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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2010, 7(3)

 

La adherencia terapéutica en la depresión.

Ignacio Zarragoitia Alonso

RESUMEN

Se realiza una exposición y análisis de las características de una adecuada alianza terapéutica en aquellos pacientes que padecen de un trastorno depresivo así como de los factores que intervienen en el desarrollo de la misma aunque por su variedad y forma de incidir, estos factores se tornan, en ocasiones, de difícil control por parte del especialista. Este sería el primer eslabón en la cadena de la adherencia terapéutica.
Tener un adecuado conocimiento del fenómeno de la adherencia al tratamiento es estar en condiciones de abordarlo de manera eficaz para de esta forma lograr que la mejoría del paciente se haga evidente y no corra el riego de empantanarse en una pseudo depresión resistente o que la depresión se torne recidivante o tienda a la cronificación al no lograrse un adecuado cumplimiento. Con esto se evita, en gran medida, la peor de las complicaciones de la depresión, el suicidio. Sólo por este hecho, la temática adquiere una importancia fundamental en aquellos pacientes, como los deprimidos, que falta, en muchas ocasiones la necesidad y adecuada crítica de un tratamiento oportuno o de seguimiento durantes meses aún sintiéndose bien.
El otro aspecto que entra a formar parte del análisis, es la relación médico paciente, y aunque se ha escrito bastante al respecto de forma general, la especificidad en el abordaje terapéutico de la depresión adquiere peculiaridades sobresalientes y no puede pasar inadvertido en la labor médica.
Palabras clave: depresión, adherencia terapéutica, alianza terapéutica, relación médico paciente.

INTRODUCCIÓN

Hacer el esfuerzo para analizar la depresión desde diferentes ángulos y tener en cuenta las diferentes aristas para su exploración, debe constituir en el momento actual uno de los grandes retos que se presenta al sistema de salud.   
Lo anterior se hace necesario e imprescindible si tenemos en cuenta el cuadro de salud de este trastorno psiquiátrico a nivel mundial por el pronóstico epidemiológico planteado y donde constituirá en el 2020 la segunda causa de discapacidad de todas las enfermedades.
Por tanto, el objetivo a cumplimentar es que el paciente efectúe adecuadamente el tratamiento indicado, y específicamente al tratamiento psicofarmacológico, lo cual en estos pacientes adquiere particularidades muy bien definidas.
Debe corresponde al médico de asistencia tener en cuenta este elemento como parte fundamental del abordaje terapéutico pues lo que no se fiscaliza corre el riesgo de fracasar, pretendiéndose con este trabajo analizar, orientar y profundizar en esta temática a fin de lograr una mayor efectividad del tratamiento antidepresivo, específicamente en lo relativo a la psicofarmacología.  
El objetivo fundamental del presente trabajo es dar a conocer y analizar la importancia del problema del incumplimiento de los tratamientos que se fundamenta en las repercusiones que este tiene desde el punto de vista clínico, médico, económico y psicosocial, afectando aspectos relacionados con la calidad de la atención, con la relación médico-paciente, con el uso racional de los recursos y los servicios de salud, por señalar algunos.

DESARROLLO

Desde hace ya varias décadas se viene planteando el problema de salud concebido en los pacientes deprimidos por el inadecuado cumplimiento de los tratamientos indicados por los médicos de asistencia.
Partiendo del concepto emitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adherencia terapéutica se define como el grado en que la conducta de una persona se corresponde con las recomendaciones aceptadas del profesional de la salud.1
Pero se debe ir mas allá en este concepto, añadiendo que además debe ser entendido como una expresión concreta del autocuidado que depende del compromiso, la participación activa y voluntaria del paciente en un curso de comportamiento aceptado de mutuo acuerdo con el fin de producir un resultado terapéutico deseado. 2, 3
Por lo tanto, se puede afirmar que las conductas de falta de adherencia engloban una amplia gama de posibilidades.4 Esta gama de conductas va desde la toma irregular de los medicamentos y los períodos breves de rechazo a las medicinas hasta el abandono prematuro del tratamiento. Aun con este tipo de conductas, el paciente a menudo afirma convincentemente que sigue siendo adherente. La explicación de estos fenómenos no es fácil, pero cuando se han descartado factores motivacionales, neuropsicológicos y conductuales es importante descubrir y analizar con el paciente la presencia de factores socioculturales.
Para dar una explicación a la falta de adherencia al tratamiento psicofarmacológico se plantean, entre otras teorías, la llamada acción razonada y el modelo de creencias de salud.  Esta última tiene en cuenta la motivación por la salud, la vulnerabilidad y gravedad percibida por el paciente, la valoración diferencial costos-beneficios y las claves fundamentales para llevar a cabo la acción.
Para la evaluación de la adherencia terapéutica se han propuesto diversos sistemas de métodos: autoinformes y autorregistros de los pacientes, informes de personas próximas a estos, las evaluaciones del médico, mediciones bioquímicas y del consumo de medicamentos.5
El promedio de adherencia a la medicación en los pacientes deprimidos se ha estimado en un 65% como promedio. 6
La deficiente adherencia al tratamiento puede adoptar diversas formas: dificultades para iniciarlo, suspensión prematura o abandono, cumplimiento incompleto o insuficiente de las indicaciones, el que puede manifestarse como errores de omisión, de dosis, de tiempo, de propósito (equivocación en el uso de uno u otro medicamento), la inasistencia a consultas el día señalado y a la hora acordada, la ausencia de modificación de hábitos y estilos de vida necesarios para el mejoramiento de la enfermedad y con una acentuada connotación se destaca la práctica de la automedicación o  tomar los medicamentos cuando se acuerde o hasta que se le acabe la caja o el blister.
Tratando de concretar los múltiples factores que influyen en la adherencia terapéutica, específicamente en la depresión, se agruparán bajo los siguientes aspectos:

  1. La relación médico paciente.
  2. El régimen terapéutico antidepresivo.
  3. Las características de la depresión.
  4. Los aspectos psicosociales del paciente.

1. La relación médico paciente.
Si bien es cierto que ya desde 1912, Freud destacó la importancia de que el analista tuviera un interés y una actitud comprensiva hacia el paciente para permitir que este estableciera una relación positiva con el analista, tiempo después consideró que una transferencia positiva podía distorsionar la relación real existente entre ambos.
Por su parte, según Rogers, ser empático, congruente y aceptar incondicionalmente al cliente eran las tres características fundamentales que debía tener el terapeuta para establecer una relación terapéutica efectiva con el cliente.
Si bien hay diferencias entre estas tres características y la noción de alianza terapéutica, los resultados de algunas investigaciones han mostrado una correlación entre la empatía del terapeuta, percibida por el paciente, así como una fuerte asociación entre las condiciones ofrecidas por el terapeuta y los componentes de la alianza.
En la interacción profesional del médico paciente cobra notable importancia la existencia de una comunicación eficaz y la satisfacción del paciente con esa relación. Se ha observado que proporcionar la información necesaria de modo que favorezca y garantice niveles mínimos de comprensión por parte del enfermo contribuye a mejorar la adherencia.
De igual forma la satisfacción del paciente, desde el punto de vista afectivo, con la relación establecida con el terapeuta se ha asociado a un notable incremento del cumplimiento terapéutico.
Es en este aspecto que se destaca la alianza terapéutica.
Ante todo se hace necesario partir del aspecto que corresponde al constructo de la  alianza terapéutica, la cual, en la instancia inicial va a constituir el primer elemento de fortificación del cumplimiento que haga el paciente de la recomendación médica y por tanto tendrá una considerable influencia en el proceso terapéutico y en los resultados finales del tratamiento. Sin una adecuada alianza desde un comienzo de la terapia la adherencia tiene menos posibilidades de subsistir. 
Si tenemos en cuenta que uno de los tratamientos fundamentales en el paciente deprimido es la psicoterapia, la alianza terapéutica ha recibido una gran atención y reconocimiento como factor esencial en la psicoterapia por parte de la gran mayoría de las escuelas terapéuticas y a pesar de las diferencias existentes en las visiones de la alianza entre las distintas orientaciones teóricas. Por carácter transitivo el análisis de estos elementos hacen pensar en lo importante de la alianza terapéutica en la depresión.
La importancia atribuida a la alianza terapéutica pone de manifiesto la relevancia de la dimensión relacional entre terapeuta y paciente. 
La relación, y más concretamente el entendimiento, el encaje o la compatibilidad entre ambos facilita o dificulta directamente la alianza terapéutica. Por lo tanto, las variables del terapeuta y del paciente adquieren especial protagonismo en el establecimiento de la alianza terapéutica y el desarrollo del proceso terapéutico. 5
De esto se ha escrito bastante, pero se hace necesario puntualizar lo indicado por el profesor Dr. Ricardo González 7 en el sentido que el médico debe conservar su posición de superioridad sólo en lo relativo a su condición de experto en materia de Salud Mental.
La escucha atenta, la demostración de sincero interés por ayudar al paciente y trato afable es una posición del terapeuta para situarse al lado del enfermo y de esta forma demostrar de manera manifiesta su interés por asumir junto con el paciente el enfrentamiento de su problemática de salud.
El dictamen y tratamiento dependerán de la interacción de dos historias: la del paciente que aporta sus datos particulares y que da sentido a su experiencia de la enfermedad, su congoja y a la transformación de su vida; y la del médico en su quehacer técnico. Si el paciente siente que su voz es escuchada con atención, empezará a identificar con más claridad el significado de cada síntoma y evento relacionado con su enfermedad. También podrá nombrar, poco a poco, los nudos que le frenan en su viaje por la enfermedad. A veces oímos las palabras como vocablos huecos de connotación personal y las clasificamos como síntomas, pero no oímos los elementos clave del tono de la voz, las expresiones lingüísticas y su mundo psicológico.
Es necesario contextualizar a la persona y su enfermedad depresiva, por lo que cada persona padece ¨su¨ depresión. Una de las grandes virtudes de las narraciones es su capacidad de contextualización, de hacer que el paradigma, el protocolo, se haga carne, adquiera rostro y, además, inscribirlo en una circunstancia física y material determinada. Entender la historia personal significa entender a la persona y además comprender la enfermedad en ese paciente en específico. En otras palabras, sería tener en cuenta el elemento histórico de la persona.
En conclusión, se hace necesaria y fundamental la cooperación del paciente con el médico en la instauración del régimen terapéutico, dado por la colaboración, la discusión y el acuerdo entre ambos con respecto a todo lo que concierne al tratamiento. De hecho, estos son los aspectos que implican de manera activa al paciente en su cumplimiento y permiten superar el mero “cumplimiento” y lograr la adhesión.
La importancia atribuida a la alianza terapéutica pone de manifiesto la relevancia de la dimensión relacional entre el terapeuta y paciente. La relación y más concretamente el entendimiento y la compatibilidad entre ambos facilitan o dificulta directamente la alianza terapéutica. Por lo tanto, las variables del terapeuta y del paciente adquieren especial protagonismo en el establecimiento de la alianza terapéutica y del desarrollo del proceso terapéutico.  8
2. El tratamiento antidepresivo.
Cuando se comenzó con el uso de los antidepresivos tricíclicos, en los años 50 del pasado siglo XX, las reacciones adversas y efectos secundarios no se hicieron esperar. En gran medida esto ha contribuido a que con el paso de los años adquirieran un peso específico de importancia en el abandono prematuro del tratamiento. Era difícil convencer, y aún lo es, al paciente, que una vez sentirse bien debía continuar el tratamiento. En gran medida los Inhibidores Selectivos de la recaptación ya sean de la Noradrenalina o Serotonina mitigaron este inconveniente así como la frecuencia de la toma del medicamento.
Con respecto a este aspecto también se puede agregar las interacciones de medicamentos que hay que tener en cuenta haciéndole esta aclaración al paciente. Por otra parte cuando el paciente se lee un prospecto de un antidepresivo y ve la larga lista de reacciones secundarias o hace una búsqueda en Internet de estos medicamentos, no es de extrañar que un cierto temor se apodere de ellos. Sólo una adecuada información médica y análisis de esta situación por parte del terapeuta puede mitigar estas aprensiones.
Otras características que ejercen una mayor influencia se pueden mencionar la complejidad y la dosificación de los medicamentos antidepresivos. Mientras más complejo sea un tratamiento (si exige cambios en las actividades habituales de la vida cotidiana, varios medicamentos, diversos horarios), más dificultades proporcionará para las respuestas de adherencia del paciente. La dosificación, duración y efectos secundarios de los tratamientos y su relación con la conducta de cumplimiento, arrojaron que los regímenes de medicación con monodosis dan lugar a mejores tasas de adherencia que los regímenes con dosis múltiples.
También se ha detectado que la falta de seguimiento de las indicaciones médicas se produce muchas veces por errores en la prescripción, por ejemplo, número de dosis, horarios incorrectos o medicamentos que no son de elección para el diagnóstico, suponiendo que este sea correcto. Así el paciente se desalienta con una terapia que se alarga y no produce el efecto deseado, en consecuencia incumple o abandona el tratamiento.
Se podría considerar que la adherencia terapéutica a los antidepresivos tiene un papel protector y promueve el estado de salud, pues contribuye a lo no progresión de la enfermedad, favorece su control, evita las complicaciones y prolonga la vida. 9, 10
De ahí que se convierta en un asunto serio para la salud pública contemporánea, más si se tiene en cuenta que es un problema mundial, que se presenta en todos los países con independencia de su nivel de desarrollo. 11
3. Las características de la depresión.
Con relación a las características de la enfermedad es necesario señalar la importancia de los síntomas como claves para la acción y como reforzadores de la adherencia. El paciente que experimenta un conjunto particular de síntomas perturbadores y un alivio inmediato para estos síntomas al adherirse a las prescripciones médicas, tiene mayores posibilidades de desarrollar un buen nivel de adherencia; mientras que el paciente que presenta una enfermedad asintomática no dispone de claves internas para la acción y su seguimiento de la prescripción no recibe refuerzo. Por supuesto, casi como una verdad de Perogrullo, el nivel psicótico determina obligatoriamente, por la falta de crítica, la negación de un tratamiento psicofarmacológico.
Como en el paciente deprimido existe una falta o disminución de un deseo o motivación para hacer las cosas, agregándose los pensamientos pesimistas, de culpa, de minusvalía y autorreproche, lo mas seguro es que no le vea sentido a tener que tomar algún medicamento que lo mejore y mas aún si el efecto positivo se demora unos días en aparecer.
4. Los aspectos psicosociales del paciente.
De igual manera las características del apoyo social se ha demostrado que puede contribuir a incrementar la adherencia o disminuirla. Igualmente los factores culturales (étnicos, religiosos) determinan el comportamiento de la familia y del grupo del paciente e influyen directa o indirectamente en sus comportamientos, actitudes, creencias y atribuciones en materia de salud. 9
Los criterios que tengan los pacientes sobre la toma de psicofármacos antidepresivos van a determinar en primera instancia la aceptación o rechazo para comenzar y mantener el tratamiento.
Hay cuatro actitudes de los pacientes hacia los antidepresivos:

  1. Escepticismo.
  2. Indiferencia.
  3. Ambivalencia.
  4. Aceptación.

Las creencias generales sobre los medicamentos se comportan de manera diferente ya sea en la fase aguda o de mantenimiento, que son más relevantes en la fase aguda.
En cambio, las creencias sobre daño causado por los antidepresivos o sobreutilización de los antidepresivos aparecen en la fase de mantenimiento. Durante el inicio del tratamiento, los sujetos forman una representación cognoscitiva de si necesito los medicamentos y de si me van a causar problemas. Dichas creencias permanecen afianzadas aun en presencia de experiencias repetidas que las contradigan. Lo que no está claro es si estas creencias predicen el pronóstico de la adherencia terapéutica o si pueden alterarse para mejorar el manejo clí­nico o si responden a la terapia cognitiva-conductual.
Los temores están presenten aun en los que creen necesitar los medicamentos y en aquellos que creen no necesitarlos. De igual modo, percibir el medicamento como innecesario no necesariamente es percibirlo como inseguro. En ocasiones los antidepresivos pueden ser vistos como tóxicos, como productos ¨químicos¨ no naturales que enferman el cuerpo.
Así­, ambas creencias predicen la adherencia terapéutica en forma independiente. Este hallazgo desmiente la creencia popular de que el temor a los medicamentos refleja la falta de concordancia con el plan terapéutico o que la necesidad del medicamento mitiga el miedo al antidepresivo.
Es necesario, como parte del plan terapéutico, desarrollar en los pacientes una creencia basada en la necesidad de adherencia terapéutica como una manera práctica de controlar los prejuicios individuales contra los medicamentos.
Otra consecuencia sociocultural de similar patrón son las distorsiones sobre los medicamentos que aparecen con sensacionalismo en los medios de comunicación. A menudo, las medicinas son juzgadas por los efectos secundarios o interacción de medicamentos y una inadecuada información puede convertirse en un bumerán que retorna con el incumplimiento o genera cierto estado de temor e incluso pánico.
Tomar medicamentos tiene muchos significados y en ocasiones decidir cual es el que tiene gran influencia sobre el paciente es un arte averiguarlo.
Otro factor de relevancia es el apoyo de la familia para ayudar al cumplimiento del tratamiento, el recordatorio de la toma del medicamento e incluso administrárselo directamente, facilitan el cumplimiento.12 Para esto, es labor del terapeuta promover el vínculo de la familia en este accionar, aclarándole aspectos de importancia en lo referente al rol que pueden desarrollar, proporcionándole elementos que demuestren de la importancia de la ayuda, tan necesaria y comprensiva del deprimido. Si a esto se añade que en ocasiones el paciente con este trastorno oculta síntomas por temor el reproche o sentirse estigmatizado, el apoyo social y familiar adquiere dimensiones trascendentales. Es necesario hacer la salvedad que tampoco se debe caer en una actitud paternalista y hacer del paciente un ser dependiente. Ambas actitudes extremas son contraproducentes.
Se han invocado otros elementos como son las creencias, las actitudes, las atribuciones, forma y lugar de control y la representación mental de la enfermedad. 9, 13
A todo lo anterior se puede añadir que la adherencia como conducta de salud va a estar muy relacionada con la motivación para la salud y también va a estar modulada por la percepción de riesgo o vulnerabilidad, la consideración de la severidad de la enfermedad, la autoeficacia y la utilidad de adherirse al tratamiento. Las atribuciones causales o explicaciones en torno a las causas de la enfermedad van a ser otro factor implicado en la adherencia a las prescripciones y recomendaciones de salud.14
Repercusiones de la falta de adherencia o abandono del tratamiento.
La otra cara de la moneda es el abandono terapéutico a repetición. El paciente después que ha mejorado con el tratamiento, lo abandona, tiene una recaída clínica y entonces reinicia el medicamento sólo para abandonarlo de nuevo cuando mejora, y así sucesivamente. Este círculo de abandono puede repetirse múltiples veces, lo que a menudo puede triplicar la duración habitual del tratamiento. Por razones que no están bien elucidadas, estos pacientes con frecuencia desarrollan refractariedad medicamentosa, complicación que hace más relevante el estudio de este trastorno.
Pero en otras ocasiones el sólo hecho de abandonar prematuramente el tratamiento hace que el especialista indique otra variedad de tratamiento y la no mejoría puede interpretarse como una depresión resistente lo cual conduce a un grave error en la valoración diagnóstica y por tanto terapéutica.
Se puede mencionar la falta de respuesta terapéutica con expresión en cuestiones como retrasos en la curación, recaídas y aparición de complicaciones; la valoración errónea de la efectividad real del tratamiento con un aumento o disminución innecesario del número de dosis, el cambio de tratamiento con la introducción de otros medicamentos más potentes y tóxicos con el riesgo de la aparición de efectos secundarios agudos o la dependencia a largo plazo del uso del medicamento. 15
Algunos de los riesgos que enfrentan quienes no se adhieren a los tratamientos son los siguientes:

Adherencia terapéutica temprana y adherencia en la fase de mantenimiento.
Los mecanismos que gobiernan la adherencia terapéutica temprana son posiblemente diferentes a los que rigen la adherencia en la fase de mantenimiento. En esta última fase, los pacientes están menos deprimidos que en la fase aguda y por ello sus percepciones pueden ser menos negativas. En cambio, el abandono temprano de los medicamentos está relacionado con sus efectos secundarios y con la percepción de que el medicamento no es efectivo. Estos factores posiblemente no tengan influencia en los pacientes que mantienen el uso continuo del antidepresivo cuyos efectos adversos han desaparecido o que tienen una respuesta terapéutica favorable.
La adherencia terapéutica a largo plazo disminuye gradualmente a medida que los pacientes mejorados llegan a la conclusión de que ya no necesitan el medicamento o presentan menos tolerancia por algunos efectos anteriormente aceptables como los efectos sexuales secundarios. También pueden desarrollar temor pensando en la aparición por los efectos adversos a largo plazo o efectos acumulativos de adicción o toxicidad crónica.16, 17
Orientaciones estratégicas generales para incrementar la adherencia terapéutica.
Algunas de ellas están destinadas a modificar las creencias, actitudes y atribuciones tanto del profesional de la salud como del paciente en relación con la adherencia, sus dificultades y consecuencias.
Otras están orientadas a la modificación de la creencia del paciente en materia de salud, y otras se proponen modificar el apoyo social fomentando en el entorno social inmediato del enfermo su adherencia a las prescripciones, o integrándolo a grupos de autoayuda.
Para incrementar la adherencia terapéutica se debe partir de la instrucción y preparación del profesional de la salud para desarrollar comunicaciones persuasivas, afectivas y eficaces; simplificar los regímenes terapéuticos (dosis, horarios); así como programar la frecuencia de las visitas del paciente, la aplicación de refuerzos selectivos de las conductas de salud y contratos conductuales.
Consecuencias de la falta de adherencia terapéutica.
En la depresión ese incumplimiento no solo es grave porque hace ineficaz el tratamiento prescripto produciendo un aumento de la morbilidad y mortalidad, sino también porque aumenta los costos de la asistencia sanitaria. La falta de apego genera grandes pérdidas en lo personal, familiar y social.
En lo personal, el paciente puede presentar complicaciones y secuelas que traigan consigo un gran sufrimiento y limitaciones irreversibles y progresivas. Desde el punto de vista social significa un enorme costo para las instituciones de salud proporcionar servicios que son utilizados en forma inadecuada, se prolongan innecesariamente los tratamientos y se presentan recaídas y readmisiones que podrían evitarse.18
Para el paciente, la falta de adherencia terapéutica, repercute en el gasto invertido en medicamentos que no consume, en la pérdida por concepto de ausentismo laboral a causa de una enfermedad no controlada, en caso de ser trabajador, con la consecuente afectación a la productividad de su puesto de trabajo. El gasto del paciente también se puede traducir en pérdidas sensibles a la economía familiar y en un almacenamiento innecesario de medicamentos no consumidos en el hogar, que puede provocar intoxicaciones accidentales en niños y el aumento de la automedicación irresponsable por cualquier miembro de la familia.
El gasto sanitario del estado se puede incrementar considerablemente en atención médica desaprovechada, producción de medicamentos no utilizados, consultas planificadas previamente que no se ejecutan, aumento de intervenciones, hospitalizaciones e incremento del uso de servicios, tanto de emergencia como de cuidados intensivos. La interrupción o abandono de una terapia encarece, en cálculos conservadores, al menos en el 20 % los costos de la salud pública.
Los beneficios económicos de la buena adherencia terapéutica se expresan en los ahorros generados por la disminución del uso de los servicios de salud que son complejos y costosos en el caso de la progresión de la enfermedad, las recurrencias o las recaídas de la depresión. Los ahorros indirectos tienen que ver con la mejoría del paciente, la preservación de su calidad de vida y de todas sus funciones sociales, laborales, recreativas y personales.

Intentos por mejorar la adherencia al tratamiento.

La adherencia al tratamiento mejora con la monitorización de los pacientes, de modo que es importante la existencia de los programas que contemplen este aspecto, el que no necesariamente debe ser efectuado por el médico, sino que lo pueden hacer auxiliares capacitados para ello.19
El incumplimiento terapéutico es un fenómeno frecuente y que compromete la efectividad del tratamiento antidepresivo20 por lo que se han ensayado varias intervenciones de tipo psicoeducativo que pueden dar lugar a mejoras en el cumplimiento del plan terapéutico.21, 22
Para la depresión los estudios son menos numerosos y con resultados poco concluyentes tanto en intervenciones educativas como en las más complejas.23
La aparición de fármacos con menores efectos adversos y menores tasas de abandono en los ensayos clínicos, como puede ser el caso de los nuevos antipsicóticos o antidepresivos, puede llevar a pensar en una mayor adherencia a estos tratamientos24 hecho que aún requiere una adecuada confirmación. 25, 26

CONCLUSIONES

La falta de adherencia terapéutica constituye un importante problema de salud pública y las consecuencias de una adherencia inadecuada no son superfluas.
Incluyen desde tratamientos innecesarios, pruebas adicionales y un aumento de la visita al profesional sanitario, hasta una mayor incidencia en mortalidad e ingresos hospitalarios.
Todo ello convierte el incumplimiento en una de las fronteras que más separa la eficacia de la efectividad de un determinado fármaco.
Se trata de realidades complejas que todos los profesionales de la salud se ven en mayor o menor medida involucrados en el proceso asistencial.
La subvaloración de la adherencia terapéutica limitaría en gran medida el abordaje integral de la depresión y sería muy conveniente dirigir esfuerzos a la evaluación económica de la falta de adherencia terapéutica para identificar realmente los costos asociados a los efectos inútiles que el incumplimiento del régimen terapéutico ha provocado. La valoración de la utilización de recursos en salud y la eficacia de las intervenciones requiere incluir las tasas de adherencia terapéutica como elemento para evaluar realmente los programas y proyectos de atención sanitaria.

Therapeutic Adherence on Depression.

SUMMARY

 An exposition and analysis of the characteristics of an adequate therapeutic alliance in those patients that suffer from a depressive upset are  accomplished thus like of the factors that intervene in the development of the same although for his variety and form of affecting, these factors become, at times, of difficult control for part of the specialist. This would be the first link in the chain of therapeutic adherence.
To have an adequate knowledge of the phenomenon of adherence to the treatment is to be in a position to approach him of efficacious manner stop in this way achieving that the patient's improvement become evident and do not run the irrigation to get bogged down in a pseudo resistant depression or that Depression become recurrent or he tend to be chronic when he not get for himself an adequate fulfillment. With this the worst of the complications of depression, the suicide are avoided, to a large extent.
Only for this fact, the subject matter a fundamental importance in those patients, like the depressed missing acquires in many instances the need and adequate criticism of an opportune or follow-up treatment during months still feeling good.
The another aspect that enters to be a part of analysis, the medical relation is patient, and although he has written to each other plenty of to the in respect of general form, specificity in the therapeutic boarding of depression, acquire outstanding peculiarities and he can not slip by in the medical work.
Key words: depression, therapeutic adherence, therapeutic alliance, medical patient relation.                

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Especialista de 2do grado en Psiquiatria.Hospital C.Q. ¨Hermanos Ameijeiras¨.

 

 

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