Sumario

Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2014, 11(1)

 

Eduardo Bernabé Ordaz y Noemí Pérez Valdés: su aporte al desarrollo de la psicología cubana contemporánea
Eduardo Bernabé Ordaz y Noemí Pérez Valdés: their contribution to development Contemporary Cuban Psychology 

 

Dr. Jesús Dueñas Becerra
Socio Honorario Scuola Romana Rorschach

 

¨Honrar a los muertos, honra a los vivos¨.
José Martí

 

Evocar la memoria del comandante, doctor Eduardo Bernabé Ordaz (1921-2006), director fundador del Hospital Psiquiátrico de La Habana, y de la doctora Noemí Pérez Valdés (1926-2008), presidente de honor de la Sociedad Cubana de Psicología de la Salud, es el mejor homenaje que se les puede tributar, en el Día Nacional de la Psicología, a quienes se entregaron en cuerpo, mente y alma al desarrollo de la ciencia del espíritu en nuestro archipiélago.

Según Augusto Comte «la historia de una ciencia, es la ciencia misma […].» Con apoyo en esa frase antológica del eminente filósofo francés, para conocer el valioso aporte de esas figuras emblemáticas de la psicología cubana e iberoamericana a su perfeccionamiento como ciencia y profesión, es indispensable indagar en la evolución histórica de dicha disciplina científico-social en nuestra geografía insular.
 Desde el 9 de enero de 1959, fecha en que el comandante-médico del Ejército Rebelde asumió la dirección del antiguo Hospital de Dementes de Cuba, calificado por el entonces presidente Fidel Castro Ruz como «Infierno de Dante», mejoraron las condiciones materiales y espirituales de vida de los pacientes recluidos en aquel almacén de enfermos mentales y se les garantizó atención médica calificada, incluida —por supuesto— la psicológica.

Por otra parte, se respetó su inviolable dignidad al tratarlos como seres humanos, quienes —por el solo hecho de serlo—  merecen afecto y  consideraciones de toda índole.
 En pesquisas realizadas acerca de la historia del Hospital Psiquiátrico de La Habana, he tenido acceso a fuentes documentales y orales que hacen referencia a la época republicana, pero —hasta donde yo conozco— en ninguna de ellas se hace la más mínima alusión a los psicólogos como integrantes del cuerpo facultativo de aquel mal llamado hospital de dementes.

Por lo tanto, no es hasta después de la alborada revolucionaria que el doctor Bernabé Ordaz creó el servicio de Psicología, nombró jefe al doctor Juan A. Portuondo, profesor de Psicodiagnóstico Rorschach en la Universidad Masónica José Martí, nacionalizada en 1961 por Ley del Gobierno Revolucionario, y contrató a un pequeño grupo de profesionales de la ciencia del espíritu para que evaluaran a los pacientes desde el punto de vista psicológico. Y, además, les ofrecieran atención especializada.
 En 1970, el doctor Portuondo marchó a la Península Ibérica. En consecuencia, el único cubano propuesto a los premios Nobel de la Paz y de Medicina designó como nueva jefa del otrora servicio, ya departamento de Psicología, a la doctora Noemí Pérez Valdés, profesora de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Con el apoyo incondicional del doctor Bernabé Ordaz, la profesora Pérez Valdés le dio un gran impulso al desarrollo de la ciencia que estudia las leyes, categorías y principios sobre los cuales se estructura la vida psíquica y espiritual del ser humano.

De acuerdo con esa línea de pensamiento, los doctores Ordaz y Pérez Valdés organizaron el primer curso para Técnicos Medios en Psicometría que se impartió en el país a principios de los años 70 del pasado siglo. Ulteriormente, estimularon a los graduados de ese curso para que matricularan la carrera de Psicología en la Universidad de La Habana y continuaran ensanchando su horizonte científico y cultural.
En 1972, promovieron la Primera Jornada Interna de Psicología, devenida congreso nacional de la especialidad; en 1975, fueron los gestores de la I Jornada Nacional de Psicometría, a la que asistieron profesionales y técnicos de la Psicología de toda la geografía insular, mientras que, en 1989, devinieron los principales artífices de la II Jornada Interna de Psicología, en la que participaron psicólogos y psicometristas de la actual provincia de La Habana.
   
Los profesores eméritos de la capitalina Universidad de Ciencias Médicas orientaron la publicación, en forma de libros, de las memorias de esos dos primeros eventos científico-técnicos, así como la traducción y difusión de las obras fundamentales de los más eminentes representantes de la Psicología Soviética.
Desde finales de los años 70 del finado siglo XX, desempeñaron las funciones de director y editora, respectivamente, del Boletín de Psicología (1978-1998), convertido dos decenios después en Revista de Psicología de la Salud, para que los profesionales del sector contaran con un órgano de prensa propio, cuyas páginas reflejaran su fecundo quehacer teórico-práctico en los terrenos de la asistencia, la docencia superior y la investigación científica.

En 1978, alentaron la confección del Glosario Cubano de Psicología; proyecto lamentablemente interrumpido por causas ajenas a su voluntad. En 1988, el Hospital Psiquiátrico de La Habana, con el auspicio del Centro de Pruebas Psicodiagnósticas y Didácticas de Bratislava (hoy República Checa), creó el Centro Nacional de Pruebas Psicodiagnósticas. La sede de ese centro funcionó en dicha institución hasta principios de la década de los noventa de la anterior centuria, en que desapareció como consecuencia de la desintegración del bloque socialista este-europeo y la extinción de la Unión  Soviética.

En 1997, fundaron el Centro Provincial de Psicodiagnóstico Rorschach, radicado en el Departamento de Tratamientos Especializados (DTE). Hasta su disolución en los albores del presente siglo, en ese contexto académico-asistencial se enseñó y aplicó el método de investigación de la personalidad más completo y complejo que existe, hasta hoy, en el campo de las ciencias neurales.

Con esa visión de futuro que los caracterizara, le dieron vía libre al Psicoballet; proyecto artístico-terapéutico valorado por el líder histórico de la Revolución Cubana como original aporte al desarrollo de la psicología y la cultura caribeñas.

Entre otras cosas, habría que destacar el hecho indiscutido de que los doctores Bernabé Ordaz y Pérez Valdés apoyaron históricamente no sólo a los psicólogos que laboraban en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, sino también a todos los psicólogos del país y defendieron con ardor tanto su perfil ocupacional como su identidad profesional e inalienables derechos como egresados universitarios que viven, aman crean y sueñan en la mayor isla de las Antillas.

Además, se convirtieron en los más entusiastas organizadores de las conferencias internacionales de Psicología de la Salud, que desde 1992 vienen efectuándose en la patria del venerable Félix Varela, José Martí y don Enrique José Varona, piedras fundacionales de la psicología cubana.
Para saldar, sólo en parte, esa deuda de gratitud que los psicólogos cubanos tenían —y tienen— con los doctores Eduardo Bernabé Ordaz y Noemí Pérez Valdés, la Junta de Gobierno de la Sociedad Cubana de Psicología de la Salud decidió, nemine discrepante, otorgarles la categoría de Miembro de Honor a Bernabé Ordaz y de Presidente de Honor a Pérez Valdés, por su decisiva contribución al desarrollo de la ciencia psicológica caribeña.

En el seno de los evento PSICOSALUD 2008, a esas figuras cimeras de la psicología cubana contemporánea se les rindió sentido homenaje de recordación, al igual que humildemente hago hoy a través de este artículo periodístico, a quienes pusieron lo mejor y más puro del intelecto y el espíritu al servicio de la humanidad…, sin esperar nada a cambio, solo la inmensa satisfacción del deber cumplido.
   

 

Recibido: 10 de abril de 2014
Aceptado: 12 de abril de 2014.           

 

 

Jesús Dueñas Becerra. Coreo electrónico: jesus@infomed.sld.cu

 

 

 

 

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