamental en los servicios comunitarios. 1

Es de gran valor el diagnosticar trastornos mentales en esta población. La presencia de la enfermedad mental reduce la capacidad del individuo para funcionar de manera independiente en la comunidad. Para una persona con retraso mental, cuya capacidad adaptativa puede estar ya limitada, una enfermedad adicional puede suponer el requerir un cuidado más intenso, además de presentar necesidades considerables de apoyo y provocar daño serio de su calidad de vida si no es diagnosticado y tratado eficazmente el problema psiquiátrico. 19

Los efectos de los trastornos psicopatológicos suelen ser distintos en personas con retraso mental y aquellos de inteligencia media. En personas no retrasadas la psicopatología deberá ser muy grave para que el sujeto requiera hospitalización. En contraste, las personas con retraso mental ligero, que funcionan ligeramente por encima de los mínimos exigidos para vivir independientemente, un trastorno mental poco grave, puede desembocar en la necesidad de hospitalización. Por tanto, es vital la evaluación y diagnóstico adecuado de estos trastornos, tanto desde el punto de vista del sujeto, como de las áreas de atención, pues los clínicos necesitan evaluar la naturaleza del problema para seleccionar tratamientos apropiados y medir efectos de estos. 19

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la “Declaración de Derechos de las Personas con Retraso Mental" en 1972. En ella  se promulgó que "la persona con retraso mental tiene los mismos derechos que otros seres humanos, incluso el derecho al cuidado médico apropiado, un derecho inherente para respetar su dignidad humana y los mismos derechos civiles que otros seres humanos”. 15

Brumas N, Holt G y colaboradores en su trabajo sobre Generalidades del Retraso Mental, publicado por la asociación Mundial de Psiquiatría en N York 15 se refieren a las muchas causas del trastorno mental y problemas de conducta en personas jóvenes con esta discapacidad. Algunas de ellas son las mismas que habitualmente son responsables de las dificultades que se presentan en cualquier niño.

Muchos han sido los tabúes acerca de este tema por considerarse el retraso mental y todo lo concerniente a éste no interesante para los psiquiatras. Ello se ha debido a los criterios de que en estos pacientes no existe nada enriquecedor de destrezas profesionales o experiencias clínicas, sostenidos por los psiquiatras de orientación psicoanalítica, predominantes durante mucho tiempo en la especialidad de psiquiatría infantil. Sin embargo, lo cierto es que el estudio del retraso mental es ideal para analizar la interacción de factores biomédicos y psicosociales como causantes de un trastorno mental. 1

La Organización Mundial de Psiquiatría, en su sección sobre el Retraso Mental, expresa en una de sus publicaciones15 destinada al análisis de la comorbilidad en esta condición, que  no existe ninguna razón por la que esperar que los trastornos mentales comórbidos con el retraso mental tengan una etiología diferente de los que aparecen en individuos con inteligencia normal. La manifestación clínica de un cuadro y su gravedad, (aún cuando en estos individuos discapacitados se encuentran particularidades semiológicas en los diferentes cuadros psicopatológicos), no puede verse como el resultado de una causa única aunque ésta se conozca. Es el resultado de una interacción entre numerosos factores y mecanismos los cuales determinan finalmente la adaptación social de la persona, entre los que se describen por solo señalar algunos, los siguientes:

  1. Constitucional: Como en cualquier joven, el temperamento de los individuos está, de manera significativa, determinado genéticamente y contribuye substancialmente en cómo el niño reacciona a las experiencias. De ahí la naturaleza e intensidad del trastorno mental o conductual. También, la presencia de una causa genética específica, (por ejemplo, el síndrome de X Frágil, síndrome de Prader-Willi), determinará probablemente el tipo de trastorno del desarrollo y de conducta que se encuentre. Se refiere este acápite a los fenotipos comportamentales.

  2. Médico: La perturbación de conducta puede ser la consecuencia de una afección médica, por ejemplo, diabetes o epilepsia. También puede ser una señal de incomodidad física en un niño incapaz de comunicarse eficazmente, por ejemplo, ante la presencia de dolor debido a apendicitis o a un hueso fracturado. La autolesión, golpeándose la cabeza lateralmente, es una expresión bien reconocida de infección del oído medio (otitis media). La epilepsia puede presentar perturbaciones de conducta cuando la conciencia plena se mantiene. El trastorno psiquiátrico presenta a menudo trastornos de conducta. El daño cerebral puede ser causa del retraso mental y de la perturbación conductual. 15

  3. Desarrollo: La conducta puede ser apropiada para la fase de desarrollo alcanzada. A menudo crean problemas, en la evolución de los jóvenes, las diferencias existentes entre el tamaño físico, fuerza y habilidades motoras, y sus limitadas capacidades intelectuales, sociales y emocionales.

  4. Conciencia: No son las cosas, ellas mismas, las que nos perturban sino la visión que tomamos de ellas. Así la reacción de otros ante las discapacidades del individuo es crucial, pues tanto pesa la reacción del individuo con retraso mental a su percepción del estigma asociado a tener una invalidez, como sus percepciones de otras reacciones. Esto explica por qué el consejo personal y la educación pública siempre deben ir de la mano.

  5. Familiar: Ciertas enfermedades mentales tienen un componente genético, por ejemplo, la psicosis maníaco-depresiva y por ello es más probable que se presente en un individuo, (con o sin retraso mental), que tenga antecedentes familiares. 15

  6. Educativo: Los programas educativos con objetivos planteados a un nivel demasiado alto o demasiado bajo pueden contribuir al trastorno mental o de conducta debido al aburrimiento, la frustración y el disgusto. El propio planteamiento educativo también puede contribuir a ello. Aprendiendo con un grupo de igualmente disminuidos se puede exponer a un niño con retraso mental al modelado de una conducta impropia y a una mala adaptación. Por el contrario, compartir el aprendizaje con un grupo de compañeros de clase más capacitados puede hacer más destacables las incapacidades de estos niños, dejándoles a merced de burlas, abusos, aislamiento social y desarrollando una autoestima escasa.

Se han propuesto otras explicaciones posibles para la elevada prevalencia de trastornos psiquiátricos en sujetos con retraso mental. Fraser y Notan, (1994), teniendo en cuenta condiciones inherentes de forma particular al individuo retrasado mental, tal es el caso de la disfunción cerebral que interactúa con factores psicodinámicos y ambientales y otras anormalidades para producir trastornos psiquiátricos ellos enumeran como factores patogénicos de este fenómeno los siguientes: 1,5 las pérdidas o separaciones repetidas, las dificultades en la comunicación, baja inteligencia conduce a peores mecanismos de afrontamiento y una vulnerabilidad al estrés, dificultades familiares, enfermedad en los padres, conflictos conyugales, disciplina inadecuada, el fallo en la adquisición de las habilidades sociales, interpersonales y recreativas (que pueden impedir las relaciones y predisponer a la enfermedad), baja autoestima por fallos repetidos, el rechazo ambivalente de la familia,  apariencia física percibida frecuentemente como dismórfica o inatractiva, el etiquetado, los ambientes adversos y los acontecimientos negativos de la vida. 5

Szymanski (1980) partiendo del esquema desarrollado por Garrard y Richmond (1965) y modificado por el mismo diferenció tres grupos de factores que continuamente interactúan entre sí y que determinan la adaptación psicosocial final del individuo. Ellos son los factores biológicos, psicológicos y socioculturales. 1 De estos factores y su relación con la mayor predisposición a la comorbilidad psiquiátrica en los retrasados mentales estaremos tratando también en nuestra investigación.

La influencia de factores socioculturales del medio donde se desarrolla el retrasado es significativa. Tal es así, que estos factores pueden ser protectores o precipitantes de inadaptación y comorbilidad para desórdenes psiquiátricos. Así lo demuestran estudios realizados en Estados Unidos de América (EUA) que señalan factores predictores de comorbilidad psiquiátrica en estos pacientes, tales como: familias disfuncionales, padres divorciados y bajo status socioeconómico. 20 Es tan válido lo antes mencionado que se plantea que el nivel de adaptación de estos pacientes está dado más por el síndrome social que por el grado de retraso. Ellos pueden o no llevar una existencia armónica y feliz en dependencia de la discapacidad del medio social donde se desarrollan o el que la familia y el entorno le ofrece. 21

Otros factores, como los biológicos, han cobrado significación en este acápite. Investigaciones han mostrado que  la presencia de daño cerebral por epilepsia y  la existencia causal de algunos síndromes genéticos como el X frágil; son aspectos que se repiten con mucha frecuencia en pacientes que sufren de comorbilidad psiquiátrica  siendo retrasado mental. 15,22

¿Cuán frecuente resulta la presencia de otros trastornos psiquiátricos en población retrasada? Hay una prevalencia aumentada de otros trastornos psiquiátricos en niños con la condición de retraso mental, comparada con sus iguales sin retraso mental. En niños que tienen un desorden psiquiátrico identificable se ha encontrado que: el 7 % pertenece a población general; el 12 % de estos tienen algún trastorno físico o invalidez, el 33 % sufren de una disfunción cerebral y el 50 % tiene un retraso mental grave. 15

En el momento presente las evidencias indican que la prevalencia de enfermedad mental en retrasados es tan alta como en la población general. 5 Las últimas investigaciones metodológicas demuestran entre un tercio y dos tercios de los individuos retrasados con alguna discapacidad, varias veces superior a la reportada entre los normales. 13 En el mundo se exhiben reportes de comorbilidad de 3 a 7 veces más que en niños normales con prevalencia entre 4 % y 18 %. 4,14 En otros se recogen tasas de prevalencia entre 20 % y 65 %, superior al 30 % reportado en la población general. Por otro lado, también se ha planteado que los tipos de síntomas y síndromes psiquiátricos observados en niños y adultos con retraso mental leve o moderado son similares a los encontrados en individuos con inteligencia normal. 23

En estudios realizados en Nueva York se encontró que los retrasados mentales presentaban comorbilidad psiquiátrica en más de la mitad en comparación con los individuos de la población general. 15 En otro estudio, no menos significativo, desarrollado en Atlanta, específicamente en el norte de esta ciudad en una escuela especial se comprobó que la prevalencia de estos niños para la comorbilidad psiquiátrica fue de 3 a 4 veces superior a los de la población general. 24

El comportamiento de la comorbilidad psiquiátrica en retrasados mentales no ha sido muy estudiado en nuestro país pero podemos citar algunos datos sobre el tema, obtenidos durante la realización del estudio de discapacidad realizado a partir del año 2001, aunque limitado pues se trabajó únicamente en la identificación de esquizofrenia y autismo, tomándose como referencia para los datos de esquizofrenia algunos municipios de Ciudad de la Habana como Guanabacoa con una prevalencia de 1.15 por 1 000 habitantes. El autismo si se estudio en todo el país reportándose una prevalencia nacional de 0.4 por 1000 entre 3 y 13 años. 11

Principales diagnósticos comorbidos asociados al retraso mental en niños y adolescentes que se registran hasta el momento en la literatura internacional.
En cuanto a los principales diagnósticos comórbidos encontramos divergencias en las múltiples investigaciones revisadas. Las diferencias están en dependencia del diseño metodológico de la investigación referentes al método empleado para recoger la información, el grado de retraso mental, el entrenamiento del personal que participa en la recolección de los datos y las edades de la población estudiada. No obstante, la casi totalidad de las investigaciones concluyen planteando que los pacientes con retraso mental pueden desarrollar cualquiera de las entidades descritas en un individuo sin retraso mental. 22,25

En un artículo editado en la Revista Argentina de Clínica Neurosiquiátrica, por el Dr. José Maria Martínez Ferretti 26, se plantean diagnósticos asociados al retraso mental en adolescentes,  deslindados muy bien de éste y haciéndose énfasis en que no constituyen sinónimos de esta discapacidad. Entre ellos se describen: Alcoholismo y drogodependencia, Esquizofrenia, Trastornos de adaptación y delincuencia, Trastornos del estado de ánimo este último dado por afectividad primitiva que los caracteriza, y menor tolerancia a las frustraciones entre otras causas.

Investigaciones, como la desarrollada por Infante, en la frontera entre Sevilla y Morón; corroboran las elevadas cifras de prevalencia de esta problemática. Se encontró que de 111 individuos retrasados mentales estudiados, 49 tenían alguna comorbilidad mental para un 44.15 % presentando diferentes diagnósticos como: trastornos psicóticos, trastornos depresivos, trastornos de conducta, y trastornos por ansiedad entre otros. 23

Otro estudio, como el desarrollado en la Universidad de Cádiz  por Salvador Carulla y otros investigadores, coincide que los retrasados mentales exhiben todo el rango de trastornos psiquiátricos descritos en la población general con predominio de trastornos psicóticos para las poblaciones hospitalizadas o institucionalizadas, mientras que en los de procedencia comunitaria hay predominio de trastornos afectivos y de conducta entre otros. 23

En EUA son el autismo y los estados psicóticos los principales diagnósticos mientras en Finlandia son la ansiedad en un 10 %, trastorno hiperquinético 11 %, trastornos fóbicos 17.5 %, proceso obsesivo compulsivo (TOC) 13.9 %, trastorno de conducta 12 %, y depresión, autismo y psicosis con un 4 %. 27 En otras investigaciones se le ha dado mucha significación a los procesos esquizofrénicos y a los trastornos del humor por los datos recogidos. 28

CONCLUSIONES

Psychiatric comorbidity on cognitive disability children and teenagers.  General considerations.  Updating.

SUMMARY

In this revision we put to the personnel's disposition so much medical as paramedic and other members of the services of mental health of hospitals and primary attention; Aspects of interest on the topic of the psychiatric comorbility in populations with necessities special cognitive. The historical journey of the problem is described from the origins of the same one from Krapelín until our days; finding a very old medical situation in their identification, with brilliant observations from that time. But with the development of the psychiatry like specialty the therapists have forgotten in good measure to consider and to enrich this medical situation for the handling of many symptom that they conform clinical squares in the retarded mental and many times they are valued as isolated symptom and inespecific by modifications that present on the base in that they are implanted, resulting in torpid evolution, complications, many therapy with behavioral toxicity for the patient and dissatisfaction for the family. An analysis of the epidemic behavior of this problem is made being proven its high prevalence that reaches values until of 20 and 65% and Europe and until of 3 to 4 times superior to the rates of mental dysfunctions in general population in EUA. It is also valued the main ones diagnostic that register thinking about that all the psychiatric dysfunctions described in the diagnostic classifications with particularities of more frequency for some types of diagnostic in connection with the grade of mental disability  

Key words: psychiatric comorbility, necessities special cognitive, population's juvenile infant, epidemiology, history.         

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1.-Especialista de primer grado de Psiquiatría Infantil. Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez,  Ciudad de la Habana.

2.-Especialista de segundo grado de Psiquiatría Infantil.  Profesora consultante.

3.-Especialista de segundo grado de Psiquiatría Infantil Profesora Auxiliar.

 

 

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