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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2013, 10(2)

 

Características del comportamiento en niños autistas diagnosticados en el Hospital Pediátrico Universitario “Juan Manuel Márquez”/ Characteristics of Autistic children behavior diagnosed at the Pediatric and University Hospital “Juan Manuel Marquez”

MSc. Teresa Isabel Lozano Pérez
Especialista en Psicología de la Salud. Máster en Psicología Clínica. Facultad de Ciencias Médicas “General Calixto García Iñiguez”. La Habana, Cuba.

RESUMEN

Introducción: el autismo infantil es un trastorno de difícil diagnóstico dada la gran variabilidad de sus manifestaciones, descritas en la literatura científica. En opinión de la autora, hay alteraciones que se expresan con frecuencia en el comportamiento de los niños mientras que otras no siempre se observan.
Objetivo: caracterizar una muestra de niños autistas, diagnosticados con autismo infantil y autismo atípicodesde 1991 al 2006 en el Servicio de Salud Mental del Hospital Pediátrico Docente “Juan Manuel Márquez” de La Habana.
Métodos: Se realizó un estudio cuantitativo, retrospectivo y transversal con una muestra de 25 niños,  a los que se les aplicó la Escala de Evaluación del Autismo Infantil. Para el  análisis de la información se utilizó la estadística descriptiva con valores de frecuencia absoluta y porcientos.
Resultados: los comportamientos más frecuentemente observados fueron la respuesta errática a los sonidos presente en el 92 % de los niños, la pobre gestualidad observada en el 88 % de la muestra, la imitación pobre expresada en el 72 %, las estereotipias de las manos, la ecolalia, el juego pobre e inmaduro, el evitar mirar a los ojos de las personas y el ensimismamiento, todos presentes en más del 60 % de la muestra de estudio.
Conclusiones: en el área de la comunicación (verbal y no verbal) y la imitación se presentaron las alteraciones con mayor grado de severidad. Los comportamientos más frecuentes fueron la respuesta errática a los sonidos, la incapacidad para comunicarse a través de gestos y para imitar comportamientos, las dificultades en el desarrollo del juego, las estereotipias de las manos y la ecolalia, entre otros.
Palabras clave: trastorno autista, características del comportamiento.


ABSTRACT
Introduction: the infant autism is a disorder hard to diagnose due to the great variety of its manifestations. According to the author´s opinion, there are alterations frequently expressed through the children´s behavior, while other manifestations not always are observed.
Objective: to characterize the behavior of a group of autistic children diagnosed with infant and atypical autism during the period1991 to 2006 at the service of Mental Health of the Pediatric and University Hospital “Juan Manuel Marquez” from Havana.
Methods: A transversal, retrospective and quantity study was carried out on a sample of twenty five children on which was applied the On Infant Autism Assessment Scale. Descriptive statistical was used also using absolute and relative frequency.
Results: Erratic response to sounds was the behavior more frequently observed on 92% of the children, the poor grimace observed on the 88% of them, poor imitation expressed on 72% , the hands’ stereotype , the immature and poor play , the evade looking persons ‘eyes and  the reverie are the present characteristics on more of 60% of the studied sample.
Conclusions: The alterations with a high degree of severity were in the communicative area (verbal and non verbal) and in the irritation. The most common behaviors were the erratic response to sounds, the unable condition to established communication through gesture and the imitation of patterns, difficulties in the development of play and hands’ stereotype.
Key words: Autistic disorder, characteristics of the behavior, stereotype.

INTRODUCCIÓN

Mucho interés ha despertado, desde la primera descripción realizada en el año 1943 por Kanner1, el trastorno conocido como autismo infantil, probablemente por las rarezas y peculiaridades de sus manifestaciones comportamentales y en parte también por la incógnita que significa, al no encontrar aún la ciencia una respuesta para muchas de las interrogantes que surgen ante los investigadores.
Las manifestaciones del comportamiento en el autismo infantil van cambiando en las diferentes etapas del ciclo vital. En la misma medida en que se espera que progrese el desarrollo psicológico con las nuevas adquisiciones de los primeros años de vida pasando por todas las etapas del desarrollo motor, el desarrollo de las percepciones, la actividad con los objetos2-3 y el desarrollo del lenguaje, pueden ir apareciendo los síntomas precoces del trastorno.4-9
En el área de la motricidad pueden aparecer alteraciones como:
Ausencia o retraso de la actitud anticipatoria de la postura y de la mímica, hipotonía y/o distonía que se acompañan de insuficiencia en el control postural, no ajuste corporal al adulto al ser cargado dando la sensación de ser “un muñeco de trapo”, dificultades en la coordinación óculo-manual, posturas inhabituales, en la marcha suelen aparecer peculiaridades como marcha en puntas de pies, saltos, carreras sin finalidad y aumento de la base de sustentación.
En el desarrollo de las percepciones también aparecen un conjunto de alteraciones, menos frecuentes durante el primer año de vida.
En la percepción auditiva podemos encontrar:
No respuesta a la voz humana ni a juguetes sonoros dando la impresión de que son sordos, no respuesta al nombre, sin embargo, parecen estar muy atentos a ruidos particulares, interés marcado por la música u otros sonidos mientras que otros provocan una reacción de miedo y algunos son completamente desatendidos. Pueden llegar a taparse los oídos ante diversos ruidos o mostrar placer ante un sonido peculiar próximo,  inducirse ruidos como actividad de autoestimulación.
En el área de la percepción visual encontramos aberraciones como:
Evitar contacto con la mirada ojo a ojo, impresión de mirar “a través de”, visión periférica visión vacía, impresionan que ignoran el ambiente a su alrededor, contrariamente, pueden mostrar interés por objetos muy pequeños desapercibidos por la mayor parte de las personas. A veces muestran un interés inusual por estímulos lumínicos como espejos, luces y sombras, por ciertas partes del cuerpo propio y de otras personas, fascinándose por determinados movimientos como los giratorios.
Con respecto a otros receptores pueden aparecer:
Estímulos sensoriales dirigidos a estimulaciones vestibulares y propioceptivas provocan respuestas como sacudidas de la cabeza y de las manos, balanceos, entre otros. Miedo a ser lanzado al aire y a los ascensores, pasan las manos o arañan diferentes superficies mientras muestran intolerancia a algunas consistencias y texturas. Oler y degustar objetos produciéndose por esta vía un reconocimiento de los mismos. La respuesta al dolor suele ser también peculiar presentándose hipo e hipersensibilidad manifestada en la no respuesta a un intenso estímulo doloroso o por el contrario en una exagerada reacción a un estímulo de menor intensidad.
En el área del lenguaje y la comunicación también aparecen severos trastornos:
Retraso en el desarrollo del lenguaje y la comunicación, puede estar ausente el lenguaje, cuando aparece pueden haber graves trastornos de la comunicación verbal y no verbal, puede haber una regresión y hasta desaparecer totalmente, la estructura gramatical es inmadura, muchas veces hay ecolalia e inversión pronominal dificultades para nombrar objetos, para el uso de términos abstractos, lenguaje metafórico, la melodía sonora puede ser anormal,  atonal o aparecen cambios de tono a lo largo de la frase, la expresión extraverbal suele estar ausente, aparecer tardíamente o ser muy pobre y con signos peculiares, observándose en general una incapacidad del niño para atribuir valor simbólico a los movimientos de las manos, la postura y la mímica habitualmente usados en la comunicación.
En el área de la afectividad aparecen significativas alteraciones, algunas pueden presentarse  desde el primer año de vida:
La sonrisa social puede estar ausente y si aparece es infrecuente, el niño se muestra serio e indiferente, muchas veces no hay ansiedad de separación ni reacción al extraño aunque en algunos casos pueden ser muy intensas y extenderse hasta edades en que ya no es habitual.
Hacia los dos o tres años es más frecuente que aparezca el ensimismamiento mostrándose el niño incapaz de responder a estímulos ni a la interacción social, muestran indiferencia o aversión por el contacto físico, hay falta de respuesta emocional facial. Junto a la ausencia de miedo a peligros reales aparecen fobias peculiares. 
Se plantea que algunas conductas repetitivas proporcionan placer a los niños, presencia de movimientos repetitivos y estereotipados como los balanceos, palmadas laterales o cerca del rostro y los ojos. Hay incapacidad para compartir con otros intereses, juegos imaginativos u otras tareas.10-11
Como puede apreciarse el cuadro clínico del autismo es muy diverso, caracterizándose además por cambiar a lo largo del desarrollo así como mostrarse de manera diferente en cada uno de los niños afectados por el trastorno, siendo tal el grado de variabilidad del mismo que llega a expresarse en el hecho de que en un mismo niño pueda mostrarse un síntoma en los dos polos contrapuestos en un espacio de muy poco tiempo. La variabilidad es, en resumen, una de las características fundamentales de este trastorno.12-14
De los 18 meses a los 4 a 5 años comienzan a hacerse más evidentes las dificultades en el desarrollo, es la etapa en la que se manifiestan más los problemas.15
En la edad escolar se hacen mayores las diferencias en la sensibilidad social y se incrementan las habilidades de comunicación. Las conductas autoestimulantes pueden propiciar mayores problemas que en etapas anteriores por la significación social que tienen en esta etapa, de la misma manera que las conductas disruptivas y compulsivas.16
La detección temprana del trastorno permitiendo el inicio precoz de la estimulación y la rehabilitación del funcionamiento psicológico mejoran la evolución.17
Una misma conducta o síntoma puede tener diversos propósitos, evadir el tener que realizar una actividad no deseada, evadir una prohibición, obtener algo deseado o hasta procurarse estimulación sensorial.18-19
En la literatura revisada encontramos que muchos investigadores19-21 plantean la existencia de un espectro autista, un continuo en el que se encuentran niños con comportamientos similares  aunque hay variación en el grado de severidad y frecuencia en que aparecen dichos comportamientos. Sin embargo, no hay consenso entre todos los autores al respecto.22
Con este trabajo nos propusimos describir las características del comportamiento de una muestra de niños autistas estudiados en el Hospital Pediátrico Docente “Juan Manuel Márquez”, en el período comprendido entre 1991 y el 2006.
Los objetivos son:

MATERIALES Y MÉTODOS

Con una metodología cuantitativa, se realizó un estudioretrospectivo, de corte transversal y descriptivo. El universo estuvo constituido por los pacientes que acudieron al Hospital Pediátrico Docente “Juan Manuel Márquez” en el período comprendido entre el año 1991 al 2006y se les diagnosticó un trastorno autista. Después de aplicarse los criterios de inclusión que fueron: los niños a los que se le había aplicado la Escala de evaluación del autismo infantil, la muestra quedó conformada por 25 pacientes. Se excluyeron los pacientes en los que se evidenció un comportamiento autista secundario a otra condición.
La variable de estudio fue:
Características del comportamiento referidas a: relaciones sociales, respuestas emocionales, adaptación al cambio, miedo – ansiedad, utilización del cuerpo, utilización de objetos, imitación, respuesta visual, respuesta auditiva, gusto - olfato – tacto, comunicación verbal, comunicación no verbal.
Se  revisaron las historias clínicas de los niños estudiados con la Escala de evaluación del autismo infantil (CARS) en el período de tiempo considerado en el estudio, tomándose información acerca de:

RESULTADOS

Las características del comportamiento que se constataron  se exponen a continuación. En cuanto a las relaciones sociales se encontraron los resultados que se representan en el  gráfico 1:

  1. El ensimismamiento o síntoma autista propiamente dicho fue encontrado en 15 niños para un 60 % del total.
  2. El desinterés por las personas y la poca iniciativa para comenzar la relación con los demás se encontró en 14 niños para un 56 %.
  3. El uso mecánico de las personas lo manifestaron 12 niños para el 48 % del total.

Otros comportamientos aparecen con menor frecuencia:

  1. Mostrarse muy reticente a la interacción social propiciando que esta se realice de manera muy forzada por “el otro” participante de la relación lo encontramos en 6 niños, el 24 %.
  2. Comportamientos agresivos hacia otras personas estuvieron presentes también en el 24 % de los niños.

Grafico 1. Comportamientos frecuentes del área de la interacción social.
img orig 5 del 2
En el gráfico 2 se observan los comportamientos respecto a la respuesta emocional, la adaptación al cambio y la respuesta de miedo – ansiedad.
En la respuesta emocional:

  1. La ausencia o muy pobre respuesta afectiva se observó en 12 niños, el 48 % de la muestra.
  2. La risa inmotivada estuvo presente en 11 niños para el 44 %.
  3. El estado de ánimo disfórico y el comportamiento irritable, con perretas, fue observado en 10 niños, el 40 %.

Otros comportamientos observados fueron:

  1. Afectividad indiscriminada, respuesta sin relación con los acontecimientos, presente en 5 niños de la muestra, el 20 %.
  2. Cambio de estado de ánimo sin motivo, presente en 4 niños, que constituyen el 16 % de la muestra.

En la adaptación al cambio:

  1. Resistencia a los cambios, que puede expresarse con llanto y perretas ante la frustración que en algunos casos puede llegar a una evidente irritabilidad y cólera, se puso de manifiesto en 13 niños, el 52 %. 
  2. Frustración blanda al punto de no mostrarse reacción ante los cambios fue observada en 12 niños, el 48 %.
  3. Agresión y en menor medida autoagresión ante la frustración se observó en 9 niños.
  4. En la muestra estudiada 4 niños, el 16 %, mostraron una respuesta peculiar a la frustración expresada en la conducta de doblar papeles, inquietud y evidencias de ansiedad.

En cuanto a la respuesta de miedo – ansiedad:

  1. La ausencia de ansiedad de separación que se manifiesta en 14 niños, el 56 % del total. Aunque debemos decir que es errática esta manifestación en los niños que estudiamos dado que en 8 niños (32 %) se observó la presencia de ansiedad de separación no acorde a la edad.
  2. De igual forma ocurre con la reacción al extraño, manifestación que estuvo ausente en 11 de los niños, el 44 %. Por otra parte en 9 niños (el 36 %), estuvo presente la reacción al extraño, mientras que el miedo a objetos y  algunas situaciones  se puso  de manifiesto  en 6 niños.
  3. El miedo a algunos objetos y situaciones se observó en seis niños.

Como se aprecia en los resultados expuestos algunos comportamientos que se describen en el cuadro clínico del autismo aparecieron en la muestra de estudio con una frecuencia baja.

Gráfico 2. Comportamientos frecuentes de la respuesta emocional, adaptación al cambio y miedo – ansiedad.
img orig  del 5

En el gráfico 3 se  ilustran los resultados relacionados  con el uso del cuerpo:

  1. El comportamiento más frecuente fueron las estereotipias de las manos presente en 17 de los niños que representan el 68 % de la muestra. La marcha peculiar, manifestada a través de caminar en puntas de pies, marcha adelante–atrás sin finalidad, dar carreras, desplazarse a saltos con ambos pies, se encontró en 14 niños para el 56 %.
  2. Movimientos inhabituales, balanceo, giros sobre sí mismo, se pusieron de manifiesto en 13 niños, el 52 %.
  3. Torpeza motora y mala coordinación de los movimientos estuvo presente en 8 niños, el 32 %.
  4. La autoagresión fue observada en 7 niños, el 28 % de los casos.

Gráfico 3. Comportamientos frecuentes relacionados con el uso del cuerpo.
img orig 3 del 5

En el gráfico 4 se exponen  los comportamientos más frecuentes referidos al uso de los objetos y a la capacidad de imitación.
Respecto al uso de los objetos:

  1. El juego pobre, inmaduro, fue observado en 16 niños para el 64 %.
  2. El poco interés por los objetos es un comportamiento que aparece en 10 niños que representan el 40 % del total.
  3. El interés peculiar por algunos objetos como los sonoros y otros, apareció en 9 niños, el 36 %.
  4. El uso ritualista de objetos como alinearlos y hacerlos girar, se observó en 6 niños, para el 24 %. Llama la atención que siendo esta una de las características más señaladas como parte del cuadro clínico del trastorno no aparezca con una frecuencia mayor. La fascinación por algunos objetos como espejos y ruedas se manifiesta en igual cantidad de niños.

Referido a la imitación:

La imitación pobre es lo más característico de la muestra, presente en 18 de los niños (72 %).

Gráfico 4. Comportamientos frecuentes del uso de los objetos y la imitación.
img 4 del 5
Los resultados referidos a las percepciones, visual, auditiva y gusto – olfato – tacto, aparecen en el gráfico 5.
En la respuesta visual:

DISCUSIÓN

Como se observa al exponerse los resultados la variabilidad del trastorno  se pone de manifiesto en la cantidad y cualidad de los comportamientos observados y coincidiendo con lo que se reporta en la literatura científica en los últimos años consideramos que el autismo es un espectro amplio de trastornos que se expresa de diversas formas y con diferentes grados de severidad.23-25
Coincidiendo con la literatura las dificultades para iniciar la interrelación social fue uno de los comportamientos observados en más de la mitad de la muestra. Aunque llama la atención el hecho de que  5 de los niños de la muestra, mostraron durante la observación aceptación del contacto físico aunque sin iniciarlo. Se reporta en otros estudios que la mayor parte de los niños autistas tienen aversión por el contacto físico.5,14,18
La respuesta emocional manifestada por estos niños puede ser tan diversa que se muestra en dos polos contrapuestos pues aunque en la mayor parte de los niños estudiados se observa una ausencia de respuesta emocional ante los estímulos, también aparecen en otros niños respuestas emocionales sin la presencia de un estímulo que lo justifique, así la risa inmotivada, la conducta irritable y con perretas, aparecen en menos de la mitad de los niños de nuestro estudio pero en cifras cercanas a la ausencia de respuesta.También se reporta en la literatura que aunque en muchas ocasiones no hay ansiedad de separación ni reacción al extraño, en algunos casos estas manifestaciones pueden ser muy intensas y extenderse hasta edades en que ya no es habitual.5,14
La respuesta a la frustración se comporta también de manera contrapuesta ya que  prácticamente la mitad de los niños tienen una respuesta fuerte con llanto, perretas, pudiendo llegar a encolerizarse, agredir o autoagredirse en algunos casos,  mientras que la otra parte de los niños reaccionan de forma blanda ante la frustración.
De igual forma ocurre con la ansiedad de separación y la reacción al extraño, en las que si bien la ausencia de estas respuestas está presente en un número importante de niños, hay otro grupo  en los que aparece la respuesta contraria. Nótese que estas respuestas contrapuestas en los niños que estudiamos se dan en el área de la afectividad.
Esto explica que como se ha afirmado el diagnóstico del autismo Infantil sea difícil, entre otros factores por la amplia gama de respuestas y comportamientos desviados y anómalos que se pueden encontrar al observar y evaluar al niño.26
Las estereotipias de las manos se mostró en un número mayor de casos respecto a lo que se reporta en otro estudio en el que se habla de que en alrededor del 40 % de los niños autistas está presente este comportamiento.27
La autoagresión como comportamiento no relacionado con la frustración, se observó también en un número muy pequeño de casos, así como el interés por objetos sonoros, el uso ritualista de objetos alineándolos o haciéndolos girar, la fascinación por algunos objetos como espejos y ruedas.
 Aunque en la literatura se reporta como uno de los comportamientos característicos  del autismo el juego del niño con la propia sombra5, solo en dos de nuestros casos se observó dicho comportamiento.
Respecto a las peculiaridades de la marcha, los giros sobre sí mismo y posturas inhabituales, son aspectos considerados también en la literatura revisada5,14-15 de las alteraciones más típicas o que aparecen con mayor frecuencia en este trastorno, como ocurre en la muestra de estudio.
La imitación se encuentra entre las habilidades que alcanzan menos desarrollo, resultado que coincide con lo que se refiere en la literatura.26
Las mayores dificultades están referidas a la imitación verbal. En otro estudio revisado  se plantea que entre las capacidades menos desarrolladas de los autistas se encuentran la imitación verbal y gestual.26
Las dificultades en el desarrollo del juego en los niños autistas y su relación con el desarrollo psicológico es uno de los aspectos señalados por diversos autores que estudian este aspecto.29
Entre las alteraciones frecuentes en la percepción visual aparece en la muestra el evitar contacto con la mirada. También en la literatura encontramos que se considera esta alteración de las más frecuentes en el cuadro clínico de un niño autista.5,15
Algunos comportamientos frecuentemente asociados con el trastorno autista aparecen con baja frecuencia en los niños que estudiamos, entre estos podemos citar las peculiaridades de la mirada como mirar de forma periférica o desde un ángulo inhabitual, mirar al vacío, la “mirada a través de”.5,18
En la percepción auditiva la respuesta errática a los sonidos se presentó en la mayoría de los niños, este comportamiento es considerado por otros investigadores como una de las dificultades que se encuentran en mayor medida en los niños autistas.5,15
Sin embargo, la no respuesta a los ruidos (impresión de sordera)  muchas veces descrito en los niños autistas30 apareció en menos de la tercera parte de estos niños, así como la no respuesta a la voz humana.
En el área de los receptores proximales puede señalarse que comportamientos como degustar objetos y la pobre respuesta al dolor aparece en poco menos de la mitad de los casos que se estudiaron, fue más frecuente el oler objetos o personas pero no es tampoco de los comportamientos que aparecen con mayor frecuencia en estos niños como se refiere en la literatura sobre el tema.31-32
En otras investigaciones se plantea que los niños autistas prefieren estimulación proximal a la estimulación a través de los receptores distales.33
En un estudio reportado en el 200434se plantea que hay una respuesta al dolor significativa en los niños autistas, lo que no coincide con los resultados de la investigación.
En el área del lenguaje algunas alteraciones como la jerga sin finalidad comunicativa, el cambio en el  tono de voz y el canturreo no aparecen en la mayor parte de los niños. La inversión pronominal, tan citada como parte del cuadro clínico del autismo, se puso de manifiesto solo en cinco de nuestros casos.
Lo observado con mayor frecuencia es la ecolalia coincidiendo con el reporte de una investigación en la que se plantea que el 66 % de los niños que se estudiaron presentan ecolalia.35
La ausencia del lenguaje se reporta en un estudio consultado  en el 66 % de los niños que se estudiaron35mientras que en los niños estudiados por nosotros se observó solamente en el 24 % de los casos.
La pobre gestualidad y expresión facial se reporta en el 75 % de los niños en un estudio revisado planteándose que el  rostro de los niños autistas generalmente está vacío de expresión.35
En la investigación que realizamos esta incapacidad para la comunicación no verbal se observó en un mayor número de casos.
A partir de todo el análisis realizado podemos llegar a plantear que el comportamiento de los niños que estudiamos no se corresponde con todo lo que se reporta en la literatura científica acerca de las manifestaciones que caracterizan el cuadro clínico del trastorno autista, aunque hay coincidencia en muchos aspectos, hay otros en los que no es así pues son comportamientos que no se observaron en la mayor parte de los niños. Esto puede corresponderse con algunos mitos que han ido entretejiéndose con la historia del trastorno, entre ellos que tienen una alta capacidad cognitiva y que las dificultades en la interacción social no les permite ponerlas de manifiesto.36
Puede concluirse que las manifestaciones comportamentales que se observaron en la mayor parte de los niños estudiados fueron: respuesta errática a los sonidos, poca capacidad para expresar las necesidades haciendo uso de la comunicación gestual, imitación pobre (de manera particular la verbal), estereotipias de las manos, ecolalia, juego manipulativo e inmaduro, no mirar a los objetos,  evitar mirar a los ojos de las otras personas y  el ensimismamiento.
Hay otros comportamientos que aparecen en menor medida aunque se observan en más de la mitad de los niños estudiados y que son: desinterés por las personas y falta de iniciativa para comenzar la relación con los demás, marcha peculiar, oler objetos o personas, no ansiedad de separación, movimientos inhabituales, balanceos y giros sobre sí mismo, resistencia a los cambios.

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Recibido: 31 de marzo de 2013.
Publicado: 21 de julio de 2013.

Teresa Isabel Lozano Pérez. Facultad de Ciencias Médicas “General Calixto García Iñiguez”. La Habana, Cuba. Correo electrónico: teresa.lozano@infomed.sld.cu

 

 

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