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Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2011, 8(3)

 

Influencia de la violencia intrafamiliar en la salud mental.

Ivonne Cepero Rodríguez, Carlos Jorge Hidalgo Mesa, Belkis Frenis Mederos, Luís Alberto Toca Smith y Wilfredo Fuentes Rodríguez

RESUMEN

Todas estas formas de violencia pueden ser ejercidas por cualquier miembro de la familia independientemente de su edad, raza o sexo siendo a la vez agente o víctima de la violencia. Según la literatura los grupos más vulnerables son los niños, ancianos, mujeres y discapacitados. Se realizó una investigación observacional con el objetivo de valorar la influencia de la violencia intrafamiliar en la salud mental de los pobladores una comunidad de Santa Clara entre los meses de Mayo y Agosto del 2009.  El universo de estudio estuvo constituido por el total de 703 familias que conviven en dicha comunidad. Se realizó un muestreo simple aleatorio para extraer una muestra probabilística del 30 % de la unidad de la población (211 familias con 978 personas). Para la identificación de la violencia intrafamiliar se tomó el cuestionario de Muñiz. Como conclusiones del estudio se consideró que en las familias sin violencia intrafamiliar hay mayor número de miembros con afectación de la salud mental mientras que la mayor cantidad de familias con violencia intrafamiliar presenta tres o más miembros con afectación de la salud mental. Los síntomas de trastornos de adaptación y trastornos neuróticos se presentan con mayor frecuencia en las familias violentas además de ser esto último un riesgo de padecer dichas alteraciones de la salud mental.
Palabras clave: violencia intrafamiliar, salud mental, disfunción familiar.

INTRODUCCION

En todos los momentos del desarrollo de la salud pública cubana la planificación sanitaria ha partido de la identificación de los problemas de salud de la población, que están presentes en la realidad objetiva y que han sido observados con rigurosidad científica por directivos y planificadores sanitarios con el fin de descubrir las verdaderas necesidades de la población, cuales son sus dolencias y dificultades, que determinantes influyen en su estado y nivel de salud, cuales son las principales causas de morbimortalidad.1
Con la introducción del modelo de atención que incluye la psiquiatría comunitaria donde se manejan términos de integralidad y cercanía, hospitalización parcial, manejo de crisis de forma intensiva con sistema de tratamiento ambulatorio y el uso de la comunidad en la solución de los problemas de salud mental que aborda la promoción, cura y rehabilitación, se considera que puede ser  el momento propicio para el estudio y planteamientos de soluciones de algunas aristas que intervienen en los factores predisponentes de la violencia intrafamiliar y su repercusión en la salud mental de la familia. Factores identificables como la violencia, apuntan, que situaciones de este tipo pueden crear desajustes sociales y propiciar el trampolín para la utilización  de drogas, maltratos graves y otras conductas que dificultan el buen desenvolvimiento de la actividad social y la salud mental.1
La familia como célula fundamental de la sociedad no está exenta de la práctica de violencia la cual se considera una forma de violencia social en tanto es una expresión de las relaciones sociales que acontecen a nivel particular.
Hasta hace poco más de 25 años este era un tema secreto para las investigaciones sociales y la opinión pública, pero afortunadamente para sus víctimas e incluso para sus victimarios, en las últimas décadas se evidencia un creciente interés por la problemática a nivel internacional.3                              
La violencia constituye la principal causa de lesiones, las cuales cuestan a la comunidad mundial casi 500 000 millones de dólares anuales por concepto de atención médica y discapacidad.4
La violencia familiar ha sido definida como aquellos actos u omisiones de poder dirigidos a controlar, dominar y agredir física verbal psicoemocional y sexualmente a cualquier miembro de la familia, que tenga por efecto causarle un daño.5
Todas estas formas de violencia pueden ser ejercidas por cualquier miembro de la familia independientemente de su edad, raza o sexo siendo a la vez agente o víctima de la violencia. Según la literatura los grupos más vulnerables son los niños, ancianos, mujeres y discapacitados.4-6

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una investigación observacional con el objetivo de valorar la influencia de la violencia intrafamiliar en la salud mental de los pobladores de una comunidad de Santa Clara entre los meses de Mayo y Agosto del 2009. 
El universo de estudio estuvo constituido por el total de 703 familias (incluye a 2812 personas) que conviven en la comunidad donde se realizó el estudio y se realizó un muestreo simple aleatorio para extraer una muestra probabilística del 30 % de la unidad de la población por lo que la muestra quedó integrada por 211 familias (incluye a 978 personas).
Para la identificación de la violencia intrafamiliar se tomó el cuestionario validado por Muñiz.7
Para definir los trastornos de adaptación se consideró un contructo que agrupa a personas con una afectación funcional de nivel neurótico que no tienen la trascendencia de las valoradas en las reacciones a estrés agudo o trastornos de estrés post – traumático, pues se trata de cambios biológicos significativos o eventos vitales no catastróficos, pero dichos factores precipitantes se vinculan estrechamente con las manifestaciones psicopatológicas con menos de dos años de evolución con sus diferentes formas clínicas.8
En el caso de los trastornos neuróticos se consideró un contructo que agrupa a pacientes con enfermedad psiquiátrica funcional relativamente benigna caracterizada por el desarrollo endeble de la personalidad que facilita la expresión desproporcionada de ansiedad ante contingencias ambientales poco trascendentes. Afecta, por lo general en forma discreta, la adaptación creadora al medio y tiene, casi siempre, un desarrollo crónico con etapas de mejoría y agudización en un período mayor de dos años con manifestaciones psicopatológicas de las diferentes entidades nosológicas.8
Procedimiento:
Una vez seleccionada la muestra se aplicaron los métodos empíricos con el objetivo de obtener el dato primario.
Los datos recogidos en el Test de Violencia Intrafamiliar y los tomados en la historia clínica de cada paciente fueron registrados en un archivo de datos creado al efecto sobre el paquete estadístico Statistical Package for the Social Sciences (SPSS) versión 13.0 para ser procesados de forma automática y determinar la violencia intrafamiliar y su influencia en la salud mental de los incluidos en la muestra a través de la prueba de Ji-cuadrado.
Los niveles de confiabilidad en esta prueba se fijaron según el valor de significación asintótica como sigue:
p igual o mayor a 0,05 no existe asociación significativa.
p menor a 0,05 y mayor a 0,01 existe asociación significativa.
p igual o menor a 0,01 existe asociación muy o altamente significativa.
Para determinar el grado de asociación que existió se calculó el Odds Ratio (OR) o razón de productos cruzados para lo cual se utilizó el procesador de Evaluación Epidemiológica de Datos Tabulados (EPIDAT) versión 3,0.
El nivel de confianza para ambas pruebas se fijó al 95 %.
Consideraciones bioéticas:
La investigación se realizó conforme a lo descrito en el protocolo de inicio y cumpliendo con los principios éticos de las investigaciones en humanos recogidos en la Declaración de Helsinki y revisiones posteriores.9

RESULTADOS

En la Tabla 1 se presentan la distribución de la cantidad de miembros afectados por síntomas de afectación de salud mental.

Tabla 1: Cantidad de miembros afectados en las familias estudiadas.

 

Familias con violencia intrafamiliar
n=131

Familias sin violencia intrafamiliar
n=80

 

X2

 

p

 

OR

 

Intervalo de confianza

No

%

No

%

Sin miembros de la familia afectados

2

1,5

43

53,7

7,65

0,097

--

--

Con un miembro de la familia afectado

17

12,9

23

17,5

8,04

0,078

--

--

Con dos miembros de la familia afectados

32

24,4

10

12,5

41,43

0,049

2,2

1,04 – 4,90

Con tres o más miembros de la familia afectados

80

61

4

5

65,16

0,000

29,8

10,27 – 86,45

La tabla esta dividida en cuatro secciones, en la primera se presenta las familias donde ninguno de sus miembros aquejaba síntomas de afectación de salud mental aquí solo el 1,5 % de los que conviven con violencia intrafamiliar contrario a lo que ocurre en las familias donde no existe este mal de las cuales el 53,7 % de ellas ninguno de sus miembros padece síntomas relacionados con afectación de la salud mental.
En la segunda sección se presentan las familias en las cuales uno de sus miembros sufre síntomas relacionados con afectación de la salud mental. En este acápite la distribución es similar en ambos tipos de familia pues en las familias con violencia intrafamiliar el 12,9 % convive un miembro de ella con este tipo de síntomas y en las que no tienen violencia el 17,5 % clasifica dentro de esta clase.
En la valoración de las siguientes dos secciones de la tabla los resultados estadísticos muestran que las familia en las cuales dos de sus miembros afectados con síntomas relacionados con afectación de la salud mental están representados en la tercera sección y se apreció que en las familias que presentaron violencia intrafamiliar existió un total de 32 personas con esta afección (24,4 % de esa clase) por 10 en las familias no violentas (12,5 % de ellas) lo que demuestra una asociación significativa entre estas dos variables estudiadas (p = 0,049) por lo que se estimó un riesgo de 2,2 veces más probabilidades de que más de un miembro de la familia padezca síntomas de afectación de la salud mental cuando se convive en familias con violencia intrafamiliar (con un Intervalo de Confianza de 1,04 – 4,90). En la última sección de la tabla se encontró en el 61 % (80 de 131) de las familias con violencia intrafamiliar conviven 3 o más de sus miembros aquejando síntomas de afectación de la salud mental mostrándose asociación altamente significativa (p = 0,000) entre estas dos variables, contrario a lo que ocurren las familias sin violencia intrafamiliar en las cuales solo el 5 % de ellas (4 de 80) existen tres o más de sus miembros con síntomas de afectación de la salud mental. En la estimación del riesgo relativo se apreció que existe 29,8 veces más probabilidad de que tres o más de sus miembros padezcan síntomas de afectación de la salud mental cuando se convive con violencia intrafamiliar (con un Intervalo de Confianza de 10,27 – 86,45).

En la Tabla 2 se presentan los pacientes que los síntomas relacionados con afectación de la salud mental compatibles con trastornos de adaptación.

Tabla 2: Trastornos de adaptación.

 

Personas que viven en familias con violencia intrafamiliar
n=608

Personas que viven en familias sin violencia intrafamiliar
n=370

 

X2

 

p

 

OR

 

Intervalo de confianza

No

%

No

%

Pacientes con trastornos de adaptación

Si

285

46,8

44

11,8

126,10

0,000

6,5

4,59 – 9,30

No

323

53,1

326

88,1

De los pacientes que viven en familias con violencia intrafamiliar el 46,8 % (285 de 608) aquejan trastornos de adaptación, sin embargo en las familias sin violencia solo el 11 % de los convivientes (44 de 370) presentan este cuadro.
En el orden estadístico se encontró una asociación altamente significativa (p=0,000) entre la violencia intrafamiliar y la posibilidad de padecer de trastornos de adaptación y en la estimación del riesgo relativo se demostró una probabilidad de 6,5 veces más de padecer de trastornos de adaptación cuando se convive en familias con violencia intrafamiliar que cuando no se cumple esta condición (con un Intervalo de Confianza de 4,59 – 9,30).

En la Tabla 3 se presentan los pacientes que los síntomas relacionados con afectación de la salud mental compatibles con trastornos neuróticos.

Tabla 3: Trastornos neuróticos.

 

Personas que viven en familias con violencia intrafamiliar
n=608

Personas que viven en familias sin violencia intrafamiliar
n=370

 

X2

 

p

 

OR

 

Intervalo de confianza

No

%

No

%

Pacientes con trastornos neuróticos

Si

188

30,9

52

14,0

35,33

0,000

2,7

1,94 – 3,84

No

420

69,0

318

85,9

De los pacientes que viven en familias con violencia intrafamiliar el 30,9 % (188 de 608) aquejan trastornos neuróticos, en el caso de las familias sin violencia el 14 % de esos convivientes (52 de 370) presentan este cuadro.
El análisis estadístico mostró una asociación altamente significativa (p=0,000) entre la violencia intrafamiliar y la posibilidad de padecer trastornos neuróticos y en la estimación del riesgo relativo se encontró una probabilidad de 2,7 veces más de desarrollar trastornos neuróticos cuando se convive en familias con violencia intrafamiliar que cuando no se cumple esta condición (con un Intervalo de Confianza de 1,94 – 3,84).

DISCUSION

La distinción entre enfermedad y salud mental resulta polémica. A nuestro criterio, ambos constructos constituyen los polos positivos y negativos de un continuo que representa un proceso dinámico de la  interacción del sujeto con su entorno. Este proceso esta multideterminado por variables de diversa naturaleza: biológicas, psicológicas y sociales.
El concepto de “salud mental” dado por Silvia Bermann confirma esta idea anterior, “podría  decirse que la salud mental consiste en el aprendizaje de la realidad para transformarla a través del enfrentamiento, manejo y solución integradora de conflictos, tanto internos del individuo como los que se dan entre él y su medio. Cuando dicho aprendizaje se perturba o fracasa en el intento de su resolución, puede comenzarse a hablar de enfermedad”. En sentido similar, Pichón Riviere apunta: “La salud mental se concibe como la capacidad de mantener con el mundo relaciones dialécticas y transformadoras que permitan resolver las contradicciones internas del individuo y las de éste con el contexto social” 10
Cuando se inició en Cuba el proceso de reorientación de la psiquiatría hacia la Atención Primaria de Salud (APS) en octubre de 1995, dándole un sentido más salubrista a la atención psiquiátrica de la población, que se centró básicamente en la prevención y la promoción de salud, sin dejar de atender el daño y su rehabilitación, se implantó el Modelo de Atención Comunitaria en Salud Mental. 11
Esta estrategia comenzó a valorar la atención de la salud mental no solo enfocada hacia el individuo sino al núcleo familiar y la relación de los mismos en el contexto familiar, con el principio de plantean como condiciones de riesgo identificables de forma fundamental dos conceptos el riesgo como el peligro o la contingencia de un daño y la vulnerabilidad referida a algo que puede ser herido o atacable. 12
Se puede considerar a un grupo humano como vulnerable cuando por alguna condición natural o biológica (género, edad, raza, etc.) es propenso -más que otros grupos- al ser sometido a otra condición externa (factores del medio físico, químico, biológico, social, etc.), a recibir un daño en su organismo. Por ejemplo, los niños y ancianos son grupos vulnerables para adquirir enfermedades infectocontagiosas por tener un sistema inmunológico más débil que el resto de las personas, o son más vulnerables a los accidentes domésticos, o a sufrir los daños de la violencia familiar, etc. 13
Esta autora considera que la violencia intrafamiliar es un evento que afecta de forma negativa la salud mental de los que en ella están implicados que repercutirá en el deterioro psicológico y la adaptación creadora al medio.
Algunos autores como Morris han denominado a las grandes urbes industrializadas no con el apelativo de jungla (que implicaría naturalidad), sino con el de zoológicos humanos; Miller alude al factor estresógeno de la civilización occidental cuando habla de Pesadilla de aire acondicionado; Freud teorizó sobre el malestar en la cultura; y, los ecologistas han acuñado el vocablo Tecnósfera, resaltando, así, el reemplazo parcial del medio ambiente natural por un conjunto de estresores de manufactura humana. 14, 15
los trastornos de adaptación pueden entidades nosológicas reversibles que suelen aparecer por cualquier contingencia en la historia vital del individuo, pero la violencia intrafamiliar en Cuba no encabeza las listas de las principales contingencias porque su estudio es pobre lo que no muestra la verdadera dimensión del problema y su significado etiológico en este trastorno.
Es importante destacar que el paciente con trastorno neurótico no presenta afectaciones inadaptativas en todas sus actitudes, lo cual significaría una desintegración total de su personalidad, sino solamente en algunas de ellas, pero que resultan muy significativas para su equilibrio. La exigencia vital que desestructura al neurótico es por lo general "banal" para la mayoría de las personas y, sin embargo, el paciente puede enfrentar satisfactoriamente exigencias de mucho más rigor, como por ejemplo la enfermedad de un hijo. La esencia del problema no se encuentra en la magnitud de las exigencias vitales que el individuo tiene que enfrentar, sino en las deficiencias del individuo para enfrentarlas y superarlas. Determinadas actitudes o sistemas de ellas no le permiten un enfrentamiento maduro y efectivo a través de una actividad orientada a la solución de sus conflictos, ya que de ellas se derivan medidas insuficientes, y el paciente padece de una insuficiencia, pero no cardiaca o renal, sino   existencial. 16
Esta autora opina que la aparición de síntomas compatibles con trastornos neuróticos en familias con violencia intrafamiliar apunta a estados prolongados de situaciones estresantes que, si bien las neurosis aparecen en terrenos endebles de la personalidad como forma de reacción tienen en el desarrollo neurótico la explicación a la influencia de situaciones negativas de largo tiempo insidioso y psicológicamente agotador para el implicado.
En las familias sin violencia intrafamiliar hay mayor número de miembros con afectación de la salud mental mientras que la mayor cantidad de familias con violencia intrafamiliar presenta tres o más miembros con afectación de la salud mental. Los síntomas de trastornos de adaptación y trastornos neuróticos se presentan con mayor frecuencia en las familias violentas además de ser esto último un riesgo de padecer dichas alteraciones de la salud mental.

Violence Influence in Family Mental Health.

SUMMARY

Abstract: All these forms of violence can be performed by any member of the family without taking into account age, race or sex being at the same time agent or victim of the violence. According to Literature the vulnerable groups are the ones constituted by the children, the elders, the women and those persons suffering from disability. An Observational research was done with the purpose to evaluate the intrafamiliar violence in the mental health of the population of a community in Santa Clara between the months of May to August, 2009. The universe of the study was constituted by a total of 703 families that live in this community. A control was done to take a probably sample of 30% of the population (211 families with 978 members).To identify family violence was used Muñiz questionnaire.
As conclusions of the study, it was considered that in those family free of intrafamiliar violence there is a great number of members with mental health disorders, while the great quantity of family with  intrafamiliar violence  present three times more members with mental disorders. The symptoms of adaptation and neurotic disorders are more frequently in violent families and it is also a risk to suffer from such mental health disorders.
Key words: intrafamiliar violence, mental health, family dysfunction.   

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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  3. Cepero Rodríguez I, Mederos Luis I, Hidalgo Mesa C. El paradigma biopsico social: una necesidad de la atención médica actual. Medicentro 2005; 9 (4 supl 1). ISSN 1029 – 3043.

  4. Carpeta Metodológica del MINSAP [serie en Internet]. 2007 [citado 3 de Marzo 2009]. Disponible en: http: //www.infomed.sld.cu.

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  9. Declaración de Helsinski y revisiones posteriores. [serie en Internet]. 2006 [citado 3 de Marzo 2009]. Disponible en: http: //www.uchile.cl/bioetica/doc/helsinkrev.htm.

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  13. García Higuera JA. Salud mental en la sociedad. Rev Psicoterapeutas.com. 2006; (2): 1 – 4.

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  15. Rueff-Escoubes C. Descobertas e perplexidades de uma psicanalista iniciando na psicossomática. Rev. bras. psicoter 2009; 7(2/3): 241 – 55.

  16. López Ginar HC. Histeria y neurosis. La Habana, Cuba: Editorial de Ciencias Médicas; 1989.


1 Doctora en Ciencias Médicas. Master en Atención Primaria de Salud. Especialista de II Grado en Medicina General Integral y de I Grado en Psiquiatría. Profesora Titular.

2 Doctor en Ciencias Médicas. Master en Urgencias Médicas de la Atención Primaria de Salud. Especialista de II Grado en Medicina General Integral y en Medicina Interna. Profesor Auxiliar.

3 Especialista de I Grado en Medicina General Integral y en Psiquiatría. Profesora Asistente.

4 Especialista de I Grado en Medicina General Integral y en Psiquiatría.

5 Especialista de I Grado en Psiquiatría. Profesor Asistente.

 

 

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